11 de junio de 2013

Corea del Sur - Seúl - Palacio Gyeongbokgung (1/3)



Bendecido por el cielo

A primera hora de la mañana, que no es tan primera hora pero ir antes a algún otro lugar de la ciudad nos hubiera trastocado los planes, a las diez de la mañana nos acercamos hasta el Palacio de Gyeongbokgung (estación Gyeongbokgung o Gwanghwamun; 3.000W; mirar mapa de localización, en el distrito de Jongno-gu - mapa de distritos-), pero antes de ir hasta su puerta, damos una pequeña vuelta para llegar hasta Dongsibjagak, una atalaya de las murallas situada al sureste que se ha quedado aislada en la calzada con intenso tráfico a su alrededor, la otra atalaya, la del suroeste, fue demolida durante la ocupación japonesa. 


Nuestros ojos se topan con una gran pancarta reivindicadora colgada en un edificio frente a esta atalaya. Durante nuestra estancia en Corea del Sur ha estallado la polémica sobre las islas Dokdo en el mar del Este, que son coreanas pero que las reclama Japón, para ellos en el Mar de Japón, y ahí siguen en la pelea por la propiedad. 


El palacio, conocido como el grandemente bendecido por el cielo, fue construido en 1395 siguiendo los principios de la geomancia, durante el reinado del rey Taejo, tres años más tarde de instaurar la dinastía Joseon y nada más trasladar la capital del reino a Hanyang, en la actualidad Seúl, y es el más antiguo y el mayor de los recintos palaciegos que se conservan en Seúl (los otros son Changdeokgung (y su jardín), Changgyeonggung (y su jardín), Deoksugung, Unhyeongung y Gyeonghuigung). 

La terminación en “bokgung” de este palacio marca una diferencia, confiriendo mayor nivel e importancia que aquellos que terminan en “gung”. 

El recinto del complejo palaciego ocupa aproximadamente 40 ha, con lo que no será un pequeño paseo el que habrá que realizar para conocerle. 

En 1592 fue destruido durante la invasión japonesa de Hideyoshi, pero curiosamente este acto no fue realizado por los japoneses, sino por los ciudadanos, ya que la confusión producida por la cercanía de los japoneses a la ciudad y la huida del rey coreano al norte del país provocó una reacción de ira entre la población que llevó a la quema del palacio (posiblemente motivos no les faltaba, porque el  "sálvese quién pueda" del rey tiene "bemoles", y posibles, por supuesto, que si ellos se hubiera quedado a la espera). 

En 1865, el regente Daewongun comenzó la restauración de los edificios, siendo totalmente reconstruido durante el reinado del rey Gojong, pero su alto coste casi provoca la bancarrota del gobierno. Desde su destrucción hasta su reconstrucción la vida palaciega se realizó en el palacio de Changdeokgung

En 1910, con la invasión y anexión de Corea por parte de Japón, más de 500 edificios del palacio fueron destruidos, ya que el palacio fue considerado como un símbolo de la soberanía nacional, y esta con los japoneses era transferida sin consulta. En 1990 comenzó su reconstrucción que todavía continúa. 


El complejo está rodeado de un muro de piedra de cinco metros de altura y 2.404 m, en el que se abren cuatro puertas en los cuatro puntos cardinales. Gwanghwamun es la puerta situada al sur y la entrada principal al recinto palaciego, y significa la puerta de la luz, al tiempo que simboliza el verano y el fuego. 

Es una puerta impresionante en tamaño, semejante a la que se encuentra en las fortalezas, como la de Suwon por ejemplo, pero yo me recuerdo más pequeña ante ella que ante las de esta fortaleza. 

La puerta consta de tres arcos en la parte baja, por el central sólo entraba el rey y por los dos laterales el príncipe y los funcionarios (como en todos los palacios visitados en Seú, y como ocurría en la ciudadela de Hué en Vietnam), y sobre ellos un tejado de dos alturas con dos pisos; en uno de estos pisos había una campana que anunciaba las horas del día.


En la década de 1920, durante la ocupación japonesa la puerta fue trasladada hacia el oeste, cuando los japoneses construyeron el edificio del gobernador justo detrás de la puerta, con lo que el recinto del palacio dejo de tener el eje sur-norte de los palacios (curioso que trasladaran la puerta en lugar de derribarla directamente). El edificio japonés fue demolido en 1996. 

La puerta fue dañada por los bombardeos durante la Guerra de Corea y se reconstruyó en 1968 pero con tan poco acierto que se realizó en hormigón, así que entre diciembre de 2006 y agosto de 2010 fue nuevamente reconstruida utilizando los materiales adecuados, piedra y madera, y además fue desmontada y trasladada a su ubicación original. 




A ambos lados de la puerta se encuentra la figura del animal mítico Haetae, que en su ubicación original estaban más alejados, en la avenida Sejong.



En su parte interna, ya dentro del complejo del palacio, hay dos escaleras laterales para subir. 


Hemos llegado a tiempo, y esta era la idea, para el cambio de guardia que se realiza cada hora, comenzando a las 10 h, hora a la que estamos reunidos con otros turistas esperando el espectáculo, aunque en la puerta siempre hay guardias durante todo el día, no sólo para el cambio de guardia. 





Por uno de los arcos asoma el imponente monte Bukaksan, y en el cielo asoman gotas de lluvia, con lo el organizador del evento decide pararlo momentáneamente, hay que esperar por si solo son cuatro gotas, si el cielo suelta agua con fuerza será suspendida; mientras tanto, los visitantes damos vueltas entrando y saliendo por la puerta, pero comenzar el recorrido no tiene sentido práctico, las distancias no son precisamente pequeñas como para salir corriendo, y nos daríamos cuenta de su realización por el sonido no por la visibilidad.

Los guardias o figurantes se resguardan bajo los arcos de la puerta, los turistas visitantes bajo los paraguas, los que lo lleven. 


Cuando parece que van a comenzar y que el organizador tiene a los turistas controlados para dejar espacio (y es que con tal de estar en primera fila vamos ocupando espacios sin pensar más que en nuestra visión, nuestro "ombligo"), de repente llueve con más fuerza y se para de nuevo todo. 

Decidimos esperar por si acaso, si comenzamos la visita del palacio no habrá marcha atrás una vez comenzada. Todo esto significa retraso de tiempo, pero había que esperar, había que ver en su totalidad el cambio de guardia. Hay momentos de descontrol, que si para adentro, que si para afuera, y todos expectantes, guardias y turistas, mirando el cielo por si terminaba de descargar o por si despejaba.  

No es una ceremonia muy espectacular en movimientos o en música (estamos hablando de guardianes de palacio real no de un ballet) pero sí que es colorida por los trajes, los estardantes, con lo que resulta bastante vistosa. El vídeo en youtube.

video


Una vez realizado el cambio, unos guardias se quedan en la puerta, otros guardias se van, los turistas seguimos a los que se van, entrando en el gran patio al que da acceso Gwanghwamun, donde otro guardia-actor-figurante tocará uno de los grandes tambores, sólo marca la entrada y salida, no se dedica a tocarlo continuamente durante todo el paseo. 


Aparte del sonido del tambor hay acompañamiento de música, con diferentes instrumentos: tambores pequeños y portables, como los clásicos, platillos de metal, y un conjunto de placas metálicas, como gongs pequeños. Todos cruzan el patio para salir por una puerta a la izquierda. 



En el patio, a la izquierda, hay una puerta conduce al National Palace Museum, pero nosotros nos saltamos esta visita a la entrada y a la salida, ya sabéis, prioridades que implican pérdidas de visitas interesantes. 

Al fondo del patio se alza la puerta Heungnyemun, y detrás de ella asoma de nuevo el monte Bugaksan, vigilante del palacio. 


Heungnyemun es otra impresionante puerta, que aunque llevamos vistas puertas de estas en palacios y templos, la grandiosidad que ofrece Gyeongbokgung es especial, se nota que era el palacio principal de la dinastía Joseon


Como siempre, el camino central es de uso exclusivo del rey, en cuyas piedras están grabadas las figuras de aves fénix. A ambos lados las figuras protectoras de los Haetae, todo igual que en los demás palacios.


Tras pasar Heungnyemun, como también ya es costumbre en los palacios, y al igual que en la de momento no visitada Ciudad Prohibida de Beijing, hay un puente, Yeongjegyo, que cruza el arroyo Geumcheon, arroyo que cruza el palacio de oeste a este. La diferencia es que este arroyo se encuentra tras la segunda puerta, cuando hasta el momento había estado tras cruzar la primera y principal de acceso al palacio.


El patio está rodeado de corredores abiertos, y el curso del arroyo está custodiado por animales mitológicos, como los Seosu. 



Al fondo del patio con corredores se levanta la puerta Geonjeongmun, que era donde se ofrecían los saludos formales al rey, con lo era el lugar donde comenzaban las actividades y funciones políticas. También era el lugar donde se realizaban interrogatorios de graves delitos y la promulgación de edictos reales. 


Tras la puerta Geonjeongmun, un nuevo patio, donde destacan las dos hileras de doce piedras en el suelo que reciben el nombre de pumgyeseoks e indican el lugar donde los oficiales de la corte permanecían de acuerdo a su rango durante las ceremonias. Las losas del suelo no están acabadas muy finamente para evitar que el sol se reflejara en las personas que se encontraban de pie en el patio. 


En el patio también se ven sobre algunas losas unas argollas de hierro, servían para sujetar las tiendas de campaña que se instalaban durante las celebraciones. 


El patio está rodeado de corredores abiertos donde se apostaba la guardia real, y a ambos lados según se entra, izquiedra y derecha, se levantan dos pabellones que eran utilizados como bibliotecas por el rey y el príncipe.  



Al fondo del patio se alza el pabellón Geunjeongjeon, o Salón del Trono o de Audiencias, cuyo nombre significa “la diligencia ayuda a la gobernanza”, siendo el edificio donde se realizaban las ceremonias y acontecimientos más relevantes, como la coronación de los reyes (siete monarcas entre 1399 y 1546), las audiencias a las delegaciones extranjeras o las declaraciones de edictos de importancia nacional. El rey tenía una audiencia para los oficiales civiles y militares cuatro veces al mes. 


Geunjeongjeon es la estructura más grande de madera que ha sobrevivido en Corea, aunque es una reconstrucción de 1867, y no se utilizaron clavos o tornillos en su construcción. Desde el exterior parece que consta de dos pisos pero realmente solo hay uno. Se erige sobre una doble plataforma de piedra, llamadas woldae, rodeada cada una de una balaustrada de piedra decorada con numerosas esculturas en ellas, y con calderos de bronce llenos de agua para que se asustasen los demonios al ver su reflejo y así proteger los edificios del fuego. 



Estas balaustradas están decoradas con esculturas de los cuatro guardianes de los puntos cardinales (tortuga negra del norte, tigre blanco del oeste, dragón azul del este y fénix rojo del sur -los nombres me parecen de sueño idílico-) y de los doce signos del zodíaco chino, detalle que es llamativo y diferente a los otros palacios visitados, pero que lo une a las túmulos reales de Gyeongju, como la tumba Gwaerung.




En la escalera principal de acceso, de nuevo el camino central está reservado al rey y hay losas con el ave fénix grabado en ellas. El salón de Geunjeongjeon simboliza al estado y al rey, y en su interior se encuentra el trono, colocado de forma elevada para glorificar la dignidad del monarca. Detrás del trono el estandarte de la familia real Joseon, con el sol, la luna, cinco montañas, una cascada y pinos. En ocasiones el trono se sacaba al exterior, al centro de la puerta del pabellón. 


La altura del techo es imponente, y también simboliza la autoridad del rey; en él hay una par de dragones dorados esculpidos, se encuentran entre nubes y luchan por una esfera con joyas. Los dragones representan a los reyes. 



Una representación de la coronación real se representa los sábados en el patio de Geunjeongjeon los sábados a las 12 h, se trata de la coronación del rey Sejong el Grande del 10 de agosto de 1418. 

Desde el patio de Geunjeongjeon se pueden tomar varios caminos: izquierda, centro y derecha. La puerta de la izquierda conduce al recinto donde se encuentra el pabellón Sujeongjeon, levantando en el lugar donde antes se erigían otros pabellones destinados a alojar a invitados, mensajeros, médicos…, que fueron destruidos durante la invasión japonesa de 1592, siendo uno de ellos donde se elaboró el alfabeto coreano, el hangul, bajo el reinado del rey Sejong, siendo reconstruido con el nombre de Sujeongjeon, utilizándose como habitaciones reales y durante la reforma Gabo de 1894 en él se reunía el gabinete de gobierno. 


Detrás de Sujeongjeon se alza el pabellón Gyeonghoeru o Salón de Banquetes, utilizado tanto para realizar banquetes como zona de descanso por la familia real, y que actualmente se usa para funciones especiales. Su nombre significa “alegre reunión”. En este lugar se alzaba un pequeño pabellón construido en 1412 que se tuvo que reconstruir porque estaba inclinado y posteriormente fue quemado por los japoneses, volviendo a construirse en 1867. 


Se construyó sobre un estanque artificial de forma rectangular, de 128x123 m, donde los reyes navegaban, y de ello hay una muestra en forma de barca; la barca real recibía el nombre de hwangyongju.


En el estanque se crearon dos islas artificiales, proviniendo el agua del que se nutre del cercano estanque de Hyangwonji, que fluye desde este a través de una vía navegable que se construyó con forma de dragón. Además el lugar queda recogido y protegido por las montañas que rodean Seúl. 

El pabellón está sostenido por 48 pilares de piedra, siendo los exteriores cuadrados (recordando el cielo) y los interiores redondos (representando a la tierra) y es el pabellón elevado más grande que perdura en Corea, con 933 m2. Originalmente estos pilares estaban decorados con figuras de dragones ascendentes, pero en la reconstrucción no se reprodujeron. Es un pabellón abierto y tiene dos escaleras que comunican las dos plantas de las que consta. 


Gyeonghoeru está conectado con tres puentes de piedra, en cuyas barandillas hay figuras de animales protectores de los malos espíritus, y quizás por su protección el pabellón permaneció intacto durante la Guerra de Corea. 


Volviendo al patio de Geunjeongjeon ahora tomamos la puerta hacia el lateral derecho, que conduce a la zona llamada Donggung, dode vivía el príncipe heredero mientras se preparaba para el trono, que se encuentra rodeada por una muralla, en la que se abren varias puertas. Donggung era llamado el palacio del este por su situación respecto al palacio del rey (sería el este del este). 

Hacia el exterior de la muralla que rodea el recinto palaciego se encuentra otra de sus puertas, Geonchunmun, situada al este, cuyo nombre significa “la primavera comienza” y que simboliza al dragón celeste. Al estar situada cerca del Donggung, era la puerta utilizada por el príncipe y los funcionarios que trabajaban para él. 


Entrar en Donggung es entrar en un sinfín de puertas, murallas y patios; dos estructuras simétricas y casi iguales, con la diferencia de tamaño pero casi sin notarse. A la izquierda el complejo de Jaseondang y a la derecha el complejo de Bihyeongak; ambos comunicados por el patio más exterior y a su vez por una puerta corredor entre los dos segundos patios. 

Fotografía del primer patio que rodea los dos edificios a la vez en uno de sus lados, supongo que el primer edificio tipo corredor correspondía a la guardia real. 


Entramos al segundo patio-corredor abierto que da a otro edificio tipo corredor, cuyo interior actualmente esta diáfano y se puede ver por sus puertas abiertas. 


Tras este edificio-corredor se halla el patio principal donde se levanta Bihyeongak, el ala destinada para tratar asuntos de estado. 


En su interior, salas destinadas a dormitorios y a salas de lectura o de estar. 


En esta zona hay un dibujo de cómo era el palacio, y sirve bastante bien para comprender su extensión y complejidad.


Pasamos hacia el otro lado del Donggung, al patio principal del edificio Jaseondang, el ala destinada como residencia para el príncipe y su consorte. El edificio fue trasladado por completo a Japón al ser vendido a un empresario japonés (hay historias que asombran), destruyéndose por un incendio durante el gran terremoto de Kanto de 1923, devolviendo a Corea con posterioridad solo las piedras de soporte del pabellón. 


Su interior presenta idéntica distribución a Biheyongak, con salas destinadas a dormitorio y a salas de lectura o de estar. 

Se trata de entrar y salir por las puertas de los muros para ir descubriendo el complejo, con el mapa uno se puede situar mejor aunque como todo es tan parecido y los nombres son tan complicados es mejor ir tomando notas sobre el recorrido, aunque realmente lo importante no creo que sea recordarlo todo con nitidez (aunque reconozco que ya me gustaría poder hacerlo) sino disfrutar de la visita. Lo mejor, que no es una zona por la que se encuentren muchos visitantes y se puede recorrer casi en soledad. 


Hacia el norte de este complejo se encuentra el área destinada a cocina, que se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción completa. 

Volvemos hacia el área de Geunjeongjeon, y detrás de ella hay una puerta llamada Sanjeongmun que conduce a los edificios oficiales donde el rey trataba asuntos de estado y donde también estudiaba a los clásicos chinos, al tiempo que se podían celebrar fiestas de los parientes que obtenían calificación en los exámenes para el funcionariado civil. 

Al frente se alza Sajeongjeon, el Salón de la meditación de la administración, donde el rey meditaba profundamente antes de decidir (utopía monárquica), utilizado como oficina ejecutiva principal, y donde el rey llevaba a cabo sus funciones, manteniendo reuniones con sus altos funcionarios del gobierno. El rey Sejong normalmente realizaba estas reuniones todos los días durante las mañanas y a horas, que yo diría de madrugada más que diurnas, de 3 a 5, y nunca faltó a ninguna (la utopía convertida en realidad). 

En su interior destacan varios elementos: el trono, donde la silla es más silla que trono, ya que el edificio fue diseñado para el trabajo, y en el caso del trono de Geunjeongjeon era para el espectáculo; el estandarte de la dinastía Joseon; y sobre todo destaca un panel de unos dragones en color rojo envueltos en nubes, que son muy divertidos en sus caras y gestos, más parecen sacados de un cómic que de inspiración regia. 



A la derecha, o al este, se encuentra el edificio Manchunjeon, la Sala de las diez mil primaveras, donde se debatían asuntos de Estado, se leían libros o se celebraban banquetes (como un "tres por uno"). Fue dañado y destruido durante la Guerra de Corea. 


A la izquierda, o al oeste, se alza el edificio Cheonchujeon, la Sala de los mil otoños, que servía para desarrollar e inventar en su interior herramientas y avances científicos y culturales. 


Curiosamente siendo Sajeongjeon el edificio principal de este área es el único de los tres que no dispone de sistema de calefacción ondol, calor bajo el suelo producido por fuego, y por eso en la parte trasera de ellos hay dos chimeneas. Originalmente los tres edificios estaban conectados por corredores pero no se han reconstruido tras la demolición que realizaron los japoneses.  


Como este palacio es muy extenso, tanto por terreno como por construcciones continuaremos el paseo para conocerle en la siguiente entrada

 

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