29 de julio de 2013

Corea del Sur - Conclusiones, enlaces y apuntes para un viaje al país



The land of the morning calm

Una vez terminado el viaje por Corea toca la hora de una valoración, y a la pregunta ¿por qué os ha gustado el país? Podemos responder con varios motivos principales. El primero, y creo que uno de los más importantes, ya que te hacen la estadía y el paso por los países más cómodos y agradables, es su gente, siempre amables con nosotros, al vernos desplegar el mapa y dudar, tanto en el metro como en la calle, o cuando nos quedábamos atorados en las máquinas de sacar los billetes de metro, aunque no fuera ya por dudas sino por rebuscar las monedas para no tener un arsenal de las mismas, se acercaban para ayudarnos, así como en las pocas ocasiones en las que tuvimos que recurrir a preguntar una dirección, siempre mejor a los jóvenes que saben inglés, que a los mayores, aunque éstos también te ayudaban con gestos y en coreano, además de su cara de asombro al vernos, ya que no es muy normal ver a occidentales en Corea todavía, y no en pocas ocasiones nos han preguntado a nosotros o a nuestra guía de dónde éramos, ya que llamar la atención lo hacíamos.

El segundo, por sus paisajes infinitos de verde y montañas, ya que Corea está cortada por una columna vertebral montañosa y te muevas por donde te muevas por el país las montañas son siempre tu compañía. Producía calma esta compañía silenciosa. Y por sus paisajes y naturaleza en general, porque cada vez que hemos pisado verde (montaña) o azul-verde (mar) el espectáculo ha sido impresionante y nos ha enamorado. 

El tercero, por su sorprendente, abundante, variada, en ocasiones demasiado picante y divertida, gastronomía, que nos hemos puesto hasta las orejas, y no sólo de arroz y de kimchi. Creo que este punto ha quedado claro al leer (y ver) las entregas correspondientes principalmente a nuestras comidas, un auténtico lujo. 

El cuarto, por su cultura del descanso, colocando pabellones o cualquier instrumento casero en los paseos de cualquier lugar, en las montañas, en las riberas de los ríos, allá donde pueda ser necesario. Envidia sana nos ha producido saber descansar y saber dejar descansar a los que lo hacen. 

Y por último, por la arquitectura, que no es tan variada para nuestros ojos como lo ha sido en otros países ya visitados. Los templos budistas y los palacios son una sucesión de tejados infinitos a veces superpuestos, de colores llamativos, de madera y piedra, a primera vista siempre iguales, pero al final siempre diferentes, con detalles en cada uno que les hace ser especiales a todos ellos, hasta a los más pequeños, y en la mayoría de las ocasiones en paisajes increíbles e incluso sorprendentes y de difícil acceso. 

La visita a los templos y palacios nos ha enseñado mucho sobre la concepción china de construir palacios, para asentar los conocimientos cogidos al hilo en la ciudadela de Hué, en Vietnam, pendiente de una reconstrucción total como están haciendo en Seúl en sus palacios. 

Lo que no nos ha gustado es el clima, pero con ello ya contábamos, agosto es un mes pegajoso para viajar, y así hemos estado durante diecisiete días, sudados y pegajosos, menos el último, el decimoctavo, que como en una despedida triste el cielo llovió sobre nosotros con fuerza, y esta vez estuvimos mojados pero no de sudor. Definitivamente agosto no es un buen mes para viajar a Asia a hacer turismo de caminante, pero cuando es tu mes de vacaciones hay que disfrutar siempre, sea donde sea, hasta en mi pueblo manchego, que de calor también sabe un rato largo. Y a pesar de todo, hay que agradecer que la lluvia no nos acompañara durante todo el viaje, porque si el calor es malo, el agua puede ser peor compañía, más cuando en esta zona del mundo cuando llueve parece que se han roto las compuertas del cielo. 

Personalmente nos hemos quedado a medias con los planes, quiero decir, los años no pasan en balde, y además en este mi condición física ha sido un hándicap a superar continuamente, intentando doparme con pastillas y crema antiinflamatorias, pero es bueno aprender a soportar con estoicismo las limitaciones y disfrutar de lo que se puede hacer y ver en cada momento. Ya no podremos ser los todoterrenos sin límites que éramos, andando todo el día kilómetros sin descanso para conocer, seremos correcaminos a pasos más lentos, más calmados y con más paradas, lo que hará que también conozcamos los lugares con más calma aunque de forma menos extensa e intensa. 

También creo que los palacios y templos de Corea son para recorrerlos con tranquilidad, para intentar comprender su significado, su uso, y también para disfrutar del arte de la fotografía, ya que son lugares donde a cada ángulo surge una nueva visión, que nos recordará a alguna ya vista pero que pequeños o grandes detalles las harán diferentes. 

Para terminar unos enlaces de páginas web que considero interesantes para documentarse si se quiere visitar Corea, ya que además en español, hasta el momento sólo hay dos guías de viaje, que yo sepa, una que se ha quedado algo antigua, de Ediciones Miraguano, y otra que en teoría se puede conseguir solicitándola en la página web visit Korea pero que yo no recibí, así que en la Oficina Comercial de Corea en Madrid la conseguí. 

Me arriesgo a hacer un planning para un viaje a Corea, partiendo de la base de no llegar a tantas ciudades como hemos hecho nosotros y basándome en la utilización del transporte público. 

Seúl – Cinco días; uno de ellos para ir a la DMZ y la JSA, y otro para ir a Suwon. Restringiendo visitas de palacios pueden ser cuatro días en la ciudad, pero al quedarse en solo dos días hay que elegir muy bien lo que se quiere conocer.

Volar hasta la isla de Jeju-do desde Seúl – Tres días, alquilar un coche y recorrer la isla con tranquilidad, ya que no a todos los lugares se podía llegar en autobús local y además da mucha más libertad. 

Volar hasta Busan desde Jeju – Tres días, para disfrutar de sus monumentos, de sus vistas panorámicas desde la torre y desde la montaña, de sus calles, de sus mercados, de sus paisajes marinos, y por supuesto, de sus playas. 

Tren hasta Gyeongju desde Busan – Tres días, porque una ciudad tan soberana merece conocerse en profundidad, y de paso si se quiere cambiar el chip histórico y artístico entrar en uno de esos parques de atracciones tan curiosos y diferentes que tienen en Corea. 

Soy consciente de que en este recorrido dejo muchos lugares pendientes, algunos por los que hemos pasado y podéis encontrar en este blog, y otros por los que no hemos podido llegar, que en alguna ocasión he ido mencionando como sugerencia, pero he realizado un tour básico de 14-15 días en los que las visitas sean lo más completas posibles, si se prescinde de alguna de ellas, como ha sido nuestro caso y se disponen de más días se pueden incluir más ciudades por las que pasar. 

Creo que nuestro recorrido ha sido bastante extenso, abarcando todos los posibles aspectos de la cultura coreana, con sus paisajes, templos, palacios, museos, montañas, jardines, cementerios con historia e historias, ciudades, música, vida, gastronomía, y ha resultado plenamente satisfactorio. 

En esta ocasión sí he pretendido al relatar el viaje que sea una guía, dada la todavía poca información en castellano, aunque gracias a los que viajan o viven allí cada vez se encuentra más en la red. Espero poder ser de utilidad.

Páginas web donde encontrar información sobre el país (la mayoría son en inglés):

La ya mencionada visit Korea, con información concisa sobre los lugares, y práctica sobre los medios de transporte para llegar a ellos. Aparte de la buena información la ventaja es que se puede ver en español.

Parecida a la anterior, pero ya en inglés: life in Korea. 

Para Corea del Sur y Corea del Norte, con buenas fotografías e información, heritage of Korea. 

Para Seúl, con información sobre turismo en general, alojamiento, restaurantes, compras, diversión...visit Seoul.

Palacios de Seúl y tumbas reales en el país, cultural heritage of Korea. 

No pueden faltar blogs de españoles que han vivido en Korea, como el que he mencionado en varias ocasiones, la paella de Kimchi, pero ya veréis que afortunadamente no es el único, y muy bueno, que encontraréis en la red. 

La última mención a un blog con unas fotos increíbles del país, llenas de colorido y magia, tal y como es Corea, love south Korea.




26 de julio de 2013

Corea del Sur - Seúl - Aeropuerto de Incheon - Vuelo a Madrid



Annyeong gyeseyo Korea! Gamsa hamnida!

Comenzamos nuestro paseo por Corea y Seúl al saludo de annyeong haseyo! y nos despedimos de ambos con la expresión annyeong gyeseyo!, que es la que pronuncia el que se va, el que se queda lo hace con annyeong gaseyo!, pero yo he tenido un lío con estos finales durante todo el viaje tremendo, con lo que hola seguro que lo he dicho en su momento apropiado pero las despedidas creo que no habrán resultado como debían, aunque dicen que lo que cuenta es la intención, y de esa estaba cubierta. 

Antes de las 19.30 llegan a recogernos al hotel, donde hemos disfrutado de un descanso y de un pequeño refrigerio. El chófer es el mismo con el que hemos compartido la última parte del viaje, con el que salimos de Gyeongju; supongo que el día de lluvia le ha hecho venir antes por si el tráfico estuviera infernal. Pero no, el tráfico estuvo algo congestionado en la salida de Seúl, pero luego hasta llegar al aeropuerto de Incheon todo tranquilo, con lo que llegamos en algo menos de una hora. 

El vuelo es a las 23.15 y son poco más de las 20.30 tras haber facturado rápidamente porque no había ese caos que suele haber en los aeropuertos y en los mostradores, a estas horas deben salir pocos vuelos y está todo en calma, pocos viajeros deambulando por Incheon. 

Antes de facturar se puede proceder a la devolución de impuestos pagados en las compras, enseñándolas al agente de aduana junto con la factura; pero nuestras compras no han sido tan escandalosas como para realizar este engorroso trámite y decidimos saltarlo, tal y como hicimos Australia: eso de sacar las compras de la maleta, donde está todo organizado y casi metido a presión para enseñarlas es una medida contra el fraude pero un obstáculo para el visitante comprador a no ser que estas compras representen un buen importe. 
 
Nos damos un paseo por la zona comercial, que está impoluto y así conocemos un poco al que en el 2012 designaron mejor aeropuerto del mundo, y que a nuestra llegada no pudimos hacer; lo malo es que si entonces el exterior se nos quedo pendiente, ahora de noche, pues más de lo mismo. Además siempre hay un hueco para una compra pequeña, otro recuerdo, otro regalo. 



No nos parece nada del otro mundo la zona comercial, amplia e impoluta como he mencionado, pero no muy diferente a otros aeropuertos mundiales. Eso sí, a las 22 h cierran las tiendas y el aeropuerto se convierte en un aeropuerto fantasma. 


Aunque con el paseo comercial hemos consumido bastante tiempo, nos da tiempo para ir a la sala VIP, lo primero es una buena ducha después del día de bochorno y agua de lluvia, donde descubrimos que las cabinas de ducha no están mal pero a falta de detalles de tocador, y siendo amplia la cabina no era muy cómoda. Con ello nos queda poco tiempo para comer algo, pero no es lo importante, en el avión siempre te acaban cebando, pero si nos dio tiempo para echar un vistazo rápido a la oferta gastronómica, que no nos pareció tampoco nada excepcional. 

Personalmente creo que esta designación como mejor aeropuerto por infraestructura y servicios se la merece más el aeropuerto Changi de Singapur, que le da mil vueltas en la alegría de las zonas comerciales, en decoración en general, en la sala VIP, donde el buffet era un despliegue de medios donde había que pensarse bien lo que comer, y el servicio de cabinas con ducha amplio, cómodo y con todos los admíniculos necesarios para salir como nueva de ella. En fin, supongo que los críticos que votan encontrarán otras virtudes de Incheon que yo no las ví, yo soy una simple usuaria. 

En el avión, nos dan de cenar, y nos despedimos del mismo modo que llegamos, con un bibimbap, pero en esta ocasión va acompañado con un papel con instrucciones, ¡ahora, que ya sabemos!, aunque más vale tarde que nunca. 


El vuelo correcto, bien atendido y nosotros bien alimentados. Aunque fue un vuelo nocturno a mí me es imposible dormir, nunca lo consigo en los aviones, ni encuentro la postura adecuada ni consigo evadirme del lugar donde estoy, por no hablar del ruido de fondo o de la incomodidad de los cascos en la cabeza, aunque poco a poco voy consiguiendo ir más relajada y si bien no concilio el sueño por lo menos el cuerpo descansa. 

Al amanecer en esta ocasión no consigo hacer fotos, parece que en la vuelta perdí una de mis buenas costumbres que espero recuperar.  

Corea nos ha dejado un maravilloso sabor de boca, y no lo digo por el aspecto gastronómico, que como habéis podido comprobar ha sido un auténtico placer, sino por el país en sí, por descubrir su cultura, su arquitectura, su budismo, sus gentes, sus paisajes. Creo que es un país bastante desconocido pero que poco a poco irá tomando posiciones porque tiene mucho que ofrecer. 

Si hay un coreano famoso, más que el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, es el cantante PSY, que aunque no necesita a estas alturas presentación, se ha hecho mundialmente conocido por su vídeo y canción del distrito de Séul Gangnam-gu, que para los Juegos Olímpicos de Londres compusó una canción para animar a los participantes y promocionar su bonito país, con un paseo por el palacio Gyeongbokgung, y por sus tradiciones: taekwondo, vestidos hanbok, máscaras como las que pudimos ver en Hahoe, y por supuesto los actores del cambio de guardia. 



Gamsa hamnida Korea! (¡gracias Korea!). 


23 de julio de 2013

Corea del Sur - Seúl - Dongdaemun - Seoul Folk Flea Market - Mercado Gyeong-dong



De mercadillos y otras hierbas

Tras nuestro paso y paseo por la torre Jongno cogemos el metro, hoy será el día en que será nuestro transporte aliado, y la primera parada que hacemos es en una de las puertas de la ciudad, Dongdaemun, la puerta del Este o Heunginjimun (estación Dongdaemun), en el distrito de Dongdaemun-gu (mirar mapa de distritos). 


La puerta fue construida en 1398, durante el reinado del rey Taejo, siendo una de las cuatro puertas mayores de la muralla que rodeaba la ciudad hacia los cuatro puntos cardinales. Fue reconstruida en 1869. 


Las calles transversales de la gran avenida en la que se sitúa la puerta nos recuerdan a las de Tokio, por ejemplo en la zona de Kagurazaka, no solo por las tiendas y los infinitos carteles, principalmente por los cables eléctricos, aunque nada de comparación con el caos vietnamita. 


Como ya hemos visitado palacios y templos, realeza y religión, hoy nos toca un paseo mundano, por el mundo de las compras, pero no con afán de comprar sino de ver donde compran los coreanos, y para ello nos acercamos en metro hasta el Seoul Folk Flea Market (estación Sinseol-dong o estación Jegi-dong, también en el distrito de Dongdaemun-gu), que ya en la estación de metro de salida se encuentra publicitado y señalizado, así como en baldosas por la calle -mejor orientación imposible, aunque hubo algún momento de confusión-, con lo que se ha convertido en una atracción más, como cualquier mercadillo de cualquier ciudad, ¿no tenemos El Rastro en Madrid? ¿y el Mercado de las Pulgas en París?, y en New York ¿no se celebran unos cuantos los fines de semana en diferentes barrios?, y en Londres y... 


El mercado original comenzó en una pequeña calle de la zona de Dongdaemun durante el periodo colonial japonés y se comenzó a ampliar en la década de 1950, cuando los basureros de todo el país rescataban ropa y comida de los productos desechados en las bases militares norteamericanas o bienes industriales de las fábricas locales en no perfecto uso de funcionamiento pero que se podían vender y así ganarse la vida en tiempos difíciles. 


El mercado ha tenido muchos nombres, pero tras la restauración del arroyo Cheonggyecheon, los vendedores se vieron desplazados al estadio Dongdaemun, que llegó a convertirse en un nuevo mercado, y después de derribarse este estadio, tuvieron que volver a moverse al edificio que actualmente ocupan, aunque dicen que no demasiado contentos. 

La verdad es que es un auténtico mercadillo y batiburrillo de artículos varios: mucha ropa, electrodomésticos pequeños y no tan pequeños -como ventiladores, máquinas de coser, aparatos de música y sonido, aparatos de aire acondicionado (algunos con serias dudas sobre su funcionamiento)-, palos de golf, esculturas variopintas, cuadros, artículos de ferretería, artículos para el hogar…un caos si no se tiene un objetivo definido, y estoy segura que para los nacionales tiene que resultar bastante útil. 




 
Si durante el viaje hemos ido llamando la atención por nuestro aspecto occidental, en esta zona ya se salen del asombro, cierto es que no somos los primeros ni seremos los últimos turistas ocasionales en pasar por aquí, pero no es de los lugares que todo el mundo recomendaría como "visitable", aunque yo tengo mis propias "querencias" y afortunadamente la persona que viaja comigo las tolera y poco a poco hasta las va compartiendo. 
Ahora tengo el recorrido confuso porque yo creo que volvimos andando hacia la puerta Dongdaemun, pero casando las fotos y la hora registrada en ellas con los lugares, más parece que nos dirigimos en dirección contraria, la verdad es que este día estábamos más por la labor de pasear y ver lo que saliera que concentrados en buscar lugares definidos con el mapa en la mano, con lo que nos dejamos llevar por las tiendas y sobre todo por los puestos callejeros que nos encontramos en la calle, lo que sí recuerdo con nitidez es que fue un largo (pero que muy largo) paseo y además bajo la lluvia. 

Los productos de los puestos eran principalmente verduras, setas, frutas y hierbas, pero también había algunos de pescado e incluso vimos alguna carnicería, con algunas piezas dispuestas para ponerlas en la barbacoa.





Durante nuestra visita a Busan paseamos por su mercado de pescado Jalgachi y alrededores, pero este mercado-mercadillo es más improvisado, menos organizado, más al "estilo español". Y como ya habíamos visto un mercado de peces, en la lista de visitas se cayó la del mercado de pescado de Junbu, situado en esta zona de Dongdaemun. 

La duda del camino recorrido viene primeramente por el sitio donde comimos, que con total seguridad era un centro comercial Lotte, y buscando información sobre sus ubicaciones en la capital, el más cercano (y decir cercano es una fantasía kilométrica) se encuentra al lado de la estación de metro Cheongnyangni, y el nombre de estación me suena mucho,ya que además recuerdo un letrero grande y vertical anunciándola. 

Como estabámos mojados, para escurrirnos yo voté por unos calderos de algo que parecía sopa que vimos a través de los cristales de un local a pie de calle, pero a mi marido no le apeteció hacer la prueba gastronómica, prefería algo más seguro, así que entramos en el centro comercial, y en el piso de abajo había un Food Market, del estilo al que vimos en el centro comercial Shinsegae de Busan pero más pequeño, donde un amable señor al vernos algo perdidos nos ayudó a pedir la comida, y eso que él atendía el puesto de tés y cafés del centro; las rutas se pueden olvidar pero la gente amable es lo que no se olvida. 

Para comer nada especial, un arroz con pollo y un arroz con ternera, eso sí, los dos bastante picantes. 


La otra razón para tener dudas es que después de comer llegamos hasta el mercado de Gyeong-dong, y este se encuentra más cerca de Cheongnyangni que de Dongdaemun, mercado que sigue localizado en el distrito de Dongdaemun-gu. Se trata de un mercado de medicina oriental, con infinidad de hierbas, raíces, especias y ginseng. No caminamos mucho, el tiempo comenzaba a apremiarnos, solo un tramo pequeño de esta calle principal (creo que hay un edificio dedicado a este comercio pero no lo buscamos con ahínco y no preguntamos por él). 



Desde la zona donde se sitúa el mercado accedemos al arroyo Cheonggyecheon, donde recorrimos buena parte de su cauce y de su paseo reconvertido. 

Del arroyo salimos a la zona comercial de Dongdaemun, pero no nos dedicamos a explorarla, a estas alturas del día y después de llevar caminando una buena tanda de kilómetros -¡que grande es Seúl- y además con lluvia la mayor parte del tiempo, estamos realmente cansados.

El mercado de Dongdaemun es el más grande de la ciudad, albergando varias manzanas, con multitud de tiendas y de edificios comerciales; además el mercado es nocturno, por lo que su actividad entre las diez de la noche y las siete de la mañana es frenética, aunque su calidad (no la de los centros comerciales) dicen que no es la mejor. 



Lo que sí intentamos ver en la zona, aunque sabíamos que todavía estaba en obras a pesar de que estaba prevista su terminación para el verano del 2012, es el Dongdaemun Design Plaza & Park, un proyecto de la arquitecta iraní Zaha Hadid en el solar del antiguo estadio de Dongdaemun, que fue demolido el 18 de diciembre de 2007. 

Creo que se puede pasear por el parque, así como por las murallas reconstruidas, ya que fueron destruidas por los japoneses en 1925. Desafortunadamente no vemos casi nada del precioso complejo futurista que se está construyendo, pero creo que será una de las zonas turísticas en auge, por su buena localización, su espectacular diseño y por el bagaje  cultural e histórico que tendrá. 


Así será el complejo, que para verlo con buena perspectiva habría que buscar algún edificio  con altura alrededor, al que se pueda acceder. 


Fuente: ecofriend.com

El paseo comenzó en la puerta Dongdaemun y terminamos en ella. Cansados y mojados decidimos que no hay tiempo para hacer alguna visita más con calma, sería al trote y con un ojo siempre mirando el reloj, así que volvemos al hotel, son casi las 18.30 y nos recogerán allí a las 19.30 para llevarnos al aeropuerto. En el hotel aprovechamos para descansar y tomar una frugal merienda, la fiesta del helado de vainilla: un afogatto (café con helado de vainilla), y brownie de chocolate con helado de idem.