4 de julio de 2011

Austria - Viena - Schwarzenbergplatz - Karlskirche - Parque Ressel - Pabellones de Otto Wagner -

De los clásicos a los modernos 

El día lo comenzamos saliendo del Ring, a los barrios comprendidos entre el Ring y el Gürtel, los dos anillos amurallados de la ciudad, donde predominan las viviendas y donde se multiplicaron los palacios de verano de la nobleza, en contraposición a los de invierno, situados en el interior de la primera muralla. Actualmente el Gürtel es una concurrida circunvalación de varios carriles. 

Entramos en la cercana Schwarzenbergplatz, una plaza grande y alargada que mira hacia la colina del Belvedere, donde se encuentran los palacios de homónimo nombre, que eran los palacios de verano de Eugenio de Saboya; de los que nosotros solo visitaremos a ritmo rápido sus jardines. .

En la plaza se distinguen en fila: la estatua del militar Schwarzenberg, para la que se construyó esta plaza por deseo expreso del escultor, Ernst Julius Hähnel. Schwarzenberg fue embajador en París y fue el organizador de la boda de Napoleón con María Luisa de Austria, y terminó siendo el militar que dirigió las fuerzas austriacas y alemanas contra Napoleón en la batalla de Leizpig en 1813…la vida y sus vueltas y revueltas. 


Detrás se halla la fuente Hochstrahlbrunnen, obra de 1873, en recuerdo de la construcción de la primera tubería de aguas de fuentes alpinas; los pequeños chorros al borde representan los 365 días del año y los 12 chorros del centro los 12 meses del año. Una tubería de más de 100 km transporta agua a través de viaductos hasta llegar a Viena.

El palacio que se ve a la izquierda con dos relieves dorados muy llamativos acoge la Embajada de Francia. 


La fuente posee un surtidor tan alto que casi consigue ocultar el monumento que se encuentra detrás, el Sovjetischen Befreiungsdenkmales. El monumento fue levantado por los rusos en honor a sus soldados caídos en la liberación de Viena de 1945, que no es muy popular entre los vieneses de avanzada edad que no recuerdan agradablemente los hechos bajo la dominación rusa de la ciudad después de la guerra, que duró hasta 1955 (al igual que Berlín tenía cuatro sectores de ocupación: soviética, americana, francesa e inglesa). La estatua fue hecha con bustos de Hitler fundidos. 


Detrás del monumento soviético se encuentra el palacio Schwarzenberg, pero no nos adentramos en sus dominios. Parte del edificio se ha habilitado como hotel. No vamos hacia el palacio porque dirigimos nuestros pasos hacia Karlsplatz, la plaza trasera del Ring, una amplia plaza de formas irregulares (el círculo solo para el anillo). 

En la plaza destaca sobre todo una iglesia, Karlskirche, Iglesia de San Carlos Borromeo, patrono de la lucha contra la peste y santo patrón de la banca, una de las más importantes  iglesias de Viena. Es una iglesia arquitectónicamente por fuera preciosa, puro barroco y pura belleza. Fue una promesa de Carlos VI al acabar la epidemia de peste de 1713 (el de la columna del Graben era Leopoldo), y el concurso fue adjudicado a Fischer von Erlach padre, terminándola el hijo cincuenta años más tarde. 

La parte frontal está dirigida hacia el palacio imperial, y se quiso construir una calle pomposa, en medio de la cual se encontraría la iglesia, por eso tiene los dos arcos laterales,  para el tráfico que circularía por ellos, pero la calle nunca se construyó y en su lugar se realizó el Ring. 


El pórtico es de inspiración griega y/o romana, pero lo que más llama la atención sin lugar a dudas son las dos columnas, inspiradas en la columna de Trajano de Roma, miden 33 m de altura y están decoradas con motivos de la vida del santo (una pena que sus escaleras no estén abiertas al público)  y tienen influencia oriental en su diseño al asemejarse a minaretes. Encima de la puerta hay grabadas unas palabras donde el emperador deja bien claro que él cumplió su promesa. 

En el tímpano el relieve representa Los desastres de la peste, con los sufrimientos de la población durante la epidemia, y está coronado por la estatua del santo. 








Visitarla cuenta 6€ y su interior barroco no desagrada, no desborda visualmente como en otras ocasiones, véase por ejemplo Peterskirche,  y es luminosa a pesar de los “andamios” laterales que dificultan la entrada de luz y la visión diáfana por completo. 

La cúpula es elíptica para que el interior de la sensación de ser más grande, como en la mencionada iglesia Peterskirche. En el altar un relieve-escultura de San Carlos Borromeo que recuerda al Éxtasis de Santa Teresa de la iglesia Santa Maria della Vittoria de Roma. 


Algo que no nos pasa por alto es el retrato de un hombre, del que yo no comento nada, ni de él ni de su obra, Monseñor Escrivá de Balaguer.


Destacable del interior es su cúpula, con el fresco La Gloria de San Carlos, obra de Rottmayr, su última obra. 

 
Los “andamios” no son tan andamios, el de la derecha esconde un ascensor para subir a la cúpula, cosa que hacemos, y casi tocamos a San Carlos. Esto de ver la cúpula tan de cerca es una gozada, además llama la atención que desde abajo todo se ve bien, todo es normal, pero tan cerca se nota que los angelotes son regordetes a tope y que todas las figuras tienen unos mofletes sonrosados, que tan cerca es demasiado, tipo muñecos pepones, pero que tienen la lógica de que tienen que ser visto desde abajo y no al lado como estamos, con lo que hay que recargar los colores para que se puedan ver bien. 




Primero hay una plataforma donde termina el ascensor y luego se puede seguir por una escalera para llegar hasta el tope, como la cúpula dentro de la cúpula, donde vuela la paloma de la paz.


Esta iglesia es una belleza externa e interna, con la sorpresa de la visita a la cúpula. En su interior también se encuentra el Museo Borromeo, que contiene arte moderno, pinturas y esculturas, y en esta ocasión exhibía unas fotografías increíbles. 

Como es normal en Viena también se realizan conciertos en su interior, que habrá que tener en cuenta para otra visita. 

Delante de la iglesia hay un estanque con una bonita escultura de Henry Moore, Hill Arches (Los arcos de la colina), que donó el autor a la ciudad. Yo con Henry tengo una relación especial desde Nueva York, me gusta mucho su obra, y más cuando es tan fácil como pasear por las ciudades para disfrutarla. 


La foto del reflejo de la iglesia en el estanque es de las bonitas y codiciadas, pero el sol no siempre es el mejor aliado para que salga en perfectas condiciones. 

Entramos en el parque Ressel, frente a la iglesia, donde la primavera ha llegado y las imágenes se superponen como en un juego de espejos y fotógrafos. 


En el parque se encuentra el Opern Karlsplatz Passage, que entra en las líneas del metro y donde hay restaurantes y tiendas, pero por el que no entramos; desde aquí se llega a la Ópera.

Sobre el pasaje hay dos edificios preciosos, los pabellones de Karlsplatz, construidos por Otto Wagner en 1899 en estilo Jugendstil como estaciones de tren suburbano. En total este arquitecto diseñó 34 estaciones, varios puentes y viaductos para la línea del tren. 

Destaca el cobre del tejado, el mármol blanco de sus muros y los motivos de girasoles que los adornan, uno de sus recurrentes. Uno de ellos acoge un café.


El otro está habilitado como sala de exposiciones al que se puede entrar previo pago, pero entramos para curiosear y no nos pareció que fuera el momento de pagar, quizás en otra ocasión, porque su aspecto interior no está acorde con la belleza del exterior. 


Dando la vuelta al pabellón se puede acceder de él ya que conserva el acceso al metro por el exterior, aunque no es lo mismo, entrar al metro que al pabellón.

29 de junio de 2011

Austria - Viena - Musikverein

¡Que concierto el de aquella noche!


Cuando nuestro transporte-acompañante nos llevaba al hotel  desde el aeropuerto nos ofreció asistir a un concierto de Mozart en el Musikverein, construido en 1870 para la Sociedad de Amigos de la Música por Theophil Hansel,  que actualmente es la Sede de Orquesta Filarmónica de Viena.

Una anécdota: cuando Haydn murió en Viena, primero fue enterrado en la ciudad, y cuando se le quiso trasladar al panteón que la familia protectora, Esterházy, había construido para él, al levantar el cadáver salió a la luz que le faltaba la cabeza; los médicos se la habían cortado para estudiarla ya que querían analizar su cerebro por su capacidad musical. La cabeza fue expuesta en el edificio durante 50 años. 

 
Además el concierto será en la Goldener Saal o Sala Dorada, donde se celebra todos los años el concierto de Año Nuevo, y no nos pudimos negar, no somos grandes musicólogos de música clásica, pero las oportunidades hay que aprovecharlas.

La sonoridad de la sala se debe a diversos factores: al artesonado de casetas; al techo, que no es firme sino que cuelga sujetado por cuerdas; al hueco que hay bajo el parqué de 2 m; y a las cariátides de terracota hueca que sostienen las galerías de columnas. Todo ello crea una resonancia con la sala llena de 2,05 segundos, que lo dejo como dato porque seguro que alguno lo entenderá mejor que yo. 



El concierto será a cargo de la Orquesta Mozart de Viena, con músicos vestidos con trajes y pelucas de la época del compositor, creando ya un ambiente muy especial en la sala, aunque las sonrisas también las tienes. 

 
En el siglo XVIII era usual tocar solo fragmentos de sinfonías y conciertos interponiendo arias o dúos de óperas conocidas, estos conciertos eran llamados “Academias Musicales”, y esto es lo que escucharemos nosotros. 

En el intermedio el público salió a tomar un refrigerio y a las colas típicas, y enormes, de los baños, nosotros aprovechamos para incursionar por la sala y por sus aledaños, como el pasillo que conduce a los palcos.


Y por el pasillo por donde entraban los carruajes. 



Este es nuestro programa:

Aus der Oper – Don Giovanni KV 527

Ouvertüre

Duettino Zerlina-Don Giovanni : Là ci darem la mano

Arie des Don Giovanni: Finch’ han dal vino




Symphonie Nr.40, g-moll, KV 550

Satz: Molto Allegro



Requiem, KV 626

Introitus, Adagio
 


Kyrie, Allegro

Diesi rae, Allegro assai

Rex tremendae (Grave)

Confutatis, Andante

Lacrimosa (Larghetto)

Dominu Jesu, Andante con moto

Hostias, Andante

Communio, Adagio-Allegro

Intermedio

Aus der Oper “Le nozze di Figaro” KV 492

Ouvertüre

Arie des Figaro: Non più andrai


Aus der Oper “Die Entführung aus dem Serail” KV 384

Arie der Constanze: Martern aller Arten

Eine kleine Nachtmusik KV 525

Satz: Allegro


Aus der Oper “Die Zauberflöte” KV 620

Arie des Papageno: Der Vogelfänger bin ich ja

Duett Papageno-Papagena: Pa-pa


Klaviersonate Nr. 11 (Mozart)

Rondo "Alla Turca": Allegretto

Como bis y final



Este fue el elenco:

Director: Siegfried Andraschek

Soprano: Lydia Rathkolb

Barítono: Sebastian Holecek

Coro: Ensemble Koinonía

El precio del programa son 5€.

Yo solo puedo decir impresionante todo, la música, el espectáculo, la sala, el momento. Con Don Giavonni y Fígaro te ríes, el barítono era muy buen actor, muy expresivo, con el Requiem a cargo del coro se ponen los pelos de punta, y con el Mozart más melódico se disfruta, canturreando y moviendo los pies (ya dije que la música clásica nos gusta con reparos y sin abusos, con lo que esta licencia nos la permitimos).

Durante el concierto en ningún momento tuve un bajón, como me ocurrió anteriormente con El Mesías de Haendel o La Bohéme de Puccini, que se me cerraban los ojos, y no creo que solo fuera por la edad, porque mi compañera de asiento se metió una siesta impresionante, solo se despertaba para aplaudir y luego era como hipnosis, entraba en sueño comatoso. 

La entrada al concierto puede ser de diferentes tipos, se puede llegar incluso en el coche de caballos o fiaker típico vienés, tener derecho a copa en el intermedio, a conversar con los músicos y los cantantes, e incluir la cena. Nosotros solo ponemos el extra de cena incluida, ya que saldríamos tarde y no nos apetecería buscar ningún lugar para cenar, que podríamos haberlo hecho en nuestro hotel que está a la vuelta de la esquina del Musikverein, pero la opción no me pareció mala, el restaurante Korso del Hotel Bristol, también en Kärntner Ring. Concierto y cena por 79€.

La decoración es moderna en el mobiliario, pero las paredes están forradas de madera en estilo clásico y las lámparas de techo son de araña.

Es un menú fijo, en el que se puede elegir el segundo plato. De primero, una sopa de ajo muy fina, con un sabor a mantequilla más que a ajo, no tengo idea si lleva una verdura o es perejil lo que le da el color verde; en su interior un huevo de codorniz partido por la mitad. Bärlauchveloute mit Wachtelei.


De segundo, para mi marido, supuestamente cordero al horno con puré de patatas y verduras, pero la traducción al inglés era Young goat y no lamb, aunque según mi marido sí sabía a cordero; además estaba rebozado. Gebackenes Kitz mit Schnittlauchpürre und Wurzelgemüse.


Para mí, un filete sencillo de salmón, había que aprovechar la oportunidad de comer pez. Filet vom Bio Lachs auf Spargelrisotto mit Schmortomaten.



Con el postre nos hicieron un cambio por el programado, en lugar de una mousse de yogurt fue un festival de manzana: una mousse de manzana con rodajas de manzana asadas y chips de manzana. Y no, no puedo escribiros el nombre en austriaco, no tome notas cuando nos lo explicó el camarero (aunque hubiera querido no hubiera podido hacerlo claro). 


Para beber nos dejamos asesorar por el camarero y pedimos un vino tinto, en esta ocasión de celebración una botella, nada de copas. Nos sirve un 1797 SL Heinrich, que para mí gusto no estaba a la altura a los de la noche anterior en el Café Landtmann, que me gustaron más, pero no estaba malo porque que no dejamos nada.

Felices y contentos, a ritmo de Mozart volvemos al hotel para descansar y dormir plácidamente.