19 de febrero de 2016

Uzbekistán - Margilan - Mezquita Khonakhan


Una oración de lujo

Tras la visita a la madraza Said Ahmad Khodja, en el mismo Margilan visitamos la mezquita Khonakhan, cuyos orígenes se remontan a los siglos XV-XVI. La entrada nos parece algo curiosa y atípica: primero se pasa por un arco custodiado por dos minaretes, y lo que es más extraño es que entre ellos hay instaladas tiendas, que esto si nos parece raro al tratarse de una mezquita en activo.



Tras este primer arco, un pasillo tras el que se abre un nuevo arco, y desde este ángulo es desde el que se obtienen las mejores vistas de la cúpula turquesa de la mezquita. 



Se entra en un amplio patio con algo de caos en sus construcciones, ya que un lateral está destruido, pero no nos parece una mezquita. 


Por la majestuosidad de la construcción, con una doble escalinata, podría haber sido un palacio, que haya sido utilizado para otros menesteres, porque ese lavabo en el pasillo no creo que fuera un elemento original. Buscando información sobre esta mezquita, que no he encontrado, he visto una foto del 2004 en la que está construcción estaba en pie. 



En un lateral del patio se encuentra la entrada a la mezquita. 


En el exterior destacan algunos mosaicos con palabras árabes y entre ellos uno nos llama particularmente la atención, recuerda un barco lleno de fieles. 


La entrada principal tiene unas impresionantes puertas de bronce labradas, aunque como veremos desde dentro no proporciona acceso directo a la mezquita, sino a un pasillo lateral de la misma, con puertas a ella. 



Nosotros entramos, tras quitarnos el calzado por supuesto, por una puerta cuya madera tallada no tiene nada que envidiar a la de bronce, aunque siempre el metal es más llamativo por su brillo. 



El interior es de un lujo extremo, madera y bronce, los artesanos de Margilan al servicio de la mezquita y la oración. 



La cúpula y la lámpara que cuelga de ella son una maravillosa obra de arte. 




En el centro de una de las paredes se sitúa el mihrab. 


Las horas de oración obligatorias están en el exterior, recordemos que estas horas están marcadas por la salida y puesta del sol. 


Salimos de la mezquita, cuya opulencia decorativa es su principal baza, al tiempo que nuestro guía ha presumido de ello, y con toda la razón. 


17 de febrero de 2016

Uzbekistán - Margilan - Madraza Said Ahmad Khodja


Talleres coránicos

Después del paseo matinal sorpresa por el llamado Central Park, parque Al Fargony, emprendemos el camino de regreso a Tashkent, pero por supuesto antes iremos realizando algunas visitas. La salida de Ferganá nos sigue ofreciendo imágenes de vida de la ciudad, nuevas construcciones, viejas y desconchadas construcciones, cúpulas de edificios islámicos (aventurarme a decir madraza, mezquita, mausoleo, escuela, institución oficial sería una osadía total), las bonitas y decoradas paradas de autobús, y por supuesto el arco de entrada y/o salida de las ciudades.




Llegamos a Margilan, aproximadamente a 15 km y una media hora de Ferganá, que es una de las ciudades más devotas islámicas del país. La ciudad existía en tiempos de Alejandro Magno, al que recibieron con un plato de pan con pollo, plato del que recibe su nombre, murgi non, pan y pollo.

Nuestra primera visita es la madraza Said Ahmad Khodja, construida a finales del siglo XIX. En la actualidad sigue utilizándose como lugar de enseñanza, pero no del Corán, sino de artesanías varias. 


Accedemos al cuidado y bonito patio cuadrado de la madraza, en el que se ha plantado césped y árboles. Alrededor del patio se distribuían las celdas dormitorio, hoy ocupadas por talleres. 



La madraza tiene de dos iwanes (pórticos abiertos), ambos con columnas de madera y techos ricamente decorados. 




Entramos en alguno de los talleres, donde somos muy bien recibidos por sus artesanos. Por ejemplo, en talleres de orfebrería, donde realizan bonitas fuentes, jarras, platos… 





Otra de las celdas está dedica a los textiles, que ya solo por colorido merece la pena entrar. 



El artesano está decidido a contarnos su labor, acto que agradecemos, y primero nos da lecciones sobre la obtención de colores. Nos explica la obtención del color negro, que Oyott va traduciendo, y según las rápidas notas que pude tomar (de memoria no recordaría ni el color del que nos hablaba) se utiliza aceite de argán, harina, cáscara de nuez, lentejas, tuétano, resina de albaricoquero, óxido de hierro y agua. El color rojo lo obtienen con una hierba del desierto y con piedra de sal. Técnicas naturales para colores naturales. 


Cuando entramos, el artesano estaba realizando el dibujo base de lo que podría ser un mantel. 


Como sigue decidido a participarnos de sus labores, ahora nos enseña la estampación del dibujo en la tela. Primero se elige el molde y se entinta (cual tampón para sellar). 



Se presiona con fuerza el tampón sobre la tela (aunque vemos que algunos dibujos se han quedado incompletos -¿turistas con ganas de probar?-) y se queda el dibujo. 




Luego se eligen los colores y la tela cambia, y así es más fácil verla en una pared de casa.


Entramos en celdas dedicadas a telares, donde están elaborados unas preciosas y coloridas telas típicas (las veremos continuamente en el país). 




En otra celda están elaborando alfombras, y para ello primero tienen que dibujar sobre el bastidor,  creo recordar que utilizan hollín de olla. 



La visita termina entrando en la tienda, donde por supuesto compramos, ya que era difícil no hacerlo, aunque nos contuvimos porque todavía queda mucho viaje por delante, pero si se ve algo bonito y cuadra de precio (con poco regateo por nuestra parte porque no somos muy dado a ello aunque se deba) mejor aprovechar ahora que esperar, que luego a lo mejor esa pieza que tanto nos gustó no aparece más.

15 de febrero de 2016

Uzbekistán - Ferganá - Parque Al Fargony


Central Park

A las 9 h de la mañana hemos quedado con Oyott y el chófer para continuar la exploración del valle de Ferganá antes de emprender la vuelta a Tashkent, y antes de comenzar el viaje Oyott nos propone visitar un parque en Ferganá que no estaba programado, y por supuesto aceptamos, los tiempos los debe controlar él, nosotros nos apuntamos a todo. El parque se llama Al Fargony,  aunque curiosamente en google aparece con el nombre de Central Park. Al parque se entra por un arco, como será normal en cada uno de los parques que visitemos en Uzbekistán. 


Junto al parque se encuentra la residencia del general Skobelev, al que se le debe la conquista de Asia Central, y en concreto del kanato de Kokand y de la ciudad de Khiva, pero también de la masacre cometida en la ciudad de Gökdepe, en Turkmenistán. En 1907 la ciudad recibió el nombre de Skobelev, para finalmente llamarse definitivamente Ferganá en 1924. 


Para ser temprano, el parque ya está bastante transitado, y en él no faltan los amplios paseos peatonales. 


Los negocios para enamorados ya están preparados, se trata de hacerse fotografías simpáticas, muy del estilo asiático, que pueden parecer algo frikis o excesivamente cursis, pero para gustos los colores. 



En el césped del parque hay varias figuras de animales, con no demasiado buen remate artístico, e incluso con falta de gusto, pero seguro que son del agrado de los niños. 



Por el parque discurre un canal de agua, que proporciona un poco de frescor, ya que por lo menos de verdad el agua corre por él. 


Hay una fuente, a la sombra de los árboles. 


Y otra fuente más espectacular, a pleno sol. 


Pasada la fuente está la impresionante estatua de Al-Farghani (Alfraganus en Europa), del que recibe el nombre el parque, que nació en Ferganá en el año 805 (aunque no hay datos suficientes para afirmarlo con rotundidad) y que fue uno de los astrónomos persas más importantes del siglo IX, además de matemático y geógrafo. Entre sus logros, junto a los astrónomos de la Academia de Al-Mamun, está la medición del diámetro de la Tierra; además escribió Elementos de Astronomía, en el que trataba el movimiento de los objetos celestes, que tuvo gran influencia en los estudios posteriores. También revisó las tablas astronómicas de Ptolomeo y escribió sobre relojes solares y astrolabios. Y nosotros sin saber nada de él hasta este momento, y eso que el cráter lunar Alfraganus recibe su nombre de Al-Farghani.

Como detalle de la estatua, Al Farghani porta en sus manos un papel con dibujos de estrellas. 

 

Como en muchos lugares del país, el parque fue realizado por iniciativa del presidente de Uzbekistán, Karimov (no creo que nada se mueva en este país sin su auspicio y supervisión). 


Junto a la estatua una representación del sistema solar, que parece que por las noches se ilumina y tiene que tener su punto el verlo, y si las luces son buenas seguro que es bonito de verdad, que otra cosa es identificar planetas.


Salimos del parque contentos con esta corta y fugaz visita sorpresa.