18 de julio de 2018

Myanmar - Bagan - Upali Thein - Khe Minga Temple

Uno ordenado y otro conjuntado

En coche desde Htilominlo Pahto, camino que se puede hacer andando pero seamos sinceros, el calor y el sol no son las mejores compañías, como si lo era el aire acondicionado del vehículo, que te daba un momento de respiro, llegamos al siguiente templo de la llanura norte, Upali Thein, que realmente es una sala de ordenación, cuyo tamaño es pequeño pero es realmente coqueto. Fue dañado gravemente durante el terremoto de 1975. 


La sala fue construida a mediados del siglo XIII, con una estructura parecida a una tumba de planta cuadrangular, y lleva el nombre de un monje del siglo XIII, Upali. 



El pequeño interior, al que se accede por una estrecha puerta, alberga unos frescos preciosos, con tonos verdes, rojos y ocres; que para protegerlos está prohibido hacer fotografías. Desde el exterior, por las ventanas  intentamos hacer algunas y conseguimos la imagen de Buda del interior y de algunos frescos detrás de él, ya que la verja nos lo ponía demasiado fácil y accesible (sé que no deberíamos, y orgullosos no nos sentimos, pero al menos no utilizamos flash, que es lo más dañino –premio de consolación ridículo a la ineptitud histórica y arquitectónica por nuestra parte-). 




Intentamos dar la vuelta al edificio, pero solo llegamos a recorrer parcialmente sus pequeños laterales porque el suelo abrasaba la planta de nuestros pies, y era totalmente imposible hacerlo, a riesgo de acabar con el pie lleno de ampollas y de que aquí se acabara el día. En este paseo con esfuerzo es cuando realizamos las fotografías de su interior al encontrarnos la ventana y la reja. 


Desde esta terraza exterior vemos el conjunto de estupas que hay alrededor, algunas antiguas, otras rehabilitadas parcialmente y otras parece que de nueva factura. 


Una pequeña sala de ordenación cargada de belleza, fe y magia, más que cualquiera de los templos o estupas más grandes de Bagan.

Desde Upali Thein continuamos el recorrido en coche, y es imposible no ir mirando a derecha a izquierda, y aunque ya sabemos que es imposible parar en todos los templos, conjuntos de estupas o monumentos, no dejas de admirar la gran labor de construcción y fe que en Bagan se fraguó. 


Un gran grupo de estupas llama nuestra atención y Myo nos pregunta si queremos parar, no estaba en la relación que le di porque ni siquiera la conocía, a lo que por supuesto respondimos afirmativamente (creo que lo tienen incluido como sorpresa en el paseo muchos de los tours, ya que está de camino y siempre se queda bien con estos detalles), Khe Minga Temple


En Khe Minga hay una mezcla de estupas nuevas, rehabilitadas, reconstruidas, envejecidas y desvencijadas, pero es gratificante pasear entre ellas. 



En algunas de las estupas se pueden ver los daños, en forma de grietas, ocasionados por los terremotos, así como las capas de hormigón que se han aplicado para que no se caigan; y sobre todo, restos de la decoración que un día las cubrieron. 




En el interior de las estupas hay, por supuesto, imágenes de Buda, y en algunos todavía se conservan algunos murales. 





No es el transporte más utilizado en Bagan, ya que lo son las motos o bicicletas eléctricas -que se alquilan y dan libertad a los visitantes-, o los taxis, que ofrecen comodidad y frescor, pero también se puede contratar una carreta tirada por caballos, como en Inwa, aunque para recorrer todo el territorio puede ser realmente cansado por el traqueteo en el cuerpo.


Khe Minga es un lugar para pasear entre estupas y con tiempo pararse a contemplar los detalles, pero sobre todo sirve para darse cuenta de la fiebre constructora en Bagan, aunque se trate de templos menores; además tendréis una bonita colección de fotografías porque resulta muy fotogénico y no demasiado visitado, todavía.  

La localización de Upali Thein y de Khe Minga:

16 de julio de 2018

Myanmar - Bagan - Htilominlo Pahto

El futuro marcado por una sombrilla

Muy cerca de la estupa de Buledi se sitúa Htilominlo Pahto, templo que está rodeado por un muro, donde en su entrada hay una concentración de personas y chanclas. 


Pasada la puerta del muro un pasillo flanqueado por puestos de venta (es increíble y apabullante la cantidad que puede haber de ellos, sobre todo en los templos importantes, como es este). Cierto es que en algunos de estos puestos venden preciosas pinturas de arena, que te dan ganas de comprar colecciones; para realizarlas, sobre un lienzo de algodón con pegamento se van poniendo tres capas de arena fina o de rocas molidas, y luego sobre la arena se pinta con colores, con lo que se tiene cierto realce; además estas pinturas son resistentes al agua, toda una ventaja, y resultan muy elegantes y decorativas. 


Mejor unos vídeos para ver la técnica: 



El templo mide 46 m de altura y es uno de los más grandes de Bagan, ordenado construir por el rey Nantaungmya (también conocido como Htilominlo, del que recibe claramente su nombre) en 1218 para honrar a la diosa Fortuna, en el lugar donde  fue elegido entre cinco hermanos como príncipe heredero al azar, ya que su padre, el rey Narapatisithu sentó a sus hijos en círculo, e hizo girar una sombrilla blanca cerrada en el centro, a quien apuntará al finalizar el giro sería el elegido (otras historias apunta a que la sombrilla se abrió o incluso a que el propio rey hizo trampas).

El templo fue dañado durante el terremoto de 1975, y por su estupa tapada y en rehabilitación ha sido nuevamente afectado por el de 2016. Originalmente estaba cubierto por estuco blanco, y sobre puertas y ventanas tenía relieves tallados en piedra, de los que se han perdido una gran parte. Qué lástima que tengan tanta devoción por Buda como por las luces de colores de neón, que no nos gustan ni convencen. 


No hay chinthes protectores, pero a cada lado de las puertas hay pequeñas figuras que deben ejercer esta labor. 


Esta puerta conduce directamente a un santuario con una imagen de Buda sentado, con la posición de manos Bhumisparsha mudra. En las paredes se pueden ver restos de murales y pinturas, ambos muy deteriorados. 



Hay un pasillo exterior, donde están las ventanas que proporcionan luz, y un pasillo interior, ambos comunican los cuatro santuarios del templo, uno por cada punto cardinal: norte, sur, este y oeste, pero no os puedo decir en cual estamos. En el interior del pasillo interior destaca su techo abovedado y restos de pinturas en él. 



En el pasillo interior además hay hornacinas en las que hay estatuas de Buda. 


Llegamos al siguiente santuario, con su imagen de Buda. 


Una pena la desaparición de las pinturas, y una desgracia la de aquellos que han pintado a sus anchas; algunos de estos garabatos parece que han querido recuperar las líneas de los dibujos antiguos, como una especie de precursor del "Ecce homo" de Borja. 



El tercer santuario con su imagen y restos de pinturas. 



El último santuario, hay uno por cada punto cardinal, y su imagen. 



Nos gustan mucho los conjuntos de campanas pequeñas que se cuelgan y con el viento tintinean, de hecho al final compramos uno pero todavía no lo hemos colocado, tenemos que encontrar el lugar perfecto para que suene. 


Hazle caso a la indicación, y da la vuelta al templo por su interior, te vas a sorprender y te va a gustar mucho. 


Las escaleras que conducen a la terraza están cerradas por una verja, la seguridad es lo primero, pero de todas formas si la estructura está dañada y esto se cae, nos pilla debajo. 


Al salir paramos en un puesto de pinturas, y aunque originalmente queríamos comprar las realizadas con arena, muy coloridas, finalmente fueron dos realizadas con piedras, de color de las mismas, como la que se ve colgando del árbol en la segunda fotografía. Vuelvo a decir que como te descuides y te dejes llevar, sin pensar en dinero y espacios libres, sales con una bonita colección de pinturas.



Otras compras interesantes pueden ser bonitas y coloridas sombrillas o simpáticas marionetas, que ahora viendo las fotografías, marionetas que tenía que haber comprado en este momento, porque lo fui dejando y cuando quise hacerlo ya no ví ninguna que me gustara tanto como las que vi en este templo. 



Nos armamos de valor e intentamos dar la vuelta al templo por su exterior, y es que el suelo arde, por lo que intentamos ir encontrando algunas sombras donde poner los pies a resguardo un poco para volver a afrontar la tarea.

Con este paseo podemos ver su estructura, un cuadrado de 42 m2 con cuatro puertas principales que sobresalen en los puntos cardinales; se pueden ver las puertas principales y las ventanas que dan luz a los santuarios, así como lo que queda de los relieves tallados y algunos restos de elementos de arenisca vidriada, pero en bastante deterioro. Yo creo que merece la pena dar la vuelta por el exterior. 





Finalizamos la visita y volvemos al coche, aunque primero tenemos que encontrar nuestras chanclas en la fiesta de las mismas que hay en la entrada (somos bastante civilizados y no movemos las de los demás para poner las nuestras). 


Desde el coche, y durante todos los traslados por Bagan, vemos colgadas en los árboles infinidad de marionetas en venta, que en ocasiones y sobre todo cuando el viento sopla, más parecen directamente ahorcadas. 


Htilominlo es un templo a visitar, por el conjunto del complejo, por los restos de las pinturas y por los restos de decoración exterior, no decepciona.

Su localización: