4 de septiembre de 2015

Boston - Boston Public Garden - Beacon Street


¡Que vienen los patitos!

Separado del parque Boston Common por Charles St hay otro parque, Boston Public Garden, algo más pequeño, ya que ocupa 10 ha ganadas al río Charles hacia 1830, ideándose varios planes paisajísticos hasta que en 189 se eligió uno de trazado inglés. 

  
El lago se incorporó dos años más tarde de la creación del parque, y es el elemento que lo domina, por lo que aparte de en la explanada verde la gente se concentra a su alrededor. 



El lago es cruzado por un puente, de nombre sin complicaciones, Lagoon Bridge, puente muy transitado durante nuestra visita (afortunadamente se libra del mal de los candados del amor… todavía). 



En el lago abundan los patos y algunos cisnes. 



También es surcado por cisnes artificiales, barcas con la forma de estos animales, supuestamente inspiradas en la obra Löbengrin de Wagner; aunque parece que no era hora de pasear porque estaban todos amarrados. 


En el parque destaca la estatua ecuestre en bronce de George Washington, esculpida por Thomas Ball, que lo representa en gran porte, casi en movimiento de trote.



Hay otras esculturas honoríficas, de personajes desconocidos para nuestros oídos, pero relacionados con la historia de la ciudad y del país, como el George Robert White Memorial o Angel of the Waters, erigido por Daniel Chester French en honor al filántropo que donó a organizaciones caritativas y que además fue el presidente de la empresa que elaboró un jabón antibacteriano.  


No buscamos ninguna escultura o monumento más aunque alguno nos encontramos porque era difícil no hacerlo, pero de ellos hay que mencionar la simpática escultura Duckling Sculpture, obra de Nancy Schön de 1987, inspirada en el cuento ilustrado infantil de Robert McCloskey, Make way for ducklings (traducido como Abran paso a los patitos), de 1941, que popularizó Public Garden a nivel internacional ya que cuenta la historia de dos ánades reales que deciden criar a su familia en una isla del lago.

Mamá pata y sus ochos patitos.


Que parece que hubieran cobrado vida y multiplicado. 


Sin lugar a dudas, merece la pena los paseos de verde y hasta de tranquilidad que ofrecen estos dos parques contiguos a pesar de lo concurridos que están. 


Desde el Public Garden salimos a Beacon St, la calle donde se construyeron las mansiones más elegantes, principalmente en estilo federal. 



Buscamos la foto turística (lo que es hacer la turistada), aunque sea una foto semifalsa, en el número 84 de la calle se puede ver el exterior del pub Cheers, de la divertida serie del mismo nombre, que si bien es cierto que este es el exterior que se utilizó en el rodaje, para el interior se utilizó un set decorado, por lo que nos evitamos entrar a curiosear (no hacemos la turistada completa) al tiempo que evitamos pagar por ello... aunque una refrescante cerveza siempre viene bien (de esto sabe mucho Norm, uno de los personajes de la serie). 



Beacon St aparte de por su arquitectura destaca por su cercanía al Public Garden y al Boston Common, por lo que eran y son viviendas codiciadas, eso sí, para el que pueda pagarlas. 


Muchas de estas mansiones en la actualidad están ocupadas por organismos oficiales, como la casa de William Hickling Prescott, en el número 55, que es visitable, y donde se pueden descubrir las salas decoradas al estilo federal, victoriano y neocolonial. 


Lo que no hacemos es entrar por las calles que parten de Beacon St, hacia Beacon Hill, porque esperamos poder dar este paseo en otra ocasión. En la fotografía, Spruce St. 


En el número 45, la American Meteorological Society, que se aloja en la última y más espléndida casa de Harrison Gray Otis -3rd Harrison Otis Gray House-, construida por el arquitecto Charles Bulfinch; nombres ambos que nos iremos encontrando por la ciudad. Harrison Gray Otis fue uno de los constructores de Beacon Hill y el tercer alcalde de la ciudad. 


En la esquina con Joy St, un edificio de viviendas de forma sinuosa. 


En el número 33, Parkman House, donde vivió el doctor George Parkman, asesinado en 1849 por el doctor John Webster, profesor de Harvard y camarada socialista. La sociedad de Boston quedó impresionada por el crimen y por la condena a la horca del asesino. Es la casa situada en el medio. 


Por las calles de Boston circula el Duck Tour, un autobús turístico que incluye un paseo por el río Charles (creo que esta es la parte de la ruta más divertida); estos transportes están de moda, los hemos visto en Londres, Montréal,  y ahora en Boston. 


Lo mejor para realizar las fotografías de las casas es pasear junto al Public Garden y al Boston Common, si no es necesario ir viendo los números, cosa que no hicimos porque nos queríamos asegurar las residencias que veíamos, y no era cuestión de estar cruzando continuamente y de mala manera.

Continuamos por Beacon St pasando junto a Massachusetts State House, hasta llegar al hotel. Yo estoy muy cansada, el madrugón y los nervios del vuelo me pasan factura, con lo que no creo que pueda darme una ducha, recuperarme y salir a cenar, así que compramos unos sándwiches y algo de fruta en un deli para cenar en la habitación, hoy nos hemos ganado dormir a pleno ronquido. 


2 de septiembre de 2015

Boston - Carrie Nation Cocktail Club and Restaurant - Boston Common


Paseo por el parque

Una vez que hemos descansado un poco en el hotel, lo justo para terminar de soltar los nervios del vuelo y de las maletas con una ducha revitalizante, lo primero es salir a comer algo, que entre unas cosas y otras ya es bastante tarde y más parece la hora de la merienda que de la comida.  Al lado del hotel hay un pub que nos parece bien, el Carrie Nation Cocktail Club and Restaurant, y no dudamos en entrar.

Un par de cervezas, un sándwich (más bocadillo que sándwich) riquísimo de langosta y un entrecot (tierno y sabroso) con verduras. Malas fotografías, buena comida. 




El local que ocupa el pub es muy grande, con dos plantas y varios salones. Donde estamos sentados es junto a la puerta, donde hay una larga barra y mesas altas, además hay otro salón con mesas bajas, con un toque retro en sus sillas y sillones circulares tipo chester. Entre los clientes, un colono o un revolucionario, ya que en Boston muchas visitas o tours se realizan con personas caracterizadas en esta época. 



Para ir al servicio pasamos por un pasillo con fotografías de actores o de eventos o manifestaciones realizadas en la ciudad colgadas en sus paredes. Así conocemos al simpático y dicharachero limpiador de zapatos (ese que vemos precisamente en las películas, estaba allí, grande, corpulento, hablador y negro – no sé si puedo decirlo, pero si soy blanca, él es negro, y para ninguno un insulto-). Además nos da un folleto religioso sobre la Biblia, ¡de los testigos de Jehová!, y ¡en español! -nada cuadra en este cuadro-... si hubiera sido una misa góspel… 


Además nos aconseja que subamos a la planta superior del local, donde hay un antiguo speakeasy, un local clandestino donde se bebía y se jugaba durante la época de la prohibición de alcohol en EEUU (1920-1932). Un lugar increíble, un salto en el tiempo, donde solo faltaban señoras con vestidos de flecos y cintas en la frente, y señores elegantes, eso sí, todos dedicados a las copas, la música y el azar. Supongo que por la noche este lugar estará lleno de gente disfrutando de sus copas, copas legales. 




Tras el repostaje alimenticio comenzamos a explorar la ciudad, situada en la bahía de Massachusetts, en el gran puerto natural que forma la desembocadura del río Charles, ocupando un área de 127 km2, con una población de 600.000 habitantes. En Boston se fundó la primera escuela pública en 1635, la primera universidad en 1636, el primer periódico de las 13 colonias en 1704, el primer sindicato de Norteamérica en 1795, y el primer metro del país en 1897. Datos históricos a tener en cuenta y comprender la importancia de esta ciudad estadounidense.

Como ya es tarde decidimos que daremos un paseo tranquilo, así que en lugar de tomar la calle hacia el centro histórico -frente a nosotros tenemos King's Chapel-, lo hacemos en la dirección contraria, caminando por Beacon St, pasando junto al edificio que antaño ocupó el Hotel Bellevue, que ahora está ocupado por apartamentos y en los que John F. Kennedy -un nombre unido a Boston- comenzó su carrera política. 


En esta calle pasamos junto al Boston Athenaeum y a la Massachusetts State House, pero son dos visitas que dejamos para otro día.

Frederick Law Olmsted, conocido por el diseño del famoso y precioso Central Park en New York -y al que nos encontramos de sorpresa en las Cataratas del Niágara-, se afincó en Boston, donde creó parques para intentar solucionar problemas medioambientales y proporcionar zonas verdes a los habitantes de la ciudad en el siglo XIX. El llamado Emerald Neclace incluye los parques de Boston Common, Public Garden y Commonwealth Avenue, a los que añadió Back Bay Fens y otros. Nosotros comenzamos la visita por el Boston Common, el parque más antiguo del país, establecido en el siglo XIX.

Este parque ocupa 19 ha, que fueron compradas en 1634 por la ciudad al primer colono, William Blackstone, y ha tenido diversos usos antes de su destino como parque público: dehesa pública, campo de entrenamiento militar y localización del patíbulo. Las tropas británicas acamparon aquí en 1775-1776, cuando los colonos se amotinaron.

Boston Common ha sido escenario de discursos políticos, de intensa actividad política y rebelde, por él han pasado Martin Luther King, el papa Juan Pablo II y Gloria Steinem (defensora de la revolución feminista). Un auténtico pulmón verde muy agradable y concurrido a esta hora de la tarde. 


En la esquina de Beacon St y Park St, a la entrada del Boston Common, se alza el Shaw Memorial, un relieve en bronce que inmortaliza al 54 Regimiento de Infantería de Massachusetts durante la Guerra de Secesión, el primer regimiento unionista negro, y a su coronel, de raza blanca (dato a tener en cuenta también), Robert Shaw. El Regimiento se hizo famoso por liderar el asalto al Fort Wagner como parte de las operaciones para conquistar la ciudad de Charleston (Carolina del Sur), asalto del que resultó distinguido con la Medalla de Honor del Congreso el sargento William Carney, el primer afroamericano galardonado con ella.

Un dato también importante de este Regimiento es que se negó a aceptar un salario más bajo que sus homólogos soldados blancos, y el Congreso tuvo que ceder y aumentar su paga con carácter retroactivo (y es que se necesitaban hombres para portar bayonetas). 


El monumento fue erigido por un fondo creado por Joshua B. Smith, un esclavo fugitivo de Carolina del Norte; siendo obra de August Saint Gaudens, inaugurándose el 31 de mayo de 1897. En 1982 el monumento fue restaurado gracias a los fondos recaudados en todo el país, y se añadieron los nombres de los 62 soldados que murieron durante el asalto al Fort Wagner (incompleto estaba en cuanto a reconocimiento).

Además, el monumento es uno de los puntos, el primero, de uno de los circuitos que se pueden seguir en la ciudad, el Freedom Trail, una ruta que une 17 importantes puntos a lo largo de aproximadamente 4 km, concebida por el periodista local William Schofield en 1951. La ruta está marcada está marcado con ladrillos rojos y placas en el suelo, y se puede realizar por libre o con guías del National Park Service. El otro circuito a seguir es el Black Heritage Trail, y de alguna manera se complementan, teniendo en común la lucha por la libertad. 


En el parque se sitúa la Brewer Fountain, de 6,7 m de altura, un regalo del comerciante bostoniano Gardner Brewer, una copia de la fuente original erigida para la Exposición de París de 1867 (en el mundo existen por lo menos otras 16 copias más). 


Entre las figuras que decoran la fuente: Neptuno, su esposa Amfititre, Acis y Galatea. La fuente dejó de funcionar por su mal estado en 2003, pero tras una importante rehabilitación y un alto coste se puso en marcho de nuevo en 2010. 



En la esquina de Park St y Tremont St se encuentra Blackstone Memorial Tablet, que recuerda la adquisición de las 19 ha del terreno para crear un parque público.


En el interior del parque se localiza el Parkman Bandstand, un quiosco de música construido en 1912 en memoria de George F. Parkman, que donó 5 millones de dólares para el mantenimiento de este parque y de otros parques de la ciudad. Hubiera estado bien coincidir con alguna banda de música. 


También el Soldiers and Sailors Monument, erigido en 1877 en recuerdo a los soldados de Boston que murieron durante la Guerra de Secesión, diseñado por Martin Milmore; se trata de una columna de la victoria en granito blanco. Tras nuestro paseo por el parque pasamos de nuevo cerca del monumento, y a su alrededor jóvenes y no tan jóvenes con un halo ambiental a marihuana a su alrededor que hicieron que no nos apetecería mucho acercarnos a verle más detalladamente. 


Cerca del monumento se alza un poste con la bandera estadounidense, The Flagstaff, bandera que me la imaginaba del tamaño de la bandera española que ondea en Colón, tamaño XXXL, pero afortunadamente es una bandera de tamaño normal. 


En la esquina sur del parque, entre Tremont St y Bolyston St, se encuentra el Central Burying Ground, un cementerio que data de 1756, donde yacen numerosas víctimas tanto británicas como estadounidenses de la batalla de Bunker Hill. Fue creado para aliviar la saturación de los cementerios de King's Chapel, Copp's Hill Burying Ground y Old Granary Burying Ground


Siempre me ha llamado la atención en las ciudades la coexistencia de parques y cementerios, no siempre asociados directamente a una iglesia, aunque sí en la mayoría de las ocasiones, y sobre todo que en ocasiones no se encuentren vallados y se puede pasear por ellos como una extensión más del parque (en este caso no, su acceso estaba prohibido, o por lo menos nosotros no vimos forma de entrar y tampoco vimos a nadie caminando entre tumbas y lápidas, señal inequívoca de que se podría entrar). 


Por último, aunque pasamos por aquí tras nuestro paseo por el cercano y aledaño Public Garden, el Frog Pound, un estanque donde patinar sobre hielo en invierno ya que su profundidad es pequeña y la diversión que aporta máxima. 



Junto al estanque las esculturas de dos ranas, Tommy y Angela, haciendo honor al nombre del estanque, obra de David Phillips de nombre Frogs in Common. Encontramos al reportero dicharachero Gustavo de Barrio Sésamo en otra actividad diferente a su profesión. 


Como creo que en cualquier parte norteamericano (porque incluyo Canadá y EEUU), no faltan las ardillas en él, y detrás de ellas normalmente niños o fotógrafos. 


Como las ardillas ya se saben los trucos, si no hay comida en el césped, seguro que dentro de las papeleras la encuentran, así que son hábiles en entrar y salir de ellas. 


Cerca del estanque una típica atracción infantil, no siempre utilizada por los niños si no hay restricciones en su uso, un carrusel, donde destaca un vehículo muy patriota. 



Así terminamos nuestro gratificante y ameno paseo por Boston Common.