1 de febrero de 2019

Myanmar - Bago - Restaurante Promised Land

Última ronda de curry

Con la visita a Shwemawdaw Paya hemos terminado las visitas de la mañana en Bago y llega la hora de comer, acto que haremos en el restaurante Promised Land, que su aspecto exterior es agradable, rodeado de un jardín más salvaje que cuidado. 




Del ya típico mostrador, elegimos la comida, los platos principales, que los otros son a sorteo o a elección de Myo; en el centro unas verduras crudas con salsa picante, y en nuestros platos, la ración de arroz. Atención a la lata de Mirinda, estamos asombrados y nosotros vamos a adorarla como reliquia; los vasos florales tienen su punto popero.



Sopa de verduras, que no está tan rico el caldo como en otras ocasiones. 


Verduras salteadas, que siempre están sabrosas y crujientes. 


Nos sorprenden con unas patatas fritas con kétchup, parecen que han llegado para quedarse en el país y en Asia en general. 


Una salsa picante y una salsa-pasta que no recuerdo si tenía la pasta de pez fermentado como ingrediente, pero por el color no me parece; yo no era muy dada a comer de las salsas, así que ni memoria cerebral ni gustativa. 



Curry de pollo y curry de cerdo, seguimos con los ingredientes clásicos, de poco riesgo. 



Myo además se pide unas bolitas de pescado con curry, que ninguno de los dos nos inclinamos a probarlas, tras nuestras visitas a los mercados -en Bagan y en el lago Inle-, el pez en general es lo que más respeto nos produce, aunque suponemos que estas bolas están guisadas y reguisadas, como para haber matado a todo bicho en ellas, y que el mismo riesgo higiénico corremos con el pollo, la ternera o el cerdo en general. En fin, así somos. 


De postre, una curiosa y poco sabrosa gelatina de coco, y los típicos dulces-salados presentados en un tupper, en lugar de esas cajitas lacadas tan bonitas. 



Así terminamos la dieta del curry de este viaje.

30 de enero de 2019

Myanmar - Bago - Shwemawdaw Paya

Un curioso hti

Desde Mittaya Anada Pagoda atravesamos en coche la ciudad de Bago, pasamos junto a la torre del reloj, una torre similar a las que hemos visto en Mandalay y Monywa, y por supuesto los transportes en moto siguen dando sorpresas.




Visitamos Shwemawdaw Paya, de la que se dice que tiene más de 1.000 años de antigüedad, construida por dos hermanos mercaderes mon. 



La típica pasarela cubierta conduce al complejo, la gran diferencia es que no hay puestos de venta instalados en ella, a Bago todavía no llegan muchos visitantes. 


La estructura es la típica, en el centro la estupa, cuya altura original era solo 23 m, con la misión de albergar dos cabellos de Buda y un diente (tenía que haber ido haciendo un recuento de tanta reliquia para saber finalmente cuantos dientes de más tiene Buda). En el año 825 se aumentó la altura a 25 m, y en el año 840 a 27 m. En el año 982 se añadió un diente más (no todo va a ser cuestión de metros), así como en 1835, año en que se reconstruyó hasta alcanzar los 84 m.

En rey Bowdawpaya volvió a edificar la estupa en 1796, tras la destrucción de la ciudad realizada por el rey Alaungpaya, ahora con 91 m. En 1882 se añadió un nuevo hti, que fue derribado por un terremoto en 1912, por lo que tuvo que volver a ser reparada, pero en 1917 sufrió otro terremoto que provocó graves daños, y de nuevo tuvo que levantarse. Finalmente en 1930 sufrió el mayor de los terremotos, quedando solo un gran terraplén de su base, y así durante más de veinte años, hasta que se reconstruyó en 1952, alcanzando la altura que hoy vemos, 114 m, 15 m más que la imponente Shwedagon Paya de Yangón. 


La estupa está rodeada por estupas más pequeñas, que no son decorativamente tan importantes como la mencionada Shwedagon Paya, que es un mundo espectacular de pináculos dorados. 


Alrededor de la estupa hay pequeños altares con figuras de Buda, y por supuesto los puestos planetarios. 


Hay santuarios  alrededor de la estupa, pegados a ellas en los puntos cardinales o en el círculo exterior, con imágenes de Buda en ellos por supuesto. 







En uno de los templos alrededor de la estupa hay una colección de tablas de piedra, suponemos que contando su historia de construcción (y destrucción). 



Una de las campanas que hay en la plataforma exterior de la pagoda está alojada en un pabellón circular. 


En una de las terrazas de la estupa hay un hombre realizando tareas de conservación. 


No solo la gran altura de su estupa hace importante esta pagoda, también el hecho de que se conserva la estructura del hti que se derrumbó en el terremoto de 1917, e impresiona su tamaño.




28 de enero de 2019

Myanmar - Bago - Mittaya Ananda Pagoda - Laymyatnar Paya

Los cuatro en pie

Al lado de Myathalyaung Buda está Mittaya Ananda Pagoda, con una sencilla puerta de entrada. 



Mittaya Ananda destaca por el santuario con forma rectangular coronado por un sikhara dorado, que ya habíamos visto desde el buda reclinado, y que recuerda claramente a Anando Pahto de Bagan (a nuestros ojos, a muchos templos de esta ciudad). 



Lo curioso de esta construcción es que alberga los cuatro santuarios típicos orientados a los puntos cardinales, con cuatro grandes estatuas de Buda de pie, colocados en el exterior. 




Alrededor de la construcción están los puestos planetarios, que en su interior no guardan todos imágenes de Buda, no sé si desaparecidas o nunca colocadas; y debajo de ellos, los perros encuentran la sombra y el resguardo necesario. 



Entre respeto y miedo nos da la escalera que sirve para subir a mantener las imágenes lo mejor posible. 


Junto a esta pagoda hay otra estupa también curiosa en su forma y decoración, que creo que recibe el nombre de Laymyatnar Paya. 


La estupa por su parte exterior está llena de figuras, guardianes y posiblemente espirítus nat. Todo el conjunto está pidiendo a gritos una restauración, una buena mano de limpieza y pintura. 




En las pequeñas escaleras que suben a su centro también hay imágenes. 


En lo que supongo antaño habría inscripciones sobre una losa de piedra, ahora hay unos cuadrados blancos con firmas, que supongo donaciones. 


Finalmente, como sorpresa final, hay un pequeño jardín con estatuas de budas sentados, similares a Bodhi Tahtagung en Monywa, aunque no llegan a la cantidad de 1.000 como en este último. 



Mittaya Ananda Pagoda podría resultar  un lugar más impactante, sobre todo teniendo en cuenta que en internet se ven fotos con dorados brillantes, pero el descuido -no sé si esperando que la época de lluvia termine para ponerse a la tarea o sencillamente la falta de fondos y donaciones- terminan de afearle, y eso que no somos de monumentos relucientes que parezcan recién fabricados, pero menos suciedad en general sería suficiente. De lo que no tenemos duda es que ha merecido la pena llegar hasta Bago y a estos cuatro Budas en particular, ya que la diferencia siempre es una recompensa en sí misma.