19 de febrero de 2018

Myanmar - Yangón - Zona colonial


Edificios coloniales

Frente a Sule Paya está el jardín de Mahabandoola, que lleva el nombre de un general birmano de la Primera Guerra Anglobirmana, y en este jardín está el Monumento a la Independencia, un obelisco de 50 m de altura rodeado de chinthes (la leyenda de este ser mitad león y mitad humano en Shwedagon Paya), homenaje a los que murieron por la lucha de la independencia en el siglo XX. 


Hoy es 8 de agosto, y junto a la verja del jardín hay unas coronas de flores con el número 8 cuatro veces, en referencia al 8 de agosto de 1988, cuando se produjeron manifestaciones de estudiantes contra el régimen militar, que se extendieron por todo el país y por todas las clases sociales, económicas y religiosas, que terminaron en septiembre tras una dura y violenta represión que terminó con centenares de muertos, pero la cifra no se sabe. 


Comenzamos nuestro pequeño paseo por la zona colonial de la ciudad, con edificios variopintos, unos se han restaurado y otros permanecen en el abandono, pero todos ellos están llenos de un encanto decadente, que les hace curiosos y hasta bellos.

Hacia un lado de la rotonda de Sule Paya está el Ayuntamiento, construido en la década de 1930 por un arquitecto birmano, que ha sido reconstruido en dos ocasiones posteriores. En los laterales de los arcos centrales destacan dos nagas de color verde. Suponemos que estarían preparando algunos actos conmemorativos del día 8 de agosto, por el telón negro que tapa los arcos. Ahora su fachada es de un blanco luminoso, pero en internet se puede ver en un color colonial muy característico en Asia, el amarillo.



Cruzando Mahabandoola Garden Street se encuentra la antigua Oficina de Inmigración –trasladada a la capital, Naypyidaw-, que se alojó en un edificio construido en 1910 para los que fueron los mayores almacenes de Asia, Rowe & Company, que eran considerados como los Harrods asiáticos. En 2014 el edificio fue restaurado y pintada su fachada de color beige –desapareciendo el rojo que todavía se puede ver en fotografías antiguas- para alojar la sede del Banco Aya.  



Enfrente, la iglesia baptista de Immanuel, construida en 1885, fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial y se reconstruyó en 1952, un edificio bastante sencillo visto lo visto. 


Caminamos por Mahabandoola Road, encontrándonos un puesto tras otro de comidas o bebidas. Nos reencontramos con la vida en las calles, un clásico también en Asia. 


Tenemos nuestra primera visión de las hojas de betel para fumar, que dejan los dientes rojos hasta que se terminan cayendo; y que como es tabaco de mascar, se escupe cuando se termina, y eso convierte el suelo en una masa roja nada agradable. La hoja de betel se rellena con nueces de areca y especias, además de añadirle una capa de cal (así dicho no parece nada apetitoso y viendo las consecuencias menos).

Este tabaco es consumido no sólo por los mayores -mujeres incluidas-, los jóvenes también lo hacen -en este caso no vimos a chicas-, parece ser que es algo así como la hoja de coca, que te mantiene despierto y atento. Además de los efectos ya mencionados, tanto para ellos directamente como para el resto de los ciudadanos indirectamente, el betel y la nuez son cancerígenos. 



Como no vamos a probar este producto y necesitamos estimularnos e hidratarnos, Myo nos invita a unos refrescos de lichi, que son altamente azucarados y en cuyo interior hay pequeños trozos de esta fruta. A mí me gustaron y durante el viaje de vez en cuando sustituía el agua por este refresco. 


En el cruce de Mahabandoola Road con Pansodan St destaca un edificio colonial cuya fachada es rosa fucsia, pero no he conseguido información sobre él, que a pesar de su color de cuento es bonito; en la actualidad parece alojar una empresa o varias relacionadas con la informática. 


Girando por Pansodan St se encuentra la fachada principal de la Oficina de Telégrafos, de estilo eduardiano, pero no tenemos el mejor ángulo para verle ni muchos menos para hacer una fotografía -tendríamos que ir cruzando continuamente la calle, y esto es de lo más difícil en la ciudad-. En este caso le falta una mano de pintura para presentar un mejor aspecto. 

Los edificios de la acera de enfrente si están más dispuestos para nuestros ojos y cámaras. 


A continuación de la Oficina de Telégrafos se haya el edificio del Tribunal Supremo, que a pesar de que esta es su fachada trasera es la que se utiliza como entrada. Nos vuelve a pasar lo mismo con los ángulos de visión y captura, pero giramos nuestros cuerpos y la cámara lo que podemos. 



La fachada principal del edificio da al jardín Mahabandoola, pero nos conformamos con verlo desde lejos, desde el obelisco, distinguiéndose sobre todo su torre del reloj; y pasando junto a la torre en un paseo nocturno. 



No todos los edificios resultan bonitos a primera vista, algunos están en un estado lamentable, y ante la humedad de sus fachadas no dejo de preguntarme por su aspecto interior, que la pintura es fácil de aplicar, pero esa humedad cala los huesos.


En la calle vemos una imagen que nos recuerda a una película de Cantiflas, El portero, en la que además de ejercer esta profesión también escribía cartas por encargo, como parece que está haciendo el señor de la máquina de escribir, un objeto ya casi incunable en estos tiempos modernos.


En la esquina de Pansodan St con Merchant St, en el lado de la acera donde estamos está Rander House, edificio construido en 1932 por comerciantes indios, pero desde nuestra posición no lo vemos; enfrente está el edificio Lokanat, anteriormente llamado Sofaer Building, construido en 1906 en estilo italiano por unos comerciantes judíos de Bagdad, y en él se realizaban compras de importaciones de cerveza, tabaco. En la actualidad parte está ocupado por una galería de arte de artistas locales. Nos parece un bello edificio.



A continuación el edificio de Inland Water Transport, organismo encargado del control de pasajeros de cruceros, pasajeros y mercancías en los ríos de Myanmar. 


El edificio del Grindlay’s Bank, construido en 1930, hoy ocupado por el Myanmar Agricultural Bank


Además de disfrutar de las fachadas de la acera de enfrente, en la nuestra como no podemos hacerlo con los de aquí, tenemos un muestrario de comidas (en la segunda fotografía el famoso y maloliente durian). 






Las calles perpendiculares a Pansodan St están ocupadas por puestos de comidas con sus mesas y sillas, y que ya están al completo ocupándolas. 


Al final de la calle, en su cruce con Strand Road, el edificio de la Autoridad Portuaria de Myanmar, construido en 1920. 



No ha sido el paseo que nos hubiera gustado dar, porque hubiéramos bajado por una acera y subido por la contraria para disfrutar de la arquitectura de ambas, pero nuestro coche ya ha llegado para llevarnos a nuestra próxima visita; las distancias entre monumentos hacen necesario el uso del transporte, a pesar de su tráfico. 

15 de febrero de 2018

Myanmar - Yangón - Sule Paya


Rodeada de caótico tráfico

Desde Shwedagon Paya en coche vamos hacia nuestra próxima visita, y así conocemos de primera mano el tráfico caótico que inunda esta ciudad en el centro; para recorrer un kilómetro te puedes tirar media hora o más, porque no te mueves durante bastante tiempo, creo que es la peor ciudad con diferencia con este problema por la que hayamos pasado hasta el momento. Así comenzamos a fijarnos en las casas, muchos edificios tomados por la humedad, y lo que no faltan son antenas de televisión, hay una legión de "ovnis" por todos lados. 



Llegamos a Sule Paya, una pagoda situada en una rotonda, alrededor de la cual hay un tráfico descomunal, así que lo difícil es cruzarla para los peatones, ya que no hay semáforos, si hay pasos de cebra pero como si no los hubiera porque nadie los respeta, hay que aprovechar algún parón de los coches y ser valientes, o esperarse a última hora de la tarde, a partir de las siete, que los coches ya no toman esta parte de la ciudad. La pagoda funciona como un kilómetro cero a partir del cual se miden las direcciones hacia el norte. 



En el exterior, entre las puertas de entrada, se han instalado tiendas, que no tienen en su mayoría nada que ver con artículos religiosos, son de todo tipo (internet, móviles, viajes…).


Por supuesto en el pasillo de las puertas de entrada (cuatro: norte, sur, este y oeste) hay tiendas, ahora ya más relacionadas con las ofrendas que con la vida comercial diaria. Dejamos nuestras chanclas -a partir de ahora viviremos en chanclas porque es lo más cómodo para visitar pagodas y evitar el engorro de calcetines o cordones-, en el lugar destinado para ello, y nos entregan un número -el 36-, así que a la salida dejaremos un donativo (no suele estar establecido como precio) por su custodia. 


Al no situarse la pagoda en una colina como Shwedagon Paya, el acceso es mucho más fácil y las escaleras son más cortas. 


La pagoda tiene dos mil años de antigüedad, pero como la mayoría de las pagodas en Myanmar ha sido reconstruida y reparada en muchas ocasiones a lo largo de los siglos, así que la que se ve hoy no se sabe con certeza a que año puede corresponder. 


La pagoda recibe el nombre de Sularata, que deriva del espíritu nat Sule (culto animista que se mantuvo tras la implantación del budismo en el país) , que vivió en este lugar. Su estupa tiene 46 m de altura, su forma octogonal continúa hasta el cuenco invertido y está rematada por el hti



También como regla general hay una columna sobre la que se encuentra el pájaro hintha, un ave mitológica relacionada con la fundación de la ciudad de Bago. 


Se mantiene el mismo patrón de distribución que en casi todas las pagodas de Myanmar, que hay excepciones; alrededor de la estupa central, llamada Kyaik Athok, que en mon significa “la estupa donde está guardada una reliquia de cabello sagrado” (parece un chiste la traducción de un nombre tan corto), hay otras estupas de menor tamaño, en las que hay estatuas de Buda, y entre ellas, los puestos planetarios. 



Estos son los de los nacidos en viernes (cobaya, que parece un cerdito descolorido) y en sábado (naga o serpiente, mucho más bonito sin lugar a discusión, aunque nacer en este día de la semana sea de mala suerte). 



También hay campanas entre estupa y estupa, que hay que pedir y agradecer a base de sonidos. 


Vemos en directo el acto de poner láminas de pan de oro a las figuras de Buda (que ya veremos las consecuencias de esta actividad si no se tiene medida en varios de ellos). 


Cada puerta de acceso da a un santuario con estatuas de Buda, que llevan su halo iluminado de luces de neón. 



También hay pequeños templos o santuarios en el círculo exterior, que por regla general alojan estatuas de Buda, pero en ocasiones también de espíritus nat. 




Las bananas están listas para ser compradas y ofrendadas. 


Somos testigos asombrados de cómo se suben las ofrendas o las láminas de oro para recubrir la estupa. 


No todas las campanas están apoyadas en el suelo y son grandes, las hay más pequeñas y colgadas, que tintinean al menor contacto. 


Creo que yo cambiaría el orden de visitas, porque pasar primero por la grande, magnífica y espectacular Shwedagon Paya hace desmerecer a esta pequeña pagoda, en lugar de más a menos, las visitas tendrían que ser de menos a más; aunque ya tendremos tiempo de ir viendo pagodas y más pagodas para ir comparándolas y hasta para hacer una clasificación.