20 de septiembre de 2018

Myanmar - Bagan - Minnanthu

Vida de pueblo

Desde Payathonzu nos acercamos a la cercana y pequeña villa de Minnanthu, donde en principio parece no vivir nadie, no hay gente en sus "calles" de tierra y no hay más sonido que el de los animales en sus establos o el motor del coche en el que circulamos.


Entramos en una casa-taller donde elaboran tejidos de algodón, que por supuesto despliegan ante nosotros por si queremos comprar, al tiempo que comienzan a hilar para mostrarnos su labor. Sobre una mesa dejan una tetera y unas tazas para que nos sirvamos, pero nos parece un detalle feo que si no hemos comprado beberlo (aunque estoy segura que si lo hiciéramos nos sonreirían con amabilidad). 





Como ya he comentado en las calles hay poca vida, pocos ciudadanos comenzamos a ver caminando y por supuesto no hay rastro de viajeros o turistas, solo estamos nosotros caminando con Myo. Los animales parecen los dueños del pueblo. 




En la localidad trabajan con las ciruelas, que a primera vista más parecían pasas por su tamaño y porque las dejan secar al aire, de las que aprovechan todo, ya que con la pulpa realizan mermeladas y con los huesos combustible para las hogueras. 





Las casas por regla general están fabricadas con bambú y paja, y suelen tener dos pisos; además, la puerta de entrada no mira hacia el oeste porque esto da mala suerte, así que en esta dirección se suelen colocar los baños, porque es lo que es sucio. No hay puertas y si las hay están abiertas, por lo que asomando un poco la nariz podemos ver su interior, aunque no lo hacemos, solo vemos desde fuera, que no nos gusta ser entrometidos. Eso sí, no faltan las antenas satélites para la televisión. 






Ha sido un paseo tranquilo por una villa aún más tranquila, que ha puesto el contrapunto a los magníficos e infinitos templos de Bagan

Su localización:

 

18 de septiembre de 2018

Myanmar - Bagan - Payathonzu

Tres hacen uno

Nuevo día en Bagan y ya he descartado que no vamos a madrugar para ver el amanecer desde un templo, es una pena pero es preferible que descansemos bien para aguantar el día, tanto para ver los templos como si salimos de viaje no dormirnos durante el mismo, que los paisajes también son para disfrutarlos, aunque de vez en cuando los ojos se cierran sin querer.

Hoy comenzamos un nuevo día de visitar templos, hemos quedado con Myo a las 8.30, y el primero es Payathonzu, que en realidad se trata de tres santuarios interconectados, construido a finales del siglo XIII. Está situado en la zona llamada llanura sur. 

El complejo fue abandonado poco antes de que se terminara de construir, posiblemente debido a la invasión del mongol Kublai Khan. Tiene una influencia fuerte de la arquitectura jemer, y cada uno de los tres santuarios está coronado por un sikhara. 


Los tres santuarios están comunicados, en su interior hay pasillos abovedados; y en él se conservan bellas pinturas murales, por lo que no se pueden realizar fotografías para preservarlas. No recuerdo, no lo apunté, si había figuras de Buda, en las notas que llevaba decía que habían desaparecido, pero sí se podían ver figuras de Bodhisattvas. 



Se cree que el diseño de estos tres santuarios hace alusión al Trimurti hindú (triple forma de la divinidad de Visnú, Shiva y Brahma), que se asocia al budismo tántrico. Para otros, está relacionado con el budismo theravada, representando las tres joyas: Buda, Dhamma y Shanga. Yo sinceramente sólo veo un bonito y diferente templo por su estructura, y en su interior unas pinturas hermosas. 



A nuestro alrededor, más templos y estupas, si te pones a caminar sería una inmensa gozada el paseo, aunque agotador si se visita cada uno de ellos. En la segunda fotografía, el templo del fondo es Narathinapatae Paya. 



Su localización:


13 de septiembre de 2018

Myanmar - Bagan - Shwesandaw Paya

Fallido atardecer

Tras nuestra visita a Pyathadagyi el último templo del día por conocer es Shwesandaw Paya, ordenado construir por el rey Anawrahta tras la conquista de Thaton en 1057, con el propósito de guardar unos cabellos de Buda. Fue el primer monumento que se construyó en Bagan con terrazas cuadradas, cinco, hasta llegar a la base redonda de la estupa –ahora en rehabilitación tras los daños sufridos por el terremoto-. 


Lo que hay que hacer es lo que ya ha hecho gran parte de los turistas, subir a las terrazas del templo -a la más alta a ser posible- por unas escaleras que son algo inclinadas y de escalones altos. Dada su importancia hay un puesto que controla el acceso, donde hay que enseñar el ticket de visita a la zona arqueológica. 


En las terrazas originalmente había placas de terracota con escenas del Jataka, y en las esquinas estatuas de Ganesha, dios hindú con cabeza de elefante, conocido en Myanmar como Maha Peinne, razón por la cual la pagoda también es conocida como la pagoda de Ganesh. Quiero creer que ha sido la fuerza de la naturaleza, en forma de terremotos, la que ha provocado su desaparición como en multitud de templos en Bagan, y no la fuerza humana su responsable.



Buscamos sitio en la cuarta terraza, y nos acomodamos, está claro que hemos venido a disfrutar en compañía abrumadora del atardecer, del famoso atardecer de Bagan, con cantidad de españoles a nuestro alrededor. No se puede acceder a toda la terraza, hay unas maderas cruzadas para impedir el paso, y las hacemos caso, que no hay que ser un loco para tener una mejor fotografía o una mejor vista o un mejor ángulo, y además hay que respetar el trabajo de la gente que está rehabilitando el monumento.

Por supuesto tenemos vistas desde la terraza. La cúpula dorada pertenece a Dhammayazika Paya, y a la izquierda, Myauk Guni Temple; ambos templos solo los hemos visto en la lejanía o pasando junto a ellos de camino a otros, y es que hay que elegir si se dispone de tiempo limitado para visitarlos. 


Mientras hablamos con compañeros de terraza y disfrutamos las vistas, lo que nos queda es esperar al atardecer, mientras siguen llegando visitantes, ya que esta pagoda es uno de los lugares clave para verlo. Desgraciadamente las nubes van tomando el horizonte y el cielo, con lo que no parece que vayamos a ser afortunados con bonitos colores en el cielo, rojizos imposibles sobre los templos... es época de lluvias y estos son sus efectos menos dañinos, que unos viajeros no tengan la mejor visión ni las mejores fotografías. 



Casi en el centro, el bonito Thatbyinnyu y al fondo destaca el sikhara de Shwegugyi; a la izquierda, el Museo Arqueológico. 



El templo escalonado de Dhammayangyi. 



El grande Ananda Pahto con su brillante sikhara dorado, y un bonito fondo de cielo.


Al fondo a la derecha es posible que se trate del sikhara tapado por la rehabilitación de Htilominlo, pero no lo tengo seguro y no quiero confundir a nadie si estoy equivocada. 


Durante hora y media disfrutamos las vistas, la conversación con una pareja de españoles, y esperamos con paciencia el atardecer, que no terminó de llegar cómo todos los que estábamos allí subidos esperábamos, y no creo que desde otro templo hubiera sido mejor, lo que si hubiera podido ser es más tranquilo y solitario.



Termina el espectáculo y la gente congregada comienza a bajar del templo, casi todos por la misma escalera, con lo que hay un importante atasco; nosotros buscamos una escalera lateral, de modo que lo hacemos casi solos, con el inconveniente de tener que caminar algo más para encontrarnos con Myo y nuestras chanclas.

Podía haberle pedido a Myo que eligiera otra pagoda menos concurrida, pero si las vistas son buenas y si el atardecer hubiera acompañado, es un buen lugar para tener ambos a pesar de la multitud, que nos portamos en general bien, sin conversaciones altas, sin estorbarnos los unos a los otros, había respeto. Salimos ya oscureciendo el día. 


Volvemos al hotel, yo aprovecho para darme un relajante baño en el jacuzzi aunque no con el agua muy caliente, que el día ha sido largo, sudoroso y con una bajada de tensión o algo que he padecido a la hora de comer, así que el relax me vino bien para luego ir a cenar.  

Su localización:

 

10 de septiembre de 2018

Myanmar - Bagan - Pyathadagyi

Sin puertas ni ventanas

Desde Mahabodhi Paya Paya salimos de Old Bagan para adentrarnos nuevamente en la llanura norte, viendo desde el coche Dhammayangyi Pahto, en el que se pueden ver los destrozos provocados por el terremoto reciente. 


Pasamos también junto a Myauk Guni Temple, que parece desde aquí que no ha sufrido destrozos, y que nos parece un castillo de cuento. 


Finalmente paramos en Pyathadagyi o Pyathada Paya, que posiblemente es la última gran construcción de la dinastía de Bagan, ordenada por el rey Kyaswa en el siglo XIII. 


Desde el camino hemos visto la parte trasera y se puede ver cómo se ha caído el sikhara, del que no queda más que una pequeña parte de su base. 


Entramos al primer santuario (no sé su orientación, se supone que al este), donde hay una estatua de Buda de gran tamaño -de aspecto algo vampírico, con perdón-. 



El interior de Pyathadagyi sigue la estructura de un pasillo que rodea el cubo central, pasillo en el que hay hornacinas con más imágenes de Buda. 




Por el pasillo vamos pasando por los santuarios orientados a los puntos cardinales con su imagen de Buda, dos de ellos de tamaño mediano. 



El acceso a las terrazas superiores está cerrado, tanto por seguridad de los visitantes como por protección del deteriorado monumento. 


Llegamos hasta el último santuario, donde de nuevo hay una imagen de Buda de gran tamaño. 



En este santuario se ha perdido completamente la puerta de entrada, tampoco queda nada de su pórtico, así que salimos por ella –descalzos, y las piedras y trozos de ladrillo se clavan en nuestros delicados pies- para tener una buena –quizás no es el mejor adjetivo para la ruina de un templo provocada por un terremoto- visión: dos pisos, ventanas, bóvedas, el pasillo que rodea el cubo central... pues sí, nos parece hermoso. 


Entramos y salimos por las puertas para tener una visión más completa del edificio, ya que damos la vuelta alrededor parcialmente. 




Un templo sencillo que nos gustó mucho, supongo que por la posibilidad de ver un poco sus entrañas arquitectónicas.   

Su localización: