18 de abril de 2016

Uzbekistán - Khiva - Madraza Islam Khodja (Museo de Artes Decorativas)


Esperando a Aladino

Después de visitar el mausoleo de Mahmud Pahlavon y la madraza Shir Gazi Khan, continuamos el paseo por la ciudad guiados por un alto minarete, al que ya hemos visto desde muchos ángulos y por el que hemos pasado también multitud de ocasiones.

  
Llegamos nuevamente al restaurante Zerafshon, porque a su lado se alza la madraza Islam Khodja, cuya visita nos habíamos saltado en pro de la comida, construida en 1910 por orden del visir Ilam Khodja, durante el mandato de Mohammed Rakhim Khan. 


La madraza acoge en la actualidad el Museo de Artes Decorativas.


En el museo se exhibe artesanía, alfombras uzbekas y turcomanas, tallas en piedra y madera, caligrafía árabe, trabajos en metal… 








 

Salimos al patio de la madraza, donde hay un pozo y a su alrededor se distribuyen 42 celdas; desde aquí se tiene una buena visión de la cúpula de la mezquita y del minarete.


El minarete fue construido al tiempo que la madraza, siendo ambos los monumentos más modernos de Itchan Qala. Tiene una base de 10 m y 57 m de altura, lo que le convierte en el minarete más alto de Uzbekistán. 


Está decorado con azulejos turquesas, ladrillos ocres, y está rematado por una aguja de oro. 



El minarete ya nos ha ofrecido sus mejores vistas desde lejos o en la cercanía, es uno de los faros de la ciudad. 


Se puede subir a su terraza superior, aunque la entrada no está incluida en la genérica de la ciudad, así que toca pagar 4.000 soms por persona y ascender por una escalera estrecha de 112 escalones, en la que afortunadamente no nos encontramos con demasiada gente subiendo o bajando. 



Lo que se tienen desde la terraza son vistas sobre la ciudad, magníficas vistas, y por un momento hasta vemos a Aladino en su alfombra voladora. Lo único malo es que como hay rejas en las ventanas abiertas hay que hacer algo de malabarismo con la cámara. Quizás lo mejor sería subir al minarete una vez que se han conocido los monumentos de la ciudad, así es más fácil reconocerlos.




Tosh Darvoza, la puerta sur de Itchan Qala


La madraza Shir Gazi Khan, el patio con la yurta a la que no pudimos entrar. 








Frente a frente, a la izquierda la madraza Kutluq Murad Inaq, y a la derecha, la madraza Allah Kuli Khan. En primer término, la madraza Abdullah Khan, ordenada construir por la esposa de Kutluq Murad Inaq (aunque no he encontrado el número de esposa que detentaba). A la derecha, junto a la madraza Allah Kuli Khan, las cúpulas de la puerta Polvon Darvoza.




El minarete de la mezquita Juma


Posiblemente el amanecer desde el minarete ganaría en luces y contrastes, pero no estábamos madrugadores para hacerlo. La diferencia principal entre las vistas desde este mirador y las que se obtienen desde la Torre del Vigía es la altura, ya que al estar más altos se divisa todo mejor, y por supuesto es más fácil reconocer los monumentos; pero desde la segunda el momento sobre las murallas es mágico e inolvidable.

15 de abril de 2016

Uzbekistán - Khiva - Mausoleo de Mahmud Pahlavon - Madraza Shir Gazi Khan - Madraza Mazar-i-Sharif


Un santo peleón

Comenzamos nuestro segundo día en Khiva a las 9 de la mañana, para intentar evitar en lo posible las horas fuertes de sol, aunque desde temprano este ya es terrible. Desde el hotell volvemos a entrar por la puerta Tosh Darvoza a Itchan Qala.

La primera visita es al Mausoleo de Mahmud Pahlavon, uno de los “santos”, personas que tienen una alta consideración en el Islam, más venerados en Khiva. Al fondo el minarete de la madraza Islam Khodja.



Se entra a un patio rodeado de construcciones, bastante sombreado tanto por los corredores como por el árbol que hay casi en el centro. Al frente destaca la amplia entrada con decoración de mosaicos azules al mausoleo. La construcción actual data del siglo XIX, cuando el kan de Khiva lo incautó en 1913 para mausoleo para su familia. 




Mahmud Pahlavon era filósofo, poeta y un legendario luchador, que además liberó a numerosas personas de la esclavitud –puede que este hecho se debería a la concesión del kan de un deseo de Pahlavon-, por lo que tras su muerte el clero musulmán lo “canonizó”, y es uno de los héroes de Khiva. Su profesor fue Sayid Alauddin, cuyo mausoleo ya hemos visitado.

Un retrato de Pahlavon y su historia se encuentran en una de las paredes del patio. 


Pahlavon fue enterrado en este lugar en 1326, y a su alrededor surgió un cementerio, pero el mausoleo se construyó en su honor en 1810 por orden de Mohammed Rakhim Khan. De 1910 a 1920 se construyeron un edificio, korikhona, a la izquierda, y un iwán de verano a la derecha.

Una leyenda sobre él cuenta que el kan lo llevaba a los combates para ganar dado su buen hacer como luchador, pero cuando en una ocasión llegaron a India, la madre del luchador indio contra el que se iba a enfrentar le vio y se puso a llorar desconsolada pensando que su hijo perdería, por lo que Mahmud decidió perder el combate.


En el patio además hay un pozo al que los fieles suelen acudir a beber agua, aunque sorpresivamente lo capturamos fotográficamente sin público bebedor. Oyott nos cuenta que este es el pozo de la fundación de Khiva, pero le sacamos de su error, ya que nuestra información nos habla de otra localización, más al norte de la ciudad –para nosotros queda pendiente su búsqueda y visión-, pero sí que este pozo del mausoleo es uno de los pozos más antiguos de la ciudad. La foto del pozo de Khiva o pozo de Sem la vimos en el museo instalado en la madraza Mohammed Rakhim Khan.


Entramos al mausoleo, donde primero hay una preciosa sala completamente decorada con azulejos de color azul en varias tonalidades. 



En esta sala se encuentra la tumba de Mohammed Rakhim Khan -o eso creo, que el dato no lo tengo por cierto-. 


A la izquierda se abre otra sala, con una cúpula más pronunciada, una decoración similar pero que nos parece que presenta algo más de fineza (los ojos y las sensaciones son como son), principalmente en la maravillosa decoración de la cúpula. 


Tras unas puertas de madera, en otra sala se encuentra la tumba de Mahmud Pahlavon, pero solo podemos verlo de refilón desde lejos, ya que en las puertas solo hay unos pequeños orificios y en el suelo había un numeroso grupo de mujeres rezando, con lo que no era posible pasar a ver o a fotografiar la tumba sino era molestándolas, y desde luego una fotografía no es razón suficiente para romper su momento de peregrinación.


A la salida vemos una escena entre curiosa y simpática -sin hacer valoraciones de otro tipo-, un hombre con un cazo en el que lleva hierbas calientes esparce lo que suponemos bendiciones a cambio de la voluntad. Hasta yo misma habría caído a su hisopo herbáceo si hubiera sabido que sanaba.


Por el lateral del mausoleo se accede a otras tumbas en ladrillo. En el siglo XVII alrededor del mausoleo empezaron a enterrarse altos dignatarios aquí. 


Para ver las cúpulas del mausoleo nada mejor que alejarse o callejear para tener diferentes ángulos de visión. Son las únicas cúpulas turquesas de Khiva. Al fondo asoman el minarete de la mezquita Juma y el minarete de la madraza Islam Khodja.





Frente al mausoleo, la madraza Shir Gazi Khan, la madraza más antigua de Khiva, construida en 1726 por esclavos a los que el kan les prometió la libertad tras finalizarla, pero esta promesa se la llevó el viento del desierto y los esclavos terminaron asesinando al kan. La madraza fue terminada seis años después de la muerte del Khan, por su hermano, pero no se le dio una fachada decorativa a la entrada, privándola de azulejos, aunque si se colocó una inscripción con la frase “acepto la muerte a manos de los esclavos”. En 1957 se excavó para sacarla por la acumulación de arena que la había cubierto hasta la primera planta. 


La madraza fue conocida como Maskan-i-Fazilan, “residencia de los iluminados”, ya que era un lugar importante de educación, con importantes profesores, de los que hay unos retratos colgados en la pared; por ejemplo, el abuelo de Gandhi estudió aquí. 


La madraza ha sido ocupada por un museo variopinto dedicado a la poesía y a la medicina; destacando un frasco donde se conservan unos siameses, nacidos en Khorezm en la década de 1970, de los que desistimos hacer fotografías (no dejan de ser niños y no somos médicos para tener una fotografía de este tipo en nuestros archivos).


Lo más interesante para nosotros es la yurta instalada en el patio de la madraza, pero su cerradura estaba oxidada o la llave no era la que le correspondía, a pesar de los intentos de varias trabajadoras del museo y del propio Oyott que intentaron activamente que funcionara, fue imposible entrar en ella y solo la vimos a través de las rejas de la puerta. Gracias a todos por la pelea con la cerradura. 

La yurta es una vivienda utilizada por los pueblos nómadas de Asia Central, que por regla general asociamos a Mongolia, donde recibe el nombre de ger. 


También frente al mausoleo, hacia el otro lado, la madraza Mazar-i-Sharif, que, al igual que muchas otras en esta ciudad y en otras, ahora alberga una tienda de artesanías.