4 de noviembre de 2013

Chile - Isla de Pascua - Ahu Vai Uri - Ahu Tahai - Ahu Ko Te Riku



En el lugar de al lado

Desde el cementerio de Hanga Roa el camino sigue el curso de la costa y nosotros seguimos por él. 




Para llegar hasta el complejo del Ahu Tahai (mirar mapa y mapa de Hanga Roa), que significa lugar de al lado, con varios moái de espaldas al mar. 




El conjunto fue restaurado en 1970 por el arqueólogo Wiliam Mulloy, cuya tumba y la de su esposa se encuentra en este lugar, a los pies del ahu. La placa de su tumba está en tres idiomas, por este orden: castellano, rapanui e inglés. 




Hay tres ahu o plataformas, en el primero hay cinco moái, más o menos porque su estado no es completo y además falta uno de ellos completamente, que sería el sexto. 



Este ahu ecibe el nombre de Ahu Vai Uri. El sol aparte de quemarnos a nosotros, también lo hace con las fotografías. 

 



Se puede ver la rampa inclinada que conduce a la plataforma y delante de ella un círculo ceremonial de piedra, que recibe el nombre de paina.  




Hacia el interior, de frente a los moáis, por un lado se ve una hare vaka o hare paenga, una vivienda rapanui de piedra volcánica y forma de barco, con pequeñas y estrechas entradas, como las que vimos en la aldea ceremonial de Orongo




Frente a la vivienda una cueva, que por su cercanía al mar se utilizaría tanto como refugio como para guardar aparejos de pesca. 




Desde esta pequeña elevación de terreno se obtiene una buena vista del ahu al completo. 




En el suelo también se ven marcadas antiguas hare vaka, que están señalizadas para no ser pisadas. 




Entre el primer conjunto de moái, Ahu Vai Uri, y el segundo moái solitario hay una rampa que baja hasta el océano. 





Se trata de una rampa para canoas que da paso a una pequeña cala y a un pequeño muelle. 




Desde este pequeño muelle vemos la parte trasera del segundo moái. 




Subimos para conocer a los dos moái en solitario, el primero de ellos algo adelantado respecto a los otros dos, pero es que claro más atrás sería colocarlo en el mar ya que está al borde del acantilado. 




Este segundo moái en solitario sobre el ahu es realmente el Ahu Tahai

 



Ya sólo nos queda acercarnos hasta el tercer moái, que dicen que es el más antiguo de la isla. 

 



Se trata del Ahu Ko Te Riku, que lleva un pukao sobre su cabeza, el moái mide 5,2 m. Frente al ahu también hay un círculo ceremonial o paina




La otra particularidad del moái, aparte del pukao, es que tiene ojos, pero no sus ojos originales, se le han colocado recientemente con la aprobación del Consejo de Ancianos como una ilustración para los ojos profanos de los turistas. 




Los ojos se realizaban con coral blanco y escoria roja, siendo colocados una vez que los moái estaban instalados en sus ahu ceremoniales (siempre complicándose el trabajo, porque lo más lógico sería hacerlo antes de izar el moái sobre el ahu). Los rapanui creían que los moái con ojos tenían poderes sobrenaturales y emanaban energía o mana a través de ellos. 




Este moái, Ko Te Riku, es uno de los más fotografiados, junto con el moái Hinariru en Rano Raraku, ya no solo por la propia estatua y sus particularidades, sino por la cercanía a Hanga Roa y por las puestas de sol sobre él, que nosotros no tendremos la fortuna de disfrutar en ninguna de las tres tardes que pasamos en la isla. 




Dejamos atrás Hanga Roa y el Ahu Tahai. 




Seguimos caminando en dirección norte al lado del acantilado en esta pequeña isla paradisíaca y llena de misterios. 




Nos saltamos la desviación en el camino que se encuentra más delante de este ahu y que conduce al Museo Antropológico Padre Sebastian Englert, fundado en 1973 que recibe el nombre del párroco capuchino que vivió en la isla y convivió con los rapanui. Otra asignatura pendiente en la isla, porque seguro que este museo enseña mucho sobre la cultura rapanui, o por lo menos sobre lo que se sabe. 

Emprendemos un paseo junto al acantilado o por el camino de tierra para llegar a la cueva Ana Kakenga.


31 de octubre de 2013

Chile - Isla de Pascua - Caleta de Hanga Roa - Plaza Hotu Matu'a - Cementerio de Hanga Roa



Camino del cementerio

Tras la comida seguimos el paseo por Hanga Roa, estamos en la avenida Te Pito O Te Henua, que conduce hasta la pequeña caleta de Hanga Roa (mirar mapa), en la que dan la bienvenida dos moái, que hemos visto continuamente en nuestras entradas y salidas de la ciudad para hacer las excursiones. 




En la caleta hay amarrados botes de pesca, que me pareció se pueden negociar para dar paseos por el océano, principalmente para llegar a los islotes Motu Kao Kao, Motu Iti y Motu Nui





Paseamos por el muelle, un pequeño paseo paralelo a la caleta en la que hay restaurantes, tiendas y locales donde alquilar excursiones marinas, así como de buceo con bombona, y por supuesto con los islotes de nuevo como protagonistas, así como también por la fauna marina y sobre todo por ver un moái hundido. Siempre encontraremos razones para volver a la isla de Pascua. 




Al final de la calle una pequeña explanada desde donde tener buenas vistas marinas. 



Además hay un lugar para tenerlas de un modo descansado, tipo paraíso del Pacífico, aunque para los pequeños de estatura resulta como un banco para gigantes, ya que nos cuelgan los pies. 





Lo importante no es tener los pies colgando o en el suelo, es el bonito paisaje frente a nuestros ojos. Esta isla tiene el efecto hipnotizador y calmante en todos sus rincones, es como un bálsamo para el stress, para el alma, al final será real el poder de la piedra magnetica de Te Pito Te Henua.








Aunque hay momentos que quieres que duren más emprendemos el camino de salida de la caleta. 




Pero antes de salir vemos a la gente arremolinada junto al muelle, e incluso algunas han bajado al transparente agua, y es que hay unas bonitas y grandes tortugas allí, disfrutando el baño, y que además están acostumbradas a los humanos porque se dejaban acariciar más o menos.





Volvemos a los moái de bienvenida de entrada a la caleta, la plaza Hotu Matu'a.
 


Hay dos moái más, creo que se trata del Ahu Tautira (información con dudas porque no está contrastada, ya que podría ser este ahu y el Ahu Riata), restaurado en 1981, ya que del ahu o plataforma se sacaron piedras en 1929, por sugerencia del padre Englert, para construir casas al estilo europeo. 




Hora de volver a decidir: a nuestra derecha el camino, pasando frente al ahu, lleva hasta otro pequeña caleta, Hanga Piko, un pequeño puerto de los pescadores locales, donde llegan los barcos del continente con suministros y los cruceros; nosotros tomamos el camino a nuestra izquierda, la avenida Policarpo Toro





Es una zona de viviendas, aquí ya no hay actividad turística, ni tiendas ni restaurantes (por lo menos a simple vista), ni siquiera turistas, solo estos dos con rumbo definido, que se topan con lo que suponemos el taller de un artista de la madera, que exhibe sus obras a la entrada (a lo mejor era un local de copas con estas llamativas esculturas como gancho). 






En la confluencia de la avenida Policarpo Toro con la avenida Petero Atamu se encuentra el cementerio (mirar mapa), que data de 1951 aunque ya se utilizaba como lugar de enterramiento desde principios del siglo XX. Aparte de por ser una referencia geográfica para el camino que estamos emprendiendo, llegar hasta aquí era premeditado ya que en las guías figura como un lugar a visitar, y aunque suene morboso (muy de Halloween aprovechando el día que publico la entrada, como una carambola ritual) por los cementerios tenemos una pequeña debilidad.

El cementerio tiene vistas a la ensenada de la bahía Cook, y resulta muy coqueto (posiblemente un término poco adecuado para un lugar como éste) con sus pequeñas y coloridas lápidas, nada de magnificencias ni mausoleos, solo la tonalidad de las flores, el mar y pequeñas estatuas ya sean cristianas, ya sean paganas,  o algo extrañas para nuestros ojos, como enanitos de jardín o globos. 




Continuamos el paseo junto a la costa para llegar a una zona con varios ahu.