25 de septiembre de 2015

Boston - Hotel Omni Parker House - King's Chapel - King's Chapel Burial Ground


Hombres y mujeres célebres

Desde el cementerio de Old Granary Burying Ground caminamos por Tremont St, donde ya durante el paseo de la tarde anterior nos había llamado poderosamente la atención un edificio, Temple Church, que a primera vista su fachada nos recuerda a la de los palacios venecianos. 


El edificio fue construido en 1827 para albergar el Treamont Theatre, financiado por un grupo de ciudadanos de alto nivel adquisitivo, y su estilo no es veneciano, sino del llamado renacimiento griego (yo seguiría en mis trece, cabezona que soy). Como la ciudad ya tenía un teatro, Federal Street Theatre (ya desaparecido), era difícil mantener este a flote, y para ello sus propietarios lo publicitaban con grandes nombres de artistas de la época, pero durante los 16 años de funcionamiento nunca consiguió tener beneficios. 

El 28 de diciembre de 1843 la iglesia baptista compró el teatro y le cambió el nombre por el de Temple Church, y aunque sirve principalmente para eventos religiosos en ocasiones también es utilizado para algunos eventos públicos. En la planta baja se instalaron tiendas y en los pisos superiores oficinas, todo ello para alquilar y así tener ingresos para mantenerlo, así como un soporte financiero a la congregación. Incluso tuvo un uso como cine hasta 1956. 


En la esquina de las calles Tremont y School se encuentra el Hotel Omni Parker House, inaugurado en 1855 con una fachada revestida de mármol blanco, cinco pisos y el primer ascensor en Boston. Fue el sueño hecho realidad de Harvey D. Parker, que al tener éxito con el restaurante que estableció en la ciudad, pensó en construir un hotel de lujo. Durante los primeros años se llevaron a cabo diversas modificaciones: en la década de 1860 se amplió el edificio principal, a finales del siglo XIX se añadió un anexo de diez plantas al estilo de los castillos franceses, y finalmente en 1927 se transformó en la torre de 14 pisos que hoy vemos. 


El hotel alcanzó gran renombre gracias a sus lujosas habitaciones y a su exquisito restaurante, gestionado por un cocinero francés. En este restaurante se creó el Cream Pie of Boston, un pastel de crema, y se acuñó el término scrod para designar el pescado y marisco fresco del día.

Dos empleados del hotel pasarían a la historia: Ho Chi Minh, que trabajo de cocinero alrededor de 1915; y Malcom X, que fue ayudante de camarero en la década de 1940. Ambos tienen un común su faceta revolucionaria.

En el hotel comenzaron a celebrarse cenas y animadas tertulias literarias en 1857, con la participación entre otros de H.W. Longfellow, Nathaniel Hawthome y H.D. Thoreau. Charles Dickens también pasó por aquí durante las charlas que dio en EEUU, y aquí ensayaba las conferencias que dio en el cercano Temple Church.

Para finalizar, un dato más triste; el 1865 el actor John Wilkes Booth se alojó en el hotel, realizó prácticas de tiro en una sala cercana y diez días después asesinó al presidente Abraham Lincoln en el Ford’s Theatre de Washington. 


Con toda la historia del hotel fue uno de los que barajamos para alojarnos, pero finalmente nos decantamos por el XV Beacon, por su pequeño tamaño y porque nos pareció más coqueto. Entramos un poco a curiosear, como hemos ido haciendo durante todo el viaje por los château canadienses; su vestíbulo estaba atestado de gente, así que no hicimos fotografías, sólo de las magníficas puertas de los ascensores. 


Por un lado, frente al hotel, el edificio One Beacon St, construido en 1937 con 154 m de altura, con el que comienza la calle de Beacon St. 


Y por otro, King’s Chapel, iglesia localizada en el lugar donde se construyó una capilla en 1688 a la que asistían los oficiales anglicanos de la corona británica, y que forma parte del Freedom Trail


Cuando el gobernador de Nueva Inglaterra creyó necesario que la ciudad tuviera un templo más grande, se demolió el edificio de la capilla y se comenzó a construir en 1749 un edificio de granito en estilo georgiano -estilo muy utilizado en las colonias británicas-, con un diseño de Peter Harrison. Para su construcción se tuvo que utilizar parte del terreno del cementerio adyacente, ya que ninguno de los colonos quería vender tierras a la Iglesia. Más de la mitad de su congregación huyó a Nueva Escocia ante el estallido de la Guerra de la Independencia, y tras terminar esta, el templo pasó del culto anglicano al unitario en 1785.

Su interior es casi de un blanco riguroso, solo roto por el uso de la madera, realzando con ella la sensación de amplitud, remarcada por la entrada de luz por las ventanas limpias de vidrieras. 





Tiene la clásica conformación de cubículos para los bancos o asientos, que eran de propiedad familiar, y que además son los originales, construidos con altas paredes para que los fieles se mantuvieran lo más caliente posibles durante el frío invierno, estación en la que incluso se podía colocar una pequeña estufa.


 
El banco del gobernador de Massachusetts y de su familia, donde se sentó en 1789 George Washington en una visita a la ciudad y a la iglesia para escuchar un concierto de música sacra. 


El púlpito data de 1717, tiene forma de cáliz y es uno de los más antiguos del país, que además continua en uso. Sobre el púlpito se colocó una caja de resonancia para proyectar mejor el sermón del ministro religioso. 


El presbiterio es tremendamente sencillo, sin grandes alardes decorativos a su alrededor. Los paneles de madera del fondo son un elemento típico de las iglesias anglicanas coloniales, con tres pilares básicos de la fe: los Diez Mandamientos, el Padre Nuestro, y el Credo. 


Hay un memorial por los caídos durante la Guerra Civil estadounidense. 


El órgano es el sexto que se instala en la iglesia, construido en 1964, siendo el primero mecánico realizado en América; los detalles labrados en la madera son reciclados del órgano de 1756. El primer órgano que se instaló en 1713 fue también el primero que se instaló en una iglesia en Nueva Inglaterra. 


Las altas columnas están realizadas con pinos de Maine en estilo corintio, con las típicas hojas de acanto en su parte superior. Ralph Allen, originario de Bath (Inglaterra) ofreció piedra suficiente para la realización de las columnas y la decoración de la iglesia, pero los feligreses no podían cubrir los gastos de envío ni para pagar los trabajadores necesarios para realizar el trabajo, así que finalmente se optó por la madera, que luego se tallaría a mano. 


Cuando la campana de la iglesia se quebró en 1814, Paul Revere la fundió para elaborar una nueva, que fue la última elaborada personalmente por él, que además fue la más grande, con un peso de casi una tonelada.

Se puede tomar un tour para visitar la torre, la campana y la cripta, pero no preguntamos por él, así que nos perdimos una parte de esta interesante histórica iglesia. 


Junto a la iglesia se encuentra el cementerio, King’s Chapel Burial Ground, el más antiguo entre los cementerios de Boston, que data de 1630, donde se encuentran enterrados varios gobernadores de Massachusetts, entre ellos el primero, John Winthrop. El último entierro tuvo lugar en 2003. 



Hay un mapa para encontrar las tumbas de aquellos que interesen por cualquier tipo de motivo. 


Una tumba a buscar puede ser la de Elizabeth Pain, mujer que inspiró el personaje de Hester Prynne de la novela La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne. 


Las tumbas de John Winslow y su mujer, Mary Chilton, la primera mujer que descendió del Mayflower. Se trata de la pequeña bajo la grande. 


De esta manera hemos comenzado oficialmente el Freedom Trail, marcado con placas y ladrillos rojos que seguir. 


23 de septiembre de 2015

Boston - Park Street Church - Old Granary Burying Ground


No es serio este cementerio

Nuevo día y mucho Boston por delante para conocer, por lo que aunque las horas nos cundan será imposible abarcar todo lo que nos queda, así que lo mejor es tomarlo con calma, ponernos las pilas y disfrutar de la ciudad, sin prisa pero sin pausa. Lo primero es desayunar, que no lo hacemos en el hotel, con un desayuno de campeones ya hemos tenido suficiente, además en los hoteles de EEUU el desayuno no está incluido en el precio, a no ser claro que se trate de un Bed & Breakfast. Hoy lo hacemos en una de esas cafeterías rápidas, que en ocasiones no son tan rápidas, que curiosamente no es un típico Starbuck's: magdalena, cookie y cafeturri


Mientras desayunábamos han abierto las puertas de la Park Street Church, situada en la intersección de las calles Park y Tremont, frente al Boston Common, a nuestra manera vamos a seguir el Freedom Trail. La iglesia se construyó en 1810 por encargo de fieles congregacionistas (protestantes evangélicos), según un diseño del arquitecto inglés Peter Banner, que tenía grandes influencias del arquitecto inglés Christopher Wren (nombre vinculado enormemente a Londres, donde se encuentran un sinfín de sus trabajos, grandes y pequeños).



Su aguja mide 65 m, lo que la hacía divisible desde lejos, y con ella fue el edificio más alto de la ciudad durante 57 años. Las milicias estadounidenses almacenaron pólvora en el sótano de la iglesia ante el bombardeo de la Armada británica, por lo que la esquina en la que se encuentra recibe el apodo de brimstone corner


Al ser de los primeros en entrar a la visita nos la encontramos casi vacía, y el detalle de la fotografía se encuentra a la izquierda, donde en la galería superior hay un hombre efectuando lo que parece un trabajo de desinsectación, no de simple limpieza. Los bancos distribuidos en cajas típicos de las iglesias anglicanas fueron retirados en 1983, instalándose un sistema de bancos corridos. 

Las placas a ambos lados del púlpito conmemoran a los miembros de la iglesia que murieron en la Guerra Civil y en Primera Guerra Mundial. 



La iglesia estuvo vinculada al movimiento antiesclavista: en 1829, William Lloyd Garrison, antiesclavista blanco, proclamó su primer discurso desde el púlpito. En 1849, Charles Summer, antiesclavista blanco, pronunció un discurso ante la Peace Society.

El 4 de julio de 1831 se cantó por primera vez My country, tis of thee, también conocida como América, por el coro de niños de la iglesia y que fue uno de los himnos nacionales. La melodía es una adaptación del himno británico God Save the Queen, con letra compuesta por Samuel Francis Smith en 1831. 


En 1893 se cantó por primera vez en un servicio dominical el himno America the beautiful, compuesta por Katharine Lee Bates en ese mismo año. Su popularidad aumentó tras los atentados en New York el 11 de septiembre de 2001. 



En la iglesia no se puede subir a la galería superior, como ya va siendo costumbre, más cuando el hombre desinfectante está realizando su labor bombona a la espalda.


Curioso nos resulta el órgano, camuflado y distribuido en tres cajas cubiertas, dos de ellas en las galerías superiores, a ambos lados del altar, y una central, en su ubicación normal, frente al altar. 



Junto a la iglesia está el Old Granary Burying Ground (entrada gratuita), cementerio que data de 1660 y que recibe el nombre del antiguo granero colonial que existía en el solar donde se ubica. Es uno de los lugares de enterramiento más antiguo de la ciudad -junto al de King's Chapel y al Copp's Hill Burying Ground-, donde se enterraron puritanos, anglicanos, católicos, ingleses, franceses... Su creación se debió a la superpoblación del cementerio del cercano cementerio de King's Chapel, y por ello recibió el apelativo de nuevo en su momento, adjetivo que luego pasó a ser viejo


Por la afluencia de visitantes entre las tumbas más parece un parque que un cementerio, pero es que sus moradores son muy importantes en la historia de Boston y de EEUU, con lo que es normal que estemos aquí. 


La disposición actual de las lápidas es producto de una remodelación, ya que son pocas –si es que hay alguna- que señale el verdadero emplazamiento de la tumba de la persona que señala.

Hay unas 8.000 personas enterradas en unas 2.300 tumbas, y es que debido al alto coste de los enterramientos no había una por familia sino que era normal compartir las tumbas entre familias diferentes, pudiendo alojar cada una 20 cuerpos (¡menuda fiesta!). 


La visita puede ser tan corta o tan larga como se quiera, dependiendo de las ganas de conocer la historia y de ver la lápida de personas relevantes en la historia de Boston (aunque ya sabemos que lo único cierto será la lápida, no su morador) y en la independencia de EEUU. En el cementerio hay varios paneles informativos, que nos cuentan su historia y nos señalan las lápidas.

Se encuentra Samuel Adams, uno de los Hijos de la Libertad, que firmó la declaración de independencia y que fue gobernador de Massachusetts. Junto a él yace su esposa. 


La lápida y supuestamente tumba conjunta de seis de las víctimas de la Matanza de Boston del 5 de marzo de 1770, frente a la Old State House, incluyendo al niño de 12 años Christopher Snyder, que falleció once días antes por el disparo que recibió en el estómago durante una revuelta frente a la casa y tienda de Ebenezer Richardson, simpatizante británico y agente de aduanas, al que arrojaban bolas de nieve. 


Al igual que vimos en los cementerios londinenses de Hampstead, West Highgate y East Highgate, en las lápidas calaveras aladas o con las tibias cruzadas y ángeles. 




Casi en el centro del cementerio se encuentra la tumba de los padres de Franklin, un gran obelisco, aunque Benjamin no está enterrado aquí sino en Philadelphia. 



También está enterrado Paul Revere, que realizó una legendaria cabalgata para avisar de la llegada de los británicos. Junto a la pequeña tumba –cuidado con las lápidas de más Revere que hay en el cementerio que llevan a confusión- una pequeña columna en homenaje, y así no hay dudas. A pesar de su proeza, casi se le negó el honor de ser enterrado aquí, ya que cuando murió en 1818, el cementerio estaba técnicamente lleno, pero finalmente la ciudad hizo una excepción con él. 


Peter Faneuil no tiene una simple lápida, es una tumba en condiciones. Faneuil era un comerciante de origen francés, incluyendo el comercio de esclavos, un filántropo que donó el Faneuil Hall a la ciudad de Boston. 


Otro obelisco señala la tumba de John Hancok, comerciante y patriota que firmó la Declaración de Independencia, primer gobernador electo que donó el terreno donde se tenía su granja para la construcción de la Massachusetts State House. Posiblemente no se encuentren aquí sus restos, ya que la noche que fue enterrado en 1793, unos ladrones de tumbas le cortaron la mano con la que había firmado la Declaración, y posteriormente, sus restos desaparecieron en el trascurso de unas obras que se efectuaron en el cementerio en el siglo XIX. 



Por último, aunque se podría hacer un trabajo exhaustivo de los moradores de este cementerio, mencionar la tumba de James Otis, abogado y patriota que participó en el movimiento de la Revolución Americana contra las leyes inglesas, y ferviente abolicionista. 


Con este pequeño recorrido salimos del cementerio.

21 de septiembre de 2015

Boston - Restaurante Mare


La langosta gigante

Para la segunda noche de estancia en Boston hicimos una reserva, entre un abanico de atractivas posibilidades en la ciudad, siendo la elección el restaurante Mare, localizado en Little Italy, barrio por el que pasearemos más adelante; y todo porque vi un reportaje de la ciudad y salía este restaurante que me llamó atención.  A la salida del hotel, que no contábamos con él pero al pedir un taxi nos lo ofrecieron, el Lexus que el propio hotel pone a disposición de los clientes, con un chófer encantador que deja la tarjeta en el restaurante para que le llamen cuando deseemos regresar; todo un puntazo este detalle. 


En la actualidad el restaurante ha cambiado de localización, se mantiene en el mismo barrio de Little Italy pero ha ampliado el local y su oferta, con terraza y cócteles. 


Cuando llegamos el restaurante estaba al completo, y por desgracia el sitio está ocupado al milímetro, con lo que es casi imposible entrar en la mesa -o le frotas la barriga o le frotas el trasero al comensal contiguo-, que afortunadamente no tenemos que esperar ya que nuestro turno de cena es tardío para el standard americano.



Las mesas para dos tampoco son excesivamente amplias, el espacio sigue siendo valioso, eso sí, la vela le da un plus romántico. 


Leemos bien la carta, pero tenemos claro lo que vamos a pedir sin casi necesidad de leerla, el producto ya está elegido. Afortunadamente nuestro camarero es hispano, de origen mexicano, con lo que las dudas se resuelven al momento y además estuvimos muy bien atendidos.


Y no va a ser una especialidad de la casa, las ostras, ya que a ninguno de los dos nos gustan. 


Para compartir, y más que nada para probar otro plato de la carta mientras esperamos el principal, una ensalada de pulpo con patatas peruanas (el origen del pulpo no lo decían). No fue un gran plato, no solo de tamaño sino de sabor, y es que el pulpo gallego y a la gallega le ganan a estas patitas fritas. 


De plato principal, estaba claro que sería una langosta de Maine, lo complicado era decidir su elaboración, en la que quedaban descartados los sándwiches y variedades, que de estos ya hemos tenido durante el viaje por Canadá; así que solo quedaba un clásico, la Stuffed Lobster, que no es el mejor modo de disfrutar de una langosta, pero volvemos a lo mismo, esta langosta no está batida ni es un rico bogavante gallego, es de Maine, y son más insípidas.

La langosta stuffed tiene tres partes: las patas cocidas, la cola gratinada, y la cabeza con parte de carne de langosta con una crema-salsa de mantequilla gratinada. Y si todavía querías algo más, mantequilla derretida para darle más sabor… En definitiva, los experimentos no son buenos, y la langosta a la parrilla, y a ser posible, una langosta jugosa y sabrosa.

Lo más divertido fue la cara de la señora que tenía casi como compañera de mesa a mi izquierda, que al ver nuestros platos puso una cara de asombro total, y con ella y su pareja entablamos una pequeña conversación por culpa de una descomunal langosta. 


No recuerdo el vino que tomamos, pero no fue una botella, principalmente porque yo no quería beber demasiado, y con una copa tendría bastante, a pesar de la consistente cena, que por supuesto no fui capaz de terminar, esta langosta es mejor pedirla para compartir.

No nos quedamos sin postre, y pedimos un tiramisú, ahora sí para compartir. No estaba malo, pero hemos comidos mejores, incluso el nuestro casero. 



Al entrar en el turno tardío de cena, cuando salimos quedaban pocos comensales, y el local sin gente parece otra cosa, más tranquilo, más romántico, más apetecible, incluso preparado para una petición de mano. 


No me arrepiento de haber probado la cocina de Mare, porque si no sería una espinita clavada, pero para otra escapada a Boston no estará en los planes, seguro que encontramos algo que nos convenza más.