21 de septiembre de 2014

Canadá - Montréal - 1000 de la Gauchetière - Hotel Château Champlain Marriott - Gare Windsor - St George's Church - Tour IBM - Tour CIBC



Las alturas de Montréal

Desde Square Victoria caminamos por la Rue de la Gauchetière hasta alcanzar el edificio más alto de Montréal (sobre esto hay controversia según las fuentes), el 1000 de la Gauchetière, construido en 1991, con 202 m de altura y 51 pisos; por supuesto está conectado a la ciudad subterránea. 




Entramos al edificio, y paseamos primero por su vestíbulo acristalado, con láminas de acero suspendidas del techo a modo de lo que me parecen figuras de origami; y una fuente-cascada. 





Desde la escalera se tiene la bonita visión de la cúpula de la Cathédrale Marie Reine du Monde. 




En el interior del edificio hay una pista de patinaje sobre hielo, que está abierta, aunque no muy ocupada, a pesar del frescor que se obtiene en contraposición con el calor exterior. 




Junto a este rascacielos se encuentra la torre que alberga el Hotel Château Champlain Marriott, construido en 1967, con 128 m de altura y 38 pisos (creo que una buena opción de alojamiento para estar a medio camino del Vieux Montréal y de la ciudad nueva, además de tener la oportunidad de tener vistas de ambas desde los pisos superiores). Al fondo de la fotografía se ve el edificio de Tour de la Bourse, situado en Square Victoria. 




Frente al hotel se encuentra la gran terminal del ferrocarril Canadian Pacific, la Gare Windsor, construida en 1899 en estilo neorrománico. Por detrás se ven los andamios de la construcción de la Tour de les Canadiens, porque en Montréal se sigue construyendo rascacielos y hay un panorama de grúas en el cielo. 





Entramos al vestíbulo luminoso, que no tiene demasiada fuerza arquitectónica de su pasado, o por lo menos no es lo que te esperas al entrar en una estación de trenes del siglo XIX o principios del XX, si no fuera por el armazón de la estructura de hierro del techo. 



En una pared, una placa de bronce en homenaje a aquellos trabajadores del ferrocarril que lucharon en la Primera Guerra Mundial (no se hace mención a ella directamente, ni se utiliza la palabra guerra, solo se ven las fechas 1914 y 1919 en las esquinas inferiores -es curioso este detalle, ¿palabra tabú?), y  una escultura (muy directa en el mensaje) con el mismo texto en su pedestal, pero con las fechas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. 




Decidimos no adentrarnos más en el mundo de los andenes y salimos de la estación; frente a ella, el edificio más antiguo de la época británica, St George’s Church, construida en estilo neogótico, pero los lunes cierra y sus puertas están ocupadas por un indigente con mal carácter, al que decidimos no molestar por el bienestar de ambas partes.





Junto a la iglesia destaca el edificio de La Tour IBM, construida en con 199 m de altura (con antena alcanza los 230 m, siendo la altura máxima permitida de construcción en la ciudad de 234 m, la altura del Mount Royal), y 47 pisos. Y aquí es donde está la controversia de alturas y de fuentes de información; en algunas figura como el edificio más alto el 1000 de la Gauchetière (wikipedia) y en otros, esta torre (emporis). 





El rascacielos ya se divisaba desde la Rue de la Gauchetière, así que se pueden comparar ambos edificios a pie de calle. 




Girando por el Boulevard René Lévesque se sitúa la Tour CIBC, construida entre 1959 y 1962, con 179 m de altura y 45 pisos. 



Recorrido y edificios:



18 de septiembre de 2014

Canadá - Montréal - Quartier Latin



Escaleras latinas

Ya que estamos en el barrio de Plateau Mont Royal, decidimos callejear un poco más, dar como una vuelta a la redonda, y para ello caminamos primero por la calle del restaurante donde hemos comido tan bien - Le Café Cherrier, Rue Cherrier. 


Giramos a la izquierda por Rue Berri y seguimos la fachada lateral de una iglesia hasta llegar a Rue Roy Est, donde se encuentra la entrada de la misma, cerrada por supuesto. 




Por Rue Roy Est llegamos a su cruce con Rue Saint Hubert, calle por la que bajamos, entrando en el antiguo Quarter Latin (mirar mapa de situación), un barrio pequeño, repleto de estudiantes universitarios, que floreció gracias a la apertura de la Universidad de Montréal en 1893. En un principio el barrio atrajo a instituciones culturales y a la rica burguesía, pero el barrio pasó de moda cuando la universidad se trasladó a un campus mayor, al norte del Parc Mount Royal, aunque recobró nuevos bríos y prestigio con la construcción de la Universidad de Québec en 1969, recibiendo el último empujón con la organización del Festival Internacional de Jazz en la década de 1980. 




Supongo que como testigos de ese pasado esplendoroso burgués algunas de las casas que se pueden ver, como estas de Rue Sherbrooke Est. 




Las casas de las calles del Plateau Mont Royal y del Quarter Latin se caracterizan por sus balcones, razón por la que también recibe la zona el nombre de Balconville, un conjunto de viviendas de dos o tres plantas  repletos de balcones unidos a la calle por escalinatas de hierro forjado, que realmente gustan pero que son peligrosas en invierno, cuando se cubren de nieve. 




Estas escaleras tienen su origen en el siglo XIX, cuando en un esfuerzo por embellecer las calles aprobaron una ley que obligaba a todas las casas de disponer de un jardín delantero (jardín que se conserva afortunadamente y que suele estar cuidado, con sus excepciones), y esto reducía el espacio del que disponían para vivienda, así que decidieron ampliarlo eliminando la escalera interior, trasladándola al exterior; lo que no se tuvo en cuenta (¡estas mentes pensantes!) es que Montréal pasa cubierta de nieve casi seis meses al año y subir y bajar por ellas en esas condiciones debe ser misión imposible y trabajo perpetuo para limpiarlas; además algunas de ellas son demasiado empinadas, tienen mucho ángulo. 






Al llegar al Boulevard de Maisonneuve Est giramos por él, donde se encuentra la Universidad de Québec, y luego por Rue St Dennis, donde una iglesia ha sido absorbida por la Universidad, manteniendo su fachada exterior. 



Es curioso como una calle más arriba o más abajo la animación se siente, hasta el momento el paseo ha sido casi en solitario, algún alma ciudadana, y de repente todo es color y comienza a aparecer gente paseando y disfrutando del día en las terrazas. Rue Saint Dennis es una de las calles con más animación de la ciudad, pero por toda ella como iremos viendo, plagada de comercios, restaurantes y pubs. 









Hay momentos durante este paseo por el que nos desvíamos por calles con poca enjundia, pero es lo que tiene esto de intentar conocer, hay veces que se acierta y otras no, pero al final todo tiene su recompensa, de todo se aprende, de todo se disfruta y siempre se encuentra algún rincón, algún detalle, algo que finalmente hace merecedor el callejeo. 
 
Por Rue Saint Dennis volvemos a la estación de metro Sherbrooke, aunque si en lugar de dirección norte tomamos la sur entraríamos en el Vieux Montréal, y si continuaramos hacia el este entraríamos en el barrio The Village -donde se asienta la comunidad gay-, lo que muestra que la ciudad no es tan grande como parece, y que con tiempo y buenos pies se puede andar por sus zonas principales. 



Volvemos al metro de Square Victoria, desde aquí comenzará nuestra vuelta al hotel hasta donde nuestros cuerpos aguanten, si tenemos que volver a tomar metro para llegar lo haremos, aunque solo sea para una parada.

El mapa del paseo:

 

16 de septiembre de 2014

Canadá - Montréal - Plateau Mont Royal - Carré Saint Louis - Rue Prince Arthur - Restaurant Le Café Cherrier



De alma bohemia

Estamos en la bonita estación de metro art noveau de Montréal, en Square Victoria, así que aprovechamos para tomar este transporte; compramos un billete de dos viajes a 5,50 $ por persona a utilizar en el plazo de dos horas desde su primera validación (el billete sencillo cuesta 3 $ y el billete para todo el día, 10 $) y desde Square Victoria vamos a la estación Sherbrooke. 




Vamos a pasear por el barrio de Plateau Mont Royal, no será un gran paseo pero sí esperamos que una interesante toma de contacto. El barrio, situado al este del Parc du Mount Royal, es un barrio animado, joven y bohemio, que en sus orígenes fue un suburbio de la clase trabajadora, pero que en las décadas de 1960 y 1970 empezó a ser ocupado por artistas, escritores, cantantes. 


Justo al lado de la salida de metro se encuentra la concurrida, y larga, Rue St Dennis. 




Desde esta calle llegamos a la que dicen una de las plazas más bonitas de la ciudad, Carré Saint Louis; que como plaza central nos parece de lo más normal, aunque con su ambiente coqueto por el cenador-cafetería que hay en ella. 





También hay una refrescante fuente, en la que nadie tiene sus pies a remojo a pesar del calor sofocante que estamos sufriendo. 




Lo que realmente le da a la plaza el título de más bonita son las casas articuladas alrededor de ella, un auténtico dechado de coquetería, mansiones con sus tejados en pizarra, sus escaleras exteriores, sus colores llamativos en algunos casos o su decoración en otros (es fácil imaginarse en sus buhardillas atrincherados con un libro y un té). 






Al oeste de la plaza sale la Rue Prince Arthur, peatonal hasta el Boulevard Saint Laurent, donde vamos tomando nota de posibles lugares donde comer, pero ninguno nos llama la atención con demasía (algo muy feo es fijarse en los platos de los comensales, pero es una forma efectiva de elección) y eso que hasta vemos que sirven sangría en uno de ellos. Lo cierto es que una calle simpática, decorada con flores en las farolas, y que nos produce la sensación de estar mucho más animada por la tarde-noche que a estas horas de comer (tarde para los montrealenses, temprano para los turistas españoles). 






En el cruce de Rue Prince Arthur con Rue de Bullion, aparte del bonito mural en la fachada, surge una bella colección de casas con los marcos de ventanas y puertas pintadas de alegres colores. No parecen casas muy grandes pero nos da la sensación de que su precio sí lo puede ser. 





Sin habernos decidido por un restaurante volvemos por Carré Saint Louis para salir de nuevo a la Rue St Dennis. Y allí está el restaurante en el que comeremos, en la esquina de esta calle con la Rue Cherrier, Le Café Cherrier. Nos llama la atención la esquina en la que se ubica, el verdor de su terraza, su toldo en blanco y negro a rayas, y su ambiente, así que está decidido. 




Las paredes del restaurante están decoradas con fotografías de artistas (cuyas caras y nombres desconocemos), así que parece que es un local frecuentado por ellos, que no siempre es señal de buena comida, pero que en un principio ofrece cierta confianza. 


A estas horas hay pocos comensales, con lo que no curioseamos sus comidas (detalle que ellos agradecerán sin saberlo). 





Mientras esperamos la comida, y es nuestro primer contacto con la tranquilidad a la hora de servir en el país, cosa que hacemos con igual parsimonia y relax -que este viaje nos lo hemos (principalmente me lo he) tomado con calma-, nos alimentamos del clásico pan con mantequilla y probamos una buena cerveza canadiense (servida en vaso por lo que no sabemos su nombre y origen). 




Compartimos unos riquísimos calamares fritos con tomates picantes (y sí, picaban). 




Extrañamente, el se pide un tartar dos salmones, y es que el salmón no es su pez ni su alimento, pero le parece que está exquisito. 




Y ella, a la que si le gusta el salmón en todas sus variedades, unas salchichas de Toulouse, que estaban estupendas (muy rica la salsa), aunque como era de suponer demasiada grasa para el calor y mala compañía estomacal para pasear. 



Por supuesto hubo intercambio de platos a mitad de la comida, que había que probarlo todo. 


Intentamos pedir unos cafés solos con hielo, pero o nuestro francés (el mío es inexistente) es malo y la camarera que nos atendió no nos entendió o sencillamente le pareció una mala elección, el caso es que tuvimos dos cafés con leche con hielo (café glace). 




Para la cantidad, calidad y servicio, la comida no resultó cara, aproximadamente 30€ por persona, a los que hay que añadir entre el 10 y el 15% de propina. Un sitio que sin lugar a dudas tendremos en cuenta en alguna posible futura visita a Montréal, y que me arriesgo a recomendar. 

Mapa de situación de Plateau Mont Royal, Quarter Latin -también marco las estaciones de metro- y el pequeño paseo por el primero de ellos.