17 de noviembre de 2013

Chile - Santiago - La Chascona (Casa de Pablo Neruda)



La del pelo enmarañado

Tras el largo paseo desde el hotel en la avenida Vitacura, pasando por Sanhattan y el Parque de las Esculturas, y sobre todo tras la carrera por la avenida Providencia, llegamos a la hora a la cita que habíamos reservado la noche anterior, la visita a La Chascona (visita guiada solamente; 4.000 CLP; mirar mapa -el último-), situada en la calle Fernando Márquez de la Plata, dentro del barrio Bellavista, casa que si no estuviera señalizada al comienzo de la calle se podría saltar por no parecer gran cosa la calle. El muro en la calle también indica a su modo el lugar de la casa, la casa de Pablo Neruda en Santiago. 





Al final de la calle hay una especie de plazoleta a modo de pequeño anfiteatro, que más que asientos son las escaleras para subir, o eso creemos, que todo puede ser posible. 




Llegamos un poco retrasados en la hora a la que nos convocaron, quince minutos antes de la visita, que la tenemos a las 12, pero vemos que hay gente que llega tras nosotros, no somos los únicos tardones. Esta visita era casi imprescindible, ya que no podremos visitar otra de las casas más emblemáticas de Neruda, la de Isla Negra, no podíamos dejar pasar la ocasión de pasar por La Chascona, y es que Neruda y Chile van unidos y con solo mencionar al hombre surge el nombre del país, enseguida se asocia al otro.


La casa recibe el nombre de La Chascona por su tercera mujer, Matilde Urrutia, ya que chascona significa pelo enmarañado, y Matilde era de pelo largo y rojizo. Para ella Neruda escribió Cien sonetos de amor.


Neruda se casó en primeras nupcias en 1930 con María Antonia Hagenaar, a la que llamaban Maruca, separándose en 1936 y divorciándose en México en 1942.  En 1943 se casó en México con Delia del Carril, la Hormiguita, matrimonio que no fue aceptado en Chile al no reconocer la justicia chilena su divorcio mexicano de Maruca. En este mismo año comienza a vivir con Matilde, aunque ya eran amantes clandestinos, viviendo Matilde sola en esta casa durante un año. Neruda y Matidle se casan en 1966, tras el fallecimiento de la primera mujer de Neruda. Casi parece un culebrón romántico.


A la entrada se encuentra la taquilla y una tienda de recuerdos. Subimos hacia la cafetería de la primera planta a esperar a ser convocados para comenzar la visita. 


En la casa hay símbolos de este amor y devoción de Neruda por Matilde, en algunas ventanas se pueden ver las iniciales de sus nombres (P y M), y en otras un sol que representa la cara y el pelo enmarañado de Matilde.





La casa fue construida en 1953 en una ladera del cerro San Cristóbal, y fue una de las tres residencias de Neruda en Chile, junto a las de Valparaíso e Isla Negra. Los planos originales fueron realizados por el arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias, pero Neruda los cambiaba constantemente, añadiendo espacios y recovecos ya que no le gustaban muchos de los diseños, que le parecían excesivamente conservadores, en la visita descubriremos este gusto por la sinuosidad y hasta un poco el misterio, que siempre resulta sorprendente pero quizás no muy útil para la vida cotidiana. 


La Chascona está llena de salones unidos por un laberinto de pasillos y escaleras (estrechas mayormente) de caracol, balcones y puertas secretas. Se fue construyendo según las ideas de Neruda, en base a algún mueble que había adquirido o de la colocación de una ventana. 




Neruda era comunista y amigo del presidente Salvador Allende, por lo que tras el golpe de Estado de 1973 la casa fue saqueada e incendiada por el ejército de Pinochet. Neruda en el momento del golpe vivía en su casa de Isla Negra, gravemente enfermo, y el día 19 de septiembre su salud empeoró por lo que fue trasladado al Hospital Santa María de Santiago, muriendo el día 23 por un cáncer de próstata. Matilde exigió velar el cuerpo en La Chascona para denunciar la situación de Chile al mundo (no tengo el dato de que lo consiguiera). En este año, 2013, se ha procedido a la exhumación del cadáver de Neruda para determinar si realmente murió de cáncer o fue envenenado, y en noviembre de este año, una segunda autopsia ha confirmado que la causa de su muerte fue al cáncer.


La Fundación Pablo Neruda gestiona las tres casas del poeta y sus visitas, y en el caso de La Chascona se encargó de devolver a la casa su aspecto original tras el paso destructor de las tropas de Pinochet.


Pablo Neruda nació en 1912 y fue bautizado como Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, tomando su pseudónimo del poeta checoslovaco Jan Neruda, un modo de ocultar a su padre su vocación de poeta, ya que no la consideraba una profesión adecuada, y es que su padre era ferroviario, por lo tanto práctico. En Praga hay una bonita calle de Jan Neruda en el centro histórico. 




En el interior de la casa no se pueden hacer fotografías, en el exterior sí, aunque lo más llamativo e interesante se encuentra por supuesto tras los muros. Entramos y salimos de la casa por varias puertas, con lo que se matiza el hecho de laberinto. Las fotos que acompañan al texto no corresponden a las estancias descritas en el texto, son solo acompañamiento visual. 




Comenzamos la visita por una zona destinada a bar, que está decorada con el bar de un barco francés, y es que Neruda tenía un gran amor al mar, y en muchos de los objetos de la casa y de sus colecciones se palpa; curiosamente se mareaba navegando por lo que coleccionar objetos marineros y marinos era su manera de sentir y amar el mar. Es un lugar muy coqueto donde apetece tomarse todas las copas que hagan falta y algunas más. 

Tras el bar se encuentra la cocina, que está cerrada, y un comedor, pequeño pero precioso, con la mesa preparada con vajilla, cristalería y cubiertos, todas ellas piezas hermosas. 

En el exterior, frente al comedor, circulaba un riachuelo, para tener la visión del agua cerca, una pequeña metáfora del mar, inspirándose este espacio en un camarote de barco, de modo que con la combinación del agua y el camarote tener la sensación (con imaginación eso sí) de estar navegando, con el apoyo de la decoración tipo barco de estas estancias.  


En estas estancias vemos parte de esas colecciones a las que era tan aficionado Neruda, como de copas de colores o una más sorprendente, cuadros de sandías. No sé en su época pero actualmente podría ser llamado coleccionista compulsivo.




En lo que parece una pared panelada en madera hay una puerta secreta, y tras ella una escalera muy estrecha, tan estrecha que hace pensar que con el tamaño de Neruda que conocemos por las fotos le sería difícil subir por ella; ya que había construido la casa a su gusto, bien podría haber hecho pasillos y escaleras algo más holgadas. La escalera conduce al segundo piso de esta zona, donde hay un comedor y una cocina, cocina que mandó instalar Matilde para su comodidad; ambos decorados en estética pop de los sesenta, el comedor con sillas blancas de plástico -me gusta el espacio y la decoración, muy simpática y muy pop-.


También hay un despacho y un escritorio de barco donde están los manuscritos que Neruda regaló a Matilde de Los Versos del Capitán; y un dormitorio de invitados, que al quedar viuda Matilde utilizó como dormitorio, y donde murió en 1985. 




Salimos al exterior y entramos en otra zona de la casa, construida con forma redonda imitando un faro, accediendo primero a un salón donde hay un cuadro de Matilde pintado por Diego Rivera, en la que está pintada con su pelo rojo de forma dual: la imagen pública, la conocida cantante, y la imagen secreta, cuando era amante de Neruda, cuya silueta se encuentra en el pelo enmarañado, la forma de representar la relación a escondidas de ambos. También destaca una mesa con un mascarón de un barco inglés. 



Fuente: papeando.net

Unas escaleras conducen primeramente a un baño, continuando las escaleras hasta llegar al dormitorio de la pareja, con una llamativa chimenea de cobre,  una foto de Neruda y Matilde en Capri (no sé si es la misma que publico, no la recuerdo), las figuras de novios de una tarta de boda y una coqueta, un mueble de belleza y joyero. Por lámparas para las mesitas de noche, unos faroles marineros.Sencillo pero lleno de detalles.


De la estancia de seis meses en Capri de los dos surgió el poema Los versos del Capitán


Toda la noche he dormido contigo

junto al mar, en la isla.

Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,

entre el fuego y el agua”. 



Fuente: masmasculino.com

Volvemos a salir al exterior y solamente desde un amplio ventanal vemos un divertido bar, con objetos curiosos, como un par de zapatos gigantes en el suelo o un reloj grande; estos objetos se utilizaban con fines publicitarios para la gente que no sabía leer y Neruda los compraba para sus colecciones (esta me parece muy divertida).


Entramos en la última zona visitable, donde hay un salón más amplio en comparación de las estancias que hemos visto, donde hay una chimenea de piedra y un pisapapeles con la mano de Matilde hecha en bronce entre libros, manuscritos, fotografías, la medalla y diploma del Premio Nobel de Literatura y cartas. 




Desde el salón se entra en la biblioteca, otro de esos lugares con mucho encanto, cuyo espacio y suelo están concebidos como si fuera un barco, y poder escuchar el crujido de la madera para sentir el movimiento en alta mar. 


Las vistas de La Chascona cuando se construyó eran inmejorables, actualmente es un enjambre de edificios y no hay un horizonte definido; quizás por esta construcción y transformación que iba sufriendo Santiago fue porque Neruda comenzó a diseñar una nueva casa al noroeste de la ciudad, en el cerro Manquehue, el cerro más alto en el valle de Santiago, con un diseño en forma de concha, sustituyendo las escaleras por rampas, de más fácil acceso que no llegó a realizarse.




Finalizamos la visita a La Chascona, con la que hemos aprendido más sobre Neruda, sobre sus gustos, sus colecciones, sus pasiones, su obra (principalmente porque ninguno de nosotros es un apasionado de la poesía). 




Uno de los poemas más conocidos de Pablo Neruda, quizás por su nombre no todos lo reconoceríamos, Poema 15, en la voz de Víctor Jara. Dos chilenos universales unidos. 


La Chascona se encuentra muy cerca del Cerro San Cristóbal, con lo que tras su visita nos dirigimos hacia allí, para visitar su parque y disfrutar de las vistas que ofrece.

15 de noviembre de 2013

Chile - Santiago - Providencia - Iglesia de la Divina Providencia - Parque Balmaceda - Plaza Baquedano - Edificio Telefónica Chilena



Al paso, al trote y al galope

Al salir del interesante y bien planteado parque de Esculturas cruzamos el río Mapocho por el puente de La Concepción







Por la calle de La Concepción volvemos a la avenida Providencia, por la que caminamos hasta llegar a la iglesia de la Divina Providencia, que está en un profundo proceso de rehabilitación, supongo que debido al devastador incendio que sufrió en enero de 2011 que la destruyó casi en su totalidad. 


La Orden de la Divina Providencia, de la que el barrio y la avenida por la que caminamos reciben su nombre, fue fundada en Montreal (Canadá) en 1843 y sus monjas llegaron a Chile en 1853. 


No cruzamos para intentar visitar su interior y posiblemente nos equivocamos porque aunque todo pueda ser de nueva reconstrucción podría haber resultado interesante, pero tuvimos dudas de si estaría abierta a los fieles y al público en general. 





En este punto decidimos que seguiremos caminando por la avenida Providencia, los que nos conocen, bien en persona, bien a través de estas letras, saben que nos gusta caminar, que es el modo de conocer las ciudades, aunque en esta ocasión cometimos un error de distancias, horario y fuerzas. Es una zona animada, con mucha vida comercial. 




En la avenida llegamos hasta una pequeña plazoleta con una escultura y una sala de fiestas con el mismo nombre que una que fue muy famosa en los años cincuenta y como discoteca en los setenta-ochenta en Madrid, Passapoga, aunque en Madrid se escribía con una sola “ese”. 



En el cruce de la avenida Providencia con la avenida Nueva Providencia (antes llamada 11 de septiembre por el golpe de Estado de Pinochet) la primera se convierte en una amplia avenida, y más delante de nuevo un parque, el parque Balmaceda, que fue construido en 1927 tras la canalización del río Mapocho. Lo malo es que pasamos muy rápido por el lugar y no hay casi fotos, el fotógrafo había puesto la quinta marcha para llegar a una visita con hora concertada. 


En el parque se encuentra la fuente Bicentenario, que por la noche se ilumina (o por lo menos eso dicen), que creo que no estaba en funcionamiento, por lo menos no la recuerdo,  y una escultura del escultor chileno Tótila Albert, Homenaje a Rodó, un escritor y político uruguayo. 




También hay un monumento a la Aviación, pero no había ángulo (ni tiempo) suficiente para captarlo bien, aunque se puede intuir que es una pareja de alas muy estilizadas. Detrás del monumento se ve el Cerro San Cristóbal

Llegar caminando hasta aquí era por intentar pasear por el parque pero no teníamos tiempo material, se nos estaba echando literalmente encima; el fotógrafo miraba más el reloj que lugares o ángulos fotografiables o visibles, y yo iba echando el bofe. Desde el parque se ve otro de nuestros destinos a visitar en la ciudad, el cerro San Cristóbal.




Corremos, ya no caminamos, por la avenida Providencia, por la que continúa paralelo el parque Balmaceda, y es agradable ver estos pulmones verdes en una avenida que en horas punta es un caos de tráfico. Podíamos haber tomado el metro, de hecho mucho antes, pero en el punto que nos encontrábamos era solo una estación, con lo que seguimos andando hasta la plaza Baquedano, que a casi todas las horas del día presenta un infierno de tráfico y atasco. 



En la plaza hay un obelisco, detrás del cual se encuentra una estatua, ambos dedicados a José Manuel Balmaceda, presidente que terminó con la guerra civil en 1891. Por nuestra posición en este momento no podemos ver la estatua. 




A nuestra izquierda el edificio de Telefónica Chilena, que desde 1996 a 1999 fue el edificio más alto de Santiago, con 34 pisos y 143 m de altura. Con este edificio hemos visto los tres más altos de la ciudad, los otros dos son Gran Torre Santiago, Torre Tittanium La Portada, aparte de la emblemática Torre Entel




Desde la plaza Baquedano cruzamos el río Mapocho por el puente Pío Nono, con vistas sobre unos Andes ahora más blancos, más visibles (con aparentemente menos contaminación) y más resplandecientes. 





Por la calle Pío Nono pasamos junto al edificio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y por la calle Bellavista por el de la Universidad Andrés Bello, de carácter público. 



Estamos otro de los barrios de artistas con carácter bohemio, no el de Lastarria, se trata del barrio de Bellavista, donde se concentra la fiesta nocturna y multitud de restaurantes, al que conoceremos más adelante un poco mejor. Desde la calle Bellavista giramos por la calle Constitución y cada vez nuestro paso es más acelerado y mi lengua va más fuera. 


 El amplio recorrido en varios mapas para ver mejor el nombre de las calles: