9 de febrero de 2012

Australia - Crónica de vuelo (de vuelta)


La otra media vuelta al mundo (lástima que se acabó el festival australiano)

Tras el último paseo por Melbourne os cambiamos de ropa y se cierran las maletas un poco a lo bruto, es lo que tiene ir apurados de espacio y comprar más de lo que puede entrar en ellas. Llega nuestro transporte a las 12.30 h, de nuevo es el simpático chófer que nos recogió en la llegada y volvemos a entablar una agradable y fluida conversación con él gracias a sus esfuerzos, no en vano fue profesor de inglés en Alemania, así que tablas y paciencia para enseñar, comprender y ser comprendido tiene. 

Nos pregunta si nos ha gustado Melbourne y la respuesta es “yes, of course”, y le mencionamos que su arquitectura nos ha gustado más que la de Sydney, nos ha impactado más, y que si tuviera la bella bahía de la segunda estaría completa y sería perfecta. Él nos pregunta si nos hemos acercado a los Docklands, los muelles rehabilitados pero no nos ha dado tiempo a tanto, supongo que con la rehabilitación de este lugar aparte de hacerlos útiles como en todas las ciudades y no dejar zonas deterioradas se pretende también competir con Sydney, eternas ciudades rivales me temo.

Nos acompaña al aeropuerto, e incluso nos ayuda a facturar las maletas, que afortunadamente no se pasan de peso, aunque sí en lo que se refiere a una de ellas, que no es que se pase del permitido sino que es por avisar de sus 22 kg para que los trabajadores la carguen con cuidado y no tengan problemas físicos. 

Lo primero que hacemos, aunque ya sabemos que no será posible, es acercarnos con nuestros tickets de compra a la oficina del Tourist Refund Scheme para el reembolso de impuestos pagados en el país ya que somos turistas. Y aquí son muy listos los australianos, no vale con la factura, por muchos sellos que estampen y por muy oficiales que sean, hay que llevar los objetos que se han comprado, pero ¿cómo se llevan si se han facturado? ¿los boomerangs se pueden llevar? ¿no serán considerados un arma en lugar de objeto decorativo? Aparte de este requisito algo más que curioso el más importante es que se haya efectuado una compra de más de 300AU$ en el mismo comercio. Así que no obtenemos nada, pero lo teníamos muy claro, se podría haber intentando desde el mostrador de facturación pasar la maleta antes de facturarla o que algún trabajador de esta oficina viniera a comprobarlo, pero una auténtica locura sacar los regalos de arte aborigen, que son lo que tendrían derecho, de las maletas, ya que están colocados entre la ropa para evitar posibles golpes y roturas. 

Con el didgeridoo que compramos y enviamos directamente a casa el problema ha sido otro, allí no se han pagado impuestos porque claramente es un bien que sale del país, pero hemos pagado el IVA (curioso, si no está producido aquí) al entregarlo en casa, dato este que también sabíamos porque uno de los del grupo ya nos avisó, a él le pillaron de improviso en otro de sus viajes haciendo una de estas compras de envío a domicilio. 

Tras una excursión por la terminal internacional del aeropuerto, y tras gastarnos casi los últimos dólares australianos, quedaba realmente poco y cambiarlos hubiera sido una pérdida de tiempo, nos vamos a la sala VIP a pasar media hora de espera, y nos damos alegremente a la bebida y a la comida, que ya son las 14.30 h; con el detalle que van pasando bandejas de productos calientes a menudo, que si unos muslitos de pollo, que si unas patatas fritas…


Conocemos el monstruo en el que volaremos, un Airbus 380, del que las últimas noticias que teníamos es que había  tenido que volver a Singapur de donde había salido porque uno de sus motores se había incendiado y toda la flota había tenido que ser aparcada y puesta en revisión, así que suponemos que estarán bien ya que han vuelto al trabajo y la normalidad. Lo último que se ha publicado de estos monstruos aéreos es que están saliendo fisuras en sus alas, que se van agrandando y tienen que pasar nuevamente por "pega, chapa y pintura".


La diferencia, aparte del tamaño a primera vista, que notamos primero son los fingers, que tiene varios, no recuerdo cuantos pero si que el principal luego se bifurcaba en varios, y es que para llenar este avión gigante se necesita hacerlo bien para provocar un colapso de pasajeros. 

De nuevo volamos en el piso superior, ahora con tres filas de dos. 


Nuestra butaca está preparada con la manta, en esta primera parte no nos corresponde pijama, supongo que porque es de día, salimos a las 15.30 h, pero seguro que si se solicita lo dan. 


Y sí, estoy inmesamente feliz del viaje que hemos realizado, ¡cómo no estarlo!


En el viaje de ida creo recordar que también existía la posibilidad de ver el vuelo con una cámara en la cola del avión, pero en esta ocasión tomo una foto de la pantalla. 


Ahora es cuando consigo capturar entero el vídeo de presentación de Travolta y ya puesta la pantalla del recorrido del vuelo…y es que tantas horas por delante dan para mucho o para intentar distraerse con todo.


De Melbourne a Singapur, esta será la escala y no Bangkok como a la ida, nos toca comer, con lo que vamos a conocer algo de la comida de los aviones, que no siempre es mala, lo que no es bueno es el precio para que sea mejor. De primero un King Prawn and Soba Noddle Salad with Ponzu Dressing, muy ricos los langostinos. 


De segundo un riquísimo Slow Cooked Kurobuta Pork Ragout with Kalamata Olives, Pappardelle, Broccolini and Gremolata.


De postre tomamos algo ligero, un pequeño surtido de fruta y para terminar un té o café con una chocolatina, como mucho puedes coger dos pero no quedarte con la cesta.


Yo aprovecho el viaje para terminar de ver la película Australia, y además me veo La elegancia del erizo, libro que también he terminado de leer durante el viaje, tras una larga lucha con él, porque no es fácil, y la película se hace más amena, con la inconmensurable Josiane Balasko. 


Escala de algo más de una hora en el aeropuerto de Singapur, en el que no tengo ganas de pasear y recordando dónde se encontraba la sala VIP del año anterior no fuimos a ella, no merecía la pena para tomar nada ni para descansar ya que se encuentra demasiado lejos, así que tras ver alguna tienda y poco más, nos vamos a la zona de embarque, que comienza antes de lo previsto, puntualidad asiática en este caso. 

De Singapur a Londres nos toca cenar, pero la cámara ya estaba guardada así que os evito la fotografía de los platos, que fue de nuevo pato, Chinese Style Five Spice Duck with Gai Lan and Noodles

Y a dormir, o por lo menos intentarlo, que en esta ocasión la verdad es que me cuesta conciliar el sueño, más que nada dormito, para abrir los ojos ante un nuevo amanecer en el aire. 


Hacemos un desayuno nuevamente frugal, que rellenamos como en el vuelo de ida en los papeles correspondientes, croissant y tostadas, y avisamos de que si estamos dormidos no nos despierten, pero como no fue el caso, pues a seguir moviendo la mandíbula.

Llegada a Londres, de nuevo sin vistas apropiadas, mira que da rabia cuando sabes que es una maravilla y no te lo dan, directos a la sala VIP a descansar, por lo menos estar sentados, y allí hay unos bocadillos de bacon recién salidos de las cocinas que no nos resistimos a probar…el pecado de la gula sin pausa en aviones y aeropuertos. 

El vuelo a Madrid sale con casi dos horas de retraso, la salida la tenía a las 8.40 h, y ya se nos hace pesada la espera, lo que tenemos ganas es de llegar a casa. Volaremos de nuevo con la British Airways, en un Boeing 767, en el que podemos volver a desayunar, el típico huevo revuelto, pero con unas tazas de té tenemos suficiente, que ya vamos cargados de comida. 

Desde el avión puedo capturar uno de los bonitos aviones decorados con símbolos aborígenes de la Qantas. 


FIN de la crónica larga de este viaje, que nos ha dejado un estupendo recuerdo y unas ganas increíbles de volver a este maravilloso y camaleónico país, lástima su lejanía para nosotros. Espero haber transmitido en parte todo lo que Australia puede ofrecer, que es un mundo de colores y alegría, y de actividades de todo tipo para aquellos a los que la adrenalina es importante descargarla.


Para terminar nada mejor que una buena música con didgeridoo.

 

7 de febrero de 2012

Australia - Melbourne -Olympic Melbourne Park - Arts Centre - Eureka Tower - Princes Bridge - Federation Square Complex - Forum Theatre - Southgate Footbridge, Flinders Station - St Paul's Cathedral - Kings Domain - Government House



Una habitación con vistas

El hotel elegido en Melbourne de nuevo tiene vistas sobre la ciudad, no son tan espectaculares como las de Sydney pero cada ciudad a su manera tiene su propio encanto contemplada desde arriba. Ya hemos ido viendo algunas que he ido utilizando para la confección sobre el reportaje sobre la ciudad pero ahora rematamos la faena ya que hemos conocido bastante bien la ciudad desde abajo. 

Para esta visión desde arriba nos acompañamos de nuevo con el grupo australiano de Men at work, y es que la música de los ochenta marcó nuestra oído.  



Afortunadamente los cristales de la habitación son insonoros y no se siente ni uno solo de los trenes a pesar del susto inicial al ver las vías férreas. También se ve el río Yarra y al fondo las instalaciones del Olympic Melbourne Park (la construcción del fondo tan futurista es el AAMI Park, donde creo que se celebran los partidos de fútbol australiano), con varios estadios, y las pistas de tenis del Open. 



Por la noche la zona tiene otro aspecto.


 
Cruzando Princes Bridge se hallan los edificios del Arts Centre, el edificio más cercano estaba de reforma y el más lejano tiene una torre sobre él, pero desconozco si es de utilidad o solo decorativa, creo que más lo segundo, tipo aguja futurista. Ambos  edificios se utilizan para espectáculos musicales, conciertos, danza…igual que la Sydney Opera House, y también se pueden realizar visitas guiadas. 

A la derecha destaca Eureka Tower, el edificio más alto de la ciudad con 300 m de altura, que por supuesto tiene un mirador, pero como los días fueron todos nublados nunca hicimos el esfuerzo de acercarnos, y por las noches ya teníamos vistas desde la habitación de la ciudad iluminada; otra cosa hubiera sido que también tuviera un restaurante giratorio…aunque a su favor tiene, como una de las torres de Chicago que no recuerdo su nombre, un cubo de cristal adosado al exterior de la torre, desde donde sentir el vértigo. Otra de esas pequeñas espinas de lo que no hemos hecho pero tengo claro que volveremos a Australia, no será pronto porque hay mucho mundo por seguir descubriendo, pero nos ha gustado tanto el país y sus dos principales ciudades, que queremos más de todo. 




En la siguiente foto se ven: Princes Bridge al fondo, Federation Square Complex –con la gran pantalla funcionando) y el Forum Theatre


En esta fotografía: Southgate Footbridge, Flinders Station y las dos torres de St Paul's Cathedral 


En el interior del parque Kings Domain destaca el edificio de la Government House.

 
También se puede ver Melbourne desde arriba en helicóptero o en globo, ¿será por vistas?, parece que el amanecer es una buena hora que luego el cielo se va cargando de nubes llenas de agua. 


La verdad es que es un verdadero placer dormirse y amanecer con buenas vistas, siempre se hace con una sonrisa y además predisponen al cuerpo y a la mente para las caminatas diarias. 

1 de febrero de 2012

Australia - Melbourne - Queens Bridge - Sandbridge Rail Bridge - Southgate Footbridge


Hasta pronto Melbourne, le dijimos bajo una torrencial lluvia

Quizás la música que he elegido para el último paseo por la ciudad no sea la más apropiada, pero me hizo gracia la canción y la quiero compartir con vosotros, por supuesto es de un cantante australiano. 



Hora de hacer las maletas, aunque ya no es tanto trabajo, desde Darwin una de ellas ya venía completa, aunque teníamos que hacer algunos malabares para dejar hueco en la de mano, que ahora facturaríamos, ya que mañana tendríamos que meter las botas y la ropa de abrigo, que no era cuestión de llegar a Madrid vestidos de invierno. Nos tomamos la mañana con calma, ya no era cuestión de correr a ningún lado, además el día había salido francamente malo. Salimos a dar nuestro último paseo por la ciudad algo tarde de hora bajo una lluvia muy fuerte y molesta, bajo unas nubes oscuras.

Vamos hasta Flinders St para rodear la estación de tren y cruzar el río Yarra, y aunque hubiera sido mejor hacerlo por Princess Bridge hacia los jardines botánicos y otro jardines que hacen que Melbourne sea llamada la ciudad jardín, el día no era apropiado para este paseo y si nos descuidábamos mucho acabamos embarrados, cansados e incluso algo frustrados por no ver todo lo que hay en ellos. 

Durante el camino topamos con una tienda de souvenirs varios y variados, entre ellos un póster con la lista de los pasajeros y tripulantes de la First Fleet, seguro que más de uno lo tiene en su casa si tiene un familiar en esta lista. 


Tras un rato caminando y pensando que no encontraríamos el modo de cruzar la Flinders Station y las vías, finalmente un túnel aparece ante nuestros ojos y salimos al Queens Bridge, construido en 1880 para sustituir una pasarela de madera, que tiene arco muy plano, con cinco columnas de hierro forjado.  


No cruzamos por este puente, en su lugar vamos hacia el anterior, Sandbridge Rail Bridge. 


Lo hacemos porque desde lejos nos llaman la atención unas esculturas que se encuentran sobre él  y queremos verlas de cerca. 


El puente era utilizado por el tren y en el 2006 se remodeló como peatonal y se decoró con arte público. 


La exposición es un tributo a la multiculturalidad de Melbourne, haciendo mención a los inmigrantes y a los ancestros, con 128 paneles de cristal, tras los cuales en pedestales de hierro se levantan las esculturas. Por supuesto nosotros nos fijamos en la mención a los inmigrantes españoles.


Tras esto emprendemos el camino de vuelta al hotel y ahora cruzamos por el Southgate Footbridge

 
El puente fue construido en 1989 y como su nombre indica solo los peatones pueden cruzar por él, que tiene un cierto aire a los diseños del arquitecto español Santiago Calatrava. 


Volvemos a salir a Flinders St y recorremos toda la fachada de la estación, bajo la cual hay una tienda de botas Ugg, de la que salgo con una caja que ya veremos donde somos capaces de poner en la maleta, sin caja claro; ya las había visto en Sydney con unos modelos más espectaculares, y durante todo el viaje, no en vano es uno de los productos estrella australianos gracias a los americanos que a comienzos del 2000 las comenzaron a poner de moda, pero no quería cargar con ellas tan pronto, así que en lugar de un nuevo modelo tengo el clásico, muy calentitas, así que tendremos que buscar un buen destino frío para estrenarlas adecuadamente. También me las podría haber comprado en Madrid pero no sería lo mismo, aparte de que creo que el precio ha sido bueno al cambio.