8 de junio de 2011

Austria - Viena - Hofburg - Silberkammer - Museo Sisi - Kaiserappartements

Buscando a Sisi emperatriz

Continuamos en Michaelerplatz, que es donde se encuentra una de las entradas al lugar que queríamos visitar y de ahí las prisas por llegar, el Hofburg o Palacio Imperial, un complejo de 240.000 m2 de jardines, edificios y plazas, donde vivieron los Habsburgo durante más de seis siglos, desde el primer emperador, Rodolfo I en 1279, al último, Carlos I en 1918. Con el deseo de los emperadores de superar a sus predecesores se fueron añadiendo nuevos sectores.

A la plaza asoma la entrada al palacio con forma semicircular, Michaelertrakt, rematada con esculturas que representan el poder terrestre y marítimo de Austria. Están restaurando la entrada, aunque en la foto no se nota demasiado; en ella hay tres arcos de entrada entre los que se encuentran las esculturas de Los trabajos de Hércules


A ambos lados de esta impresionante fachada hay dos fuentes, la de la derecha es una alegoría de El medio terrestre, y la izquierda de El medio marino. Detalle de la primera, siempre y cuando consideremos que esta izquierda y derecha sea mirando de frente, ¡¡hemos encontrado a Gollum!!



Entramos al palacio que da a una rotonda sobre la que se ve la cúpula exterior, a mano derecha se encuentra la entrada, previo pago de 10,50€, a la Silberkammer (Platería de la Corte), el Museo Sisi y los Kaiserappartements (Apartamentos Imperiales). En el precio se incluye la posibilidad de tomar una audioguía, por la que optamos sin ninguna duda.

El recorrido comienza por la Silberkammer, con una colección extensa de vajillas, cuberterías, cristalerías, utensilios de cocina, elementos decorativos para las mesas de comedor. Impresionantes esas vajillas de plata o de oro, las porcelanas japonesas, los diseños con dibujos florales o rústicos. Les faltaba tiempo para utilizar tanto objeto. 

Curiosidades que llamaron nuestra atención: los vasos de cristal en color verde eran para los vinos del Rhin, y la ropa de casa de la corte era de color amarillo. 

Se pueden ver menús de la corte:


Aguamaniles y orinales, todos ellos muy imperiales por supuesto. 


Servilletas dobladas solo para uso del emperador, con tres huecos internos donde le colocaban tres panecillos, los otros huecos no recuerdo que en la audioguía contaran su cometido.


En otras ocasiones formaban figuras con las servilletas, cuyas dimensiones eran de 1 m x 1 m para poder conseguirlas. Estoy pensando yo que para Navidad podía hacer algo así, aunque tendríamos que utilizar todos la misma servilleta para que entrara la vajilla y la comida.

 
Hay un espectacular centro de mesa de bronce, de ¡33 m!, con sus candelabros, que fue realizado en torno a 1800. 


Otros centros de mesa son un referente al estilo religioso, con su relicario tríptico.


Terminamos esta visita, que no ha sido por orden de visión para el blog, con un barreño y una colección de jarras de plata y de cristal, con las que los emperadores obsequiaban a personas de edad avanzada los Jueves Santo, a los que les lavaban los pies, además de darles también una bolsa con 30 monedas de plata; todo ello en referencia a Judas. 


Es curioso como una visita que pensábamos que no nos llevaría mucho tiempo al final duró más, pero fue sumamente interesante, por la cantidad de piezas que se pueden ver y por las explicaciones de la audioguía. 
Se sale de esta colección para subir por la escalera del palacio,.


Al final de la escalera se entra en una sala donde hay una maqueta del complejo del Hofburg, para hacerse una buena idea de su inmenso tamaño y de los edificios que lo forman.


Para entrar en el Museo Sisi, donde ya no se pueden hacer fotos, prohibición que respetamos. En ella se desmitifica a Sisi y a Romy Schneider con su papel de la emperatriz. Se muestran tres vestidos: el de la despedida de soltera (blanco y ribetes en verde), el del viaje a Hungría (blanco con detalles azules casi negros), y uno de los que utilizó a raíz de la muerte del suicidio de su hijo Rodolfo de 30 años en Mayerling, totalmente negro, hasta los complementos como las joyas, el paraguas. 

Las joyas son reproducciones, está el famoso retrato de Winterhalter de Sisi con sus horquillas de estrellas en diamante, la farmacia ambulante con la que viajaba, el lujoso vagón de tren en el que viajaba, pero cuando lo hacía por mar le gustaba viajar en cubierta, más si había tormentas y el mar estaba bravo…todo ello mientras por la audioguía nos desgranan su extraña personalidad, romántica-meláncolica-depresiva, obsesionada con la alimentación y la delgadez, por el cuidado de su largo pelo, su rechazo a la corte, la devoción de su marido a pesar de todo…Un mundo de locos es lo que vivió esta extraña pareja, hasta que todo terminó el 10 de septiembre de 1898, cuando fue asesinada en Ginebra por un anarquista italiano.

 

Desde el museo se accede a los apartamentos imperiales-kaiserappartements, donde continúa la prohibición de realizar fotografías, que seguimos cumpliendo. Se pasa por las dependencias del archiduque Esteban, donde llama la atención por el nombre tan actual, el gabinete de los fumadores. A continuación por el ala del emperador Francisco José, con su sala de audiencias donde recibía de pie a los ciudadanos que lo habían solicitado (pocos a la vez, que si no se cansaba), el despacho y el dormitorio. Seguidamente se halla el ala de Sisi, que se encuentra en el palacio de Amalienburg, con el gabinete-dormitorio, donde destaca la cama situada en el centro, petición de la emperatriz, el despacho, la mesa-tocador donde la peinaban durante horas; la sala de gimnasio, con unas espalderas y una anilla; el baño, a la higiene le prestaba importancia y es una exhibición que se ha incorporado recientemente. Se termina en el ala de Alejandro I, donde destaca el comedor imperial, dispuesto para recibir a los invitados. 

No es una gran colección, no es un gran palacio, comparado con el de Catalina la Grande en San Petersburgo por ejemplo, pero su visita es interesante, sobre todo para conocer mejor a esta emperatriz mito. 

Se sale del palacio y del museo a Ballhausplatz, donde se encuentra la sede del canciller austriaco, que nos quedará pendiente en este viaje, donde tuvieron lugar los principales acontecimientos de la historia de Austria: las reuniones del Congreso de Viena en 1814-1815 después de las Guerras Napoleónicas y donde se concibió la reorganización de Europa según Napoleón; las deliberaciones de 1914 y el ultimátum a Serbia, que condujeron al estallido de la Primera Guerra Mundial y el asesinato del canciller Doffuss por terroristas nacional socialistas austriacos en 1934, ya que muchos austriacos miraban con “envidia” la prosperidad alemana.

Pero el Hofburg, tal y como podemos ver (o intuir) en la foto de la maqueta, encierra más edificios, no todos visitables, con lo que continuaremos en él. 

7 de junio de 2011

Austria - Viena - Kärtner Ring - Ópera Nacional - Albertinaplatz - Michaelerplatz

¡Música maestro!


Nuestro hotel se encuentra muy céntrico, en Kärtner Ring, uno de los tramos que conforman el Ring, una avenida a gusto del emperador Francisco José, que comenzó a forjarse el 20 de diciembre de 1857, con lo que Viena se llenó de obras y zanjas, y el motivo por el que  Strauss hijo compuso su Polca demoledora.


 
La orden del emperador fue así: “Es mi deseo que cuanto antes comiencen a construirse los ensanches del casco antiguo…, y se proceda al embellecimiento de mi capital imperial y residencial. Con este fin permito que se derriben las murallas y fortificaciones, así como los fosos…dejando libres los establos del Burgtor (actual Museumsquartier)…los jardines de mi palacio y el cuartel de mi nombre…”. 

El 1 de mayo de 1865, día del santo del emperador, se aprovechó el tradicional paseo de la familia imperial al Prater para inaugurar el bulevar. Todavía faltaban más de cuarenta años para que los edificios y las obras se concluyeran.

El proyecto final fue obra de tres grupos de arquitectos y el resultado resultó ser un bulevar de 4 km de largo y 56 m de ancho. Se pensó más en el embellecimiento que en la urbanización: los edificios monumentales debían estar separados, ser abarcables con la vista, estar rodeados de jardines y respirar grandeza. Creo que todo esto se consiguió a la perfección, independientemente de la mezcla de estilos de sus edificios. Los tranvías 1 y 2 recorren los 4 km del Ring, aunque por lo menos hay que hacer uno de los trayectos, ida o vuelta paseando para poder disfrutar de su arquitectura y perderse algo por sus calles laterales.

En el suelo de Kärtner Ring comenzamos a tomar contacto de la ciudad musical que es Viena. 


Pero no solo en el suelo, también las plazas son musicales, en este caso muy bien dirigidas. 

 
Estando tan musicales solo podemos dirigir nuestros pasos hacia ella, la Ópera Nacional, que fue el primer edificio que se construyó en el Ring, comenzando las obras en 1863, incluso antes de derribar las murallas. La prensa del momento comenzó a llamarla “elefante empachado”, y cuando el emperador la vio terminada, en 1868, fue bastante parco en sus emociones y palabras, era como una “caja semienterrada”, ya que a su alrededor continuaban las zanjas abiertas. 

En la fachada principal hay cinco estatuas de bronce, bajo los arcos de la logia, que representan el heroísmo, el drama, la fantasía, el humor y el amor.


Dos arquitectos fueron los encargados de este proyecto. Van der Null se ahorcó después de las críticas, y un mes después Sicardsburg murió de un infarto. 

La Ópera se inauguró el 25 de mayo de 1869, con Don Giovanni de Mozart. Una gran película nos acercó al gran genio de Mozart (seguimos unidos al cine, ciudad tras ciudad, país tras país).


 
Durante la Segunda Guerra Mundial sólo se salvo la fachada principal y una logia del interior, y a pesar de todas  las anteriores críticas negativas del emperador, de los periódicos, y de los ciudadanos, esto se consideró como una agresión a la ciudad. Se volvió a abrir en 1955 con la ópera Fidelio de Beethoven. 

Hemos llegado tarde al tour guiado que realizan a su interior, y para el siguiente queda bastante tiempo, además el tour en español está marcado con “x”, lo que nos da a entender que está lleno, aunque en el hotel no nos dijeron nada de reservas, supongo que en inglés serán más fluidas las visitas.

Está considerada una de las mejores óperas del mundo, con un magnífico auditorio, un escenario equipado con la tecnología más avanzada. Como datos curiosos: Richard Strauss fue pitado sonoramente (no conozco la obra de esta reacción), y Von Karajan decía que “no quería codirigir la orquesta con otros dos mil directores”, 2.000 es el aforo del auditorio.

En la Ópera se celebra el baile de debutantes, el último jueves de carnaval, por el que el Ayuntamiento ingresa sus  interesantes e interesados euros para que las hijas de los “importantes” de todo el mundo salgan al mundo a ser conocidas. 

A ambos lados de la Ópera hay dos fuentes, a la derecha se representa a la legendaria sirena Lorelei sustentada por las alegorías del dolor, el amor y la venganza; y a la izquierda las alegorías de la música, la danza y la alegría. En la foto la segunda. 


Salimos a Albertinaplatz, donde se encuentra el palacio construido para Alberto de Sajonia, que aloja la Colección Albertina, una de las mayores  en dibujos, grabados, acuarelas y fotografías. Su estatua en alto lo precede. 

 
En una de las esquinas del palacio una fuente la adorna, y es que en esta ciudad el agua es un elemento más de la vida, y se utiliza continuamente para construir elementos ornamentales como iremos viendo durante nuestros paseos. 


En el centro de la plaza se halla un monumento contra la guerra y el fascismo, obra de Alfred Hrdlicka de 1988, compuesto de varias esculturas. Fue realizado con granito del campo de concentración de Mauthausen, pero no hay foto porque en este momento teníamos prisa por llegar a nuestro destino por el horario, y cuando volvíamos a pasar por la plaza siempre era de noche con lo que no era fácil obtener una buena fotografía. 


Fuente: wikipedia

Impresiona la imagen detrás de la puerta, un judío de rodillas en el suelo con un cepillo fregando el suelo y rodeado por un alambre de espino, este alambre no es original de la escultura, se colocó posteriormente para que los turistas no se sentaran en ella (dato que todavía me asombra terriblemente, me parece de una necedad tremenda sentarse en una escultura que representa tal dolor). 

 
Fuente: miguel-veny.balearweb.net
 
Continuamos por Augustinerstrasse sin detenernos en los edificios que vamos viendo, y sin desviarnos por las calles que desembocan en esta, que son un auténtico imán para ir a perderse por ellas. 


Llegamos a Michaelerplatz, donde se encuentran varios lugares interesantes. Michaelerkirche es un templo del siglo XIII reformado en el XVIII, donde acudía la corte imperial; no pudimos entrar, bien porque estaba cerrada para un concierto o porque estaba cerrada por horario. En su cementerio no sólo descansaban los nobles sino hasta 4.000 cadáveres en una fosa común, en la que estuvo enterrado Mozart, y por eso en esta iglesia se estrenó su Requiem en 1791; su cuerpo luego fue trasladado y se desconoce exactamente el lugar donde se encuentra.


El edificio más llamativo sin embargo es la Loos Haus, construido en 1911 por Adolf Loos, un representante contra el gusto vienés de su época, alumno de Otto Wagner, que fue más allá que su maestro, prescindiendo de la ornamentación para optar por líneas suaves. Con este edificio desafió el gusto del emperador Francisco José, al que llamó la “Casa sin cejas” por la falta de marcos decorativos en las ventanas; por supuesto, los ciudadanos le hicieron los coros al emperador en sus críticas y la llamaron “silo”, “cárcel” o “fábrica”. Tanto disgusto le causó al emperador que decidió no utilizar nunca más la entrada Michaelertrakt al Hofburg por Michaelerplatz (ya lo veremos).



A la izquierda en la foto se puede ver (o intuir más bien entre las obras que tapan su entrada y la lejanía) el Café Griensteidl, uno de los cafés literarios de Viena, cuyo interior no era demasiado llamativo aunque si lo sean su historia y las palabras que se hayan pronunciado en sus mesas. En el centro, protegidos por una valla, se encuentran restos romanos y medievales que salieron a la luz al convertir la plaza en peatonal en 1990. 

6 de junio de 2011

Austria - Viena - Breve Historia

A paso ligero por la historia austriaca

En abril de 2011 nos escapamos a Viena, un viaje frustado en el puente de diciembre por la salvaje huelga de los controladores, ante lo que tiramos de los planes B,C, D y los que se terciaran, ya que los días de vacaciones son sagrados e importantes, hay que aprovecharlos, y como desde hace tiempo a España la teníamos un poco abandonada nos fuímos a conocerla mejor en la Cerdanya. Pero en Semana Santa nos quitamos un poco la espina de Viena que se nos había quedado clavada, aunque no la hayamos disfrutado de Navidad, que es lo que nos hubiera gustado, la hemos encontrado con el despunte de la primavera. 

Antes de entrar en materia de turismo un repaso sobre la historia del país, ya que durante nuestro largo paseo por la ciudad conoceremos a varios de sus personajes. Desde el Neolítico tiene su importancia la zona, con la famosa Venus de Willendorf (nunca sabemos lo que aprendemos en el colegio cuando será necesario recordarlo, y no solo para jugar e intentar ganar al Trivial), que se conserva en el Museo Arqueológico de Viena. 

Luego llegó la Edad de Hierro, más tarde llegaron los celtas y hacia el año 15 d.C los romanos, que fundaron la ciudad de Carnuntum, a 20 km de Viena. En el siglo IV se produjeron invasiones germánicas y eslavas, que echaron a los romanos. En el siglo IX el Carlomagno sometió a las tribus ávaras y un siglo después Austria fue invadida por los magiares o húngaros; uno de esos señores, Leopoldo de Babengerg, fue nombrado margrave del Danubio por el emperador Otón II.

La dinastía de los Babengerg dominó durante tres siglos, y mediante luchas y casamientos fueron expandiendo sus territorios, traslando su residencia por diversas ciudades hasta que en 1156 el duque Enrique II Jasomirgott se estableció en Viena. 

En 1246, Federico II murió luchando contra los húngaros sin dejar herederos y sus territorios pasaron a manos de la Casa de los Habsburgo, tras una disputa entre el duque Rodolfo de Habsburgo y el rey de Bohemia, en la que salió victorioso el primero. En menos de un siglo, los Habsburgo dominaron todo el país, bien mediante compra bien mediante la conquista de territorios. Pero los origenes de los Habsburgo son un poco oscuros, una familia de salteadores que se ocupó de ir borrando este pasado mediante documentos falsos.

Mientras Carlos V (nuestro Carlos I) luchaba en Alemania contra la Reforma Protestante, los turcos amenazaban a su hermano Fernando I en Austria, Bohemia y Hungría, esta última cayó en su poder casi en su totalidad. En 1529 Solimán con un ejército de un cuarto de millón de soldados invadió territorio austriaco y el 10 de mayo estaba ante las puertas de Viena, pero no consiguió entrar, el conde Nikolaus Salm se hacía cargo de la defensa de la ciudad. El 29 de septiembre nevó y Solimán prefirió levantar el campamento y regresar a Turquía, pero volvió a intentarlo al cabo de tres años, encontrándose a los hermanos Carlos V y Fernando I en la defensa de Austria. Finalmente Fernando I compró la tregua a Solimán pagándole 30.000 ducados al año. 

De 1618 a 1648 se produce la Guerra de los Treinta Años  en Europa Central por motivos político-religiosos con la Defenestración de Praga y alcanza a Viena dos veces, en 1619 y en 1645. 

En 1679 la peste arrasó a la mitad de la población de Viena y pocos años más tarde los turcos acechaban de nuevo, ya que en el norte de Hungría algunos nobles se rebelaron contra los Habsburgo y buscaron el apoyo turco, con el gran visir Kara Mustafá avanzando sobre Viena en 1683, quedando la ciudad sitiada durante dos meses, en los que los turcos esperaban tropas para atacar desde la retaguardia, circunstancia que aprovecharon los Habsburgo para pedir ayuda al rey de Polonia. Al visir Mustafá el sultán le envió un cíngulo verde, con el que se ahorcó el 25 de diciembre.

Con la huida de los turcos, Eugenio de Saboya, al mando del ejército austriaco reconquistó Hungría y la península balcánica hasta Belgrado, Austria se convirtió en una gran potencia europea y tras la Guerra de Sucesión Española se extendió hasta Italia. 

En 1700, la Casa de Austria en España se extingue con la muerte de Carlos II el Hechizado. Francia (los Borbones), Austria (los Habsburgo) y Baviera reclaman los derechos al trono español. Según el testamento de Carlos II el trono era para los Borbones pero los Habsburgo no querían renunciar tan fácilmente a la corona española y Leopoldo I envío a su hijo Carlos a Barcelona, donde estuvo luchando durante siete años por el trono. 

Toda Europa se involucró en esta lucha, por un lado Inglaterra, Holanda y Austria, apoyadas por Portugal, la Casa de Hannover y Brandeburgo, por otro, Francia, Italia, Colonia y Baviera. Pero en este tiempo Leopoldo I muere en 1705, le sucede su hijo José I, que muere en 1713, con lo que Carlos fue reclamado para ser coronado emperador con el número VI, quedando definitivamente el trono español en manos de los Borbones.

Carlos VI solo tuvo dos hijas, María Teresa y María Ana, y su hermano José I también había dejado solo niñas. Según la Ley Sálica las mujeres no podían reinar si había pretendientes masculinos al trono, con lo que cualquier pariente lejano podría reclamar su derecho, así que el emperador dictó la Pragmática Sanción, por la que se seguía el orden de nacimiento sin atender al sexo, convirtiéndose Maria Teresa en emperatriz. A su muerte, en 1780, le sucede su hijo José II.

Con la llegada de Napoleón a Francia el orden europeo se vio profundamente alterado, y para restablecerlo se convocó en 1814 el Congreso de Viena, con los principales monarcas europeos coordinados por Metternich, ministro austriaco de Asuntos Exteriores. Del Congreso, aparte de las fiestas y los bailes, salió la Santa Alianza, por la cual Austria, Prusia y Rusia se comprometían solidariamente a defender sus monarquías contra los movimientos nacionalistas. En 1821 Metternich fue nombrado canciller, estableciendo un estado policial con una fuerte censura, de la que no estaba a salvo ni la propia familia real.

Por un lado la burguesía vivía con tranquilad, ajena a la miseria social, haciendo de la decoración de su hogar el centro de su existencia, la época Biedermeier, por otro la industrialización del país había comenzado, en los suburbios de Viena se construyeron fábricas, a las que acudieron emigrantes del imperio. En la revolución de marzo de 1848 se unieron estudiantes, obreros, burgueses y campesinos contra el Estado de Metternich; paralelamente surgieron movimientos independentistas en Praga, Budapest y Venecia. En Viena, Metternich tuvo que dimitir, aunque finalmente los revolucionarios fueron vencidos por el ejército. Fernando II abdicó en favor de su sobrino Francisco José en diciembre de 1848. 

El largo reinado de Francisco José quedó marcado por tal acumulación de derrotas militares, golpes del destino y desgracias personales que el propio monarca llegó a decir: "Nada me ha sido evitado". Bajo su reinado Austria vivió un periodo de neoabsolutismo y la capital una estapa de esplendor urbano, pero a pesar de la desastrosa experiencia de 1848 siguió buscando el consejo de Metternich, que no fue el más adecuado para apagar la pólvora que se iba encendiendo en el imperio austrohúngaro, donde ya ardía el sentimiento nacionalista. 

Francisco José vivió los dos primeros años de la Primera Guerra Mundial, falleció el 21 de noviembre de 1916, sucediéndole su sobrino nieto Carlos I, que intentó salvar los restos del naufragio imperial, pero en 1918 el primer ministro francés Clemènceau prometió a los checos, serbios y croatas la independencia, con lo que el 11 de noviembre de 1918 Carlos I firmó su abdicación en el palacio de Schönbrunn. El 3 de abril de 1919 la Asamblea Nacional de la Primera República austriaca suspendió las leyes y privilegios de los Habsburgo en Austria y confiscó su patrimonio.

La Primera Guerra Mundial dio comienzo con el asesinato en Sarajevo del príncipe heredero Franz Ferdinand, y la guerra acabó con la monarquía y el imperio austrohúngaro, quedando Austria con unas fronteras impuestas por el tratado de paz de Saint Germain en 1918, por el el cual se excluían de la república austriaco-germana los territorios de Bohemia y Moravia (actual República Checa), los de Südtirol y Kanaltal (Italia) y el sur de Carintia, Miesstal y Seeland (Yugoslavia). 

El nuevo estado, la República de Austria, comenzó con una grave crisis económica y cuando comenzaba a vislumbrarse una modesta recuperación fue frenada por la crisis mundial de 1929, cerrándose industrias y duplicándose el paro. Fue una época de revueltas callejeras que culminó con la suspensión del Parlamento y la imposción de un régimen unitario del canciller Dollfuss en 1933, que murió durante el golpe de estado de 1934. 

Mientras tanto, en la vecina Alemania Hitler estaba en el poder y una de las medidas que tomó para debilitar la economía austriaca fue la Ley de los 1.000 marcos, según la cual, los viajeros que fueran a Austria debían pagar esa cantidad antes de salir de Alemania. En 1938 Austria dejó de existir como nación independiente para ser anexionada por Hitler como Ostmark, pacíficamente, ya que el 99% de los austriacos se expresó a favor de la anexión mediante un plebiscito. 

Durante la Segunda Guerra Mundial murieron casi medio millón de austriacos. Cuando en 1945 el canciller Dr.Renner firmó la Declaración de Independencia de la Segunda República Austriaca, el país estaba en la ruina. Tras la Segunda Guerra Mundial el país fue tuvo diez años de ocupación de los aliados: en cuatro zonas Estados Unidos, la Unión Soviética, Reino Unido y Francia. Viena quedó dentro de la zona soviética, pero también fue dividida en cuatro sectores, con el control rotatorio entre las cuatro potencias por periodos de un mes.

El 15 de mayo de 1955, tras la firma del Tratado del Estado Austriaco las potencias devolvieron la soberanía del país a cambio de una declaración de neutralidad permanente, que se votó en el Parlamento. Este mismo año Austria entra a formar parte de las Naciones Unidas. 

El 1 de enero de 1995 Austria fue admitida en la Comunidad Económica Europea.

Con esto más o menos nos hacemos una ligera idea de los hechos que han ido sucediendo en el país y nos familiarizamos con nombres que continuamente nos iremos encontrando en la ciudad, bien por sus construcciones bien por sus monumentos homenaje. Siento tantas letras, pero las de historia para mí son parte fundamental de los viajes y me gusta compartirlas por si a alguien le interesan.

3 de junio de 2011

España - Trujillo (Cáceres) (4)

¡Santiago y cierra España! (y las Américas)

Bajando por la calle de las Palomas  se encuentra la Casa de Francisco de Orellana, del siglo XV. Es la de mayor proyección histórica ya que en ella nació en el año 1511 Francisco de Orellana, descubridor del Río Amazonas; capitán de la primera expedición que navegó por completo su curso fluvial, una de las mayores gestas en la historia de los descubrimientos. Frente a la iglesia, en la plaza hay un busto del conquistador, con el casco característico de la época.

Aunque he encontrado una página web donde se duda de que fuera esta la Casa de Orellana, ya que hay fotos antiguas donde el escudo sobre la puerta no estaba…dudas históricas. 

La casa ha sido rehabilitada como hotel. 


Salimos al cruce de la calle Mirador de las Monjes con la calle Victoria, por la que decidimos subir.


Para seguir disfrutando de las vistas, ahora con más claridad de la Plaza Mayor. Al frente el Palacio de Piedras Albas.

 
También se ve la Torre del Alfiler, una torre exenta, por detrás asoman las torres de la Iglesia de San Martín. El nombre de la torre deriva de una varilla metálica que la remata. Desde la plaza se ven los escudos de los Chaves-Orellana realizados en azulejos de Talavera. 

 
Todas las torres están ocupadas por nidos de cigüeñas, las habitantes por antonomasia de Extremadura, grandes y pequeñas.


Continuamos el camino por la calle de la Victoria, encontrando una de sus puertas.  


Nuestro destino, aunque ya estará cerrado, es el castillo, situado sobre el cerro del Zorro, que junto con el castillo de Soria es la única fortaleza de piedra construida por los árabes antes del siglo X. 


El paseo, por sí solo, ya merece la pena hacerlo. Casi que se oye gritar ¡Santiago y cierra España! (demasiados cómics del Capitán Trueno que le cogía a mi hermano). 



Los árabes construyeron su fortaleza sobre un antiguo castro romano que a su vez se emplazó, seguramente, sobre un castro vetón o lusitano. Hasta el siglo XVI mantuvo su primitiva fábrica, adulterada después por las sucesivas reformas, algunas de escaso acierto.


Sobre la puerta de entrada la imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo. Los tanteos reconquistadores iniciados por Alfonso VIII alcanzaron el éxito el 25 de enero de 1232, día en que Fernando III el Santo conquistó la plaza con intervención sobrenatural, pues se cuenta que la Virgen con su Hijo en brazos se apareció sobre las murallas para dar la victoria a los cristianos. Desde ese momento todo el ejército aclamó a la Virgen con el título de “La Victoria” por patrona y abogada de la reconquista. 

El suceso quedó grabado en el escudo de la ciudad, que tiene a María y el Niño sobre un muro con almenas entre dos torres, así como la devoción a Nuestra Señora de la Victoria, cuya imagen en vez de ser tallada en madera o vestida de ricos ropajes es de duro granito y cuya ermita se encuentra en el interior del castillo.

Las fiestas patronales en honor a la Virgen se celebran a finales de agosto y principios de septiembre. Con este motivo tienen lugar los Festivales de Música, Danza y Teatro en el incomparable marco del castillo. En estos festejos hay que mencionar La Salve a la Virgen: su imagen baja en procesión desde el castillo para hacer la novena en la Iglesia de San Martín, y el sábado, víspera de la fiesta y después de la novena, se saca la Virgen a la plaza, apagando todas las luces, solo la Virgen permanece iluminada en el atrio de la iglesia; al día siguiente, se sube de nuevo la imagen al castillo.


La puerta está cerrada, para variar hemos llegado tarde, aunque un paseo entre sus almenas de nuevo hace volar la imaginación, sin saber si se siente una mora o cristiana.





En algunas zonas las piedras están en mal estado, pero no por elllo dejan de ser hemosas.


No sé si fortaleza inexpugnable, pero difícil si que aparenta desde el exterior. 


Con su prolongación en la muralla, recuerdos de las piedras que un día protegieron a los moros y más tarde a los cristianos. 


Al fondo se distinguen las ruinas de Santo Domingo.



Por la calle del Castillo salimos a la Calleja de los Mártires.


Para salir a donde comenzamos el paseo esta mañana, al Convento de las Jerónimas, a la izquierda. A la derecha el Palacio de Lorenzana, del que hasta hace no mucho tiempo tan sólo quedaban ruinas, y en la actualidad, ya completamente restaurado, se halla la sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes. Al fondo se distingue la Torre Julia de la Iglesia de Santa María la Mayor.


En el palacio destaca una ventana con un marco en piedra de estilo renacentista. 

 
Hacia atrás de la calle se encuentra la Casa-museo Pizarro, la casa solariega de los Pizarro, el solar familiar de antes de la Conquista, donde nació el padre de los Pizarro conquistadores, don Gonzalo. Es una casa medieval del siglo XV, la puerta es de arco apuntado y sobre ella está el escudo de los Pizarro enmarcado en alfiz, dos osos y un pino. 

Los Pizarro se encuentran en Trujillo con motivo de la reconquista de la villa, como muchas otras familias que vinieron del norte de España, en este caso de Asturias, y ya eran nobles antes de llegar a la ciudad. Por haber destacado en la reconquista de la villa tienen el privilegio de establecer su solar dentro del recinto amurallado y esta es la primera casa que ocupa la familia Pizarro en Trujillo.

Con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América, en 1992, la casa pasó a ser museo. La planta baja recrea la casa de un hidalgo extremeño ambientada en la época de la Conquista, a fines del siglo XV y principios del XVI, cuando se fueron los conquistadores extremeños a América. La planta alta es una exposición dedicada a la vida y obra de Pizarro, la cultura de los incas y la Conquista del Perú, con maquetas de las rutas seguidas y objetos utilizados por nuestros conquistadores en la gesta peruana, además de piezas etnográficas de la cultura de los incas. 


Por la Calle de la Academia, siguiendo la fachada del palacio de Lorenzana a la derecha, se llega a la Plaza de los Moritos, que por otro lado da a la Torre Julia de Santa María la Mayor, donde se encuentra un lavadero.


Desde este lugar se ven las ruinas del Convento de San Francisco el Real, uno de los beateríos situado intramuros, que en el siglo XV se convierte en convento de monjas franciscanas. Las monjas eran damas nobles y por eso Juan II de Castilla les dio el título de Real por los buenos servicios prestados a la Corona por algunos familiares de las monjas profesas en él. 

También recibe el nombre de la Puerta de Coria porque está junto a una de las puertas de la muralla que comunicaba Trujillo con Coria. Este convento es el caso de un edificio religioso de macizos muros con una función defensiva por su proximidad a la muralla.

Tras la desamortización el convento fue abandonado y poco a poco se fue deteriorando. El edificio ha sido recientemente reconstruido y restaurado (años 70) por la Fundación «Javier Salas» que lo rescató de la ruina y estableció en él su sede.

Hoy se pueden observar los restos del templo, un bello claustro y algunas dependencias conventuales. La nave de la iglesia se ha dejado como estaba, y es la entrada al Museo.


Por la calle Alhama salimos a la Puerta de Santiago.

 
A la izquierda, antes de pasar la puerta, se encuentra la Iglesia de Santiago, del siglo XIII, fundada por la Orden de Santiago. Es románica pero fue muy modificada en el siglo XVII. En su campanario, que está hecho sobre una torre de la muralla, tocaba la campana que daba el toque de queda. En esta iglesia se celebraban sesiones concejiles en la Edad Media, se reunía el Concejo cuando todavía no existían las Casas Consistoriales.Normalmente se puede visitar ya que su interior es interesante, pero no estamos en horario de visita.


A la derecha, igualmente antes de pasar la puerta, la Casa de los Chaves o Alcázar de Luis Chaves el Viejo, al que ya habíamos visto al subir desde la Cuesta de la Sangre, pero ahora nos encontramos con una de sus entradas, con unos simpáticos detalles sobre la puerta. 


Ya podemos pasar la puerta y verla desde el otro lado.

Tomamos la calle Ballesteros (a la derecha; a la izquierda se encuentra la calle Subida al Castillo), que debe su nombre al gremio que la ocupaba.

  
Calle en la que se encuentra el Palacio de Santa Marta, de los Marqueses de Santa Marta y del Ducado de Valencia, gran mansión del último cuarto del siglo XVI, muy transformado en el XVIII. Ha sido reconvertido en hotel. Perteneció este palacio a la familia de Francisco de las Casas, un capitán de Hernán Cortés que le fue fiel en la famosa Noche Triste de 1520 y le fue leal en la sublevación de Cristóbal de Olid. A Francisco de las Casas le cabe el honor de ser fundador de la ciudad de Trujillo en Honduras, la primera población que tuvo el nombre de Trujillo en suelo americano. 


Con esto volvemos a salir a la Plaza Mayor, al lado de la Iglesia de San Martín, que con el atardecer la piedra adquiere otra tonalidad. 


Muchos de los lugares mencionados son visitables, pero nosotros no disponíamos de mucho tiempo, este recorrido  lo realizamos en poco más de dos horas, y nuestro objetivo principal era la iglesia de Santa María la Mayor, nuestra iglesia. También nos hemos dejado por el camino otros lugares, bien porque en el mapa que nos dieron en el parador no estaban señalados, bien porque no dimos la importancia y la vuelta que se merecía, y por último, porque se encontraban más lejanos, que no lejos, del casco medieval. 

Una razón más para volver a Trujillo, aparte de las sentimentales y de los lugares pendientes, sería para fijarnos más detalladamente en los escudos de las casas nobles, en los que no nos fijamos con atención para conocer bien los linajes y sus cruces.

Hoy, como ayer y siempre, ¡Por Trujillo!

Enlaces interesantes, que he utilizado para la confección de este paseo, para saber y ver más: