1 de enero de 2011

Vietnam - Hanoi (5) Templo de Quan Thanh - Templo de Jade - Teatro de Marionetas de Agua


De la fé y la diversión 

La próxima visita es el Templo de Quan Thanh, al que nos llevan en coche, que se agradece lo de no padecer el calor pero que a mí no me convence, por aquello de disfrutar de la ciudad con el caminar en ella, aunque es más práctico y rápido el transporte automovilístico claro. 

Después de la puerta con tres entradas (este número será nuestra compañía durante todo el viaje)  se halla el patio y el templo propiamente dicho.  En el patio una vendedora insistente nos acompaña tanto a la ida y a la vuelta. 

En el templo se venera a Huyen Thien Vo, guardián del norte de la ciudad de Thang Long, que la protege de los espíritus malignos En su interior hay una gran estatua en bronce de bronce de este guardián, de 4 m de altura, a la que los fieles suelen tocarle los pies (esto parece que es igual se sea santo o guardián).

Lo que llama la atención principalmente son sus columnas y paneles lacados en rojo (algunos más bermellón muy oscuro) y dorados, a los que ya nos vamos acostumbrando y no nos deslumbran tanto como al principio. 



Visita corta y al coche. Desde él nos tenemos que conformar con la visión reducida del lago Ho Tay, formado cuando se desvío el cauce del río Rojo por una inundación; es una zona donde se está instalando la nueva gente rica del país y los hoteles de lujo.

Hay dos leyendas para el origen del lago, la que más me gusta es la que cuenta que en el siglo XI un monje budista vietnamita, Khong Lo, prestó un gran servicio al emperador de China, quien le recompensó con una gran cantidad de bronce del que talló una gran campana.  El sonido de la campana llegaba hasta China, donde la Cría de Búfalo Dorado, confundiendo el sonido con la llamada de su madre, corrió en dirección sur, pisoteando el lugar y convirtiéndolo en un lago. La otra tiene que ver con otro animal, un zorro.

El lago está separado por la calle Thanh Nien de la laguna Ho Truc Bach, laguna de la Seda Blanca, llamada así en alusión a un palacio del siglo XVIII donde recluían a las concubinas rebeldes, que se ganaban el sustento tejiendo hermosas piezas de seda (suena a Las Mil y Una Noches).

Pasamos al lado de una pagoda que estaba en mi planning pero que al comenzar el día tardío no ha podido ser, la de Chua Tran Quoc, la más antigua de la ciudad, que data del año 541. Se erigió al lado del Río Rojo y fue trasladada a este lugar en el siglo XVII. Es una torre octogonal de once pisos que contiene una de las esculturas más preciadas del arte vietnamita, la del Buda Sakyamuni alcanzando el nirvana.

En la zona del lago Ho Tay, en dirección norte, hay más pagodas, templos y también palacios, pero por desgracia no están a nuestro alcance para conocerlos.

Pregunto a Huong por los restos de un B-52 que supuestamente hay en el pequeño lago Huu Tiep, cerca del Mausoleo de Ho Chi Minh, y dice que cree que le suena pero que no lo sabe muy bien (pocas ganas de comunicarse y menos de acercarnos allí, y no parece que vayamos mal del tiempo en las visitas programadas). Se mantiene aquí en memoria de los artilleros que derribaron el avión el 27 de diciembre de 1972.

Así que continuamos a nuestro próximo destino, después de dos días de verle y no entrar, por fin vamos a visitar el Templo de Jade, Ngoc Son, en el lago Hoan Kiem. Está dedicado a Trang Hung Dao, que derrotó a los mongoles cerca de la bahía de Ha Long en 1288 conduciendo a la flota de Kublai Khan hasta el estuario del río Bach Dang para hacerla encallar con la marea baja por las estacas que habían clavado bajo el agua; una táctica que ya había empleado en el 938 Ngo Quyen contra los chinos. 


También está dedicado a tres patrones más: el guardián de la literatura, el señor de las artes marciales y el protector de la medicina (en la foto).

En este templo el caballo es rojo, recordar el caballo blanco del templo de Bach Ma,  que yo lo tengo relacionado con el general chino Quang Cong, pero que si está aquí será por algo, aunque el templo sea para un militar que derrotó a los chinos...seguro que esto tiene una explicación que yo no tengo y que en el templo no caí en preguntar a Huong. 







En una pequeña sala hay una exposición de fotografías del templo y de ejemplares de tortugas, de esas que deben vivir en el lago pero que no asoman el caparazón. En una urna de cristal un ejemplar de 250 kg y 2,1 m de tamaño, para los incrédulos supongo, porque con este tamaño verse se tendrían que ver, ¿sopa de tortuga para todo el Barrio Antiguo quizás?

Por la parte trasera del templo se sale al templete psicodélicamente iluminado de rojo y verde en las noches, al que están preparando para las fiestas conmemorativas del milenio de la ciudad, supongo que las luces forman parte de las mismas.

Al salir del templo en un pequeño “horno” están quemando pertenencias de un fallecido, que aunque solo sean pertenencias da un poquito de “yuyu” la cosa, pero claro nuestra cultura de los muertos es más temeraria que la suya, que es más cercana y respetuosa al otro mundo.




 
Andando vamos al Teatro de Marionetas de Agua, Thanh Long Water Puppet Theatre, hoy nos toca representación. Nos sentamos en el vestíbulo de entrada, la sesión es a las 17 h y son 16.15 h, nuestra guía sigue con nosotros, le preguntamos si ella va a entrar y dice que no, que nos va a esperar fuera, mi marido y yo nos miramos y nos entendemos, ¿para qué nos va a esperar?, en teoría con esto se acaban las visitas, por nosotros se puede ir, se sorprende algo pero acepta encantada por supuesto y nos ofrece dejarnos al chófer con el coche para que nos acerque al hotel, de nuevo ¿para qué si está al lado del teatro?, caminando se llega en poco más de cinco minutos, así que quedamos para la jornada de mañana, a las 8 h. 

A las 16.45 nos dejan entrar al entrar, para hacer fotos se paga 1$ y para tomar vídeo 4$.





Este espectáculo (roi nuoc) se realiza con marionetas realizadas con madera de higuera, que es más resistente al agua, pero aún así no tienen una vida eterna porque el agua machaca sus bonitos colores y la propia madera, y si se utilizan mucho solo duran de tres a cuatro meses. Tiene su origen en el cultivo de arroz en el delta del río Rojo, donde los titiriteros se adaptaron al medio, como consecuencia de las continuas inundaciones. 

Normalmente no son muy grandes pero las hay que pueden medir 102 cm y pesar hasta 16 kg, con lo que puede significar mover eso con una caña de bambú que es con lo que las manejan los artistas detrás del telón y metido en agua hasta la cintura.

No tenía muy claro que espectáculo veríamos porque además desde pequeña yo no he sido muy de marionetas o guiñoles, de mayor he ido pillándoles el gusto, pero estoy dispuesta a dejarme llevar e intentar disfrutar.

Primero sale la orquesta, con esos instrumentos que ya reconocemos pero de los que no podemos decir sus nombres y dos cantantes que también son narradoras, aunque claro en vietnamita, y solo puedes intuir lo que cuentan por el tono de voz y la acción del escenario y la marioneta, pero está bien contado y ejecutado que realmente sobran las palabras.

Y comienza el espectáculo, sale un personaje llamado Teu que es como una especie de payaso-bufón-niño travieso con cuatro pelos mal puestos en su cabeza; cuatro dragones que realizan una bonita danza expulsando agua por sus bocas a modo de fuego (de lo más bonito y con movimientos muy rápidos) y con fuegos artificiales en el agua; niños en un búfalo de agua tocando la flauta; escenas de plantación de arroz; niños cazando ranas; patos felices hasta que aparece un zorro; escenas de pesca desde un sampán; una procesión o festival con mandarines (es increíble como giran por el estanque estas marionetas tan largas); un ave fénix danzando y cortejando a la señora ave fénix; por supuesto la leyenda de la tortuga y la espada, con el templo y el puente; una carrera de juncos…

Son 17 episodios de la vida cotidiana y de sus leyendas que no son nada pesados, que te hacen sonreír y sobre todo valorar el trabajo detrás de esas cortinas de bambú. Por un momento te puedes sentir como un niño entre los arrozales y gritar cuando sale el zorro malo, o cuando el pescador no ve a la carpa, reírte con el Teu…

Al final salen los titiriteros que los manejan, que reciben un fuerte aplauso, o bien somos todos muy educados o realmente nos ha gustado a todos tanto como nos ha gustado a nosotros. Se puede ver que de fondo en el escenario está la Puerta de la Constelación del Templo de la Literatura.




Al ir andando hacia el  hotel nos encontramos con una marabunta de ciclos, ni que fuera una competición, en muchos tours tienen incluida esta excursión y en este son muchos turistas los que salen juntos a tomar la ciudad sobre ruedas.








 
De nuevo el calor y las pocas ganas de excursionar en busca de un restaurante nos hace quedarnos a cenar en el hotel después de tomar una ducha reconfortante e hidratante (turismo y calor agotador no cuadran bien). Lo hacemos en compañía de Andrómeda, pero para no molestarla con nuestra masticar nos sentamos lejos de ella, lo suficiente para escucharla pero que no nos escuche a nosotros. 


 



Hoy toca soñar con arrozales, niños y marionetas, eso sí, con mucha sabiduría de las piedras y tortugas del Templo de la Literatura.

 


30 de diciembre de 2010

Vietnam - Hanoi (4) Templo de la Literatura


Caminando entre la sabiduría y el conocimiento 

Nuestra guía se llama Huong, que pronunciado suena raro porque son muy guturales (ongggg), así que yo decido llamarla tal y como se escribe. 

Hasta hoy teníamos la duda de si estaríamos solos en el tour o tendríamos compañía, porque mes y medio antes de salir pregunté en la agencia cuantos éramos, y en esa fecha ya éramos ¡¡2!!. Lo bueno del tema es que el requisito mínimo para no cancelar el viaje es que hubiera dos viajeros. La semana antes de salir volví a realizar la pregunta y en esta ocasión éramos ¡¡2!!, vamos que la cosa estaba hecha, en una semana no creo que nadie se decidiera por hacer este tour, más cuando se necesita un visado para entrar en Vietnam.

Y la duda que me surgía al iniciarlo es ¿mantendrían el tour intacto? ¿nos mezclarían con cualquier otro?, porque cuando se elije un tour es por muchas razones, y una de las más importantes son los lugares a visitar, con lo que los cambios imprevistos pueden ser para bien o para mal. Pues la respuesta es que es de lo más normal hacer el tour en parejas  en el sudeste asiático, porque es un destino de luna de miel y así parece todo más romántico; y también el dong es el dong, así que a partir de dos todo es grupo y se puede hacer un tour, ya que sus costes deben ser bajos y el beneficio lo bastante importante. Esto lo apunto por si  podemos volver al país a conocer zonas interesantes a las que no nos ha dado tiempo llegar  y montar nuestro propio viaje.

Salimos del hotel y nos espera nuestro transporte, un Toyota plateado con aire acondicionado, ¡¡¡que gustito!!! y conocemos a nuestro conductor que no habla español pero que siempre sonríe y que cuando le doy las gracias en castellano siempre contesta gracias, menos cuando se las intento dar en vietnamita que creo que no me entiende y no me contesta.

Nuestra primera visita de la mano de Huong es al Templo de la Literatura, Van Mieu, la primera Universidad de Vietnam y el complejo arquitectónico más antiguo de Hanoi. Fue construido en honor a Confucio en 1070 para educar a los hijos de los mandarines y a la realeza, así como para honrar a los eruditos y hombres de letras.  En el siglo XV la Universidad conoció su época dorada y funcionó unos 700 años,  hasta su traslado por el emperador Gia Long a la nueva capital, Hué, en 1802. 

Todo el complejo está rodeado por un muro y tiene cinco patios separados por puertas  y muros.

La puerta exterior es el Gran Pórtico, custodiada en su interior a los lados por dos leones-perro (me parecen más dragones extraños) que dejan entrar lo bueno y dejan fuera lo malo (yo pasé con lo que soy buena).


La puerta conduce al primer patio, un extenso jardín con tres caminos, el central estaba reservado para el rey y los de los lados para mandarines administrativos y mandarines militares; a ambos lados de los caminos laterales unos estanques de lotos.

 
Nuestra guía toma el camino de la derecha para entrar al recinto, yo hubiera preferido entrar como una emperatriz pero de momento me dejo llevar y voy escuchando sus explicaciones al tiempo que ojeo la guía que he elaborado de refilón, mientras mi marido hace lo primero a intervalos y se dedica a las fotos.

La siguiente puerta es la Gran Puerta del Medio, flanqueada por las Puertas de la Virtud Lograda a la derecha (se ve en la foto superior) y la del Talento Alcanzado a la izquierda, ambas en continuación a los caminos de los mandarines. En el tejado de esta Gran Puerta destacan unas carpas que representan a los estudiantes que aspiran a ser laureados como las carpas desean convertirse en dragones.

 
Esta puerta conduce al Gran Patio del Medio, nuevamente con tres caminos y con dos estanques. El camino central conduce hasta la Puerta o Pabellón de la Constelación de la Literatura, que es uno de los símbolos de Hanoi, con cuatro círculos de madera en cada ventana que representan el sol y que se encuentra en los billetes de 100.000 dongs.

 
Tras la puerta se halla el estanque de la Claridad Celestial, que le corta el paso al mismísimo emperador a no ser que le llevaran en sampán. Los mandarines siguen por sus caminos. 


El estanque está rodeado por el Jardín de las Estelas, con cuatro pabellones en cada lado, en los que se encuentran 82 estelas, de las 112 originales que el emperador Le Thanh Tong ordenó erigir en 1484 para registrar los nombres, lugares de nacimiento y logros de los hombres doctorados en humanidades en cada examen trienal desde 1442. 

 
Cada estela se apoya en una tortuga de piedra, que simboliza la longevidad y la inteligencia, y lo hay que hacer con ella es: primero tocarle la cabeza a la tortuga y luego la propia, como una especie de conjuro para que nos traspasen estas virtudes.


En cada lado, en medio de los dos pabellones delanteros hay  dos pequeños “templetes”, en los que se encuentran dos de las tortugas más antiguas.

Durante la guerra sepultaron todas las estelas y las tortugas con arena y hormigón para protegerlas de las bombas.

La siguiente puerta es la del Gran Éxito que da al cuarto patio, el patio de los Sabios, donde parece ser que se celebra una partida de ajedrez humano durante el Tet (Año Nuevo). 


Al fondo del Patio se encuentra la Gran Casa de Ceremonias, con un altar con dos grullas sobre tortugas (las pobres parecen estar espatarradas por el peso), a las que era imposible fotografiar en soledad por la avalancha de turistas que pululábamos por el complejo.


En una especie de pequeño patio alargado por detrás se encuentra un incensario con un par de dragones de mirada cachonda, como encendiendo las varillas con sus soplidos. 

 
Detrás se halla el santuario Dai Thanh, con el altar dedicado a Confucio, que está acompañado de sus cuatro discípulos más cercanos. En este altar realizaban las ofrendas el emperador y los mandarines. Una profusión de rojos y dorados es su decoración, tanto en las columnas como en las figuras. 


Detrás del santuario Dai Thanh se encuentra la Puerta Real que da al quinto y último patio, dedicado a los padres de Confucio, donde se situaba la Universidad y que fue bombardeado por los franceses (por error cuentan). La foto está tomada desde este último patio.


Al fondo del patio primero hay un pabellón donde se ha habilitado una Sala de Música en el lateral izquierdo, y donde disfrutamos de un pequeño concierto con instrumentos muy curiosos, como uno que constaba de una sola cuerda. 

 
Terminado el concierto compramos un cd por 5$, ya que solo estábamos mi marido y yo de público, las mujeres se esforzaron y además nos gustó. Un vídeo corto para que os hagáis una idea del sonido; en casa lo hemos escuchado y suena bien, con lo que no sólo fue que nos hechizara el templo. 


Detrás del pabellón otro pequeño patio y a cada lado dos pequeños templetes, uno con una Campana y el otro con el Gran Tambor. 

Por último se halla el Santuario Kai Thanh, enteramente de madera pero sin lacar, donde se venera a tres emperadores: Ly Thanh Tong, que ordenó la construcción del templo; Ly Nhan Tong, que fundó la Universidad, y Le Thanh Tong, que reformó el sistema de educación. 

 
Unas escaleras permiten subir a un balcón para contemplar los tejados con otra perspectiva más cercana.


Para salir le digo a Huong que lo haremos por el camino de los emperadores. 
Esta es una de las visitas imprescindibles en la ciudad, que acerca a la historia, a la educación y a los sabios del país. La pena es haberla hecha al ritmo y por el camino de entrada de Huong, y también por encontrarnos con miles de turistas que no te dejaban sentir la magia de sus piedras, pero con decisión y paciencia se disfruta mucho de este increíble lugar. 

Un mapa de este complejo donde poder ver la estructura y las diferentes construcciones que en él se encuentran:



Al ser una visita importante de la ciudad esta capítulo se lo dedico exclusivamente al Templo de la Literatura y continuamos el resto de la tarde en el siguiente.

29 de diciembre de 2010

Vietnam - Hanoi (3) Hoa Lo - Mausoleo de HCM - Pagoda del Pilar Único

De Indochina a Vietnam reunificado en unos pasos


Mi marido sale con el estómago algo revuelto y esto nos retrasa en la salida, condicionándonos la mañana. En contra, yo en previsión me tomo un opíparo desayuno con sus huevos fritos con bacon, pan con mantequilla, fruta y té, que viéndome comer así se le tenía que haber revuelto aún más. 

Aunque no termina de ponerse bien si lo hace lo suficiente como para intentar hacer una visita y luego decidir si continuamos o lo dejamos. Nos vamos caminando a la cárcel de Hoa Lo, donde estuvimos la primera tarde para saber su localización exacta y horarios.

La cárcel fue construida por los franceses en 1896 para los rebeldes vietnamitas opositores del régimen colonialista, razón por la que todavía mantiene el nombre original de Maison Centrale y fue llamada Hoa Lo porque destruyeron un pueblo con este nombre para su construcción. Estaba diseñada para albergar 500 presos pero llegó a acoger a más de 2.000. 

Una parte del complejo fue destruido  en 1997 para construir el edificio del Hanoi Central Tower pero dejaron parte en pie como museo y como monumento a los vietnamitas que lucharon contra el colonialismo.

Comenzamos la visita, hemos ido sin mochila ni bolso porque no están permitidos y se deben dejar en unas taquillas, así que sólo llevamos una cámara pequeña y como no sabemos el devenir de la salud de mi marido, mejor ir ligeritos, ya volveremos al hotel a por el resto de enseres o para quedarnos allí por causas forzosas. 

Una maqueta muestra como era el complejo carcelario en su totalidad.



En sus salas fotografías de los presos, de las torturas, de instrumentos dedicados a este terrible menester, de las ejecuciones y objetos de todo tipo, desde los cotidianos a los de uso personal, y en las celdas recreaciones con maniquíes de cómo eran encarcelados, atados a cepos de madera, que en algunos casos podían ser bloques de cemento. Impresiona todo, el ambiente, las celdas, el decorado, las historias que se encierran en estos muros. 



En un lateral exterior se muestra el modo en el que se escaparon 16 prisioneros en la Nochebuena de 1954, serrando la boca de una alcantarilla. Detrás de esto sobre la pared unos paneles de bronce recreando las torturas y el encarcelamiento, lo suficientemente significativos.







 
Nuevamente en el interior hay una colección de fotografías, tanto de la vida en la prisión, como de las reacciones mundiales a la guerra con los EEUU. Una de estas fotos muestra la manifestación de una madre neoyorkina en contra de la guerra de Vietnam, sobran las palabras.








También hay la recreación de una celda para las mujeres y sus hijos, que no recibían menores torturas que los hombres ni tampoco mejor trato. 

En otra sala una de las guillotinas usadas por los franceses, cuyas cabezas eran luego expuestas en cestos de bambú (una foto impactante). Y a su lado un tonel que se utilizaba para la tortura con agua. 

En un pasillo por detrás de la guillotina se encuentran las celdas de los condenados a muerte. 




El piso superior está dedicado principalmente a la guerra con Estados Unidos, con multitud de fotos de presos, donde quieren demostrar que ellos no infringieron maltrato a los soldados capturados tal y como hicieron con ellos los franceses, y se les ve jugando al fútbol, vestidos decentemente, por su aspecto físico bien alimentados. Destaca un recluso entre ellos, John McCain, que fue candidato a la presidencia, y también se le ve en una visita reciente que realizo a la prisión. Los americanos, encarcelados aquí desde 1964 a 1973, llamaban a la cárcel Hilton Hanoi, un nombre muy irónico sin lugar a dudas.

Los equipos de Missing in Action (MIA) siguen buscando por todo Vietnam los restos de los pilotos estadounidenses desaparecidos.

En un panel se lee la declaración de Ho Chi Minh antes de la Ofensiva del Tet, la que conduciría a la victoria de la guerra:

 “Last year was full of glorious victories.
This year the forefronts sure to win still bigger ones.
For Independence, for Freedom
Let’s fight so the Yanks quit, and the puppets topple
Foreward! Fighters, countrymen!
North and South reunited, could there be happier spring!"

En este piso también hay unos paneles de oro con los nombres de los 1.624 revolucionarios detenidos en este lugar. 

No es una visita agradable pero cuenta los hechos cómo fueron, con mis dudas respecto al trato a los soldados americanos, que supongo que de todo habría, porque una guerra es una guerra. No es una visita imprescindible para estancias de pocos días en Hanoi, sólo para aquellos que quieran conocer algo más de la historia in situ y si se está interesado lleva su tiempo para poder leer los pies de fotos en inglés (nosotros solo lo hicimos en casos puntuales).

Volvemos al hotel, cosa que nos viene estupendamente para refrescarnos, mi marido sin encontrarse bien del todo no se encuentra mal, con lo que cogemos todos los bártulos necesarios y de nuevo nos vamos de nuevo en dirección hacia la prisión pero sin llegar a ella, es la ruta más rápida hacia donde nos dirigimos.

Una vez atravesado el Barrio Francés en dirección oeste al principio se atraviesa una zona fea, de avenida amplia, pero muy desangelada. Como detalle las vías del tren atraviesan una de las calles.



Pasamos al lado del Museo de Bellas Artes, del que solo admiramos su fachada y patio, instalado en un edificio colonial que fue el Ministerio Francés de la Información. Su colección debe ser interesante ya que incluye piezas del arte del país, procedentes de pagodas, casas comunales y unas pinturas de tema nacionalista (y seguramente propagandística).

Pasado el Museo vemos una escena que nos conmueve, una mujer rebusca entre libros quemados, bien podría ser la propietaria de la vivienda que se incendió o sencillamente busca algo que poder vender. Este es el Vietnam humano que impacta.

Callejeamos por la zona que es otro barrio francés, y aquí se nota que vive la clase alta, todo está más limpio, las casas son verdaderos chalets de lujo, hay más tranquilidad en sus calles, no hay venta ambulante ni tiendas unas detrás de otras y por extraño que parezca no hay fotos de estas bonitas casas, es demasiado normal para lo que hasta el momento hemos ido viendo y no hacemos ni una sola foto. 

Por fin terminamos alcanzando la Plaza Ba Dinh bajo un sol justiciero. La plaza se encuentra en la antigua Ciudad Imperial (en los alrededores hay restos de ella y se sigue sacando a la luz poco a poco pero a nosotros no nos dio tiempo para echarle un ojo). Por supuesto actualmente la plaza es utilizada para desfiles militares y actos multitudinarios de manifestación política (pero cuidado, que Vietnam no es una democracia y no hay que confundir unas manifestaciones con otras). 

 
En un lado de la plaza se encuentra el Mausoleo de Ho Chi Minh ("el que ilumina"), un cubo de mármol, material extraído de las montañas de Danang, construido en 1975 y a mí me recuerda a la arquitectura soviética, será porque a lo lejos ese mármol parece cemento y es tan sobrio…dicen que se asemeja al de Lenin en la Plaza Roja de Moscú pero no lo conocemos in situ para comparar con datos reales. Aunque dicen que recuerda a una casa tradicional comunitaria (supongo que por lo de la forma cuadrada) o a una flor de loto (esto ni de coña, mi guía debe estar mal y se refiere a otra edificio).


A estas horas ya está cerrado, pero si las colas son de dos horas como había leído no nos hubiéramos puesto a hacerla. Como curiosidad puede estar interesante, pero esa cola y las obligaciones para entrar y presentar los saludos al Tío Ho (Bac Ho, así le llaman cariñosamente) en su sarcófago de cristal, tampoco nos motivaba mucho: bolsas y cámaras fuera en consignas (prohibido bajo pena de vete a saber qué hacerle fotos), no llevar pantalones cortos (menos mal que nosotros casi nunca vamos con nuestras carnes inferiores al aire), no meter las manos en los bolsillos (la hemos fastidiado, esta es una de mis manías, a la que me descuido, ya tengo colocadas las manos allí), descubrirse la cabeza (bueno, el gorro me entra en el bolso) y mantenerse en silencio (definitivamente mejor no entramos).

En el interior se debe ver grabada la famosa máxima de Ho Chi Minh: “No hay nada más precioso que la independencia y la libertad”. Este ideal universal resalta el nacionalismo de Ho Chi Minh y repite las primeras frases de la declaración de Independencia de Thomas Jefferson, que pronunció en la plaza: “Todos los hombres han venido al mundo como iguales. Han sido dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Curiosa esta asociación EEUU-Vietnam.

El mausoleo es uno de los lugares más sagrados, sino el más, del país para los vietnamitas.

Dos soldados custodian la puerta y dicen que el cambio de guardia es espectacular, nada envidiable al de Buckingham Palace. Si os fijáis con detalle en la foto anterior, podréis ver asomar unas coronas de flores, que parecían paellas.

Ho Chi Minh murió en 1969 y no quería ser embalsamado sino incinerado, pero la influencia soviética en aquellos años se hizo notar y al final fue embalsamado. El médico ruso que se encargó del proceso lo realizo en el interior de una cueva para evitar los bombardeos americanos. Entre septiembre y principios de diciembre se lo llevan a Moscú para el “mantenimiento”.

Aquí veis a uno de los guardias camuflados en plena operación silbato, es decir, que cuando te pasas de la línea que dice claramente “No Enter” te pita (ya podéis adivinar porqué lo sé con tanta seguridad).










Caminamos hasta el final de la plaza pensando que habría una salida para ir hacia nuestro siguiente destino pero no es así, el rodeo que parece que tendríamos que dar nos llevaría mucho tiempo, y aunque estaría interesante,   por aquí se encuentra el Jardín Botánico, la hora comienza a apremiarnos. 


La zona está rodeada de mucha seguridad a los que no les gusta el arte de la fotografía, así que con disimulo fotografiamos el Palacio Presidencial, antigua residencia del Gobernador General de Indochina o Tonquín, construido en 1906, donde nunca llegó a vivir Ho Chi Minh, pero sí lo hizo en unas habitaciones donde se alojaba el servicio (creo que de verdad era un hombre consecuentemente comunista) y se utilizó principalmente para recepciones oficiales. No está abierto al público. 











Volvemos hacia atrás por la plaza porque por algún lado tiene que haber un camino y aunque nos cuesta encontrarlo al final damos con él y llegamos a la Pagoda del Pilar Único, que data de la época de la fundación de ciudad, siglo XI, y es uno de los pocos vestigios de este periodo, aunque en parte es una reconstrucción ya que los simpáticos franceses cuando abandonaron Hanoi en 1954 la destruyeron. 

Está construida en madera sobre una columna de piedra de 1,25 m de diámetro y descansa sobre un estanque de lotos (aunque no hay lotos). Su diseño se asemeja a una flor de loto floreciendo (aquí sí pero la guía no puede confundir el mausoleo con la pagoda). En su pequeño altar las típicas ofrendas y si no le nombro mal, un boddhisattva.

Cuenta la leyenda que Ly Thi Tong no tenía descendencia masculina y soñó con la diosa de la compasión, Quan An, que se le aparecía sentada sobre un loto y le ofrecía al niño que tenía en sus brazos. Al tiempo el emperador se casó con una joven campesina que le dio un hijo, con lo que en agradecimiento a la diosa levantó esta pagoda en el año 1049. 

No había lotos en el estanque pero ¡¡¡estaba la tortuga!!! Suerte y longevidad para nosotros. 



No muy lejos se encuentra la Casa de Ho Chi Minh o Casa Zancuda, donde el Tío Ho pasó los últimos años de su vida, de 1958 a 1969, pero no vemos el modo de llegar y la hora sigue corriendo en nuestra contra, así que emprendemos el camino de vuelta al hotel. Me dio pena no poder visitar este lugar y aunque no tendrá grandes lujos, su situación y lo que representa el lugar creo que merece una visita. 

En el camino nos topamos con el Museo Ho Chi Minh, dedicado a la mayor gloria del mismo, incluyendo sus periodos en China a Francia así como el proceso de independencia de Vietnam. Creo que resultaría interesante esta visita pero imposible plantearla con lo apurados que vamos de tiempo (cada vez más razones para volver a Hanoi y terminar de conocer su historia y la del país). 


 
Salimos por las calles de las casas lujosas y nos desviamos un poco para ver la Torre de la Bandera (Ky Dai), de forma hexagonal y 18,2 m de altura, uno de los vestigios de la ciudadela de Hanoi, sobre la que ondea la bandera nacional y hasta parece que corre el viento, pero allí no corría nada de nada. 

En teoría se puede subir a ella y estaría bien por aquello de ver la ciudad desde arriba, pero no es posible, no tenemos tiempo. 








Justo al lado se encuentra el Museo de Historia Militar, que se encuentra instalado en un antiguo barracón francés y en el que se conmemoran las victorias contra los invasores del país: chinos, mongoles, franceses, jemeres camboyanos y norteamericanos. Nos conformamos con ver los “aparatos” exhibidos en su jardín desde el exterior, muchos de ellos fueron dejados en su huida por la poderosa nación que se creía invencible.






El malestar mañanero de mi marido y el retraso en comenzar la excursión hace que nos saltemos bastantes lugares interesantes de la zona y que al final no será posible llegar a ellos, aunque por algunos pasaremos en vehículo, pero no es lo mismo la visión rápida motorizada que el disfrute (a pesar del calor) caminando.

Emprendemos la vuelta al hotel a marchas forzadas, ya son las 13.30 h y nuestra cita con la guía es a las 14 h, la ida nos ha llevado unos 45 minutos y ahora solo tenemos media hora, la única ventaja es que ahora no tenemos que parar a ver lo que vemos ni buscar el camino, solo tenemos que caminar rápido para no llegar tarde.

Y llegamos a la hora en punto, aunque nuestra guía ya nos está esperando, así que la pedimos un tiempo para refrescarnos y comenzar el tour contratado.