3 de mayo de 2018

Myanmar - Sagaing - Soon U Ponya Shin Paya

Ranas y conejos

Desde Umin Thounzeh Paya bajamos en coche hasta el siguiente complejo, Soon U Ponya Shin Paya, cuyo origen data de 1312. Dejamos nuestras chanclas en las escaleras para subir. 



Nada más entrar hay un santuario con una gran imagen de Buda. 


A ambos lados del santuario hay dos urnas para depositar las ofrendas monetarias, urnas que están custodiadas por dos simpáticas ranas con cara asustadiza. 


Se continúa por un pasillo cubierto en el que hay puestos de venta, y creo que hasta el momento esto no lo habíamos visto en el interior propiamente dicho de un complejo de pagoda, siempre ha sido en los pasillos de acceso. 


El pasillo cubierto sirve de enlace para llegar a otros santuarios (aunque también se puede caminar fuera de él, pero bajo la lluvia o el sol es una buena ayuda) y da acceso a  una terraza con vistas de nuestro alrededor.


Dado que la posición de situación de esta pagoda es la misma que Umin Thounzeh, tenemos las mismas vistas sobre la colina y el río Irrawaddy, pero más cercanas al estar a menor altura. 





Paseamos con tranquilidad y calma por la terraza, viendo una de las campanas que hay en el complejo. 


En los pasillos no faltan las pinturas relativas a la vida de Buda. 


Llegamos a otro santuario con otra imagen de Buda, flanqueada nuevamente por dos cajas de ofrendas y dos ranas custodiándolas. 



Volvemos a salir a la terraza, con las vistas que se van ampliando al abarcar más ángulo de visión hacia la derecha, que es cómo vamos realizando el recorrido. 




Desde el patio finalmente tenemos una vista más completa de la estupa principal, con 29 m de altura. 


En el siguiente santuario hay tres imágenes de Buda. 


En un lateral de este santuario había un puesto de elaboración de crema de thanaka. No nos dejan de sorprender en Myanmar con su marketing y comercio, que en este caso hasta tiene un espejo cual salón de belleza para ver el efecto final. 


En la siguiente terraza están los puestos planetarios y desde ella vemos los dos puentes que cruzan río Irrawaddy, en primer lugar, el nuevo puente Yadanabon; y en segundo plano, el antiguo puente de Ava, y por supuesto entre la vegetación sobresalen las numerosas estupas blancas y doradas. 


Vemos el vasto complejo de la Sitagu Buddhist Academy. 


Nos paramos junto a un artista que realiza cuadros al agua, cuadros con los que yo me quedo prendada, pero tanto mi pareja como el guía tiraron de mí para que no comprara, y me he quedado con las ganas de un bonito dibujo marcado al agua y color con una cuchilla de afeitar. 


En el siguiente santuario nos recibe la imagen de un Buda sentado, pero ya no está acompañado de ranas. 


Llegamos al último santuario (extrañamente hay cinco, así que posiblemente el de las tres imágenes sea más templo anexo que santuario de la estupa, ya que normalmente estas cuentan con cuatro santuarios orientados a los puntos cardinales) con otra imagen grande de Buda, pero en esta ocasión junto a las cajas de donativos hay dos conejos comiendo sendas zanahorias (Bugs Bunny budista). 



Salimos del complejo y pedimos por favor si es posible parar un momento junto a la entrada para hacer una fotografía, ya que en lugar de los clásicos chinthes hay una pareja de ranas acordes al interior que te encuentras en esta pagoda. 


26 de abril de 2018

Myanmar - Sagaing - Umin Thounzeh Paya

Los Buda de la media luna

Desde Amarapura seguimos viaje cruzando el río Irrawaddy por el nuevo puente de Yadanabon, viendo desde él el antiguo y más famoso puente de Ava, construido por los británicos en 1934, que tiene 16 ojos y 1 km de longitud; los británicos demolieron en 1942 dos de sus ojos para evitar el paso de los japoneses, y no volvió a estar en funcionamiento de nuevo hasta 1954. 



Hemos llegado a la División de Sagaing, y a su capital, Sagaing, situada a unos 20 km al sudoeste de Mandalay. Sagaing debe su nombre a los árboles de la colina, y fue capital del reino birmano en 1315 tras la caída de Bagan, pero en 1364 Thado Mindbya trasladó la capital a Inwa (Ava), para volver a ser la capital de 1760 a 1764 (este jaleo de capitales ya os lo he contado al hablaros de Amarapura,  aunque es difícil aprendérselo). 


En Sagaing hay más de 500 pagodas, sin contar monasterios, por lo que realizar una visita en esta ciudad llevaría mucho días si los planes de visita son ambiciosos, así que lo mejor es elegir bien los lugares a visitar, y nosotros nos conformaremos con pocos, pero si tenéis más expectativas, en un día completo daría mucho tiempo para hacer una visita más extensa (contratando un taxi).

El coche nos deja frente a una cuesta, y a nuestra izquierda la entrada a una pagoda que hasta parece una fantasía budista de Barbie. 


La cuesta (que afortunadamente no es larga y tenemos nuestras chanclas todavía en nuestros pies) lleva hasta la entrada a la pagoda Umin Thounzeh Paya (cuyo significado es "treinta cuevas"), custodiada por las figuras de dos nagas, de no gran tamaño. Entramos al típico pasillo o pasarela, unas escaleras en ascenso por las que todavía seguimos calzados, en la que no faltan tiendas con artículos de todo tipo, religiosos y turísticos). 


La pasarela sale a una explanada, y ahora sí, fuera chanclas, donde en primer lugar hay un santuario, en cuyo exterior hay una campana, y en el interior, figuras de Buda. 




La explanada se torna en curva para alojar una construcción con forma de media luna; en ella ondea la bandera budista birmana, cuya diferencia con la budista en general es la sustitución del color naranja por el color rosa (no sé el motivo, a lo mejor incluyendo a las mujeres porque este es el color de sus túnicas, pero dado el machismo del budismo -que yo desconocía-, el machismo birmano en particular y mundial en general, no me parece muy lógico). 


En el exterior y en el interior de esta media luna hay placas con las donaciones recibidas, desde todas las partes del mundo. 


En el interior de este santuario con forma de media luna hay cuarenta y cinco imágenes (no los conté, doy por bueno el número) de Budas sentados con las manos en la posición del mudra Bhumisparsha: la mano derecha señalando hacia abajo, hacia la tierra, y la mano izquierda con la palma hacia arriba



De estas 45 imágenes hay dos sentadas en un trono. 


El resto de las imágenes tienen halos con mosaicos de cristal (los prefiero así antes que con las luces de neón). 


El nombre de treinta cuevas hará referencia a los nichos de entrada al espacio en forma de media luna, que es menor al número de estatuas en su interior. Extraño me parece, aunque hay que tener en cuenta que el nueve es el número místico o sagrado o de la suerte, y 4+5 es su suma. 


Desde esta explanada se tienen vistas a la colina y sus alrededores, pero como vemos que hay unas escaleras que suben más arriba, decidimos subir por ellas, Myo se queda atrás, y cuando nosotros vamos solos somos como un poquito cabras, perdiéndonos por todos los sitios posibles. 


Arriba nos encontramos con un mundo dorado y blanco de pequeñas estupas; y con un suelo de ladrillos que arde lo que no está escrito ni dicho, ya que le está pegando el sol a base de bien, así que vamos pegando saltitos y buscando las sombras posibles.



Como muchos que antes que nosotros han subido hasta aquí, nos quedamos maravillados con las hermosas vistas que tenemos: la colina y sus infinitas estupas, el río, las estupas al otro lado del río... realmente precioso. 





En esta zona hay otro santuario con estatuas de Buda, la central creo que realizando el mudra Dharmachakra, cuya posición de manos significa la rueda de Dharma, que marca la perfección del Dharma como ley del orden cósmico (y es que con estas palabras entro en un mundo desconocido que me ralla en lo extraño). 



Seguimos subiendo por escaleras y curioseando los pabellones que nos encontramos por el camino. Sobre uno de ellos hay una estupa clásica y una de estilo hindú. 


En el interior por supuesto que hay más imágenes de Buda, unos protegidos por una verja y otro en solitario; todos ellos en pabellones más bien insulsos decorativamente. 



En lo más alto del todo, la estupa principal del complejo, como una tarta de bodas grandiosa. 


Emprendemos el camino de bajada, que en realidad son dos, se puede llegar hasta arriba por dos escaleras diferentes, pasando por diferentes santuarios. 


Umin Thounzeh Paya nos ha parecido un lugar con mucho encanto, la construcción con forma de media luna y las vistas forman un conjunto muy especial.