21 de junio de 2011

Austria - Viena - Hoher Markt - Wipplingerstrasse - Judenplatz - Am Hof - Schullhofplatz - Kurrentgasse - Maria am Gestade - Tiefer Graben

Tic tac tic tac tic tac...

Una vez visitada la catedral lo siguiente es hacer una visita con horario exacto, para no perdernos (o perderme mejor dicho), le enseño a mi marido el mapa: aquí estamos, aquí tenemos que llegar, con lo que lo hacemos rápidamente (es mi GPS particular). La gente ya ha comenzado a llegar y a tomar posiciones, y nosotros hacemos lo mismo aunque al final…

Nuestra cita es con Ankeruhr o reloj del ancla, construido en 1911 y donado por la compañía de seguros Anker a la ciudad. Cada hora sale una figura de un personaje vienés, comenzando por Marco Aurelio y terminando con Maria Teresa con su consorte y Haydn. A las 12, que es  a la hora que estamos allí, salen todas las figuras al son de una música. Sobre la pared en el lado izquierdo unos paneles explican datos del reloj y el quién es quién de las figuras.


El resultado nos parece nefasto, tremendo chasco, pero no sólo para nosotros, sino para el público en general concentrado allí. Algunos incluso se fueron antes de tiempo, pero nosotros aguantamos entre risas el momento. Y es que el recuerdo del reloj de Praga y su belleza no es comparable (las comparaciones no son justas, pero es que en algunos casos es imposible no hacerlas). 

Lo que destaca en el reloj es la figura representativa del paso del tiempo (también en Praga lo había, pero más macabra incluso) y la salamandra a los pies del reloj.

También merece la pena observar el interior del arco donde se encuentra el reloj, tanto por la bóveda decorada, como por las figuras de apoyo del arco, e incluso dar la vuelta para ver la trasera del reloj, que es un reloj normal, a cuyos lados hay cuatro angelotes, dos de frente y dos de trasero. 




Estamos en la plaza Hoher Markt, la plaza más antigua de Viena y uno de los centros de la Viena romana, hecho que se atestigua en un museo que hay en el número 3 de la plaza, Römische Ruinen, en el que se exponen casas romanas de los siglos I-III; en este lugar se cree que murió Marco Aurelio. 

En la plaza durante la época medieval se encontraban los mercados de pescado y tejidos, y además tenían lugar las ejecuciones públicas, y esto último sí que da fe de la importancia de la plaza.

En el centro de la plaza se encuentra la Vermählungsbrunnen o Josefsbrunnen, fuente de la boda de San José con la Virgen, mandada erigir por Leopoldo I como promesa si su hijo José regresaba vivo del asedio de Landau. Se le encargó a Fischer von Erlach padre pero la realizó su hijo, en el lugar donde se colocaba el cadalso. 


Desde aquí tomamos la Wipplingerstrasse, donde se encuentra el edificio del Altes Rathaus, Viejo Ayuntamiento, con dos portadas gemelas. El edificio era propiedad de dos hermanos alemanes que conspiraron contra los Habsburgo, y al perder sus propiedades fueron confiscadas, y sucesivamente ampliadas para formar el Ayuntamiento. En el primer piso se halla el Archivo de la Resistencia Austriaca, con documentos de la lucha contra el nazismo, un modo de rendir tributo a la minoría que se opuso a la  anexión de Austria por parte de Hitler. 

 
Tenemos nuestro primer contacto con los secretos de Viena, sus patios internos, hay una puerta abierta en el Ayuntamiento, ninguna de las dos gemelas, que da acceso al supuestamente patio principal, donde se encuentra la fuente de Andrómeda, que se la representa rescatada por Perseo de las fauces de un monstruo marino. Una grata sorpresa.

Desde este patio también se puede ver la torre de la Salvatorkapelle, una capilla de finales del siglo XIII. Parecía que la entrada estaba por el callejón que conducía al patio, pero al asomarnos por la puerta más daba la sensación que se entraba en la sacristía y en algún tipo de asociación social que a la iglesia, y la entrada principal, en Salvatorplatz, estaba cerrada, así que a esta iglesia no entramos, por un ataque de vergüenza turista. 





Frente al Ayuntamiento, en la misma calle Wipplingerstrasse, se encuentra la antigua Cancillería de Bohemia, ya que los Habsburgo también fueron reyes de Bohemia, y gobernaron este territorio desde este palacio construido por Fischer von Erlach (ya dije que el nombre está asociado a la ciudad continuamente). Como el Ayuntamiento también presenta dos portadas gemelas (esto es como los Petit Suisse). Yo me pregunto ¿hace falta un edificio especial para gobernar un territorio?






Callejeamos un poco sin dirección especial, solo por entrar por las calles para descubrirlas y llegamos a la Judenplatz, donde en la época medieval se asentaba el guetto judío. 

En la plaza hay varios detalles a destacar, aparte de todos y cada uno de los edificios que la rodean, incluso la parte posterior de la Cancillería de Bohemia. La preside una estatua de Lessing, un dramaturgo y crítico literario alemán, es una reproducción, realizada por el mismo autor, ya que los alemanes destruyeron la original en 1939, porque Lessing había luchado por los derechos de los judíos, y claro, no había derecho, ¡un alemán a favor de los judíos!. 

Otro de los detalles es la casa del fondo, y no tengo una foto mejor porque me empeñé en que estaba en otro lugar lo que buscaba y claro no lo encontré en su lugar, a la vuelta lo he encontrado, y es que es imposible atender a todos los detalles. A lo que vamos, en la fachada de la casa, Haus zum grossen Jordan, hay un relieve del siglo XVII, Bautismo en el Jordan, con una inscripción debajo, que recuerdan como Jörg Jordan, el propietario del edificio en 1421 hizo quemar en la hoguera a sus inquilinos judíos, en uno de esos infames pogromos antisemitas que se llevaron a cabo en Europa (ciudad que visitamos, ciudad en la que encontramos rastros de esta persecución, expulsión y asesinato). 

 
Hacia el otro lado de la plaza lo que destaca es un cubo de hormigón armado, el monumento conmemorativo del holocausto, un memorial en honor a los más de 65.000 judíos exterminados entre 1938 y 1945. Es una obra de la británica Rachel Whiteread, que representa los lomos de 7.000 libros, con los lomos hacia dentro, de una biblioteca con las puertas cerradas, la biblioteca de los anónimos. En el zócalo los nombres de los campos de concentración por orden alfabético.


Debajo del monumento se encontraron restos de la antigua sinagoga medieval, a los que se puede acceder desde el contiguo Museo Judío, donde se documenta la historia de los judíos en Viena.

La pena es que el monumento está tomado por un grupo de turistas y no se puede sentir el monumento, aunque la sensación inicial que tuve es de frialdad, no como con el monumento en  Albertinaplatz, que es golpe visual y emocional directo. Como es normal, el monumento tuvo su polémica por su modernidad y difícil entendimiento: la disposición de los libros sin ver los títulos puede considerarse como las tantas historias desconocidas de los judíos exterminados, la puerta no tiene pomo, no se puede abrir, con lo que el monumento encierra un vacío, el vacío que dejó el holocausto.

Nos acercamos hasta la cercana plaza Am Hof, que se sitúa en un monte donde se alzaba la plaza central del campamento romano, y donde construyeron su palacio los Babenberg, los que estaban antes que los Habsburgo, de ahí su nombre, Am Hof, junto a la corte (al final el austriaco lo dominaremos). En la plaza se celebraban torneos durante la Edad Media.

La plaza está tomada por una parte por obras, que hacen que no disfrutemos de la plaza, y por otra, por un mercadillo, que siempre alegran pero que en esta ocasión, unido a las obras, dificultan las fotografías.

En el centro de la plaza se alza la Maeiensäule o Columna de María, mandada erigir por Fernando III en acción de gracias por haber superado el asedio de los turcos en la guerra de los Treinta Años. A los pies de la Virgen, cuatro ángeles luchan contra el hambre (dragón), la guerra (león), la idolatría (serpiente) y la peste (basilisco), las cuatro plagas de la humanidad. 

Imposible tomar una foto entera ante el poco espacio y las grúas a su alrededor.


En un lado de la plaza se halla la Kirche Am Hof, iglesia dedicada a los Nueve coros de ángeles, que actualmente utiliza la comunidad croata de la ciudad. Fue levantada por los jesuitas, la primera de esta comunidad en Viena, que llegaron a la ciudad para convertirla al catolicismo. Su fachada presenta una originalidad: está retrasada respecto a la plaza, encerrada entre dos edificios, que pasaron como propiedad a la iglesia, y con un balcón de unión entre ambos. 

 
En el interior se puede ver sobre el altar mayor el retablo María y los nueve coros de ángeles del que recibe el sobrenombre. 

 
Los edificios que rodean la plaza son incontables, una especie de palacio neogótico principesco de cuento, los antiguos cuarteles de los bomberos, con museo incluido, tanto de bomberos como de ruinas romanas. Pero mi bonita visión de la plaza es un edificio inmaculadamente blanco con unas buhardillas que parecen encantadoras y musicales.







Al lado de la iglesia hay una placa, sobre el palacio Collalto, que recuerda que Mozart en 1762 actuó en público por primera vez a los siete años de edad.


De nuevo un intermedio musical, Viena y Mozart se lo merecen, y porqué no, nosotros también.


Dando la vuelta a la iglesia encontramos uno de esos rincones encantadores, que tiene toda la pinta de ir a desaparecer, en Schullhofplatz, entre los arbotantes de la iglesia se instalaron pequeñas tiendas, en las que la imaginación puede dar un salto en el tiempo; por desgracia parece que van cerrando sus postigos de madera. Si esta zona en Navidad está bien iluminada tiene que ser un lugar con mucha magia. 


Muy cerca se encuentran dos museos, el Uhrenmuseum o Museo de los Relojes y el Puppen-und Spielzeugmuseum o Museo de Muñecas y Juguetes. 

Entramos por la bonita calle de Kurrentgasse, con casas barrocas en cuyas plantas bajas hay instalados restaurantes incitadores a la comida.


En esta calle, en el número 10 se encuentra la panadería con nombre de cuentista, que no de cuento, aunque todo ello parece trasladarte a un bonito cuento. Dicen que es una de las mejores panaderías de Viena.









Volviendo sobre nuestros pasos, por Judenplatz y sus calles, todo esto es un pequeño cogollo de calles y callecitas, salimos por Salvatorgass a la coqueta iglesia de Maria am Gestade o Santa María del Barranco o Santa María de la Orilla, uno de los monumentos más antiguos de la ciudad, que estaba localizada al borde de un talud que bajaba hasta el río, de ahí su nombre. La torre servía de punto de referencia para los barcos del Danubio y es una obra maestra de construcción gótica. 

El Danubio causó muchas inundaciones y en 1870 se hizo la primera regulación del río, drenando muchos de sus afluentes y alejándolo de la ciudad. 


La iglesia se construyó en el siglo XII y fue reformada y ampliada en siglos posteriores. En 1809 durante la ocupación francesa fue utilizada como arsenal y caballerizas. 

En la entrada destaca el pórtico, tanto por su arquitectura y su decoración como por las pinturas que hay alrededor.

En el lado derecho hay otra pequeña entrada similar pero sin tanta ornamentación y sin pinturas.










Su interior es estrecho y alargado, como ya se intuye desde el exterior, y destacan las vidrieras detrás del altar mayor, de 51 m de altura.


Hemos llegado a esta iglesia por arriba, así que bajamos las escaleras que se ven en la primera foto de la iglesia, que es cuando aprovechamos para hacerla, para salir a la calle Tiefen Graben, donde se puede distinguir la profundidad del foso de las murallas de la ciudad; Tiefer Graben significa foso profundo. En esta calle se encuentra el puente Hoher Brücke, que está considerado como una pequeña obra maestra de la época, fue construido en 1903, por el aprovechamiento de espacios. En los laterales hay entradas pero no las exploramos. 

  

20 de junio de 2011

Austria - Viena - Stephansdom

"Los pilares de la Tierra" (2)

Una vez visitado el interior de la catedral Stephansdom y para dar continuidad doy un pequeño salto en el tiempo cronológico de nuestras visitas, ya que al exterior le dedicamos tiempo de la tarde del día siguiente y vamos a continuar con ello. Por supuesto que volvimos a entrar por si la suerte nos quería acompañar, pero de nuevo la nave derecha y la central estaban cerradas a las visitas.

Hay que dedicar tiempo y vista para la cantidad de figuras y gárgolas en su parte superior, los elementos que mencionaré están más al alcance de los ojos, aunque no de todo habrá fotos, tanto porque no se las hicimos como porque ello significaría un "book" personal de la catedral.


Girando hacia el lado derecho de la catedral se encuentra un pequeño pórtico octogonal que precede a la puerta Singetor o puerta de los Cantores, que era de uso exclusivo de los varones. A la izquierda una copia de la tumba del trovador Neidhart Fuchs von Reuenthal, bajo un baldaquino, y a la derecha un Ecce Homo de 1435, a continuación del cual se encuentra el edificio de la Untere Sakristei, Sacristía Inferior. 


Bajo el reinado de Rodolfo IV, en 1363 se puso la primera piedra de la torre Steffl, la torre sur, que se terminó en 1433, con 136 m de altura. Tiene una base cuadrada que se torna octogonal hacia arriba y está coronada por una estilizada aguja de tres cuerpos y por el águila de los Habsburgos.


A la torre se puede subir, su entrada se encuentra en el exterior, al contrario que en la torre sur, Adleturn, y además en este caso no se hace en ascensor sino por 343 escalones, que dependiendo de la forma física pueden costar un poco, pero todo esfuerzo tiene su recompensa, y en este caso las vistas estaban aseguradas. Desde arriba se podían distinguir las tropas invasoras ante las murallas de la ciudad, y posteriormente fue utilizada por los bomberos de la capital.



En la plataforma para contemplar la ciudad hay mucha gente, hay que hacer cola para poder asomarse por las ventanas, cosa que hacemos con mucha paciencia, porque no sólo es mirar, es recrearse y hacer las fotos, pero en un momento dado la gente desapareció como por arte de magia y pudimos disfrutar con tranquilidad de las vistas.


Un mundo de tejados, donde echo en falta un panel en el que expliquen qué es qué, porque se puede llevar un mapa y orientarse, pero hay personas que hasta con él no sabrían orientarse (y con esto me señalo a mí misma).

Desde arriba la planta de la iglesia de la Magdalena y la capilla de San Virgilio se distinguen perfectamente. 

 
De repente mis ojos se topan con ella, y esto sí que es fácil para mí reconocer, la noria de El Prater, la noria de la película El tercer hombre, y que en esta ocasión nos conformaremos con ver así de lejana, no tenemos tiempo de ir a divertirnos al parque.


 Veámosla en el cine:



Aparte de por las vistas, otra razón para subir es poder contemplar los tejados catedralicios más de cerca, pero desde esta plataforma se ven parcialmente, no se puede sacar la cabeza por los barrotes, hay que retorcerse un poco o sacar la mano con la cámara para que ella capte más que el ojo humano, solo vemos mejor los de la parte derecha, ya que es donde está situada la torre, pero los de la izquierda de muy refilón, y a la Adleturn desistimos de subir por mi miedo. Hay unas escaleras que conducen más arriba en esta torre pero su paso está cortado, con lo que nos quedamos con la duda si desde más altura se verían más y mejor. 


Bajamos más rápido de lo que subimos, y es que los pulmones funcionan mejor, continuamos el recorrido exterior por la catedral. En el lado derecho del Apostelchor, coro de los Apóstoles, hay dos grandes relieves funerarios renacentistas, y en el muro posterior del Winterchor, Coro de Invierno, hay frescos góticos de finales del siglo XV (impresionante encontrarse con ellos), protegidos de las inclemencias del tiempo y supongo que de los turistas y no turistas, por unos paneles de cristal y por una pequeña valla. 



A continuación hay tres grandes medallones con relieves en la piedra, representando la Crucifixión, el Descendimiento y la Resurrección de Cristo; al lado de ellos otro Ecce Homo del siglo XV, al que se le conoce con el nombre de El Cristo del Dolor de Muelas por la expresión de su cara, y al que una vieja leyenda le atribuye el poder de provocar este dolor al que se burle de la imagen; y por detrás de la imagen y los medallones frescos. 


Otro Cristo con el mismo nombre se encuentra en el interior de la catedral. 

Más adelante, ya en el lado izquierdo de la catedral, se halla la Obere Sakristei, Sacristía Superior, del siglo XVII y en el muro izquierdo del Frauenchorf, Coro de las Mujeres, el Kapistrankanzel o púlpito de Capistrano, construido en 1430, que debe su nombre al santo franciscano que predicó la cruzada contra los turcos desde este lugar. Se le representa victorioso sobre el invasor.


Al lado del púlpito se encuentra la salida de las catacumbas y la torre Adleturn, las primeras ya visitadas y la segunda ya comentada. 

Más adelante se encuentra la Bischofstor, la puerta del Obispo. A su derecha se halla la piedra de San Columbano, Kolomansstein, en la que se cuenta que fue decapitado el santo hacia el año 1020. 

Desde este lado izquierdo, pero no demasiado cerca de la catedral se puede ver en su inmensidad el águila de los Habsburgo en el tejado. 


Con esto damos por finalizada nuestra visita de la catedral, que nos ha dejado una grata sensación por toda la cantidad de detalles, y eso que nos ha faltado fijarnos con calma y detenimiento en la mayoría de ellos. 

En esta foto se puede ver lo dañina que es la contaminación del aire y de la lluvia sobre la piedra de la catedral, y lo que tiene que costar una limpieza de la misma, así como lo necesaria que es. 


17 de junio de 2011

Austria - Viena - Stephansplatz - Stephansdom

"Los pilares de la Tierra" (1)


Por la calle Kärntner Strasse hemos llegado a Stephansplatz, por supuesto para visitar la  Catedral de San Esteban. Según se entra en la plaza a la izquierda destaca un edificio, Haas Haus, un edificio construido en 1990  por Hans Hollein, que conserva el nombre del edificio original construido por un comerciante de alfombras. La fachada es escalonada, pasando progresivamente de piedra a vidrio. 

Se edificó en medio de polémica, aunque tenía el apoyo del alcalde, porque cortaba la visión de una calle importante de Viena, el Graben, por el que se llega también a la plaza, y porque era demasiado moderno para estar frente a la catedral, pero no desentona tanto, o nuestros ojos se han acostumbrado gracias a New York  (no puedo castellanizar su nombre) a la mezcla de estilos y los aprueba sin dudar. Además ese reflejo de la catedral en los cristales, sin llegar a ser espectacular le da su toque particular al edificio.

 
Lo primero, aparte de ver los edificios que conforman la plaza, es fijarse en el suelo de la misma, en él está dibujada la planta de la Iglesia de Santa Magdalena, de estilo románico que se incendió y no se volvió a construir, bajo la cual apareció la capilla de San Virgilio al acometerse las obras del metro. En teoría se puede acceder desde la estación de metro para ver una colección de cerámica y sobre todo porque el lugar está considerado por los esotéricos como uno de los polos magnéticos de Viena. 


Fuente: planetware.com 

Como podéis suponer nuestros pasos se dirigían a la plaza para visitar la Catedral de San Esteban, Stephansdom, que afortunadamente para ella está siendo limpiada y rehabilitada, ya que la contaminación del aire es muy dañina para la piedra, llegando a pulverizar  las esculturas, pero desgraciadamente para nosotros está parcialmente tapada en una de sus torres y en la fachada, aunque con el bonito detalle de haber colocado paneles con fotos de lo que se podría ver al natural. 

Los orígenes de la catedral se remontan a una sencilla parroquia de 1135 con los Babenberg, y en 1250, pensando en la escisión del obispado de Passau y tener uno propio en Viena (esto es Los pilares de la tierra austriacos), se empezó a construir una basílica en 1250.

Sobre esta basílica durante el reinado de Rodolfo III se comenzó a construir en 1304 un templo más grande, agrandando la fachada, cuyas obras duraron más de 200 años, y hasta 1723 no fue considerada catedral. Por esta larga duración en su construcción en ella se pueden encontrar diversos estilos arquitectónicos.

De esta catedral solo puedo decir que es la "repanocha", que quizás no quede muy fino ni muy acorde con la elegancia de la ciudad, pero es que lo siguiente sería menos fino pero más religioso. Tanto por fuera como por dentro está llena de detalles interesantes.

La fachada principal es románica, antiguamente esta entrada sólo se abría en ocasiones importantes festivas, la entrada a los actos religiosos se realizaba por las puertas de los laterales, a la izquierda las mujeres, por la curiosamente llamada Bischofstor, y a la derecha los hombres, por la Singetor.

En el muro se encuentran viejas lápidas del antiguo cementerio que rodeaba la catedral y que fue levantado por sobreuso e higiene de la ciudad. Además en pequeños nichos hay estatuas encajadas en pequeños “agujeros”, de los que desconozco su origen y la razón de estar allí.

La entrada está flanqueada por dos torres conocidas como Heidentürme o Torres de los Paganos, bien porque recuerdan a los minaretes (los turcos y sus secuelas de los asedios), bien porque desde ellas se podía divisar al enemigo (turcos u otros) o bien porque se levantan sobre un antiguo templo pagano. Estas torres datan de la primera fase de la construcción de la catedral, como la fachada, y en su parte inferior hay dos capillas con rosetones, accesibles desde el interior, más bien visibles desde una reja. Sobre este primercuerpo se superponen dos torrecillas octogonales de cuatro pisos con ventanas, sobre las que finalmente se sustentan las cubiertas de forma piramidal con un balcón alrededor.


También se puede distinguir una de las características más conocidas de la catedral, el pronunciado tejado, que por este lado muestra dibujos geométricos. En su conjunto consta de 250.000 tejas de colores, que se colocaron en 1952 después de que en las últimas semanas de la guerra fueran incendiados los comercios de la plaza, alcanzado a la catedral el fuego provocado, destruyendo el original de tejas esmaltadas de 1440. 

En la fachada hay varios detalles interesantes y curiosos. En el muro de la puerta hay dos barras de hierro, medidas del codo vienés y del codo bohemio, y un redondel, la medida del pan, que servían para controlar la honradez de los vendedores del mercado, de modo que si después de comprar te sentías engañado venías a la catedral y lo comprobabas, lo que no sé es como se resolvía el asunto…

Trujillo, con su Casa de los Pesos, y Viena, con estas medidas, tan lejos y tan cerca.



A la derecha de la puerta hay un grabado de 1945 con esta inscripción, O5, clave de la resistencia antinazista, por la inicial de Österreich, que en mayúsculas se escribe OE, es decir O y la quinta letra del alfabeto = O5. No hay foto porque aunque estaba en las fotos de los paneles de restauración no es lo mismo que al natural algo tan simbólico.

El último detalle, pero no por ello menos llamativo, es que a ambos lados de la puerta hay dos columnas dobles, en la parte inferior de las Torres de los Paganos, sobre ellas dos pequeñas esculturas como símbolos de fertilidad, a la izquierda los órganos masculinos, a la derecha los femeninos, pero juro por San Esteban que desde abajo no encontraba mucha diferencia, quizás a ellos sí soy capaz de imaginármelos, más como uno de esos juguetes con cuerda, un pene saltarín (mirar la foto), que como una realidad...que sería muy triste, y los nuestros como más chatos…Esto necesita un análisis más minucioso, pero en internet hay fotos que los muestran mejor que nuestros ojos. 


La puerta de entrada es conocida como Risentor o Pórtico de los Gigantes; el primer nombre lo recibe porque por necesidades defensivas la puerta tenía una reja levadiza, riestor, y el segundo porque durante unas obras de excavación en el siglo XV se encontró un hueso de mamut. En el pórtico con columnas y profusión de figuras decorativas, al frente hay un tímpano con la figura de Cristo en Majestad dentro de una mandorla sostenida por dos ángeles.


Su interior es sumamente interesante y grandioso, con muchos detalles para ver, pero la fortuna no está de nuestro lado, el acceso a la nave central está cerrado, a la nave derecha no se puede entrar tampoco, y el acceso a la nave izquierda queda igualmente cerrado pasado el transepto, con lo que no vemos tres elementos importantes: en el ábside, el altar de Wiener Neustadt, dentro de un tríptico que se encuentra cerrado, ni el cenotafio de Rodolfo IV ni la pila bautismal. Contentos nos dejan, pero es una razón más para volver a la bella y musical ciudad.


Aún sin haberla visto en detenimiento nos resultó una catedral majestuosa, una de las más bellas que hemos contemplado a pesar de su profusa decoración, aunque nosotros siempre somos de gustos más sencillos, el románico sin excesivas ornamentaciones es nuestro estilo. 

Dado que no vamos a verla con todos sus detalles solo comento aquello más importante que vimos en su interior. En el segundo pilar de la nave central destaca sobre todo un púlpito, el Froschkanzel o Pilgramkanzel o Púlpito de las Ranas, una obra de Anton Pilgram que debe su nombre a que en la barandilla hay talladas ranas y salamandras –símbolos del mal-, que son espantadas al final de la misma por un perro –símbolo de los dominicos, “domini-canis”, guardianes de la palabra de Dios-.


Está decorado con las figuras de los cuatro patriarcas de la Iglesia: San Jerónimo con un gorro, San Agustín pensativo, San Gregorio con un libro y San Ambrosio, con la mitra. Bajo la escalera se asoma a una ventana entreabierta el constructor, Pilgram, pero desde ningún ángulo podíamos verlo, ni retorciéndonos para ello. Al final fuimos a preguntarle a un encargado y nos dijo que efectivamente no se podía ver si no era desde el interior de la nave, al preguntarle cuando podríamos verle contestó que el domingo, y aunque fuimos este día seguía todo tan cerrado como hoy, es posible que durante la misa, pero esta no es la hora adecuada para hacer turismo.

Según la wikipedia recientemente se ha descubierto que Pilgram no fue su autor, con lo que ¿quién es el retratado? y ¿quién fue el autor?

Como Pilgram tuvo el detalle de autoretratarse dos veces (o no, por las dudas sobre la autoría del púlpito), en la nave izquierda hay una tribuna de órgano, bajo la cual hay un balcón realizado por él, y allí está él, con regla, compás, firma y fecha. O la foto no ha salido o mi marido estaba de huelga porque no lo encuentro. 

La razón de que el acceso a la nave izquierda no esté completamente cerrado es doble: por un lado se halla la entrada a la torre septentrional, Adlertum, la torre del Águila, la segunda torre que se construyó. Una leyenda cuenta que el maestro constructor Puchspaum envidioso de lo bonita que era la primera torre, hizo un pacto con el diablo, que le ayudaría a construir otra torre mejor, y a cambio, él no nombraría nunca más a Dios ni a los santos; pero el destino le jugó una mala pasada, un día que estaba en el andamio vio a su mujer pasar por la plaza y la llamó, la buena señora no podía tener otro que María; al no cumplir el pacto el diablo lo tiró desde los 60 m de altura en los que se encontraba (el dicho de eres más malo que un diablo tiene su razón de ser). 

La realidad es que las obras de la torre se interrumpieron en 1511 por la amenaza turca, porque las arcas del Estado fueron destinadas a fortificar la ciudad, con lo que la torre quedó inacabada y sólo se terminó el campanario en 1578. Se le colocó una cúpula como solución temporal y así se ha quedado.

La campana, Pummerin, la más grande de Viena, fue fundida en 1711 con los cañones y las balas del segundo asedio turco, en 1683, pesando 21 toneladas; en ella se pueden ver cabezas de turco en representación de este hecho (ay esos refranes que bien se siguen aplicando). En el incendio de 1945 la campana se desplomó de la otra torre,  Steffi, con lo que se tuvo que refundir y volver a colocar en 1956, pero se cambió de torre, con un tamaño algo más grande.

Se puede subir en ascensor a la torre para ver la campana pero había cola para subir, no era grande, pero en el ascensor nos meterían con calzador y no estaba yo para sustos eclesiásticos, que si eso se para lleno de gente yo sí que doy el campanazo, yo y mi claustrofobia viajamos juntas, desgraciadamente no la puedo dejar en casa, y ya con los túneles de Cu Chi en Vietnam tuve mi ración. 

La otra razón de permitir el paso por la nave izquierda es que en esta parte del transepto se halla la entrada a la Katakomben, ahora sí que suena bien en austriaco, cuya visita comenzará a las 10 h y nos quedamos a realizarla, 4,50€. La haremos en austriaco-alemán e inglés, aunque se le entiende más o menos bien, mejor mi marido que yo que me sirve de traductor cuando me pierdo. Las fotos no están permitidas, así que tendrá que ser de palabra esta visita. 

Las catacumbas son un entramado de corredores que se extienden bajo la catedral y la plaza, que a su vez se relacionan con las bodegas que horadan el centro de Viena.

Primero se accede a una pequeña capilla, todo muy rehabilitado, nada de piedras mohosos ni grandes alardes decorativos. Desde aquí se pasa a la cripta de los cardenales y los obispos, para luego pasar a la cripta de los Duques, la parte más antigua de las catacumbas, donde están enterrados los Habsburgo hasta 1676; estamos en una sala en la que a ambos lados hay urnas bastante grandes protegidas por unas rejas en las que se encuentran las vísceras sobrantes de las embalsamaciones de los cuerpos imperiales, menos el corazón, que como hemos visto se ha quedado en la capilla de Loreto de la Augustinerkirche. En total son 56 urnas, pero sin llegar a contarlas creo que en esta sala no había tantas. Es una sensación entre morbosa y graciosa, entre lo imponente del momento y lo raro de sentirse rodeado de intestinos, aunque quemados o pulverizados porque allí no había olor afortunadamente, pero sí sensaciones raras.

De esta cripta de los duques se pasa a la de los canónigos y finalmente el guía nos lleva por algunos pasadizos más antiguos, donde se encuentran los cuerpos enterrados del antiguo cementerio de la catedral, ya que como no cabían más se vaciaron las tumbas, se limpiaron bien los huesos y se amontonaron debajo, además esta zona se nota que es realmente antigua, con la sensación de auténtica catacumba, de muros de piedra fríos y húmedos…asusta tanto hueso en tinieblas, de entre los cuales si te fijas bien asoma una calavera que se fija en ti...una película de terror.

Al salir se le paga al guía, con un cartel en el que avisan que son bienvenidas las propinas.

Salimos de las catacumbas al exterior de la catedral, muy cerca del ábside izquierdo, donde una señal en el muro indica claramente lo que hay detrás de esas rejas.


Un plano del exterior y del interior de la catedral para situarse mejor:


Fuente: planetware. com

Para no concentrar el exceso de información de la catedral, como os había comentado, continuaremos en otra entrega, ya que del interior no hemos podido verlo todo, del exterior hay mucho que ver, asombrarse y comentar. 


15 de junio de 2011

Austria - Viena - Kärtner Strasse - Stock im Eisen

Por la calle imperial de compras


Comenzamos un nuevo día, y otra vez tenemos un primer destino en mente, ya que como disponemos de poco tiempo hay que pensar  aquellos lugares que no nos queremos perder, así que salimos por Kärntner Ring y su paseo estrellado, donde hoy nos encontramos con Bach.


Así que lo mejor que podemos hacer es que Bach nos acompañe en este paseo:



Llegamos a Kärntner Strasse, que es una calle peatonal desde 1974, muy comercial, con tiendas de nombres conocidos, ya sea por su exclusividad, o por su cercanía, como Zara, y que es por la que caminaremos. Desgraciadamente muchas calles, callecitas y lugares interesantes a la derecha de esta calle se quedaron sin explorar, ahora hubiera sido el momento pero el momento estaba reservado a otro monumento importante de la ciudad, mejor a primera hora de la mañana. 

En una ciudad tan imperial no falta el Rey, Burger King (y es que hasta el nombre Burger le queda bien). 


Nada más comenzar el paseo, frente a la Ópera se abre un pasaje, que todavía no ha amanecido ni con sus terrazas ni con sus compradores, además el centro comercial de la izquierda está cerrado, la Ringstrassegallerie. Sólo es hora de los turistas ansiosos. 


Kärtner Strasse está plagada de edificios interesantes, algunos que tenemos que buscar porque en esta ocasión la guía diabólica (este es el nombre dado por mi marido a mis guías, por aquello de caminar y caminar hasta encontrar para ver) creo que ha sido de las mejores, con muchos de ellos señalados, y a otros sencillamente los encontramos y los disfrutamos. No voy a hacer un monográfico exhaustivo de la calle porque tendríamos para un buen rato, hay detalles para pasarse el día en esta calle y no aburrirse, con lo que os aconsejo caminarla sin prisa si es posible.

Viena tiene un detalle muy bueno, casi todos los edificios destacables (pongo el casi por aquello de la cuarentena y porque no pueden señalar toda la ciudad y creo que tendrían motivos para hacerlo) tienen una placa blanca con el nombre, y unas banderas con los colores de la del  país (el país tiene tres franjas, rojo-blanco-rojo y estas solo dos –rojo y blanco-) que la hacen visible desde lejos. Como es normal las pequeñas explicaciones en estas placas son en austriaco, con lo que aparte del nombre y las fechas poco más podemos entender nosotros.


En el número 37 se halla la Malteserkirche, construida en 1808 en estilo gótico, fundada por los Caballeros de la Orden de Malta, que fueron invitados por Leopoldo VI a principios del siglo XIII a instalarse en la ciudad. Su fachada está encajada entre dos edificios y en su interior destacan (y asustan algo) las figuras del altar tapadas (cual burka católico por ser Semana Santa), y en la izquierda las figuras de mongoles a modo de atlantes en lo que parece una tumba.


En el número 26 destaca la fachada de la tienda J.L. Lobmeyr, antiguo proveedor de cristalería de la corte (arriba en el marco de la fachada se pueden leer las letras k&k, que así lo atestiguan), que ya por sí misma es una obra de arte, pero sus cristales son los que tienen fama por sus diseños y su calidad. Creo que en su piso tercero hay instalado un museo con piezas de sus colecciones pero no lo exploramos, como tampoco entramos a la tienda, así que el dato de este museo no es fiable al cien por cien. 


La nota curiosa es que al cruzar la siguiente calle, en el número 24, se encuentran las Cristalerías Swarovski, con unos vestidos llenos de cristales en su escaparate. Cristales de ayer, de hoy y de mañana concentrados en unos pocos metros. 

En el número 16 una casa decorada con un precioso mosaico, obra de F.Roth de 1896. 


Enfrente otro edificio decorado, en este caso con mayólica (cerámica o azulejos nos suena más, por lo menos a los más profanos en arte como nosotros, pero ya este nombre ha pasado a nuestro vocabulario). 


Más adelante, también enfrente de la casa del mosaico, un precioso escaparate de Pascua, el de la pastelería Gerstner, un paraíso para los más golosos. La fiesta del huevo y del conejo.


En el número 10, pero la entrada no está directamente en Kärntner Strasse porque en esta esquina hay otro local, sino en la calle perpendicular a la izquierda, se halla el American Bar, otra obra de Adolf Loos, el de la "Casa sin cejas" de Michalerplatz, realizado en 1908, él se encargó de la decoración interior ya que la fachada fue modificada posteriormente. 

Es demasiado temprano y está cerrado, pero el local es algo más que pequeño en su interior, y Loos utilizó el truco de colocar espejos para darle sensación de amplitud, aunque dudo mucho que cuando se llene alguien se pueda sentir amplio dentro de él por lo que vimos a través de sus cristales.

Una pena que por las noches no recojan las sombrillas de la terraza y sea imposible hacer una buena foto de su fachada, y una pena no haber podido disfrutar de su interior mínimo. 


En la esquina izquierda de Kärntner Strasse, en su confluencia con Stephensplatz, aunque es como una primera pequeña plaza independiente llamada Stock im Eisen Platz, hay que fijarse bien en una columna sobre la que hay una urna de cristal porque si no uno se la puede saltar, que contiene un viejo tronco de encina, el Stock im Eisen (tocón en el hierro). En este tronco, a partir del siglo XV, los cerrajeros clavaban un clavo cuando eran admitidos en el gremio y también lo hacían los aprendices cuando estaban de paso, para asegurarse la vuelta a casa sin novedad (tengo las dos historias y las dos me parecen buenas y creíbles).


A la vuelta del tronco se halla el edificio del Equitablepalais, construido en 1890 con una fachada algo ostentosa, decorada con cariátides y coronado por una gran cúpula.


Ya estamos donde queríamos, pero como es uno de los lugares emblemáticos de Viena y necesita su tiempo y su espacio para conocerlo lo haremos en la próxima entrega (seguramente tengan que ser dos por su importancia y detalles).