23 de julio de 2018

Myanmar - Bagan - Old Bagan - Ananda Pahto

La más bella, la más grande, la más dorada, la más sabia…la más

Al lado de Ananda Ok Kyaung se encuentra Ananda Pahto, templo del que ya vemos su dorado sikhara, que dada su altura es visible desde muchos puntos de Bagan. Ananda significa “bello” y simboliza la sabiduría infinita (ananta panna) de Buda. Ananda también deriva del Venerable Ananda, primo hermano de Buda. 


El templo tiene  cuatro entradas -lo normal-, nosotros accedemos por la puerta norte, que no es la principal, pero sí la más cercana al lugar donde el chófer puede dejar el coche. El típico pasillo en el que suceden los puestos de venta, predominando los artículos lacados, conduce al templo. 

Es curioso porque el pasillo se corta, no entra directamente en la explanada del templo como siempre, sino que hay un pequeño espacio de separación entre ambas construcciones -la del pasillo y la del templo propiamente dicho-, aunque por supuesto desde aquí se accede a la amplia explanada alrededor. El templo o santuario es una gran estructura cuadrada, con el añadido en los cuatro puntos cardinales de una estructura a modo de recibidor, donde se encuentra la puerta. 


El templo fue ordenado construir por el rey Kyanzittha tras la visita que recibió de ocho monjes de la India, al estilo del templo-cueva de los que hay en la montaña de Nandamula en el Himalaya. Su construcción, entre 1090 y 1105, corresponde al fin del estilo del periodo temprano y el comienzo del periodo medio.

La leyenda cuenta que el rey ordenó ejecutar al arquitecto al terminar la obra, para asegurarse que no construyera nada parecido; y que además ordenó enterrar a un niño vivo en su interior para que se convirtiera en un nat guardián. Ananda Patho sufrió importantes daños durante el terremoto de 1975.

A cada lado de la puerta hay un guardián, y en la esquina del templo, un chinthe. 


En el interior del templo hay dos pasillos concéntricos, uno exterior y uno interior; pasillos que comunican los cuatro santuarios situados en los puntos cardinales, con una imagen de Buda en cada uno de ellos, que miden 9,5 m y están realizadas en madera de teca, aunque parecen de bronce o de metal. En las bóvedas de los pasillos o en algunas de sus paredes se conservan bonitos murales con escenas de la vida en Bagan.

Al fondo el primer santuario, el del norte, tras pasar un arco abovedado que custodian dos guardianes cuyas manos son extremadamente grandes. 



El nombre de este Buda es Kakusandha, cuyas manos están en la posición de mudra dhammachkka. Todo a su alrededor brilla, y por si fuera poco le han añadido en la parte inferior unas bombillas de colores que recuerdan a las ferias (en Myanmar todo recuerda de una manera u otra a las fiestas, ferias, parque de atracciones o similares). 



Recorremos el pasillo interior, con un techo de gran altura, y en cuyas paredes hay infinidad de hornacinas, con imágenes de Buda en ellas. Da la sensación de ser más palacio que santuario. 




Llegamos al altar del santuario este, donde se sitúa la imagen de Buda Konagamana, que es del estilo Konbaung o Mandalay, pero que no es la original, ya que esta se perdió durante un incendio en la década de 1600. Su posición  es de brazos extendidos a ambos lados del cuerpo y con una posición de mudra en sus manos que no se suele ver en las esculturas budistas tradicionales; además en su mano derecha sostiene una pequeña esfera entre sus dedos pulgar y corazón, que posiblemente representa a Buda ofreciendo enseñanzas budistas, como curación del sufrimiento. 


Continuamos el recorrido, y en la fotografía podéis ver el laberinto de pasillos, que además tienen diferentes alturas. 


Llegamos al santuario sur, donde está la imagen del Buda Kassapa, que sí es original, y que al igual que la imagen del norte tiene sus manos en la posición de mudra dhammachkka. 



En este santuario nos llaman la atención dos pequeñas imágenes cubiertas de láminas de pan de oro, que llevan el camino del Buda Mahamuni de Mandalay o de los budas deformados de Phaung Daw Oo Paya en el lago Inle, porque están deformadas de tantas capas que les van colocando. 



Recorremos el siguiente tramo de pasillo para llegar al último santuario, el del oeste, con una imagen de Buda del estilo Konbaung o Mandalay, ya que al igual que la situada al este la original tuvo que ser reemplazada tras ser destruida durante el incendio en la década de 1600. La imagen representa al Buda Gautama, y sus manos están extendidas con la posición del mudra abhaya, en señal de no tener miedo. 


Recorriendo el último tramo de pasillo volvemos al santuario del norte, desde donde salimos al exterior y ahora sí intentamos dar una vuelta por la explanada que bordea el templo, pero ¡ah sol justiciero!, el suelo arde, y ni de puntillas ni de talones, tendríamos que tener alas para volar ya que nuestros pies no son capaces de soportar el dolor, así que hacemos lo que podemos, que no es mucho desafortunadamente, por lo que vamos buscando la poca sombra que encontramos junto al edificio, hasta que este no da ninguna. 



La base de la construcción está decorada con 554 baldosas vidriadas, en las que hay grabadas escenas del Jataka, de la vida de Buda, y es la mayor colección de estas placas que hay en Bagan. También hay baldosas vidriadas en las terrazas superiores del edificio, a las que no se puede subir, así que se intuyen desde abajo. 



En el exterior por supuesto hay campanas para pedir los deseos y mostrar la devoción. 


Parece que al santuario hace poco le han realizado una limpieza, porque luce sin ningún atisbo de manchas negras en su fachada, y aunque tampoco tiene el estuco blanco que le haría parecer como un “templo en la nieve”, que era lo que quería el rey Kyanzittha a imitación de los templos del Himalaya, realmente impresiona el tamaño y el detalle de su decoración. No en vano Ananda Pahto es considerado uno de los templos más bellos de Bagan, además de ser uno de los más grandes, mejor conservados y más venerados. 



Cada uno de los lados del cuadrado central mide 53 m, teniendo la estructura forma de cruz griega (el cubo central y las puertas separadas lo conforman). 


El sikhara central tiene forma de mazorca de maíz, mide 52 m, tiene cinco nichos en los que hay una imagen de Buda, es dorado y con este sol  es de un brillante total. 


No podemos terminar la vuelta al edificio, terminamos reponiendo nuestros ardientes pies bajo la sombra de un árbol y en conversación con una pareja de españoles, que aparte de contemplar la belleza del monumento están haciendo lo propio con sus pies.

Ananda Patho es grande, es magnífico, es blanco, es reluciente, está muy rehabilitado y cuidado; merece la pena visitarle porque impresiona y por eso es uno de los más transitados. 

Su localización:

20 de julio de 2018

Myanmar - Bagan - Old Bagan - Ananda Ok Kyaung

Monasterio en peligro

Desde Khe Minga Temple continuamos en coche la ruta planificada, y en el camino vemos más construcciones, es imposible parar en todas; pero una de ellas destaca por unas simpáticas esculturas de guardianes en su exterior y por elefantes en los arcos de la base de la estupa, que tuve suerte de medio capturar con la cámara. 




Nos acercamos a la localidad de Old Bagan y los puestos de venta de todo tipo de artículos comienzan a ser más numerosos; ya que es una zona donde se concentran importantes monumentos, por lo que hay más visitantes.



Paramos en el destartalado Ananda Ok Kyaung, construido en 1137, cuyo nombre significa “monasterio de ladrillo de Ananda”. Parece que el último terremoto de 2016 le ha afectado, incluso es posible que se hayan sumado daños a los ya importantes sufridos durante el terremoto de 1975. En las escaleras de acceso unos guardianes intentan aguantar los envites del tiempo y las desgracias naturales. 




Se sube a la primera terraza, que rodea el edificio, y podemos ver sus daños en la barandilla y en los muros del monasterio; aún así, el conjunto resulta precioso, tiene algo muy especial. 



Sobre las puertas de entrada hay dibujos grabados en la piedra.




El guardián del templo (al que llaman keymaster en las guías) nos abre las puertas para visitar su interior, donde vemos unos preciosos murales de colores rojo y verde principalmente, datados en el siglo XVIII; en ellos se reflejan escenas cotidianas de vida, con muchas personas y rostros. Por supuesto no se pueden hacer fotografías para preservarlos, ya que el interior es bastante oscuro y el guardián o Myo iluminan las pinturas con una bombilla unida a un largo cable de electricidad. Intentamos encontrar en las pinturas a Kublai Khan, que en teoría está pintado, pero no fuimos capaces de hacerlo y no preguntamos al keymaster por él; lo que no falta preguntar por supuesto es por las imágenes de Buda, aunque creo que tampoco hay demasiadas. Desde el exterior no intentamos asomarnos por ninguna ventana para tener una imagen física y no de memoria, como hicimos en Upali Thein. 

Las construcciones pequeñas están llenas de encanto y van ganando nuestro corazón, y este es un monasterio a visitar por sus tesoros murales, os van a sorprender y gustar a partes iguales. 

18 de julio de 2018

Myanmar - Bagan - Upali Thein - Khe Minga Temple

Uno ordenado y otro conjuntado

En coche desde Htilominlo Pahto, camino que se puede hacer andando pero seamos sinceros, el calor y el sol no son las mejores compañías, como si lo era el aire acondicionado del vehículo, que te daba un momento de respiro, llegamos al siguiente templo de la llanura norte, Upali Thein, que realmente es una sala de ordenación, cuyo tamaño es pequeño pero es realmente coqueto. Fue dañado gravemente durante el terremoto de 1975. 


La sala fue construida a mediados del siglo XIII, con una estructura parecida a una tumba de planta cuadrangular, y lleva el nombre de un monje del siglo XIII, Upali. 



El pequeño interior, al que se accede por una estrecha puerta, alberga unos frescos preciosos, con tonos verdes, rojos y ocres; que para protegerlos está prohibido hacer fotografías. Desde el exterior, por las ventanas  intentamos hacer algunas y conseguimos la imagen de Buda del interior y de algunos frescos detrás de él, ya que la verja nos lo ponía demasiado fácil y accesible (sé que no deberíamos, y orgullosos no nos sentimos, pero al menos no utilizamos flash, que es lo más dañino –premio de consolación ridículo a la ineptitud histórica y arquitectónica por nuestra parte-). 




Intentamos dar la vuelta al edificio, pero solo llegamos a recorrer parcialmente sus pequeños laterales porque el suelo abrasaba la planta de nuestros pies, y era totalmente imposible hacerlo, a riesgo de acabar con el pie lleno de ampollas y de que aquí se acabara el día. En este paseo con esfuerzo es cuando realizamos las fotografías de su interior al encontrarnos la ventana y la reja. 


Desde esta terraza exterior vemos el conjunto de estupas que hay alrededor, algunas antiguas, otras rehabilitadas parcialmente y otras parece que de nueva factura. 


Una pequeña sala de ordenación cargada de belleza, fe y magia, más que cualquiera de los templos o estupas más grandes de Bagan.

Desde Upali Thein continuamos el recorrido en coche, y es imposible no ir mirando a derecha a izquierda, y aunque ya sabemos que es imposible parar en todos los templos, conjuntos de estupas o monumentos, no dejas de admirar la gran labor de construcción y fe que en Bagan se fraguó. 


Un gran grupo de estupas llama nuestra atención y Myo nos pregunta si queremos parar, no estaba en la relación que le di porque ni siquiera la conocía, a lo que por supuesto respondimos afirmativamente (creo que lo tienen incluido como sorpresa en el paseo muchos de los tours, ya que está de camino y siempre se queda bien con estos detalles), Khe Minga Temple. 


En Khe Minga hay una mezcla de estupas nuevas, rehabilitadas, reconstruidas, envejecidas y desvencijadas, pero es gratificante pasear entre ellas. 



En algunas de las estupas se pueden ver los daños, en forma de grietas, ocasionados por los terremotos, así como las capas de hormigón que se han aplicado para que no se caigan; y sobre todo, restos de la decoración que un día las cubrieron. 




En el interior de las estupas hay, por supuesto, imágenes de Buda, y en algunos todavía se conservan algunos murales. 





No es el transporte más utilizado en Bagan, ya que lo son las motos o bicicletas eléctricas -que se alquilan y dan libertad a los visitantes-, o los taxis, que ofrecen comodidad y frescor, pero también se puede contratar una carreta tirada por caballos, como en Inwa, aunque para recorrer todo el territorio puede ser realmente cansado por el traqueteo en el cuerpo.


Khe Minga es un lugar para pasear entre estupas y con tiempo pararse a contemplar los detalles, pero sobre todo sirve para darse cuenta de la fiebre constructora en Bagan, aunque se trate de templos menores; además tendréis una bonita colección de fotografías porque resulta muy fotogénico y no demasiado visitado, todavía.  

La localización de Upali Thein y de Khe Minga: