23 de febrero de 2011

Camboya - Angkor - Thommanon - Chau Say Tevoda

Los templos gemelos

Como contrapunto a la escuela-taller volvemos a Siem Reap, es hora de comer, nosotros si comemos todos los días sin preocupaciones, nos llevan al Cafe Indochine, instalado en una de las pocas casas tradicionales jemeres que quedan en la ciudad.


 
Está muy cuco decorado, atestado de turistas que han vuelto de sus visitas y hace un calor tremendo a pesar de los ventiladores.

 
Este es nuestro menú, demasiado coco para mí.

 
La comida no es mala, pero sigo recordando los buenos momentos vietnamitas, a la camboyana no le termino de pillar el gusto, es posible que le pongan poco picante para que sea de gusto genérico, pero le falta sabor, y que no sea coco por supuesto. 

  
Satte kebaks
 

Pescado Chas Kruang
 

Vegetales en salsa de coco y especias camboyanas
 

Después de la comida continuamos con las visitas, es nuestra última tarde y nos quedan varios templos por conocer. Pasamos por Angkor Wat, en su foso se bañan los niños y no tan niños.


Atravesamos el complejo de Angkor Thom, entrando y saliendo por las puertas de los rostros de Jayavarman VII hasta que llegamos al templo del Thommanon, construido en la primera mitad del siglo XII.


Un conjunto de edificios en alto donde ha desaparecido el muro que lo rodeaba. El templo fue dedicado a Shiva y Vishnú.

 
Andando se llega a su cercano templo gemelo, Chau Say Tevoda, construido en la misma época, bajo el reinado de Suyavarman II y dedicado igualmente a Shiva y Vishnú.




Lo mejor de estos dos templos ha sido la tranquilidad por la que hemos paseado entre y dentro de sus edificios, al no ser de los más importantes los turistas somos muy pocos.

Camboya - Escuela Taller

Las enseñanzas de los niños


Terminada la visita del templo de Bakong de nuevo al coche y Alann nos ofrece hacer una parada en una escuela-taller donde a los niños les enseñan a dibujar con piel de vaca, son niños a los que se les intenta dar un futuro, muchos de ellos han sido dañados por minas, otros han sido mutilados por la polio, para otros es sencillamente una esperanza de trabajo y vida; y es la experiencia más triste y más alegre que he tenido en este viaje, y eso que he tenido muchas, pero esta fue muy especial y de la que nuevamente aprendí a través de los niños. 

 
Había dibujos increíbles, y elegimos cuatro de diferentes tamaños, no solo porque fueran bonitos y decorativos, que había verdaderas obras de arte, sino por la ayuda que se realiza en esta compra. 



Al pagar los cuadros sobraba una cantidad y mi marido la dejo para ayudar algo más al mantenimiento de esta escuela, que también recibe ayuda española. El encargado llama a todos los niños para que nos den las gracias, ¡¡a nosotros!!,  y yo comienzo a llorar por un cúmulo de sensaciones, la mayor es la impotencia por no poder expresarme, yo les daba las gracias a ellos pero no me podían entender, gracias a ellos por ser como son, por luchar como lo hacen, y se tienen que sentir muy orgullosos, sin necesidad de hacer esto ante el turista prepotente cargado de dólares, ellos son más valiosos que nuestros dólares aunque los necesiten. 

Alann al verme me dice que ellos son felices, pero tampoco le puedo explicar todo lo que pasa por mi mente y mi corazón, ella también es una luchadora que busca parte del reflejo de lo que quiere ser en los turistas a los que acompaña, cuando somos nosotros los que deberíamos intentar reflejarnos en ellos, que hemos perdido la esencia de la humanidad en nuestro mundo.

Cada dibujo tiene el nombre de su autor artista en la parte de atrás y el encargado los llama para hacernos una foto con ellos, esta es nuestra mejor foto del viaje. 


Los niños siguen enseñándonos mucho, a luchar en busca de un futuro, que no tiene nada que ver con lo que en nuestra sociedad entendemos por futuro, más cargado de materialismo que de supervivencia, más cargado de ambición que de superación, todo tiene más connotaciones negativas. 

La pena es no poder dar la dirección exacta de la escuela para que si alguno decide ir al país y pasa por este blog pueda hacerlo, pero seguro que si preguntan les llevarán a esta escuela o a otros que hay por el país que se dedican a ayudar a los niños y a los no tan niños también. 

Estas son las letras de emociones que para muchos no serán de utilidad para viajar pero no podía pasarlas por alto, como homenaje a esta escuela y a estos niños. 

21 de febrero de 2011

Camboya - Angkor - Bakong

Bienvenidos a Hariharalaya

Salimos del templo de Beng Mealea  y en el coche disfrutamos del paisaje que tanto me ha gustado, ha sido un soplo de aire fresco asiático, con sus palafitos más palafitos que nunca. 


Y sus campos de arroz, sus palmeras, la población trabajando, y aunque el contacto no es tan directo como lo fue en el Mekong, las sensaciones son parecidas, con lo que aunque no hayamos ido al lago Tonlé Sap y sus pueblos flotantes estamos viendo y aprendiendo de sus pueblos terrestres. 


De vuelta a la ciudad vamos bien de tiempo y pasamos al lado de los Templos de Roluos, los primeros grandes construidos por los jemeres y que sirvieron de capital para el reino, Hariharalaya.

Alann nos lleva a visitar en este conjunto, que no estaba en los planes con lo que es todo un detalle por su parte nuevamente, el templo de Bakong, construido en el siglo IX. Es el más grande de ellos y constituye un ejemplo hacia los templos-montaña de Angkor.

 
El camino pasarela que lleva hasta el templo está flanqueado por un foso, no demasiado abundante en agua, y para mí ha sido el camino más bonito por el paisaje que lo acompaña de los vistos hasta ahora, independientemente de la majestuosidad de Angkor Wat, que no solo es la belleza del camino sino todo lo que significa entrar en este templo. 


Donde no faltan sus barandillas con nagas, muy altivas ellas.


Por supuesto nos esperan unas escaleras que subir o trepar, y turistas con los que compartir este esfuerzo, pero esa torre central, más loto que nunca, se ve impresionante y parece que tiene imán para acercarte a ella. 


A ambos lados del camino dos bibliotecas, pero de los muros-galerías no queda nada.

 
Rodean el templo ocho torres santuarios dedicados a Shiva y representan sus aspectos: Sol, Luna, Viento, Tierra, Agua, Fuego, Espacio y Alma.


Son cinco niveles en este templo con forma más que ninguno de pirámide, que por supuesto representan al monte Meru.

En los tres primeros niveles destacan las estatuas de los elefantes, la montura de Indra.

 
Como Alann dice que pasar por debajo del elefante tres veces da buena suerte, algunas lo hacen con las sonrisas (risas contenidas) de los turistas que la ven haciendo tamaña tontería.


En el cuarto nivel hay 12 stupas (edificios funerarios), tres por cada lado, que contenían lingas.


Desde el quinto nivel aparte de las vistas que cautivan se toma conciencia del tamaño de las torres del nivel inferior
 


Desde arriba se ve a la izquierda uno de los edificios del monasterio budista en estilo jemer. Este lugar es objeto de peregrinaciones.

 
En el último nivel la magnífica torre santuario con los restos de su decoración. En su interior el linga real, y haciendo uso de una frase que me encontré en un estupendo blog de viajes, incluyendo Angkor:  “y es que Camboya rima con….linga”.

 
Toca la hora de bajar y echar las últimas miradas a este templo que nos ha sorprendido, como todos, que son iguales pero diferentes y mágicos.

 
La estatua que se ve en la foto en primer término no es un elefante sentado, sino Nandi, el buey sagrado, al que ya conocimos en Vietnam y al que hemos visto en Angkor aunque no demasiado. 


Gracias Alann por habernos dado la oportunidad de conocer este magnífico templo.