20 de julio de 2011

Austria - Viena - Maria Treu Kirche - Teatro Josefstadt - AKH - Dreifaltigkeitskirche - Votivkirche - Pasqualiti Haus - Engelapotheke

Buscando a Billy Wilder

Por la calle Trautsongasse entramos en el barrio de Josefstadt, cuyo nombre es fácilmente deducible que lo recibe del emperador José II. Entramos en zona menos turística aunque tiene lugares para descubrir, y por supuesto también turistas, que llegamos por todos los lugares, aunque no en masa como en el casco antiguo.

Entramos por la calle Lange Gasse, el patio que buscaba en el número 29 tiene las puertas de la casa cerradas, ni siquiera por la cerradura se puede ver o intuir algo. En el número 34 una bella casa, Alte Backstube, construida para un joyero, con una escultura de la Santísima Trinidad sobre la entrada. En teoría también es panadería y museo de panadería, pero no encontré rastro de ello, o no lo supe ver, y al igual que la casa anterior también está cerrada.


La calle Lange Gasse termina en el parque Schönborn, por detrás del cual se halla el Museo für Volkskunde o Museo Etnológico, instalado en el palacio de igual nombre que el parque. 

Giramos por Piaristengasse, donde se encuentran el convento y la iglesia de las Escuelas Pías, Maria Treu Kirche, construida por Hildebrandt en 1716. Delante de la iglesia otra columna de la peste.


Ahora podéis volver a ver una foto desde la torre Steffl de la catedral de San Esteban y señalar tres de los monumentos que se ven en ella (si no me equivoco claro). Los tres han sido detallados en diferentes momentos del viaje. 

Al entrar a la iglesia una verja nos cierra el paso, pero llega una pareja, por su comportamiento turista, pero por sus pasos viejos conocidos, que bordean la verja, entran por un pasillo lateral y ¡voilá!, se entra a la iglesia, ricamente decorada y ornamentada. 


En la plaza se encuentran los edificios del convento y el del colegio de los Escolapios, donde estudió Billy Wilder. No podemos separarnos del cine, y mucho menos de un genio del mismo, al que admiramos enormemente. 


En los sótanos del convento hay instalado una bodega-restaurante, Piaristenkeller, con una terraza en la plaza bien concurrida. Está bien eso de cometer el pecado de la gula para luego ir a solicitar el perdón en la cercana iglesia. 

Continuamos por Piaristengasse, donde se encuentra la puerta de los trabajadores del Teatro Josefstadt.


Salimos a Josefstädter Strasse, que es donde se encuentra la entrada principal del teatro. Es uno de los teatros más antiguos de Viena, fue construido en 1776, transformado en la sala de teatro privada del príncipe Auersperg, y en 1778 fue abierto al público. En 1822 fue reconstruido en estilo Biedermeier, y para su reinauguración Beethoven compuso y dirigió su obertura La consagración de la casa



Frente al teatro, en la esquina contraria, destaca la gran fachada de la Antigua Farmacia del León.

 
Seguimos subiendo, queremos llegar a Alser Strasse, calle en la que se encuentra uno de los laterales del gran complejo del antiguo Hospital Alts Aligemeneines Krankenhaus, AKH, que se empezó a construir tras el segundo asedio de los turcos, en 1693, y se terminó cien años después, por la iniciativa de José II. En su momento, con una superficie de 100.000 m2 y 2.000 camas, fue considerado como una de las maravillas del mundo. Incluía una maternidad, una inclusa y un ala de psiquiatría.


En 1987 el Ayuntamiento cedió el complejo a la Universidad y fue convertido en campus. De los once patios de los que dispone se puede entrar al primero, pero claro, estamos de vacaciones, y está cerrada la entrada. Aunque lo que realmente  nos hubiera gustado pasar a visitar, y ya no podíamos porque había que elegir si ir aquí o a otro lugar, ganando el segundo, era el Narrentum o torre de los locos, en el noveno patio : un edificio circular de cinco pisos con 140 celdas de tenue iluminación donde confinaban a los locos que se solían exhibir en las ferias de antaño, y eran tratados más como presos que como enfermos…como en aquellos manicomios tan nefastos de los que hemos leído o visto en multitud de películas.

En la torre se ha instalado el Museo de Anatomía Patologica, que alberga una colección de horrores médicos (esto creo que lo hubiera visto de largo y de refilón).

Frente al hospital la Dreifaltigkeitskirche, Iglesia de la Santísima Trinidad, cuyo horario de visita es por la mañana. El dato de esta iglesia es que tras la muerte de Beethoven su cuerpo fue traído aquí y luego trasladado al cementerio de Währing, a las afueras de la ciudad.


Apretamos el paso por si nuestra siguiente visita tiene horario y cierra a las 18 h, ya vamos justos de tiempo. Vamos hacia la Votivkirche, iglesia construida entre 1856 y 1879 por Ferstel en estilo neogótico, con 28 años. La iglesia tiene una historia detrás: el 18 de febrero de 1953 el joven emperador Francisco José salió del Hofburg con su ayudante a dar una vuelta por las murallas, lo que ahora es el Ring, cuando se asomó a las almenas para ver a los soldados hacer la instrucción, un individuo le asestó dos cortes de cuchillo que no profundizaron por el uniforme, se dice que un botón de metal desvió la hoja. El frustrado asesino era un sastre húngaro, avisando de que los independentistas del país estaban al acecho. 

Después de este hecho, el Papa regaló al emperador un diente de San Pedro (estos regalitos…) y su hermano Max, posteriormente el emperador Maximiliano de México, inició una suscripción popular para levantar una iglesia cerca del lugar del atentado, y el Ayuntamiento pagó las torres. 

En 1855 se puso la primera piedra, traída del monte de los Olivos de Jerusalén, y se inauguró el 27 de abril de 1879, fecha de las bodas de plata de Francisco José y Sisi. 

 
En el exterior destacan sus altas torres, de 99  m de altura; si, las que el Neus Rathaus no podía superar en altura pero que el Rathausman lo consiguió con picardía. 

 
Su interior es diáfano en decoración y a pesar de haber leído que era lúgubre no me lo pareció y me gustó, tanto por las vidrieras como por su amplitud. En la última capilla de la izquierda se encuentra el sarcófago renacentista de Nikla Salm, que mandaba las tropas austriacas durante el asedio turco en 1529 y liberó la ciudad. 


Frente a la iglesia se encuentra el Parque de Sigmund Freud, donde por supuesto la gente está descansando, y somos los dos los que nos tiraríamos en la hierba porque llevamos una buena caminata sobre nuestras espaldas y sobre nuestros pies, pero aún nos queda mucho por ver en la ciudad, con lo que el respiro es mínimo. 


Desde aquí entramos al casco antiguo, dentro del Ring, vamos a la calle Mölker Bastei, donde se encuentran los únicos restos de murallas, pero no las buscamos a ellas, sino a la Pasqualiti Haus, en la zona donde se encuentran algunas de las casas más antiguas de Viena. Es una de las más famosas de las aproximadamente 60 que ocupó Beethoven en la ciudad; aquí vivió entre 1804 y 1810, y luego entre 1810 y 1815. La casa lleva el nombre de su primer propietario, el barón von Pasqualiti.


Para nuestra gran tristeza el museo-casa está cerrado, como también lo está la tienda de recuerdos instalada como en la portería de la casa. Lo que sí podemos hacer es entrar al patio y curiosear la escalera que conduce a los pisos, estrecha y en curva, casi se podía escuchar música en ella, que salía del cuarto piso donde vivía el genio. 


 
Aquí compuso muchas de sus obras: sinfonías 4,5,7 y 8, la ópera Fidelio, la tercera obertura Eleonora, el concierto número 4 para piano y los cuartetos de cuerda. 


Salimos a la Freyung y variamos un poco el camino entrando en la Bognergasse, donde se encuentra la Engelapotheke, la Farmacia del Ángel, y con solo ver la fachada Jugendstil se entiende la razón del nombre. Fue construida en 1902 por Oskar Laske, un discípulo de Otto Wagner.


Desde aquí nos dirigimos hacia Stephansdom para conocer su exterior, visita que ya he contado por aquello de la continuidad geográfica y no temporal. 

19 de julio de 2011

Austria - Viena - Ulrichskirche - Lieber Augustin - Palais Trautson - Justizpalast - Palais Auersperg - Beethovenhaus

O5

Salimos del bonito Spittelberg a la calle Burggase donde se encuentra la parte trasera de la Ulrichskirche.

 
Dos calles en cuesta bajan por sus lados, con edificios interesantes -nada asombroso en esta ciudad- y con mucha tranquilidad en la zona. 

 
Las calles desembocan en una pequeña plaza, con una casa en chaflán a la derecha de  cuento, no siempre lo más majestuoso es lo que más gusta a nuestros ojos, y este caso es una muestra.


La pequeña plaza se abre a otra pequeña plaza, donde se encuentra el Café Nepomuk, con una estatua de San Juan Nepomuceno en un nicho. La casa de cuento oculta en parte la fachada de la iglesia, iglesia que está cerrada, aunque no tengo ningún dato especial sobre su interior, solo que en ella se bautizó a Strauss hijo, y los pies se ponen a bailar.



La calle a la que se sale es Neustiffgasse, y puestos a decir algo malo de la ciudad, es la que menos me ha gustado de Viena,  algo descuidada, con grafittis, sobre casas pequeñas que podrían ser una belleza. En un pequeño jardín de la calle destaca una estatua, la de “Lieber Augustin”, cantante y gaitero de feria, cuentista y poeta de verso fácil, que vivió (y sobrevivió) la peste de 1679 - con Lieber Augustin tendremos un encuentro más adelante-. Se dice que si se tira una moneda se vuelve a Viena, pero este lugar no es muy turístico para llegar y tirar monedas. 


Supongo que en esta calle pero no recuerdo su situación nos volvemos a topar con otro de esos patios, largos y con plazas; intermedios, así que algo bonito tiene la calle, aparte de la iglesia…vamos, que al final le quito el adjetivo de feuchona. ¡Cuánta vida oculta tiene Viena! y para conocerla hay que asomar las narices en las puertas abiertas.


De Neufstigasse salimos a Museumstrasse, a nuestra izquierda queda el Volkstheatre, y a nuestra derecha el Palais Trautson, que alberga el Ministerio de Justicia. Es un edificio barroco cuya cornisa está decorada con uno de los mayores conjuntos de esculturas de la ciudad.


Enfrente de este edificio queda la fachada posterior del Justizpalast, cuya fachada principal da a Burgring. 


La continuación de Museumstrasse es Auerspergstrasse, donde en el número 1 de encuentra el Palais Auersperg, cuya fachada se atribuye a Hildebrandt. 


Una placa en el exterior recuerda que en 1945 fue sede de la O5  (¿recordáis la catedral de San Esteban?), organización de la resistencia austriaca.  Nos llamó mucho la atención que esta resistencia se localizara en un palacio, cuando lo normal es que lo hicieran en casas y casonas escondidas, y más cuando el palacio no es precisamente discreto.


A la izquierda del palacio, en el número 2 de Trautsongasse se encuentra la Beethovenhaus, la casa donde vivió Beethoven entre 1819 y 1820 (como Mozart se cambió mucho de casa),

En esta casa compuso el Credo de su Misa solemnis


18 de julio de 2011

Austria - Viena - Spittelberg

¡Que coqueto es este barrio!


Por Stiftgasse nos adentramos en el barrio de Spittelberg, unas calles donde tradicionalmente vivía la clase baja, y por donde circulaban actores y artistas (ya se sabe, poco dinero aunque se sea un genio). Se trataba de casas de vecindad, sin  jardines ni patios, aunque esto no es del todo correcto, y además la calle era el propio patio. Como estaban situadas en la parte trasera de los establos imperiales, aquellos donde se ha instalado el Museumsquartier, hizo que durante siglos fueran el centro de todo tipo de comercio clandestino, desde la prostitución al tráfico de objetos robados…ya el ambiente que tuvo la zona impresiona y atrae (vale, morbosa soy un rato largo).

En la década de 1970 se redescubrió el barrio y su encanto, restaurando edificios y sus bonitas fachadas del siglo XVIII. Aquí se celebra un mercado de Pascua, al que no hemos llegado porque ya es la hora de comer, o porque no se haya instalado este año, y un mercado de Navidad, al que tenía agendado en el puente de la Constitución, pero no pudo ser. 

Esto consiste en entrar por una calle y bajar por otra, ejercer el callejeo propiamente dicho, ya que son calles pequeñas y se recorren fácilmente: Schrankgasse, Spittelberggasse y Gutenberggasse, todas ellas entre Burgasse y Siebensterngasse (ahora a leerlo todo de corrido). 

Nada más entrar haciendo chaflán una casa acondicionada como restaurante, y por supuesto un patio con mesas, donde a la gente se la ve bien a gusto. Fue como entrar en una corrala pequeña y austriaca, Amerlinghaus


Las fachadas de las casas se ven sencillas pero increíblemente coquetas, y además con el toque primaveral todo tiene otro bonito color. 


En la calle Spittelberg, a derecha e izquierda se encuentran casas con más decoración o con menos, pero en cualquiera de ellas es fácil imaginarse viviendo. 



Detalle de las casas de la derecha:


En la calle Stiftgasse una portada decorada con estatuas, como si fueran miniaturas de las que hemos visto en el casco antiguo.


Buscamos un restaurante en la calle Burgasse, un típico beisl o taberna, Zu ebener Erde und erster Stock, en un edificio Bienermeier, pero está completamente cerrado y no  nos pareció que fuera por Semana Santa o temporal, parecía que llevaba tiempo cerrado por lo que se veía tras las ventanas de desorden.

Este era el lugar que tenía elegido para comer, con lo que tenemos que cambiar de planes, y en la calle Gutenbergasse hemos visto dos lugares, solo es cuestión de decidirse, y lo hacemos por el Witwe Bolte, Hostería de los leones de seis patas, del que se cuenta que el emperador José II fue expulsado en 1778 (¿haría un "sinpa"?, ¿nos expulsarán a nosotros?). La elección fue porque tenía una estupenda zona de mesas bajo los árboles y el lugar era muy propicio.

 
En las excursiones al baño aprovechamos para cotillear por su interior, que se ve precioso, pero estamos todos fuera, y eso que dentro te dan ganas hasta de cantar jarra de cerveza en mano vestida de tirolesa. 


Ya que hemos pensado en ella, hoy toca comer con una buena copa de rica y fresquita cerveza. ¡Prosit!


Para mí marido, que va con retraso o me deja las catas como conejillo de indias, un Boltes Tafelspitz, pero no va gratinado con mostaza, y esto fue un punto a su favor en el Café Central, mucho más sabroso. 

 
Para mí, que soy una decidida comilona, un Wiener Saftgulasch, que tenía bastante paprika y de la que pica y casi repica. 


Yo me pongo las botas porque me lo zampo todo a pesar del picor, que esto del turismo es muy cansado y hay que reponer fuerzas. Como en Viena las cosas de palacio van despacio, nos vamos sin café y además no dejamos propina porque el servicio puede ser lento pero no olvidadizo en dos ocasiones para un simple vaso de agua. De los sitios en los que hemos comido es el que menos nos ha gustado en su cocina, y no por el picante, sino por el resultado en general, aunque no es malo y el lugar acompaña muy bien; valoración: recomendable con reparos. 

Salimos del barrio coqueto con el estallido de la primavera en algunos parterres.

  

13 de julio de 2011

Austria - Viena - Schuberthaus - Linke Wienzeile - Gumpendorfer Strasse - Café Sperl - Fillgradergasse - Mariahilfer Strasse - Einkaufspassage - Raimundhof - Stiftkirche - Stiftgasse

Música, arquitectura, historias trágicas y cafés


Salimos del mercado  y del mercadillo  de Naschmarkt hacia la calle Kettenbrückgasse, que es como entrar en un pequeño y extraño Chinatown, con tiendas de alimentación de esta comunidad como las que conocemos aquí. 

En el número 6 de la calle, en el segundo piso, se halla la casa en que murió Schubert, en 1828, a los 31 años de edad. Era la casa de su hermano mayor, ya que el médico le recomendó vivir en un lugar con mejor aire que el centro. Ahora es un museo, pero con horarios muy estrictos, solo miércoles y jueves, con lo que siendo viernes está completamente cerrada. 





Volvemos a Linke Wienzeile, nos hemos dejado atrás la visión de unos edificios interesantes, aunque los hemos visto de refilón no lo hemos hecho con el detenimiento y la atención que se merecen. Los dos son obra de Otto Wagner, de 1899, que representan la cumbre del estilo Jugendstil.

En el número 38 un edificio con una red regular de ventanas, cuya fachada está decorada con rostros femeninos de Kolo Moser, sobre los medallones hojas de palma doradas, y por debajo plumas de pavo.

 
Sobre las esquinas del tejado figuras femeninas gritando, obra de Othmar Schimkowitz, que aunque llamativas es lo que menos me gusta del edificio, que por un lado incita a la calma y con estas figuras al miedo, aunque creo que el mensaje es más de alerta ante los cambios que de terror, pero mi percepción del momento desde abajo fue esta.







La esquina con Köstlergasse es espectacular, de la recta se pasa a la curva con un increíble ático (lo que se debe pagar por vivir allí) y un primer piso con una espectacular terraza acristalada. 



A su lado, en el número 40, la fachada del edificio se presenta divertida y muy alegre, cubierta con mayólica decorada con flores; en esta casa es primavera todo el año. Es la Majolikahaus; mayólica es una palabra derivada de Mallorca, parece que introducidos en Italia por alfareros baleares. Los azulejos aparte de la función decorativa también tiene una funcional, preservan la fachada de los efectos del tiempo. Bonita, alegre y simpática la fachada.


En el número 42 como contraste, el estilo contra el que se rebelaron los artistas de la Secesión. Creo que con las fotos es suficiente para "entender" los dos estilos, aunque yo no puedo decir nada malo de la pomposidad del clasicista, no me disgusta en absoluto, pero si tuviera que elegir vivienda la fachada de flores ya tiene puntos ganados.


En la esquina de Joanelligasse con Linke Wienzeile, otro edificio llamativo, más art nouveau como estamos acostumbrados a ver en Europa, el Versicherung der Österreichischen Eisenbahnen


Entramos por Köstlergasse para salir a Gumpendorfer Strasse, que antiguamente era la arteria principal de lo que fue el suburbio fortificado de Viena. En el suelo de esta calle, no recuerdo el número, una placa llama nuestra atención, es la relación de los judíos que vivían en esta casa y fueron deportados y asesinados en los campos de concentración nazis. 


En el número 11 de la calle destaca un local, el Café Sperl, abierto en 1860 aunque el edificio en el que se aloja actualmente sea posterior a esta fecha, ya que fue restaurado según fotografías con todos los detalles: tapicerías, suelos, sillas estilo Thonet. El café fue declarado Monumento Nacional en 1980.



El café era un punto de encuentro de los oficiales imperiales y también de artistas, que dibujaban en las servilletas; ahora éstas se encuentran en el Museo Albertina. A este lugar solía acudir el compositor Léhar.




Desde Gumpendorferstrasse sale Fillgradergasse, donde se encuentra la escalinata Fillgrader.



Por esta calle, subiendo la escalinata y con un poco de "retuerce" salimos a Mariahilfer Strasse, la calle comercial de la clase media vienesa, donde ya no son los grandes nombres de diseñadores los que se encuentran sino tiendas más populares y por supuesto, más asequibles.


La calle comienza en el Museumsquartier y termina en Schönbrunn, que sería un buen paseo encontrando diferentes lugares interesantes de conocer, pero esto tendrá que ser en otra ocasión ya que no disponemos de tanto tiempo y hay que ir haciendo elecciones sobre la marcha. Seguramente toda la calle no será atractiva para recorrerla andando aunque estos retos a nosotros nos gustan porque siempre nos deparan sorpresas, con el aliciente de las calles por las que desviarse en el camino.


La primera sorpresa en la calle la encontramos en el suelo, una placa con las huellas de las manos y pies de Lindsay Vonn, finalista olímpica norteamericana en la modalidad de esquí alpino en el año 2010. Podría haber retirado las colillas para hacer la foto pero ellas de alguna manera también diferencian la impolutez del casco antiguo con la vida (ajetreada) de esta calle. 




La segunda sorpresa es uno de esos coquetos patios internos, que no estaba programado (la guía lo tenía reflejado pero no con grandes datos y yo me lo había saltado al marcar los puntos importantes), pero en el que entramos y descubrimos un mundo interior increíble: el Raimundhoff nada más entrar, con tiendas en sus locales.




Detrás del patio continúa el Einkaufspassage, un callejón con escaleras hacia abajo y pequeños patios intermedios, en cuyos locales hay instalados tiendas y restaurantes con un ambiente íntimo y muy especial. Si no me equivoco el pasaje termina en la calle Windmühlgasse, cruzándola hay unas escaleras para llegar supongo hacia Gumpendorfer Strasse. 




Volvemos a salir a Mariahilfer Strasse, y en la esquina de esta con Stiftgasse se encuentra la Stiftkirche, Iglesia de la Santa Cruz, que formaba parte de un cuartel del siglo XVII. En su interior nada destacable, o eso nos pareció. 




Entramos por Stiftgasse dejando Mariahilfer Strasse para una proxima visita a la ciudad, con tristeza por mi parte porque no llegaremos al Museo Haydn, autor de una de las obras que más me gustaban de pequeña, la Sinfonía de los Juguetes, aunque gracias a la confección de la guía para este viaje he descubierto que se le ha retirado la autoría, que se le concedió primaramente a Mozart padre y luego a un monje benedictino de nombre Angerer.




En esta calle de Stiftgasse nuestros ojos se topan con un edificio que podría estar en el SoHo neoyorkino, y es que nuestra relación con NY es muy especial, aunque todavía quedan pendientes algunos viajes por contar para llegar a conocerla con nuestras letras y las fotos de mi compañero de viajes en este blog.