3 de marzo de 2011

Camboya - Angkor - Phnom Bakheng


El regalo de Angkor (de Alann y del chófer)

Con la visita de Sra Srang todo lo que estaba programado en el tour que había que visitar está visitado pero Alann nos hace una propuesta adelantándose a la idea que me rondaba la cabeza. Ya que el día está despejado podríamos intentar tener una puesta de sol en Angkor, lo malo es que vamos mal de tiempo porque la entrada a los templos las cierran a las 17.30 h y son casi las 17.20 h, ella no tiene voto para esto porque depende del conductor, pero él amablemente dice que lo vamos a intentar y para ello va más rápido de lo normal, y no solo esto sino que además tendrá que esperarnos más de lo que su horario del día establecía. 

Llegamos justos de tiempo al templo de Phnom Bakheng, con cientos de turistas que comienzan también la ascensión para la puesta de sol y a buen paso comenzamos la subida que se hace rodeando la montaña donde se encuentra.


Hay un camino más recto pero con más riesgos, las antiguas escaleras que conducían al templo, con escalones demasiado desnivelados y cubiertos de vegetación resbaladiza.


El templo está siendo tomado por los turistas, estamos llegando en masa, aparte de todos los que han llegado ya. 


Hay un medio de transporte alternativo a las piernas, que recuerda a los primeros turistas de Angkor, pero para el cual hay que reservar con antelación porque están muy solicitados.


Del templo no vemos nada, no tenemos tiempo para descubrirle, con lo que no voy a contar nada sobre él, me gusta hacerlo sobre los lugares conocidos y este se ha quedado pendiente. Lo que tenemos que hacer es buscar un sitio para contemplar el atardecer y no movernos para no perderlo, ya que esto es la jungla del turista y el que se mueve pierde la vez. Las vistas sobre Angkor Wat son magníficas pero altamente solicitadas.


Hay gente pululando por todas partes, algunos deben llevar en sus posiciones más de una hora e incluso los hay altamente preparados con sus equipos fotográficos.


Tenemos que elegir entre ver Angkor Wat en el atardecer o directamente el atardecer y elegimos esto último que es donde hay más posibilidades de tener un buen sitio y por lo menos ver un ocaso completo en este viaje.


Alann no entiende la pasión que tenemos por ver la puesta de sol, a ella le parece una solemne tontería y no entiende lo maravilloso del momento, la belleza del ocaso en sí mismo y del lugar, aunque la intento hacer entender que si en lugar de estar rodeados de cientos de personas estuviéramos solos mi marido y yo sería más romántico y mágico pero como es lo que hay que lo disfrutamos de igual manera, lo de romántico lo pilla un poco mejor pero poco, es una mujer demasiado práctica.

Aquí algunas fotos del bonito momento, que como comprenderéis fue un contínuo click click.




Posiblemente no sea la más bella puesta de sol que hayamos contemplado, sin irnos tan lejos en Extremadura sobre el Tajo o en Bayona (Galicia) sobre el mar han sido maravillosas, pero Angkor le da el triple de valor y la dosis necesaria de magia, exotismo y espiritualidad.

Camboya no nos podía dejar mejor regalo de despedida, han sido cuarenta y cinco minutos de alegría y a pesar de la gente y el tumulto, de silencio, porque pocas veces se oían voces, como mucho algún suspiro, y no solo mío.

Lo malo es que ahora hay que bajar y cuanto antes mejor que la noche cae y bajar por la ladera a oscuras no va a ser lo mejor, con lo que este templo que pinta muy interesante en su construcción, con muchas torres en los niveles que lo componen, no podemos ni echarle un vistazo rápido, así que se queda pendiente para una próxima visita a Angkor.

2 de marzo de 2011

Camboya - Angkor - Sra Srang


El baño real

A la salida de Banteay Kdei la última visita programada de hoy es la del Sra Srang. 


Es el Estanque de las Abluciones o Baño Real, de 800 m de largo y 400 m de ancho, solo para uso del rey y sus esposas.


Por el sistema hidráulico del que dispone siempre está lleno de agua, incluso en la estación seca, y es uno de los lugares que recomiendan para ver un tranquilo amanecer. En el centro había una isla, ya no, en la que se construyó un templo, y si no queda isla no queda templo.


Con este estanque las visitas se han terminado pero tenemos un precioso detalle de Alann y finalizamos el día con una bonita visita sorpresa.

Camboya - Angkor - Banteay Kdei


Entre celdas 

Seguimos caminando a la salida del Ta Prohm para alcanzar el templo de Banteay Kdei o Ciudadela de las Celdas, un monasterio budista construido a finales del siglo XII, durante el reinado de Jayavarman VII. Estaba rodeado con un foso, ahora completamente seco.

 
No ha sido restaurado, sólo se le ha limpiado de vegetación y se ha apuntalado por muchas zonas ya que su estado es bastante precario.



El nombre viene porque la unión de pasillos, vestíbulos y “salones” forman un conjunto como de celdas donde resulta de lo más fácil perderse.


Al igual que vamos haciendo por casi todos los templos, entramos por una de sus puertas y salimos por la contraria, al final de la cual se haya el altar más llamativo y decorado de todos los que hemos visto en Angkor. Para hacer bien el camino hay que entrar por el este y salir por el oeste.


A la salida del templo,ya que en Vietnam no pudimos capturar a las motos con cuatro ocupantes, en Angkor malamente conseguimos hacer una. 


Para entrar y salir de este complejo rodeado por una muralla hay que pasar por nuestro amigo Jayavarman VII. 

1 de marzo de 2011

Camboya - Angkor - Ta Prohm


Los abrazos de las raíces (El libro de la selva)

Caminando desde el Ta Keo llegamos a una de las joyas de Angkor, el templo de Ta Prohm, que fue inmensamente rico, con 3.100 aldeas de las que se proveía con la imposición de tributos, con los que compraba piedras preciosas para adornar el santuario. Es uno de los pocos templos del complejo en los que una inscripción proporciona estos relevantes datos.


Según vamos entrando mi marido se da cuenta que de salida hay un rostro conocido, ¡¡Davide!!, uno de los italianos que conocimos el año pasado en Nueva Zelanda, ni corta ni perezosa corro detrás de él, aunque en ese momento ni recordaba el nombre, era un grupo de tres más el guía que me miran como si estuviera loca, y cuando lo tengo enfrente se le hace la luz al decirle en inglés “Last year in New Zealand”, sonríe y le hace gracia el encuentro. Él ha estado en Myanmar y no en Vietnam, que me lo recomienda para un próximo viaje. Las casualidades de la vida y los viajes son imprevisibles y sumamente divertidas y emocionantes. Este año cuatro parejas del tour de Nueva Zelanda y Davide hemos estado por Asia, menos éste último todos por Vietnam y Camboya.



Ta Prohm significa antepasado de Brahma, construyéndose el templo a finales del siglo XII, conocido como Rahavijara, Monasterio del Rey, fue dedicado a la madre del rey Jayavarman VII. El templo se alza sobre una pequeña colina y por supuesto está rodeado por un muro.

Está compuesto por varios edificios en un solo nivel pero resulta un poco laberíntico descubrirle, ya que hay muchos pasos cortados por las piedras caídas, pero lo han solucionado con indicaciones con flechas para seguir un recorrido; nosotros llevamos a Alann que nos dirige a su modo, y hay muchos pasos realizados con pasarelas de madera ante la dificultad de las piedras amontonadas.



Ta Prohm fue el templo que inspiró a la película de Disney El libro de la selva (pienso yo que posiblemente primero a Kipling, el autor del libro), y su belleza no se encuentra solo en sus piedras, sino en cómo ha sido devorado por la selva, lo que provocó numerosos derrumbes, y puede provocar más si se limpiara a fondo ya que parece que las raíces ahora hacen la doble función de sujetar y derribar.


Tuvo que ser una experiencia increíble ser un explorador del siglo XIX y encontrarse con este templo escondido entre árboles, raíces, vegetación…


Los efectos del avance del tiempo y de la naturaleza son evidentes. 


Estos jemeres eran pequeñitos hasta para mí.

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Las esculturas quedan escondidas entre los árboles y las piedras, misterio y susto a la vez.


Llegamos al árbol más famoso del templo gracias a una película, Tomb Raider, pero la que posa no se parece en nada a Angelina, bueno si, somos morenas y las dos tenemos cartucheras.

 
Creo que este árbol se llama ceiba y la imagen que proporciona al templo no se puede captar en foto totalmente, de verdad que hay que estar allí para sentir su grandeza, y no me refiero solo al tamaño. 


Otro de los árboles, en este caso creo que secuoya gigante, pero no hay que hacerme mucho caso porque podría ser que no, ya que yo con la botánica no me entiendo muy bien. 

 
Esta secuoya se deja caer sobre una de las galerías del templo, ¡¡Estoy aquí abajo!! Entre las raíces, los turistas y las piedras, ilusionada como una niña pequeña. 


 Y sintiendo el abrazo de las raíces. 



Las raíces se enroscan en las columnas, columnas en las que falta la imagen de Buda, que o fueron robadas o dañadas o saqueadas. Las raíces son como el agua, van buscando y abriendo su camino. 


Las imágenes que nos ofrece la naturaleza son maravillosas e increíbles, solo hay que cerrar los ojos para imaginarlo lleno de vegetación camuflado y alucinar más todavía.


A este árbol le llaman árbol cocodrilo pero yo no veo la imagen de este animal, será por la forma que tiene, como desplazándose sigilosamente sobre el templo.

 
Con mucha tristeza tenemos que salir del templo para seguir conociendo más de Angkor, pero es un lugar mágico donde pasarse el día y no cansarse de lo que se contempla.



Y hasta imaginarse allí bailando con el Rey Lui, Mowgli y Baloo, con la maravillosa voz de Louis Amstrong.


Es una de las visitas esperadas de Angkor y no decepciona lo más mínimo, ninguna lo ha hecho, pero esta al ser más conocida podría no impresionar tanto, pero no es posible, es increíble la conjunción de naturaleza y fe.