13 de junio de 2011

Austria - Viena - Maria Theresia platz - Museumsquartier - Volkstheater - Monumento a la República - Parlamento - Neus Rathaus - Burgtheater - Volksgarten

Caminando como burgueses sin carruaje


La puerta Áusseres Burgtor da salida a una de las partes que conforman el Ring, el Burgring, y detrás de él se halla la plaza de Maria Teresa, presidida por una estatua de la emperatriz, que lleva diadema y no corona porque nunca fue coronada. En la mano izquierda sujeta el cetro y la Pragmática Sanción, proclamada por su padre Carlos VI en 1713 para abolir la Ley Sálica que prohibía reinar a las mujeres y que produjo algunas guerras de sucesión. 


La emperatriz se halla rodeada por generales a caballo, alegorías a la Sabiduría, la Fuerza, la Justicia y la Compasión (todas ellas cualidades atribuidas a Maria Teresa), y por varios paneles con personajes de la época, destacando uno de ellos, un Mozart niño, ya que con seis años tocó el piano para ella en una sala del palacio de Schönbrunn, y Maria Teresa lo llegó a sentar sobre sus rodillas. Una curiosidad es que cuando Mozart era pequeño quería casarse con una hija de la emperatriz, Maria Antonieta, sí, la tan famosa guillotinada posteriormente durante la Revolución Francesa. 

A los dos lados de la plaza hay dos edificios grandiosos y gemelos, a la derecha el Naturhistorisches Museum o Museo de Historia Natural y a la izquierda el Kunsthistorisches Museum o Museo de Historia del Arte. En la foto el segundo. 


Atravesando la plaza, al final de la cual se encuentran las esculturas de Los domadores de caballos (increíble la repetición con estas figuras en la ciudad) y cruzando la Messe Platz se halla el Museumsquartier, instalado en los antiguos establos imperiales, construidos por los von Erlach, padre e hijo, ya que el Stallburg del Hofburg se había quedado pequeño para albergar los más de 600 caballos y 200 carruajes.


Museumsquartier es uno de los centros culturales más importantes del mundo, con museos de arte clásico y moderno (hasta hipermoderno se podría escribir), espacios para cine, teatro, arquitectura, danza, un centro para niños. Al frente se halla la Kunsthalle, que ocupa el edificio central de las caballerizas, a la izquierda un cubo blanco, el Leopold Museum, que contiene la colección del pintor EgonSchiele, y a la derecha (foto) un cubo gris-negro de basalto, el Mumok o Museum Moderner Kunst, con una importante colección de arte moderno, pero que para muchos es más importante el continente que el contenido, de lo sumamente raras que pueden resultar sus obras. 

En el complejo hay más museos y centros culturales: Architekturzentrum, Zoom Kindermuseum, Tabakmuseum, Tanzquartier Wien y el math.espace. 

La zona es un hervidero de gente, principalmente jóvenes, que descansan en los originales sillones de colores, que a pesar de su apariencia resultan cómodos.

Salimos del Museumsquartier y giramos hacia la izquierda para encontrarnos con la fachada del Volkstheater, el Teatro del Pueblo, construido para el público medio, siendo más amplio e inclinado el patio de butacas y con menos palcos. 

 
Volvemos hacia atrás, por la trasera del Museo de Historia Natural salimos de nuevo al Ring, en la confluencia del Burgring con Dr Karl Renner Ring, nombre del primer presidente de la República en 1945, que había sido canciller de 1918 a 1920. En la calle van despuntando los edificios de este tramo, donde se construyeron como símbolos del poder de la burguesía, utilizando estilos antiguos diferentes, cada uno con un estilo diferente, este tipo de construcción se llama historicismo. 

Lo primero y más cercano que vemos es el Monumento a la República, con una historia entre curiosa y rara:  fue construido en 1928, retirado en 1934 y reinstalado en 1961. En él hay tres bustos de tres hombres, Reumann, Adler y Hanusch, que fueron los que más contribuyeron a la proclamación de la República en 1918. 


Inmediatamente después se encuentra el edificio del Parlamento, construido entre 1873 y 1883 por el danés Teophil von Hansen, en cuya estructura se ve claramente la influencia arquitectónica griega, el modo de expresar el respeto a la cuna de la democracia, aunque Austria en esta época era una democracia imperial. Sus medidas son 145 m x 137 m.

A la puerta de entrada se accede por dos rampas laterales, decoradas con estatuas de historiadores griegos y romanos. A los pies de las rampas hay dos estatuas de Los domadores de caballos, de nuevo estas estatuas, en este caso en particular es una alegoría de cómo dejar la rabia antes de entrar en el Parlamento. Los dos mástiles a los lados sirven para izar las banderas cuando las cámaras de representantes se reúnen.  

En la fachada del edificio no falta su tímpano, con el relieve de El emperador reúne en parlamento los 17 territorios de la Corona en su tímpano. 


Ante el Parlamento se encuentra la fuente de Atenea, rodeada por los ríos del imperio, el Inn, el Danubio, el Elba y el Moldava. Fue instalada treinta años después de la construcción del edificio. 

Un detalle del funcionamiento del parlamento vienés es que existe un cuarto a disposición de los ciudadanos, el cuarto de consultas, donde los ciudadanos pueden entrar para comunicarse con los parlamentarios si se encuentran en el edificio en ese momento. 








Ya que estamos en el tramo del Ring que lleva su nombre, Dr. Karl Renner, no puede faltar su monumento, una escultura simpática (a alguien familiar y artista no le gustará nada este adjetivo, pero el arte se siente de muchas maneras sin necesidad de crearlo).

 
Con este monumento escultura hemos entrado en los jardines Rathauspark, jardines del Ayuntamiento, presididos por el impresionante edificio del Neus Rathaus, Nuevo Ayuntamiento. Fue construido en estilo neogótico entre 1872 y 1883, tiene unas medidas de 152 m x 127 m y cuenta con 1.575 salas. De su fachada destaca casi todo,  sus torres con pináculos, las estatuas que lo adornan y la impresionante logia con sus tracerías. 

Desde donde hacemos la foto, en el patio que precede al Ayuntamiento así como en uno de sus siete interiores, a los que se puede entrar si fuera hora de hacerlo, en Navidad se instala un mercadillo, iluminado con sus luces y por las fotos que he visto un espectáculo digno de ver y seguro que donde disfrutar de unas bonitas compras.


El edificio tiene una torre de 98 m de altura, porque no estaba permitido que fuera más alta, ya que cerca se encuentra la Votivkirche, con sus torres de 99 m, de modo que el poder religioso no se sintiera amenazado. Pero la torre fue rematada por la figura del Rathausmann, un soldado caballero con armadura, que mide 6 m, con lo que finalmente la torre fue más alta a pesar de la Iglesia.

Una copia de este soldado se encuentra en los jardines, y con esos zapatos no hace falta arma, con un puntapié bien dado y en el lugar adecuado…La malla verde que asoma por la parte superior no es el traje sino que le estaban dando un lavado de cara a la figura y estaba medio tapada.






En los jardines hay más estatuas, como la de Strauss padre, pero la noche está comenzado a caer, así que no entramos a buscarlas, nos conformamos con la de Bernhard Fischer von Erlach, uno de los arquitectos de Viena, que está justo en el patio de entrada.







 
En el sótano abovedado del Ayuntamiento se halla instalado un restaurante, Rathauskeller, keller significa bodega, así que el ambiente tiene que estar bien y la cocina parece que no es mala. En este momento lo dejamos apuntado porque la intención es cenar por esta zona si encontramos un lugar que nos cuadre a los dos, y no siempre estamos de acuerdo en nuestras elecciones.

Enfrente del Ayuntamiento se encuentra el Burgtheater. El original se encontraba en Michaelerplatz y fue derribado para construir el Hofburg, con lo que se construyó este edificio entre 1874 y 1888 en estilo barroco, y a pesar de la larga duración de la obra no lo hicieron bien los arquitectos, Gottfried Semper y Carl von Hasenauer, ya que aún siendo el primero el arquitecto de la Ópera de Dresde y del Teatro de Wagner en Bayreuth, este teatro tenía graves problemas de acústica, que se añadieron al problema de asientos sin visibilidad. ¿Qué habían tomado los arquitectos antes de planear y construir?

La solución al problema de acústica es de lo mejor: exigir a los actores una impostación adecuada de voz, creando el “burgtheaterton”, pero no he encontrado información sobre este método para dar más información del mismo.


El edificio sufrió graves daños durante la guerra, quedando sólo intactos los flancos y la gran escalinata; tras su restauración se reabrió en 1955 subsanando los defectos de construcción originales. 

Otro de esos detalles que nos sorprenden es que los actores son funcionarios y el nombramiento del director del teatro es discutido en los periódicos como asunto público importante, llegando a tener dimensión política.

En uno de los laterales del teatro se halla instalado un restaurante con terraza, que volvemos a apuntar porque nos parece interesante, aunque en las mesas se ve a las personas bien vestidas y nosotros vamos como vamos, de turistas cómodos. Esta opción me parece interesante porque posiblemente se pueda acceder al vestíbulo del teatro, ese es el nombre del restaurante, para cotillear el interior, Vestibule.

El Ayuntamiento comienza a iluminarse, y adquiere un aspecto entre palacio de príncipes, princesas y madrastras más que un lugar municipal. 


En la zona solo nos queda adentrarnos en el parque enfrente del Parlamento y a la derecha del Burgtheater, el Volksgarten, Jardín del Pueblo, concebido como parque público en 1820. En su interior hay una réplica del templo de Teseo, pero está vallado por reforma. Por este lugar Napoleón rompió las murallas de la ciudad, y cuando entró ordenó traer la estatua de Teseo de Antonio Canova, para albergarla se construyó este templo. Hoy en día la estatua se encuentra en el Museo de Historia del Arte, y el templo se utiliza para exposiciones y lecturas. 

También  hay un monumento a Franz Grillparzer, rodeado de sus creaciones literarias, pero desde lejos no nos llamó mucho la atención y no nos acercamos,  entre que la noche caía, el hambre azuzaba y el cansancio nos paralizaba decidimos dejarlo en la carpeta de asuntos pendientes. De fondo el edificio del Museo de Historia Natural. 


Otro de sus monumentos es el dedicado a Sisi, erigido inmediatamente después de su asesinato en 1898 por suscripción popular. Nos dio la sensación de algo de abandono, el estanque que le precede seco y con suciedad, el pedestal de la estatua con manchas…más que decir sí sí se dice no no, así no. 


Por una de sus esquinas el jardín se comunica con la Heldenplatz, con lo que está todo comunicado y trazando una buena ruta en un mapa se puede hacer el recorrido de mejor manera que la que lo hemos hecho nosotros, pero fuimos improvisando sobre la marcha, con un resultado satisfactorio a tenor de la visto. 

Desde el Burgtheater esta parte del Ring se llama Dr Karl Lueger Ring, alcalde de Viena entre 1897 y 1910, hasta su muerte. En este tramo destaca el edificio de la Universidad, institución creada por Rodolfo IV en 1365 con sede en el casco antiguo, pero al quedarse pequeñas las instalaciones se construyó en esta zona nueva de la ciudad, en estilo renacentista; en su interior hay unos bonitos patios. 

Las facultades están distribuidas por la ciudad, con lo que no existe el clásico Campus Universitario, aunque con los jardines que tienen en toda la ciudad tienen un buen campus repartido por toda ella.

El acceso a la Universidad es libre, no existen restricciones de admisión, el que quiera, como quiera y todo el tiempo que quiera; se conceden becas no remuneradas al término de la carrera. Ventajas para estudiar y no impedimentos, esto sí es un incentivo real. Los estudiantes tardan mucho en terminar los estudios de promedio, ya que compaginan estudios y trabajos.

La última parte del Ring es el Schottenring o Ring de los Escoceses, que es el tramo más sencillo de la gran avenida y que llega hasta el muelle del río, Franz Josefs Kai.

Nosotros no entramos a indagar por ninguno de estas dos zonas del Ring, ya es hora de decidir si vamos a cenar al Rathauskeller o al restaurante del Burgtheater, pero en esto aparece un elemento en discordia, en el número 4 de Dr Karl Lueger Ring, el Café Landtmann, donde se citaba la clase media. Lo abrió en 1873 un fabricante de café, y era el café favorito de Sigmund Freud, cuya casa y consultorio, ahora museo, no se encuentra muy lejos de aquí. 

Estando Sigmund de referencia, el voto es para el Café Landtmann, y es que la cabra siempre tira al psiquiatra. Por supuesto no nos quedemos en la terraza, la cena hay que disfrutarla en su interior.


Pedimos algo típicamente vienés, un Wiener Schnitzel, un filete de ternera empanado, que para que sea bueno tiene que ser de ternera blanca, y para ello su precio no será económico, pero por su tamaño y por lo bueno que resultó no fue realmente caro. Viene acompañado de una ensalada, en un cuenco aparte. Para acompañar la cena pedimos dos copas de vino del país, uno más fuerte para mi marido, y uno más suave para mí, la elección del maitre fue: St Laurent y Rub.Carnuntum, plenamente acertada.


Para volver al hotel en lugar de dar el rodeo por el Ring nos adentramos en el casco antiguo, saliendo a la calle Herrengasse, a la que tendremos que volver para pasearla con la luz del día, aunque iluminada en la noche también tiene su atractivo.


Calle que desemboca en una plaza ya como de la familia para nosotros, Michaelerplatz ,para salir a la segunda plaza de la familia, Albertinaplatz. En esta ocasión subimos a la plataforma por la que se accede al museo, donde se encuentra la estatua del príncipe Alberto, desde la que se disfrutan unas bonitas vistas de la Ópera y al frente el Hotel Sacher, famoso por haber inventando una de las más conocidas y riquísimas tartas de homónimo nombre.


Para llegar al hotel tenemos que pasar por la Ópera, donde la música nos atrae y nos encontramos la bonita sorpresa de la noche, una pantalla gigante retransmite la ópera que se desarrolla en su interior, no es en vivo aunque así lo pone en una esquina de la pantalla, es una grabación de dos días antes. 

Hay sillas que saca la Ópera para la gente, y además hay un señor que se encarga de colocar esterillas para que la gente se pueda sentar en el suelo más cómodamente, todo son facilidades para disfrutar de la música. 

 
El sonido era espectacular y envolvente, para todos, los de dentro y los de fuera, Parsifal de Wagner.


Salimos donde comenzamos, a Kärtner Ring, donde se encuentra el Hotel Imperial, instalado en el palacio de los duques de Württemberg, se abrió como hotel para los visitantes ilustres de la Exposición Universal de 1873. Durante la guerra Hitler estableció aquí su cuartel general, recibió en él a Mussolini y fue sede del cuartel general soviético de 1945 a 1955.

 
Viena en esta primera tarde nos ha calado los huesos, los oídos y el corazón, y solo hemos conocido una pequeña parte, que todavía nos queda por descubrir sus secretos.

9 de junio de 2011

Austria - Viena - Hofburg - In der Burg - Schweizertor - Schweizerhof - Stallburg - Josefsplatz - Prunksaal - Augustinerkirche - Burggaten - Heldenplatz - Neue Burg

El imperial y grandioso Hofburg


Desde Ballhausplatz se vuelve a acceder al complejo del Hofburg, aunque nosotros lo hicimos por una cuestión de logística mal planteada desde Michaelerplatz, y se entra al patio In der Burg (que significa en el castillo), con una estatua de Francisco I en el centro, rodeado por las alegorías de la Fortaleza, la Paz, la Fe y la Justicia. 


Al frente se encuentra Amalienburg, el castillo de Amalia, construido por Rodolfo II en 1575, que lleva el nombre de la viuda de José I y donde se encuentran las habitaciones de Sisi. En su fachada destacan los dos relojes, el solar y el construido por Tycho Brahe a finales del siglo XVI. A la izquierda de este edificio se halla la puerta que comunica con la Ballhausplatz.

A la izquierda (no se ve en la foto ni siquiera una esquina) se encuentra el Leopoldinischer o Ala Leopoldina, construido por el arquitecto más nombrado de Viena, Fischer von Erlach (realmente dos, padre e hijo), para unir los edificios que estaban inconexos en el complejo del palacio, y que habían quedado destruidos durante el asedio turco de 1683. Este edificio fue la vivienda de la emperatriz Maria Teresa y de su hijo José II. Actualmente es la Residencia Oficial del Presidente de la República y no se puede visitar; si ondean las banderas austriaca y europea sobre el tejado es que el presidente está presente, y este día no ondeaban. 

A la derecha la Reichskanzleitrakt o Cancillería Imperial, construido por Carlos VI en 1723, aunque el ala izquierda forma parte del antiguo castillo construido en el siglo XIII. En este edificio es donde se encuentran los apartamentos de Francisco José. 

Frente a Amalienburg una preciosa puerta renacentista, Schweizertor, con columnas de mármol rojo y negro que parecían madera; puerta que daba acceso al castillo antiguo, que estaba aislado en el origen del Hofburg. Ante la puerta se encuentra el foso, con su puente levadizo; sobre la puerta hay dos poleas redondas (a los lados del arco) que revelan la existencia de este puente. 




Esta puerta da paso al Schweizerhof o Patio de los Suizos, la parte más antigua del castillo. Su nombre se debe a la guardia suiza que custodiaba el palacio, al servicio de Maria Teresa. 

 
A la izquierda según se entra (derecha mirando la foto) se encuentra la Schweizerbrunnen, fuente construida en 1552, y al fondo, subiendo las escaleras desde la que está tomada la foto, la Burgkapelle, donde comenzó a cantar el coro de la Corte, precedente de los Niños Cantores de Viena; pero que está cerrada (abierta de lunes a jueves, pero era jueves y no tocaba). 
 
Bajo la escalera de la iglesia se halla la entrada a la Schatzkammer o Cámara del Tesoro, donde se exponen los Tesoros Secular y Eclesiásticos durante los años de reinado de los Habsburgo, pero nosotros decidimos no entrar. 


En este círculo casi vicioso que tenemos de paseo volvemos a salir a Michaelerplatz, ahora tomamos la calle Reitschulgasse, y en lugar de tomar la acera por la que subimos lo hacemos por la contraria, en la que hay unos soportales, con lo que nos topamos sin saberlo con el Stallburg, los establos reales. El edificio fue construido por Fernando I como residencia de su hijo Maximiliano II, pero nunca lo habitó y se utilizó como establos desde el principio.

 
Los establos están alrededor de un patio con tres pisos de arquerías, que gracias a unos cristales se puede ver la construcción así como a sus habitantes, los bonitos caballos Lipizzanos, una raza cruce de ejemplares españoles, árabes y bereberes, que comenzaron a criarse en Trieste, Eslovenia; los cristales son a prueba de ruidos para no molestarles.
Como curiosidad, los potros nacen con la piel oscura o negra y se convierten en blancos entre los cuatro y los diez años.

Se pueden ver los caballos cuando los llevan del Stallburg a la Escuela Española de Equitación, situada enfrente, pero nosotros no coincidimos con este ecuestre y bonito desfile, así que nos conformamos con verles en su “hotelito”. 

Al salir de los soportales se entra en Josepfsplatz, plaza por la que antes habíamos pasado pero en la que no nos detuvimos por intentar llegar a buena hora para visitar los apartamentos imperiales del Hofburg

Preside la plaza la estatua de José II, bajo cuyo reinado Austria se convirtió en una potencia europea y Viena una importante capital cultural.

En el lado derecho de la plaza (de la foto) se encuentra la Escuela Española de Equitación o Spanische Hofreitschule, aunque la entrada del público creo que no se realiza por esta puerta; donde se celebran espectáculos con los caballos lipizzanos, a los que hay que reservar con antelación, o se puede intentar asistir a los ejercicios matinales, previa compra de entrada el mismo día. Al lado de esta escuela está el Redoutensaaltrakt o Sala de Baile, donde se celebraban los bailes de máscaras, que no es visitable pero en la que esporádicamente se celebran conciertos y también conferencias del Centro de Congresos. 


Al frente se halla la Nationalbibliothek o Biblioteca Nacional, que en este caso necesita poca traducción la verdad, erigida por Von Erlach el Joven según proyecto de su padre. La fachada está rematada en el centro por la escultura de Minerva sobre su cuadriga, a la derecha Gea con la esfera terrestre, y a la izquierda Altas con la esfera celeste

A la biblioteca entramos, 7€, porque en su interior se halla la Prunksaal o Sala Suntuosa o Imperial, comenzada a construir por Von Erlach padre en 1719 y terminada por el hijo, bajo el reinado de Carlos VI. Una biblioteca impresionante, con librerías de nogal, de dos pisos, aunque sólo podemos pasear por el inferior, más quisiéramos haber subido al superior. En el centro bajo la cúpula, con una pintura que representa la Glorificación de Carlos VI, una estatua del mismo, y rodeándola cuatro bellos globos terrestres.

Una biblioteca impresionante, con librerías de nogal, de dos pisos, aunque sólo podemos pasear por el inferior, más quisiéramos haber subido al superior. En el centro bajo la cúpula, con una pintura que representa la Glorificación de Carlos VI, una estatua del mismo, y rodeándola cuatro bellos globos terrestres.




La sala tiene 77,7 m de largo, 14,2 m de ancho y una altura de 19,6 m. Cuenta con 200.000 libros de 1501 a 1850, aunque los fondos de la biblioteca en total ascienden a ocho millones de libros y objetos varios. 

El detalle curioso es que una parte de las estanterías inferiores es giratoria y da acceso a una “biblioteca oculta”. 


La visita a la biblioteca merece la pena, pero nosotros nos quedamos prendados de la Marsh Library de Dublín, menos imperial pero más coqueta, fue un flechazo desde el primer momento y es difícil de superar, aunque nunca se sabe; más comparativa por su grandeza sería la Long Hall del Trinity College, también en Dublín. 

Salimos de nuevo a Josefsplatz, en el lado de la plaza que queda por descubrir, a nuestra izquierda mirando la foto de la plaza, se halla la entrada a la Augustinerkirche, del siglo XIII pero con sucesivas reformas, que forma parte del convento del palacio. En ella se celebraban las bodas de los Habsburgo, como la María Luisa y Napoleón en 1810, aunque él no asistió, y la de Francisco José y Sisi en 1854, pero su interior no es demasiado imperial, curioso con el nivel que encontraremos en otras iglesias de la ciudad.


Si, aunque no lo parece, la iglesia es el edificio blanco que ahora vemos a la derecha en la foto, aquí se encuentra su entrada y no en la calle Augustinerstrasse. Cierran la plaza, frente a la Biblioteca el palacio Pallavicini, la casa de Harry Lime en El tercer hombre y al lado el palacio Pallfy, con la fachada color verde, donde comenzó su carrera Mozart de niño prodigio, y que actualmente acoge un centro cultural.

Entramos en la iglesia y en la nave derecha se encuentra la tumba de la princesa Maria Cristina, hija preferida de Maria Teresa, obra de Antonio Canova, aunque la tumba está vacía ya que estos Habsburgo para los enterramientos eran bien raritos ellos. 


Al final de esta nave se encuentra la entrada a la Lorettokapelle o Capilla de Loreto, donde a través de una reja se pueden ver las 54 urnas de plata que contienen los corazones imperiales de los Habsburgo, de 1637 a 1878, solo sus corazones ya que tenían la extraña costumbre de desmembrarse para ser enterrados en varios lugares, y este es el primero de ellos por el que pasamos, pero la capilla está en reformas o algo parecido porque el austriaco o el alemán no lo dominamos, con lo que no vemos estas morbosas urnas. Las vísceras restantes se encuentran en la cripta de la catedral Stephansdom.

Pasamos de nuevo por Albertinaplatz y por una calle pequeña que parece cortada salimos a una de las entradas al Burggaten o Jardín del Castillo, al que también se puede llegar desde el Schweizerhof, pero estamos empeñados en dar vueltas por los mismos lugares, y es que es complicado ir viendo todo sin repetir sobre nuestros propios pasos. 


Con el buen tiempo que hace es normal que la gente aproveche los parques y jardines.

El parque se construyó en 1819 con el nombre de Kaisergarten o Jardín del Emperador para tapar el hueco que había dejado la voladura de las murallas que hicieron las tropas de Napoleón antes de salir de Viena, y que no habían servido para evitar su entrada. En 1919, la Primera República Austriaca le cambió el nombre y lo abrió al público, ya que hasta el momento estaba reservado exclusivamente a los miembros de la Corte. 

Según entramos a la derecha se encuentra el Palmenhaus, un invernadero de estilo Jugendstil, en el que se ha instalado un café, en el que no había ninguna mesa, y en esta ocasión la buscamos, y no somos de parar todo lo que deberíamos y lo que nuestros cuerpos necesitarían, pero conocer no ocupa lugar sino tiempo.

En la parte del fondo del invernadero la Shmetteringhaus o Casa de las Mariposas, que ya ha cerrado; pero dado que en el mariposario de Amsterdam tuve mis más y mis menos con estos animalitos incluso mejor que esté cerrado, que soy muy histérica y puedo acabar a golpes de guía con ellas si se me posan (muy bonitas sus alas pero sus cuerpos no dejan de ser "agusanados"). 

Al frente según hemos entrado se encuentra la fachada posterior del Neue Burg (más adelante conoceremos más de él).


En el parque hay varias estatuas, una es la de Francisco José, muy prusiano él. 


Pero la estatua más solicitada para fotografiar y fotografiarse es la de Mozart, obra de Viktor Tilgner, de 1896.


En el parterre delante de la estatua una bonita clave de sol floral, la primavera parece querer llegar a Viena, además el tiempo está siendo espléndido, mientras que las noticias que nos llegaban de España eran de lluvias torrenciales. 











Llegando a Mozart tenemos que tener un intermedio musical:


 
Al final de la fachada posterior del Neue Burg hay un pasillo que conduce a la Heldenplatz o Plaza de los Héroes, una de las plazas más impresionantes, en grandeza, de Viena. 

 
Y por supuesto la entrada principal del Neue Burg o Nuevo Palacio o Castillo, donde se forjó la última etapa del imperio de los Habsburgo, a los cinco años de su terminación cayó el imperio.

Presenta una impresionante fachada convexa con estatuas que evocan la historia de Austria. Actualmente forma parte de la Biblioteca Nacional y aloja varios museos en su interior.


En la plaza destacan dos estatuas, la del Príncipe Eugenio de Saboya (en la foto superior), que hizo retroceder a los turcos en su segundo asedio a la ciudad en 1683, y en el centro la del archiduque Carlos (en la foto inferior), que fue el primer comandante que ganó una batalla contra Napoleón después de su ocupación en 1805, detrás de la cual asoman las torres del Neus Rathaus o Nuevo Ayuntamiento. 


En esta plaza proclamó Hitler en 1938, desde el balcón del Neue Burg, la anexión de Austria al Tercer Reich ante 70.000 vieneses, en aquellos momentos inmensamente contentos.


Con todas las distancias hacia la historia real, tanto del país como de la familia protagonista en la que se basa, una película que nos acercó a esta realidad de dos opciones políticas en Austria que enfrentó a los austriacos (el cine sigue con sus enseñanzas), Sonrisas y lágrimas (The sound of music)


A la izquierda, mirando hacia el Neue Burg, se encuentran las fachadas de la Zeremoniensaal, construido como salón del trono, y la de la Festsaal, una enorme sala de fiestas de 1.000 m2. Ambos edificios ahora forman parte del centro de congresos.

A la derecha la Äusseres Burgtor, Puerta del Castillo, un resto de la antigua bastilla bombardeada por Napoleón e inaugurada como puerta en 1824 con Francisco I. Posteriormente fue un monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial, y luego a los de la Segunda. 

 

8 de junio de 2011

Austria - Viena - Hofburg - Silberkammer - Museo Sisi - Kaiserappartements

Buscando a Sisi emperatriz

Continuamos en Michaelerplatz, que es donde se encuentra una de las entradas al lugar que queríamos visitar y de ahí las prisas por llegar, el Hofburg o Palacio Imperial, un complejo de 240.000 m2 de jardines, edificios y plazas, donde vivieron los Habsburgo durante más de seis siglos, desde el primer emperador, Rodolfo I en 1279, al último, Carlos I en 1918. Con el deseo de los emperadores de superar a sus predecesores se fueron añadiendo nuevos sectores.

A la plaza asoma la entrada al palacio con forma semicircular, Michaelertrakt, rematada con esculturas que representan el poder terrestre y marítimo de Austria. Están restaurando la entrada, aunque en la foto no se nota demasiado; en ella hay tres arcos de entrada entre los que se encuentran las esculturas de Los trabajos de Hércules


A ambos lados de esta impresionante fachada hay dos fuentes, la de la derecha es una alegoría de El medio terrestre, y la izquierda de El medio marino. Detalle de la primera, siempre y cuando consideremos que esta izquierda y derecha sea mirando de frente, ¡¡hemos encontrado a Gollum!!



Entramos al palacio que da a una rotonda sobre la que se ve la cúpula exterior, a mano derecha se encuentra la entrada, previo pago de 10,50€, a la Silberkammer (Platería de la Corte), el Museo Sisi y los Kaiserappartements (Apartamentos Imperiales). En el precio se incluye la posibilidad de tomar una audioguía, por la que optamos sin ninguna duda.

El recorrido comienza por la Silberkammer, con una colección extensa de vajillas, cuberterías, cristalerías, utensilios de cocina, elementos decorativos para las mesas de comedor. Impresionantes esas vajillas de plata o de oro, las porcelanas japonesas, los diseños con dibujos florales o rústicos. Les faltaba tiempo para utilizar tanto objeto. 

Curiosidades que llamaron nuestra atención: los vasos de cristal en color verde eran para los vinos del Rhin, y la ropa de casa de la corte era de color amarillo. 

Se pueden ver menús de la corte:


Aguamaniles y orinales, todos ellos muy imperiales por supuesto. 


Servilletas dobladas solo para uso del emperador, con tres huecos internos donde le colocaban tres panecillos, los otros huecos no recuerdo que en la audioguía contaran su cometido.


En otras ocasiones formaban figuras con las servilletas, cuyas dimensiones eran de 1 m x 1 m para poder conseguirlas. Estoy pensando yo que para Navidad podía hacer algo así, aunque tendríamos que utilizar todos la misma servilleta para que entrara la vajilla y la comida.

 
Hay un espectacular centro de mesa de bronce, de ¡33 m!, con sus candelabros, que fue realizado en torno a 1800. 


Otros centros de mesa son un referente al estilo religioso, con su relicario tríptico.


Terminamos esta visita, que no ha sido por orden de visión para el blog, con un barreño y una colección de jarras de plata y de cristal, con las que los emperadores obsequiaban a personas de edad avanzada los Jueves Santo, a los que les lavaban los pies, además de darles también una bolsa con 30 monedas de plata; todo ello en referencia a Judas. 


Es curioso como una visita que pensábamos que no nos llevaría mucho tiempo al final duró más, pero fue sumamente interesante, por la cantidad de piezas que se pueden ver y por las explicaciones de la audioguía. 
Se sale de esta colección para subir por la escalera del palacio,.


Al final de la escalera se entra en una sala donde hay una maqueta del complejo del Hofburg, para hacerse una buena idea de su inmenso tamaño y de los edificios que lo forman.


Para entrar en el Museo Sisi, donde ya no se pueden hacer fotos, prohibición que respetamos. En ella se desmitifica a Sisi y a Romy Schneider con su papel de la emperatriz. Se muestran tres vestidos: el de la despedida de soltera (blanco y ribetes en verde), el del viaje a Hungría (blanco con detalles azules casi negros), y uno de los que utilizó a raíz de la muerte del suicidio de su hijo Rodolfo de 30 años en Mayerling, totalmente negro, hasta los complementos como las joyas, el paraguas. 

Las joyas son reproducciones, está el famoso retrato de Winterhalter de Sisi con sus horquillas de estrellas en diamante, la farmacia ambulante con la que viajaba, el lujoso vagón de tren en el que viajaba, pero cuando lo hacía por mar le gustaba viajar en cubierta, más si había tormentas y el mar estaba bravo…todo ello mientras por la audioguía nos desgranan su extraña personalidad, romántica-meláncolica-depresiva, obsesionada con la alimentación y la delgadez, por el cuidado de su largo pelo, su rechazo a la corte, la devoción de su marido a pesar de todo…Un mundo de locos es lo que vivió esta extraña pareja, hasta que todo terminó el 10 de septiembre de 1898, cuando fue asesinada en Ginebra por un anarquista italiano.

 

Desde el museo se accede a los apartamentos imperiales-kaiserappartements, donde continúa la prohibición de realizar fotografías, que seguimos cumpliendo. Se pasa por las dependencias del archiduque Esteban, donde llama la atención por el nombre tan actual, el gabinete de los fumadores. A continuación por el ala del emperador Francisco José, con su sala de audiencias donde recibía de pie a los ciudadanos que lo habían solicitado (pocos a la vez, que si no se cansaba), el despacho y el dormitorio. Seguidamente se halla el ala de Sisi, que se encuentra en el palacio de Amalienburg, con el gabinete-dormitorio, donde destaca la cama situada en el centro, petición de la emperatriz, el despacho, la mesa-tocador donde la peinaban durante horas; la sala de gimnasio, con unas espalderas y una anilla; el baño, a la higiene le prestaba importancia y es una exhibición que se ha incorporado recientemente. Se termina en el ala de Alejandro I, donde destaca el comedor imperial, dispuesto para recibir a los invitados. 

No es una gran colección, no es un gran palacio, comparado con el de Catalina la Grande en San Petersburgo por ejemplo, pero su visita es interesante, sobre todo para conocer mejor a esta emperatriz mito. 

Se sale del palacio y del museo a Ballhausplatz, donde se encuentra la sede del canciller austriaco, que nos quedará pendiente en este viaje, donde tuvieron lugar los principales acontecimientos de la historia de Austria: las reuniones del Congreso de Viena en 1814-1815 después de las Guerras Napoleónicas y donde se concibió la reorganización de Europa según Napoleón; las deliberaciones de 1914 y el ultimátum a Serbia, que condujeron al estallido de la Primera Guerra Mundial y el asesinato del canciller Doffuss por terroristas nacional socialistas austriacos en 1934, ya que muchos austriacos miraban con “envidia” la prosperidad alemana.

Pero el Hofburg, tal y como podemos ver (o intuir) en la foto de la maqueta, encierra más edificios, no todos visitables, con lo que continuaremos en él.