28 de enero de 2019

Myanmar - Bago - Mittaya Ananda Pagoda - Laymyatnar Paya

Los cuatro en pie

Al lado de Myathalyaung Buda está Mittaya Ananda Pagoda, con una sencilla puerta de entrada. 



Mittaya Ananda destaca por el santuario con forma rectangular coronado por un sikhara dorado, que ya habíamos visto desde el buda reclinado, y que recuerda claramente a Anando Pahto de Bagan (a nuestros ojos, a muchos templos de esta ciudad). 



Lo curioso de esta construcción es que alberga los cuatro santuarios típicos orientados a los puntos cardinales, con cuatro grandes estatuas de Buda de pie, colocados en el exterior. 




Alrededor de la construcción están los puestos planetarios, que en su interior no guardan todos imágenes de Buda, no sé si desaparecidas o nunca colocadas; y debajo de ellos, los perros encuentran la sombra y el resguardo necesario. 



Entre respeto y miedo nos da la escalera que sirve para subir a mantener las imágenes lo mejor posible. 


Junto a esta pagoda hay otra estupa también curiosa en su forma y decoración, que creo que recibe el nombre de Laymyatnar Paya


La estupa por su parte exterior está llena de figuras, guardianes y posiblemente espirítus nat. Todo el conjunto está pidiendo a gritos una restauración, una buena mano de limpieza y pintura. 




En las pequeñas escaleras que suben a su centro también hay imágenes. 


En lo que supongo antaño habría inscripciones sobre una losa de piedra, ahora hay unos cuadrados blancos con firmas, que supongo donaciones. 


Finalmente, como sorpresa final, hay un pequeño jardín con estatuas de budas sentados, similares a Bodhi Tahtagung en Monywa, aunque no llegan a la cantidad de 1.000 como en este último. 



Mittaya Ananda Pagoda podría resultar  un lugar más impactante, sobre todo teniendo en cuenta que en internet se ven fotos con dorados brillantes, pero el descuido -no sé si esperando que la época de lluvia termine para ponerse a la tarea o sencillamente la falta de fondos y donaciones- terminan de afearle, y eso que no somos de monumentos relucientes que parezcan recién fabricados, pero menos suciedad en general sería suficiente. De lo que no tenemos duda es que ha merecido la pena llegar hasta Bago y a estos cuatro Budas en particular, ya que la diferencia siempre es una recompensa en sí misma. 

25 de enero de 2019

Myanmar - Bago - Shwethalyaung Buda - Myathalyaung Buda

Grandes Budas

Desde el Cementerio de los Aliados en Taukkyan continuamos el viaje hasta Bago (Pegu), a unos 80 km de Yangón, una ciudad más antigua que ésta, fundada hacia el siglo VI a.C. Se cuenta que la fundaron dos princesas mon de Thaton, que vieron un ave hembra posada sobre un ave macho en una isla de un gran lago, lo interpretaron como una señal y fundaron una capital llamada Hanthawady (reino de los cisnes), que acabó convirtiéndose en el centro del reino mon de Ramanadesa, al sur de Myanmar. Por esto, el símbolo de la ciudad es una pareja de cisnes o hamsas (hintha en birmano, un ave entre ganso y cisne).

Los bamares llegaron a la zona en 1539, cuando el rey Tabinshwethi anexionó Bago a su reino de Taungoo. En 1740 los mon se rebelaron y recuperaron brevemente su independencia y poder, pero en 1757 el rey Alaungpaya saqueó la ciudad y la destruyó, terminando el reinado mon.

La ciudad está tomada por las motos en la calzada, así como por los humanos en sus calles, es un hervidero de actividad. 



Nuestra primera parada es en el Buda de Shwethalyaung, para lo que entramos por una de las puertas laterales por comodidad para nosotros al ir en coche, pero como tiene su entrada principal, vayamos por esta, custodiada por una pareja de chinthes


Un pasillo, por supuesto flanqueado por puestos de venta, conduce a la sala principal del santuario. 



En el santuario hay una imagen de Buda reclinado de 55 m de longitud y una altura de 16 m, diez metros menos que el buda de Chaukhtatgyi Paya en Yangón. Esta imagen tiene fama de ser uno de los budas reclinados más realistas, que mantiene sus ojos abiertos y sus pies ligeramente hacia fuera, en contraposición a la posición de muerte o paranibbana.

La imagen fue construida con ladrillo y estuco originalmente en el año 994 por el rey mon MigadepaII, que se fue deteriorando y restaurando, hasta que cuando entró en la ciudad el rey Alaungpaya y destruyó Bago, la imagen terminó quedando oculta por la vegetación de la selva (como me gusta imaginarme esta escena, como en Angkor, hasta que en la década de 1880, durante la colonización británica, un constructor indio mientras excavaba la zona la descubrió. Comenzó a restaurarse en 1881, y en 1903 se construyó el edificio que lo aloja.



Según una leyenda, el hijo del rey era seguidor de la religión pagana y un día paseando conoció a una joven budista de la que se enamoró, perdidamente como suelen ocurrir estas cosas, que para aceptarle solo puso como condición que ella pudiera seguir con sus creencias. Los jóvenes mantuvieron su romance en secreto por miedo a la reacción del rey, que cuando se enteró ordenó ejecutarlos; la joven antes de morir rezó ante una estatua pagana, que se derrumbó y el rey entró en pánico, por lo que ordenó sustituir la imagen pagana por la de un Buda reclinado, y convirtió a la población al budismo. 


La cabeza de Buda reposa sobre unas cajas con incrustaciones de mosaico, que resultan muy llamativas. Y en la base que sustenta la imagen, placas con las donaciones recibidas para su conservación y mantenimiento. 



Detalle de las plantas de los pies, que también presentan incrustaciones de mosaicos; las llamadas huellas de Buda con los 108 símbolos de las características favorables de Buda. 




En las paredes de la sala  hay pinturas y relieves con la leyenda de la fundación de la imagen. 



No muy lejos se encuentra la imagen de otro buda reclinado, Myathalyaung, con una puerta de acceso, más arco que puerta, y sin camino cubierto para llegar a ella. 


Los perros, siempre omnipresentes, buscan refugio en cualquier lugar. 


Unas escaleras conducen a la plataforma donde está situada la imagen, el tercero más grande de Myanmar, dicen que 82 m, pero a mí me parecen demasiados; la imagen de Laykun Setkyar en los alrededores de Monywa mide 115 m, aunque está de pie. Fue construida en el año 2000 gracias a la donación de una mujer. Al estar al aire libre se nota el deterioro. Sea lo que sea, a nuestro guía Myo no le gusta esta imagen, insiste continuamente, réplica, réplica…y lo es, pero a veces superan a las originales (difícil, pero puede ocurrir). 



La diferencia con la imagen de Shwethalyaung y de otros Budas, no sólo está en su situación al exterior, en los metros, también en la expresión de su cara y en el color azul de sus ojos. 


Las plantas de los pies, las huellas de Buda. 


Nos damos un pequeño paseo por la plataforma a pleno sol, descubriendo al pájaro hamsa sobre una columna (como hemos ido viendo en casi todas las pagodas), bien sobre el suelo, más como gnomo de jardín. 



Yo sola comienzo a deambular por los jardines, busco un estanque donde supuestamente se refleja la imagen, pero me salen dos perros al paso que me ladran de forma no amistosa, así que sin aspavientos y sin correr, me doy media vuelta para salir. 

Desde la plataforma de la estatua tenemos la visión del sikhara que corona la cercana Mittaya Ananda Pagoda

23 de enero de 2019

Myanmar - Taukkyan - Htauk Kyant War Memorial Cemetery

El resultado de la guerra

A las 8.30 h nos reunimos con Myo para hacer una excursión a las afueras de Yangón, que bien podíamos haber pasado el día en la ciudad y terminar de recorrer tranquilamente lugares que nos han faltado por visitar, o incluso haber tomado el tren para hacer el paseo de la Yangon Circle Line, pero como no tenía idea de cuanto podríamos abarcar durante nuestra primera estancia, preferí dejar contratada esta excursión. 

Atravesamos Yangón y su caótico tráfico, pasando junto a la bonita Shwe Taw Myat Paya, con una estupa similar a la del templo Ananda Pahto de Bagan, también conocida como la pagoda de la Reliquia del Diente de Buda (muchos dientes tenía, pero en este caso reconocen que se trata de una réplica, y como tal es la única que está visible a los visitantes, guardada en un cilindro de cristal). 


Tardamos más de una hora en salir de Yangón, y es que aparte de su extensión, el tráfico hace que las distancias parezcan más de lo que realmente son. Hacemos una parada en Taukkyan, donde tuvo lugar la batalla de mismo nombre en 1942 entre las tropas japonesas y las fuerzas aliadas, para visitar el Htauk Kyant War Memorial Cemetery (Cementerio Conmemorativo de los Aliados de la Guerra). 


En este lugar se rinde homenaje a los soldados aliados fallecidos en las campañas de Birmania y Assam efectuadas durante la Segunda Guerra Mundial. 



Es un jardín muy bien cuidado y conservado, mantenido por la Comisión de las Tumbas de Guerra de la Conmmonwealth, separado en dos partes por una construcción de columnas con una rotonda central. 


Una cruz recuerda la fe mayoritaria de los aquí enterrados. 


El número de tumbas es confuso, porque he encontrado diferentes, pero parece más fiable el de 6.374, con 52 pertenecientes a caídos durante la Primera Guerra Mundial. 


Tener tan cuidado el césped requiere de intensos cuidados, y están en pleno trabajo de mantenimiento. 


Llegamos a la zona porticada, en cuyas columnas están grabados los nombres de  las más de 27.000 personas que perecieron en las mencionadas campañas. 




Hay un hueco en la rotonda, a modo de caja fuerte, donde se guarda el libro de registro. 



El jardín tras la rotonda porticada. 


Pensábamos recorrer el camino de esta segunda zona de jardín, pero lo que en un principio era una lluvia suave nada molesta, comenzó a ser un tremendo aguacero, con lo que casi corriendo emprendimos el camino de vuelta al coche para guarecernos.