24 de noviembre de 2011

Australia - Cairns - Innisfail - Johnstone River Farm


Ellos tenían una granja en Australia….

Nuestra siguiente parada tras la visita a las Josephine Falls es en Johnstone River Farm, una granja de animales con fines turísticos y comerciales a las afueras de la población de Innisfail. Parte del negocio es la cría de animales para luego vender su carne, su piel, sus colmillos…y parte son las exhibiciones con animales, interacción del turista con todos los bichos posibles.

Comienza el festival de los animales. De aperitivo una simpática cacatúa a juego conmigo (suelo vestir de negro) y eso que hoy llevo color, sino pareceríamos dos de la misma especie. La cacatúa, como en el Sydney Wildlife World, Red tailed black cockatoo, aunque el red de la cola ni se le veía allí ni se le ve en la foto. 


De primer plato, un lindo y pequeño cocodrilo, que te lo dan con instrucciones: aquí las manos con suavidad, y tú ni caso y le agarras con fuerza porque aunque sea pequeño el animal impresiona con sus dientes afilados; que no, que solo hay que sujetarlo por abajo y no por el cuello…y así se queda una con el cocodrilo en las manos, hasta que le dicen ¡sonríe, foto!, y esa es la sonrisa que pude sacar (estoy perdiendo la vergüenza después de tantos y tantos paseos juntos y no me importa el ridículo de ser cómo soy, porque si no somos capaces de reírnos de nosotros mismos mal vamos por la vida, o por lo menos hasta el momento lo creo así). 



Mis impresiones sobre el cocodrilo: su tacto es algo frío como reptil que es pero para mí lo peor fue sentir su respiración debajo de la mano, te daba la sensación que estaba acelerado, que lo estaría porque estaría tan asustado como yo, y que en cualquier momento se rebelaría ante el abuso de pasar de mano en mano como un trofeo no ganado realmente.

El plato fuerte para mí que las tengo algo más que simple respeto, una serpiente, y ahora sí toca colocarla encima del cuerpo. Al principio me resisto, pero luego me digo, si ya estoy aquí, pues vamos, todo está en la mente.

Allí estaba yo plantada con la serpiente en mi cuello, que de repente se pone a circular por mi cuerpo como si fuéramos amigas de toda la vida, metiéndose entre mis piernas, con lo que comienzo a gritar, no gritos espasmódicos pero sí de ¡ay ay ay!. Con una foto del festival de Maca y la serpiente os podréis hacer idea del resto de este momento. 


Tras este espectáculo me voy a relajar conociendo al lindo pademelon wallaby (parece una canción) que habían sacado para disfrute de los visitantes. Este canguro pequeño era para llevárselo a casa, pero así sin crecer nada mas. Que diferencia de comportamiento de este animal humano con unos animales y con otros. 


Viene uno de los guardas para romper el hechizo con el wallaby y todos les seguimos, vamos hacia una jaula donde hay un cocodrilo enorme, de nombre Aussie-Ozzie (es que por la pronunciación no distingo bien cual de los dos será con seguridad, y no miré en la jaula su nombre, que los tienen bien identificados). 


El guarda-cuidador-entrenador y valiente entra en la jaula acompañado de un ayudante y comienza un nuevo y asustadizo espectáculo. Nos cuenta cosas de su alimentación, de su tamaño, mientras de vez en cuando se le acerca y con un palo le azuza de modo que el cocodrilo responde con un movimiento que asusta por no decir una palabra más mal sonante que todos podéis imaginar. Además en la mano lleva un pollo, al que el cocodrilo no le quita ojo, pero no se mueve tras él, ni tras el pollo ni tras el hombre, afortunadamente. Juguetea haciendo que se lo va a dar y se lo quita de repente, ¡Jesús, que miedo!, es increíble lo rápido que se mueve este bicho. Finalmente le dan su premio por el espectáculo que nos ha dado. 

Más que tanta explicación un vídeo que creo que se entiende muy bien y que se ve bastante bien en lo que consiste el juego (la menda sigue con el ay ay ay). 


Nos acercamos a otra jaula, donde hay dos cocodrilos, más pequeños, un macho, de nombre Bruno, y una hembra.


Con el macho se repite casi el mismo espectáculo, que también creo que se entiende bastante bien lo que explica el guarda.


Terminamos en la jaula de un monstruo, de nombre Joy, un cocodrilo de tamaño descomunal y eso que el primero ya era tremendamente grande, impresiona la bestia. 


De nuevo el mismo espectáculo, pero ya estoy más vacunada ante el susto continuo de acercamiento entre hombre y bestia y aunque sigo alucinada de la valentía o la locura de hacer esto (aparte de la incompresión) mis ay ay ay son más serenos... o eso creo. 


Terminado el espectáculo con los cocodrilos de repente todo se llena de animales, principalmente de los wallabys, un guarda lleva unas cajas con comida, es pienso, y nos lo reparte para que les demos de comer, toda una bonita experiencia. 


Una de las mamás canguro lleva en su bolsa su bebé, fijaros en la barriga y veréis asomar una cabeza. 


Bebé que termina por esconderse, supongo que ante todo el gentío que le quería ver, dejando solo sus patitas fuera. 


¿A qué son guapos estos wallabys?


Pero esas garras impresionan, un solo zarpazo y lo que te pueden llegar a hacer, con lo que la dulzura de su cara y de su pose se diluye un poco. 



Y de improviso entre tanto canguro lindo sale un grupo de emúes, supongo que al olor del pienso, pero son muy cobardes, enseguida que les haces un aspaviento salen corriendo, pero son muy nerviosos y se mueven muy rápido con lo que también te asustan al no saber cuál será su movimiento. 



En un pequeño estanque la típica estampa idílica con una garza blanca como si flotara sobre los lotos, aunque pensar que en esas aguas podría haber cocodrilos hace trizas lo idílico.




En un recinto vallado bastante amplio hay un casuario, al igual que el emú es un ave que no vuela, pero en su caso en peligro de extinción, y desarrollan una labor de diseminación de semillas muy importante, ya que las comen y defecan, haciendo el trabajo de polinizadores o fecundadores, con lo que no solo hay peligro de extinción de la propia especie animal sino también de las vegetales. Tiene un cuerpo de plumas negras brillante precioso y un aspecto de pavo en su cuello con llamativos colores. 


Al contrario que el emú este animal si es peligroso, muy peligroso, está considerada como el ave más peligrosa, porque a la que uno se descuide se lanza contra lo que ve y golpea con ese gorro o casco duro que tiene sobre su cabeza y salta con gran fuerza contra el supuesto agresor golpeando con sus patas. Parece que se haya puesto rimmel para el ataque. 


Los últimos animales con los que interactuamos son los dingos, perros salvajes que pese a su aspecto de perro son agresivos y hay que tener cuidado. El guarda saca uno de ellos, un cachorro, sujeto con una cadena. 


Yo me olvido de lo peligrosos que pueden ser y me parece un bonito perro (si no hubiera llevado cadena no creo que me hubiera acercado, aunque visto todo lo que he hecho o intentado hacer en este viaje ya no afirmo nada).



Una película protagonizada por la inconmensurable Meryl Streep, Un grito en la oscuridad, contó la historia del supuesto ataque de unos dingos a una bebé a una familia de adventistas en Australia, aunque la película es mucho más que la desaparición del bebé, también trata sobre el poder de los medios de comunicación en la opinión pública. 


Con todo visto y tocado en la granja, volvemos a la tienda de souvenirs para comprar. En ella hay unas vitrinas con objetos curiosos como unos huevos de emú decorados (a la venta) y sobre todo estas bolas de pelo, que son expulsadas por los cocodrilos ya que ellos no pueden digerirlo, así que en su estómago se forman estas bolas y las expulsan tosiendo…al igual que hacen los gatos, al final los cocodrilos serán unos lindos y apacibles animales. 


Después de la granja nos toca comida en un buffet de estilo italiano, que la verdad es que estuvo bien, nos pusimos todos cardíacos y eso que era temprano para nuestras horas de comida. Las señoras que lo atendían era un encanto y el sitio se puede recomendar para hacer un alto en el camino y reponer fuerzas. 


Si parecía que no se podría aumentar el nivel de adrenalina en este viaje, esta granja estaba para demostrarnos que no, que Australia es un mundo infinito a descubrir continuamente. 



21 de noviembre de 2011

Australia - Cairns - Wooroonooran National Park - Josephine Falls


Ella Josephine, yo Jane

Hoy nos vamos por la Bruce Hwy en dirección sur desde Cairns, pasando por las plantaciones de caña de azúcar y sus factorías. En las poblaciones se ven las construcciones denominadas queenslanders, que son las típicas sobre pilotes que ya vimos en Vietnam y Camboya, pero al contrario de las de estos países aquí tienen colorido en sus fachadas y se nota que la vida no es de tanta penuria. La razón de estas construcciones en todos los países es la misma, las fuertes lluvias, los ciclones y las inundaciones. 

Aparte de la caña de azúcar, como zona tropical que es esta región de Queensland también hay plantaciones de plátanos. 



Entramos en el Wooroonooran National Park, un bosque tropical (rainforest) de grandes árboles.


Al mirar hacia arriba se contempla por supuesto la inmesidad arborícola, que en ocasiones parecen árboles despeinados, como si los hubiéramos pillado sin tiempo a arreglarse, y es que hace poco la zona sufrió inundaciones terribles y los efectos son palpables, a lo bajo y a lo alto.


Para ver la altura de estos árboles nada mejor que comparar con algo, aunque este algo sea pequeño, exactamente para que así las comparaciones sean casi perfectas, de metro y medio.


Pero no todo lo que contemplamos es una maraña de ramas, también hay composiciones artísticas en verde (algo así como árboles con tirabuzones). 


En el paseo nuestra guía nos incita a subirnos a un tronco y casi a colgarnos de uno de esos tirabuzones, una liana, todos pasamos por la experiencia con mayor o menor fortuna. En mi caso estoy a punto de caerme ante el susto y las risas de los demás, aunque ellos no son los únicos que se ríen, que yo misma lo hago en previsión de la  caída que puedo tener.


El camino conduce hasta las Josephine Falls, una pequeña cascada que en su bajada va formando pozas en las que se puede nadar si el tiempo acompaña, aunque el agua está completamente helada como para hacerlo.



Cuando el agua corre fuerte incluso se puede jugar a deslizarse por las piedras, muy deslizantes, como si fuera un tobogán, pero hay carteles que avisan de que se tenga cuidado, que se pueden producir accidentes. 


Hay tres plataformas a distintos niveles para ver a Josephine, sus saltos, sus piedras y su pequeñas lagunas, en un camino que no es nada largo. 



Hemos venido preparados con el bañador por si nos podíamos dar un baño pero la temperatura del agua era puro hielo (más apta para hacer cubitos y tomarse un whisky on the rocks que un baño) y la del ambiente tampoco era lo suficientemente calurosa como para ayudar a la incitación, pero el lugar en primavera-verano tiene que ser idóneo para un chapuzón (me imagino el lugar lleno de gente). 

En los baños del aparcamente, nuevamente ecológicos y reciclables como en el Parque Nacional de Uluru y Kata Tjuta, un letrero curioso sobre la tapa del inodoro: “If you haven’t eaten it, please don’t drop it down the tube”. 

19 de noviembre de 2011

Australia - Cairns - Gran Barrera de Coral - Michaelmas Cay


Abajo sin periscopio


En esta mañana de ajetreo continuo, submarinismo y snorkel, volvemos al barco, a las 13 h tenemos cita para tomar un "semibarco-semisubmarino", de nuevo el temor se apodera de mí, ahora iremos encerrados bajo el mar, esto me gusta bien poco, porque además iremos con más gente, lo que se dice sardinas enlatadas…afortunadamente hay dos factores favorables: primero, que entramos los últimos, de los primeros hubiera sido completamente imposible para mí, segundo, que no se sumerge del todo, la parte de atrás sigue abierta al exterior, con lo que veo la luz y la escapatoria desde donde estamos sentados, tan cerca de esta entrada-salida. 


Si bien este "semibarco-semisubmarino" es un medio ideal para disfrutar de la barrera, para verla muy bien, a ella y a los peces que habitan en ella, no es el mejor medio para la fotografía porque los cristales están muy rayados y es casi imposible hacer alguna foto en la que se vea algo, aparte del movimiento, que no va rápido pero cuando menos te lo esperas da un quiebro, bien para proteger los corales bien en busca de ellos y de la vida en ellos. 



Es bonito ver a la tortuga como nada, por un lado parece que es algo torpe y por otro que es una verdadera artista acuática.


Con este pequeño viaje, del que no han salido más fotos interesantes y visibles, se han terminado las actividades del día, que hemos ido al trote pasando por ellas, menos el rato de espera de los submarinistas, pero también se ha terminado el turno de comida, nos hemos quedado los tres sin ella, pero nuestra guía estuvo atenta y a regañadientes de los encargados del buffet separó tres platos para nosotros,  a los que nos lanzamos como fieras devoradoras. Gracias Alda. 


Ahora sí parece que podremos disfrutar de la navegación de vuelta a Cairns, pero de repente otra vez a correr, unas ballenas se ven a lo lejos y todo el mundo está arremolinado en el exterior con las cámaras disparando y los ojos buscándolas. Como no es un crucero de avistamiento de ballenas no nos acercamos, pero nos recuerda a nuestras ballenas neozelandesas y sonreímos (a pesar de que mi experiencia en esta ocasión no fue la mejor, y es que el medio marino y yo parece que no estamos en sintonía, pero a esta historia llegaremos en otra ocasión). Esta cola de ballena es más difícil de encontrar que Nemo. 



Ahora sí se va terminando el crucero y toca el sparkling wine para brindar por la feliz travesía (me lo tengo que hacer mirar esto en los viajes, que siempre salgo con copas cuando repaso las fotos). Cyril se acerca a los dos buceadores para entregarles un diploma, y yo le pregunto que si para las cobardes no hay ninguno, a lo que me responde que tengo derecho a una foto con él, ha salido cachondo el amigo.


El paisaje que nos espera en tierra es un nuevo mar, en este caso un mar de montañas verdes, bosques de gran inmensidad. 


Volvemos al hotel y quedamos la mitad del grupo en la piscina para un baño, pero la única que lo hace en la piscina, soy yo, que en compañía de un japonés nos dedicamos los dos a hacer largos, mientras el resto se relaja en el jacuzzi…y es que el agua de la piscina estaba mucho más allá de la sensación de fría. 


Siempre hay tiempo para la fotografía, sobre todo si el agua fría espanta y las burbujas no apetecen. 





Para la noche quedamos para cenar los españoles, los italianos hoy no se apuntan, lo haremos en un restaurante italiano localizado en una zona que las noches de verano estará muy animado porque está junto al paseo marítimo, en el Pier Marketplace.


Cuando salíamos del hotel para hacer unas compras de souvenirs (algo más ques simples recuerdos) nos encontramos con nuestra guía que iba a la farmacia, y como nosotros ayer tuvimos que pasar por ella (tres ciudades, tres farmacias, hemos hecho un pleno al quince en este viaje) porque mi marido tenía o un proceso gripal o una alergia, la acompañamos. Un aplauso para la señora que nos atendió, a mi marido le preguntó de todo, en inglés, antes de darle cualquier medicamento para quitarse al enfermo español rápidamente.

A la hora convenida nos encontramos en el restaurante y esta noche me doy un festín de pescado y marisco.


En este paseo hay una laguna de agua salada artificial con playa, aunque la soledad por el lugar no acompaña para excursionar a estas horas, poco gente y oscuridad son malos compañeros aunque la ciudad parece tranquila. Como su nivel depende de la marea ahora está baja de agua. 


Bien cenados nos vamos a dormir con una gran sonrisa, yo a pesar de no haber conseguido hacer submarinismo estoy contenta por haberlo intentado, son las sorpresas que forman parte del viaje, en este caso superaciones personales inimaginables. 

16 de noviembre de 2011

Australia - Cairns - Gran Barrera de Coral - Michaelmas Cay - Snorkel


Bajo el mar

Los submarinistas suben felices y nos da tiempo, poco pero algo tenemos, de ir a la playa, ahora me toca a mí ver los corales, que desde el barco ya se intuyen, aunque no con tanta tranquilidad como la ha hecho mi marido. En la playa somos un mundo de aletas y tubos, aunque afortunadamente muchos de los turistas se han retirado al barco a comer. 

Antes de volver a ver una colección de corales vamos a saber algo más de ellos.


El arrecife está formado por organismos muy simples, pólipos marinos celentéreos, que forman colonias en las aguas cálidas y poco profundas y ascienden buscando el sol, yal y como hacen las flores. Los esqueletos del coral son blancos, y los colores del arrecife se deben a los pólipos vivos. 

El coral no puede formarse por encima del agua ni por debajo de los 30 m de profundidad porque necesitan la luz del sol. Cuando el nivel del mar sube el viejo coral se convierte en caliza y muere, son los corales duros, naciendo un nuevo pólipo sobre su esqueleto por reproducción de células, de manera que así es como se va creando la barrera de arrecifes. Un arrecife tarda en formarse millones de años y hay partes de la Gran Barrera constituidas hace más de 18 millones de años, pero gran parte de ella data de finales de la última glaciación, hace unos 15.000 años. 

Los cayos coralinos son islas formadas cuando los esqueletos de corales y otros detritos, como conchas, se exponen al aire y gradualmente quedan reducidos a fina arena por el movimiento de las olas. 

En el arrecife hay unas 400 especies de coral, 4.000 especies de moluscos, 800 de equinodernos, 4.000 variedades de esponjas, crustáceos e invertebrados, 12 especies de hierbas marinas, 500 tipos de alga y más de 1.500 especies de todos los colores y tamaños (ballenas jorobadas, tortugas gigantes, dugongs entre los grandes). No faltan los tiburones en estas aguas pero afortunadamente no nos encontramos ninguno.

Además del calentamiento global, necesitan una temperatura entre 17 y 28º, y la contaminación, el coral también se ve amenazado por la estrella de mar corona de espinas que se alimenta de él, aunque también se cree que ayuda a la vida en el arrecife, destruyendo el viejo coral y permitiendo la regeneración, aunque si hay proliferación de estrellas es imposible que la suma y la resta salga en positivo. 

Otros factores que contribuyen a su destrucción son las anclas de los barcos, no todos son cuidadosos, los turistas, que tampoco lo son, ya que el coral no se puede ni se debe tocar, y la sobreexplotación pesquera.

Con todo esto mal futuro parece tener el arrecife, y algunos expertos predicen que en las actuales condiciones la capa de coral del interior del arrecife puede llegar a menos del 5% en 2050. El actual ecosistema podría llegar a desaparecer, por lo que en julio del 2004 el gobierno australiano introdujo nuevas leyes, incrementando las zonas no-take, donde no se pueden capturar animales o plantas, hasta un 33,33% del arrecife cuando antes solo era el 4%.


La playa está acordonada para no entrar en el territorio de los pájaros protegidos, una gran colonia la que habita en el cayo,  piqueros creo que es su nombre, y gracioso es ver cómo cada cual, se mantiene en su lugar: pájaros por un lado, humanos por otro. Es curioso ver la fila en la orilla de la playa, mientras detrás se mantienen agrupados y amontonados, hasta asusta si se produce una rebelión. 



Con traje de neopreno, ya que se pagaron lo amortizamos hasta el final, aletas y tubo hacemos snorkel, con menos peligrosidad para mí y menos gracia para mis compañeros. 

















En cocina sería un plato gigante de spaguettis a la marinera.


Afortunadamente yo también puedo ver las almejas gigantes al natural, sin limón, y no solo en fotos.



Solo puedo decir que ha sido una experiencia única la vivida entre el coral, y que fue una lástima que no pudiera superar la claustrofobia del agua y la angustia del respirador, pero que no tiro la toalla y que mil veces que fuera mil veces que intentaría hacer submarinismo con bombona, aunque claro, si además antes hago algún curso preparatorio en España mejor, por aquello de aprovechar el tiempo en lo que tiene que ser, y si no se puede, siempre nos quedará el snorkel.