4 de febrero de 2019

Myanmar - Bago - Hanthawady (palacio)

Leones y abejas

Al sureste de la ciudad está el emplazamiento del antiguo palacio mon, Hanthawady, que se ha excavado hace poco; el recinto media 1,8 km por cada lado, y la muralla que lo rodeaba contaba con 20 puertas, cinco en cada lado. No queda casi nada del lugar original, pero hasta el momento se han reconstruido dos edificios, siguiendo tanto las excavaciones como dibujos antiguos -como reconstrucción es Mya Nan San Kyaw, el palacio real de Mandalay-. El palacio constaba de un total de 76 apartamentos y salones.

En primer lugar visitamos el edificio de Kambawzathadi, el palacio dorado, donde vivió el rey Bayinnaung de 1553 a 1599, fecha en la que el palacio fue saqueado y destruido. Bayinnaung está considerado como uno de los más grandes gobernantes de Myanmar, fundador del Segundo Imperio Birmano, que gobernó con justicia, y durante su reinado se vivió una época de prosperidad y paz, además de promocionar el budismo theravada en la población. Como curiosidad, poseía elefantes blancos, considerados símbolo de riqueza y poder. 




Entramos al Salón de Audiencias, partido en dos grandes salas, con grandes columnas doradas. Primero al ala derecha.


Pero son otras columnas las que llaman la atención, son de madera de teca, están quemadas o partidas, y son algunas de las que se han recuperado en las excavaciones practicadas desde 1990, en total, 176. Originalmente estas columnas estaban recubiertas de oro, por eso hoy están pintadas de este color. 


En 136 de estas columnas se conservan inscripciones en mon y bamar en sus bases, que reflejan el origen de la madera, la región desde la que fue enviada para la construcción del palacio, así como el nombre del oficial encargado del envío (un servicio postal muy eficiente). 



El cuerpo central del edificio -a ambos lados están las salas- está ocupado por el Salón del Trono del León, originalmente cubierto con azulejos de oro macizo. En el palacio había nueve tronos, salvándose de la destrucción solo el trono del león, que se exhibe en el Museo Nacional de Yangón. 



Un pasillo interior y una terraza exterior comunican las dos alas del salón de audiencias. 


El ala izquierda del salón también exhibe antiguas columnas de teca. 


Así como una carroza real decorada con pavos reales en sus esquinas y un tejado de siete alturas, supuestamente utilizada por el rey Bayinnaung. 


Un mapa del recinto del palacio, su extensión, su muralla y sus puertas. 


A un paseo corto, aunque nosotros lo hicimos en coche, está el edificio del Salón del Trono de las Abejas, donde se encontraban además los cuartos privados del rey. 



Alberga el trono de las abejas o bhamarasana, tan ricamente decorado como el trono del león. 


Frente a este edificio hay un cobertizo cubierto a modo de museo, un lugar de excavación de un edificio del complejo palaciego, donde se exponen columnas de madera de teca. Al fondo destaca la estupa de Shwemawdaw Paya.




El lugar es una reconstrucción de lo que fue, y como tal debe ser valorada, pero extrañamente termina convenciendo, ya que estas columnas de madera quemadas y deterioradas le dan un valor añadido al hormigón pintado. La reconstrucción del palacio de Mandalay encontraba este valor en las vistas desde la torre de vigilancia, para comprender su extensión y grandeza, y en este caso son unas sencillas columnas, además del bonito entorno que nos rodea. 

1 de febrero de 2019

Myanmar - Bago - Restaurante Promised Land

Última ronda de curry

Con la visita a Shwemawdaw Paya hemos terminado las visitas de la mañana en Bago y llega la hora de comer, acto que haremos en el restaurante Promised Land, que su aspecto exterior es agradable, rodeado de un jardín más salvaje que cuidado. 




Del ya típico mostrador, elegimos la comida, los platos principales, que los otros son a sorteo o a elección de Myo; en el centro unas verduras crudas con salsa picante, y en nuestros platos, la ración de arroz. Atención a la lata de Mirinda, estamos asombrados y nosotros vamos a adorarla como reliquia; los vasos florales tienen su punto popero.



Sopa de verduras, que no está tan rico el caldo como en otras ocasiones. 


Verduras salteadas, que siempre están sabrosas y crujientes. 


Nos sorprenden con unas patatas fritas con kétchup, parecen que han llegado para quedarse en el país y en Asia en general. 


Una salsa picante y una salsa-pasta que no recuerdo si tenía la pasta de pez fermentado como ingrediente, pero por el color no me parece; yo no era muy dada a comer de las salsas, así que ni memoria cerebral ni gustativa. 



Curry de pollo y curry de cerdo, seguimos con los ingredientes clásicos, de poco riesgo. 



Myo además se pide unas bolitas de pescado con curry, que ninguno de los dos nos inclinamos a probarlas, tras nuestras visitas a los mercados -en Bagan y en el lago Inle-, el pez en general es lo que más respeto nos produce, aunque suponemos que estas bolas están guisadas y reguisadas, como para haber matado a todo bicho en ellas, y que el mismo riesgo higiénico corremos con el pollo, la ternera o el cerdo en general. En fin, así somos. 


De postre, una curiosa y poco sabrosa gelatina de coco, y los típicos dulces-salados presentados en un tupper, en lugar de esas cajitas lacadas tan bonitas. 



Así terminamos la dieta del curry de este viaje.

30 de enero de 2019

Myanmar - Bago - Shwemawdaw Paya

Un curioso hti

Desde Mittaya Anada Pagoda atravesamos en coche la ciudad de Bago, pasamos junto a la torre del reloj, una torre similar a las que hemos visto en Mandalay y Monywa, y por supuesto los transportes en moto siguen dando sorpresas.




Visitamos Shwemawdaw Paya, de la que se dice que tiene más de 1.000 años de antigüedad, construida por dos hermanos mercaderes mon. 



La típica pasarela cubierta conduce al complejo, la gran diferencia es que no hay puestos de venta instalados en ella, a Bago todavía no llegan muchos visitantes. 


La estructura es la típica, en el centro la estupa, cuya altura original era solo 23 m, con la misión de albergar dos cabellos de Buda y un diente (tenía que haber ido haciendo un recuento de tanta reliquia para saber finalmente cuantos dientes de más tiene Buda). En el año 825 se aumentó la altura a 25 m, y en el año 840 a 27 m. En el año 982 se añadió un diente más (no todo va a ser cuestión de metros), así como en 1835, año en que se reconstruyó hasta alcanzar los 84 m.

En rey Bowdawpaya volvió a edificar la estupa en 1796, tras la destrucción de la ciudad realizada por el rey Alaungpaya, ahora con 91 m. En 1882 se añadió un nuevo hti, que fue derribado por un terremoto en 1912, por lo que tuvo que volver a ser reparada, pero en 1917 sufrió otro terremoto que provocó graves daños, y de nuevo tuvo que levantarse. Finalmente en 1930 sufrió el mayor de los terremotos, quedando solo un gran terraplén de su base, y así durante más de veinte años, hasta que se reconstruyó en 1952, alcanzando la altura que hoy vemos, 114 m, 15 m más que la imponente Shwedagon Paya de Yangón


La estupa está rodeada por estupas más pequeñas, que no son decorativamente tan importantes como la mencionada Shwedagon Paya, que es un mundo espectacular de pináculos dorados. 


Alrededor de la estupa hay pequeños altares con figuras de Buda, y por supuesto los puestos planetarios


Hay santuarios  alrededor de la estupa, pegados a ellas en los puntos cardinales o en el círculo exterior, con imágenes de Buda en ellos por supuesto. 







En uno de los templos alrededor de la estupa hay una colección de tablas de piedra, suponemos que contando su historia de construcción (y destrucción). 



Una de las campanas que hay en la plataforma exterior de la pagoda está alojada en un pabellón circular. 


En una de las terrazas de la estupa hay un hombre realizando tareas de conservación. 


No solo la gran altura de su estupa hace importante esta pagoda, también el hecho de que se conserva la estructura del hti que se derrumbó en el terremoto de 1917, e impresiona su tamaño.