26 de julio de 2017

Costa Rica - Monteverde - Don Juan Tour



Café, cacao y azúcar (dímelo cantando)

Lo que podía haber sido una tarde de tranquilidad en el hotel la cambiamos durante el viaje desde Arenal reservando dos excursiones en la parada de descanso (otra premonición viajera, ya que el hotel y sus instalaciones no nos encandilaron). La primera a las 15 h, con lo que después de comer en Sabor Tico volvimos en taxi al hotel para prepararnos (aquí estaba la ventaja de la primera habitación a nivel inferior, podíamos acceder a ella sin necesidad de transporte). Los del tour, Don Juan Tour, tardaron en llegar a recogernos, por lo que nos preocupamos un poco, todavía no se había pagado por lo que la preocupación era poca, así que tras casi media hora de espera uno de nosotros fue a recepción para que intentaran ponerse en contacto con la agencia contratada o con los organizadores del tour, más que nada para saber si seguíamos esperando o montábamos un plan B, pero en este momento, tal cual cigarrillo encendido a la espera del autobús, llegó la minivan en nuestra busca. 


Como de naturaleza, fauna y flora, vamos a conocer y ver mucho en el país (eso esperamos), hemos agregado una excursión con algo de cultura, para conocer sobre la producción de algunos productos esenciales del comercio costarricense: café, cacao y caña de azúcar. 



Lo primero es pagar el circuito, que se puede hacer en dólares, euros o colones. Y en esta oficina comenzamos el conocimiento, con un mapa de la producción y comercio del café.




Junior (que de junior no tiene nada, bueno sí, su carácter simpático y casi travieso) será nuestro guía por las instalaciones. 




Primero paseamos por la pequeña plantación de exhibición y el bosque, todo en uno en unas 6 Ha de terreno. Comenzamos con el café, y hay que tener en cuenta que los grandes cafetales en Costa Rica reemplazaron en muchos casos a las lecherías. 




Entramos en el almácigo o semillero, donde se plantan las semillas hasta que al cabo de un año aproximadamente se trasplantan. 





El grano de café tiene una estructura compleja, que nunca me había preguntado por ella, con varias capas, y aquí tenéis sus nombres. 




Volvemos al paseo entre la vegetación, entre la cual podríamos ver alguna fauna, principalmente pájaros, pero no salió ninguno a saludarnos. Finalmente nos paramos junto a una planta de café y Junior desata sus recuerdos entre los cafetales, ya que es hijo de un trabajador en ellos, y él mismo también lo fue, así que entre anécdota y anécdota nos cuenta algo del café. 


La historia cuenta que el café fue descubierto en Etiopía en el siglo VI, cuando un pastor de nombre Kaldi encontró a sus cabras como “locas”, muy nerviosas y agitadas, y descubrió que la causa posiblemente eran los frutos que habían comido, granos de café. Él mismo probó los frutos, pero no le gustaron, estaban demasiado amargos. El pastor visitó a un jefe religioso y le llevó los frutos, que de forma accidental o intencionada acabaron en el fuego, impregnando de un aromático olor la sala donde se encontraban, y los frutos pasaron del fuego a un recipiente con agua, donde se quería mantener el olor, surgiendo así el primer café. 


La planta del café busca la luz de sol, pero si crece mucho y es muy alta, baja la cantidad de frutos, por lo que se poda para generar cantidad, ya que la calidad en teoría no se ve afectada. Si el suelo donde se cultiva es volcánico, se genera un café de altura, que es más ácido. 




La recolección se realiza durante unos tres meses al año, de noviembre a enero, y de forma manual, cogiendo solo los frutos rojos maduros. Durante esta labor se realiza lo que denominan apartar corte, es decir, elegir una zona de trabajo, que señalaban con una estaca que clavaban en la tierra, y que se iba moviendo según se terminaba para continuar. Los frutos se recogen en una cajuela, en la que aproximadamente caben unos 13 kg, y por ella pagaban con una ficha de un valor equivalente a 3$, con la que podían pagar en los establecimientos comerciales (esta historia me recuerda a la triste historia de Santa María de Iquique, en Chile, pero no tengo los datos suficientes como para que se parezcan tanto, en sus formas y sobre todo, en su drástico resultado). 


Vamos con algunos números: una planta aproximadamente da unos 5 kg de frutos, y con ellos se consigue 1k g de café, unas 100 tazas; y una taza necesita el proceso de unos 85-100 frutos. 



Llegamos a la zona del chancador, donde se prensa el fruto para extraer las semillas. El chancador es el instrumento con el que se realiza este proceso. 






Luego se lavan los frutos, que se dejan al sol para secar más o menos durante una semana en un invernadero, acción que también se puede realizar de forma más rápida si se secan en máquinas tipo secadora, metiéndolos en cilindros. 




Después el café se guarda en sacos de yute durante unos cinco meses. 




Luego los granos se pasan por la peladora, que además los separa por tamaño, para que en el proceso del tueste, este sea más homogéneo. 





Y hoy es cuando comprendo porque no me mucho gusta el café, que me resulta muy amargo, y es debido al tueste que se realiza, cuanto mayor es este en tiempo, más cafeína se pierde y más amargura se realza. El mejor café para los ticos es el Light Roast, un tostado muy ligero. 




Un cuadro con los diferentes tipos de café según su tueste. 




La explicación visual del tueste, con los diferentes tipos de color del grano que se consiguen. 




Los sabores del gusto representados en una lengua, donde faltan los últimos añadidos: el umami, que con este nombre solo podría tener su descubrimiento en Japón, y el curioso sabor grasa, incorporado en 2010. 



Para saber la cafeína de una taza de…




Para conocer los países más consumidores de café, copando los primeros puestos los del norte de Europa, y es que hace mucho frío por allí y hay que combatirle con bebidas calientes; Costa Rica produce pero no parece que consuma mucho. Así terminamos la parte dedicada al café.




Durante el comienzo del viaje, en los trayectos hemos visto unas flores muy llamativas, pero no teníamos la seguridad de a qué correspondían, principalmente porque no la conocíamos y nos despistaban, se trata de la bonita flor del banano, que cuelga cual llamador de puerta. Claro, si la flor está acompañada de los plátanos no hay lugar a dudas, pero hasta el momento no la habíamos visto completa. 




Pasamos a la zona donde Junior nos cuenta la elaboración del cacao, donde hay unos unas botellas de plástico llenos de tapones de botellas, se trata de las llamadas piedras ecológicas o ladrillos ecológicos, que son utilizados para la construcción de paredes. Para rellenar estas botellas se utilizan plásticos y papel, y por supuesto tiene que estar bien compactado para que no haya espacios vacíos. Muy curioso. 


El cacao se tiene que fermentar durante unos cinco días para que tenga sabor, luego se seca, y finalmente se tuesta. Tiene un alcaloide que suelta las endorfinas y las serotoninas, por lo que es un estimulante cardíaco, sobre todo cuanto más puro es el chocolate.  





Junior muele cacao, luego le añade especias como canela, pimienta, vainilla, azúcar, y nos lo da a probar. En otro recipiente añade sal como contrapunto, ya que en teoría le saca los sabores, que también nos da a probar para qué saboreemos la diferencia.





La lección termina con una degustación de chocolate: puro, con leche, blanco (que no tiene nada de cacao, es de manteca) y unas deliciosas bolitas de café recubiertas de chocolate, que son adictivas. 




Terminamos el tour explicativo con la caña de azúcar




Junior coge una caña, pide un ayudante y entre los dos la prensan varias veces para sacarle el jugo, al que luego le añade un poco de jugo de lima y nos da a probar, solo faltaba más cantidad y frescor, porque este chupito nos supo a poco. 




La sorpresa final es que para volver al punto de partida del tour viene una carreta a por nosotros, este corto trayecto lo haremos en ella, una típica carreta tica, cuyas ruedas son macizas ya que así se evitaba la acumulación de barro entre los radios. 




La carreta está tirada por Pinto y Careto. 


Finalmente pasamos a la tienda de regalos, donde aparte de comprar café se pueden comprar muchos otros objetos, y también hacer una degustación de las diferentes clases de café, del menos tostado al más tostado, pero a mí al final todos me siguen pareciendo amargos. 


No ha estado nada mal el tour, en el que yo he aprendido cosas de las que no tenía ni idea.

24 de julio de 2017

Costa Rica - Monteverde - Restaurante Sabor Tico



Un corto paseo

Desechada la primera opción de ir andando desde el hotel hasta el pueblo (calor, humedad, cuestas, cansancio...todos factores en contra), pedimos un taxi en recepción para que nos lleve, nos han recomendado un restaurante, que tiene dos locales, uno más lejano, descartado, y otro más cercano, que es el que elegimos, por si a la vuelta nos animamos a caminar lo que ahora no hacemos (pero no estábamos por la labor). 

Monteverde tiene mucho que ver y que hacer, pero no por supuesto en arquitectura, sino en naturaleza, tanto al aire libre como en las exposiciones varias de animales, y también te pueden sorprender los carteles publicitarios. 


La historia y sus curiosidades: en 1949, cuatro miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos, es decir, cuáqueros, fueron encarcelados en Alabama por no presentarse a filas durante la Guerra de Corea, ya que su religión es pacifista, y finalmente fueron liberados. Más tarde, 44 miembros de 11 familias abandonaron los EEUU y eligieron Monteverde para asentarse, tanto porque Costa Rica había disuelto su ejército como porque el clima de montaña era propicia para la cría de ganado, y con ello a la obtención de leche y elaboración de quesos, cuya fábrica sigue activa y que en la actualidad es visitable.


El taxi nos deja en un centro comercial, donde se sitúa el restaurante Sabor Tico, de cocina costarricense, como su nombre indica. 


Para los días fríos o lluviosos, un local interior. 


Para los demás días, la terraza con algunas vistas, que es donde nos sentamos. 



Fajitas de pollo, acompañadas de frijoles molidos, pico de gallo, plátano maduro frito y tortilla de maíz. Un buen plato. 



Dicen que es uno de los bocadillos típicos ticos: gallo de gallina achotada, con tortilla casera y ensalada con pico de gallo, la receta de la abuela. Al leer bocadillo pensé que sería otra cosa, ya montado, pero la gallina estaba rica. 


La comida fue acompañada de cerveza tica y de un refrescante zumo que no recuerdo de qué era. 


Poco más os puedo enseñar de Monteverde, porque por la zona más comercial y concurrida nunca paramos, solo para realizar una excursión y no nos bajamos del autobús. Lo último, es que frente al hotel hay una panadería-pastelería-cafetería, que utilizamos el  día siguiente para comer, por aquello de pasear e innovar a la cafetería del restaurante sin grandes desplazamientos. 


En ella nos pedimos dos bocadillos simples, de nuevo repetimos con pollo y pavo, pero en otra versión. El pan muy tierno, y el relleno muy normal, pero el conjunto muy rico y bien de precio. No tomamos postre, pero sus pasteles y bollos tenían buen aspecto, como para pedirse varios y llevarlos al hotel para la merienda.