4 de diciembre de 2013

Chile - San Pedro de Atacama - Cordillera de la Sal - Las Tres Marías - La Duna Mayor



Las Marías y los brutos

Continuamos la exploración por la cordillera de la Sal, tras nuestra visita, superada con aprobado alto por mi parte (modesta que es una dándose la nota), a la caverna de sal.  




Hacemos una parada en una formación rocosa con renombre turístico, y es que hay si a estas formaciones se les pone nombre parece que la cosa funciona mejor, aunque la imaginación es libre para asociar rocas a figuras. Estas formaciones son resultado de la erosión durante aproximadamente un millón de años. 




El conjunto más grande recibe el nombre de Las Tres Marías, porque parecen (más o menos imaginación) tres mujeres de perfil rezando. La María de la izquierda fue descabezada y rota por unos vándalos, el equipo de fútbol chileno que vino a celebrar su clasificación en el Mundial de Francia o su buen resultado en el mismo, no lo recuerdo, fuera lo que fuera, una barbaridad el celebrarlo de esta manera.  

Las Tres Marías también son llamadas Los Vigilantes, pero en menor medida, y están compuestas de grava, cuarzo, sal y arcilla. 




Aparte de esta formación rocosa, y otras de menor tamaño, que quizás la importancia se deba más a este que a la supuesta imagen en sí, lo que destaca en el terreno a nuestro alrededor es su salinidad, su blancura, parece que hubieran derramado la sal por doquier. 

La roca solitaria de la izquierda no tiene nombre, o al menos Marcel no lo menciona y tampoco lo he visto en internet; pero podrían ser las alas de un ángel, ¿caído quizás? 



Carretera a ningún lugar es lo que parece, y aunque en la fotografía pueda parecer solitaria, realmente es una romería de vehículos y personas. 




El paisaje es abrumador ante nuestros ojos, con los Andes y sus volcanes al fondo. Hemos llegado a la Luna sin necesidad de cruzar el espacio. 




Marcel aparca la furgoneta, nos bajamos y nos dice que caminemos, que él nos recogerá más adelante, así que ¡en marcha!. 




Desde el camino tenemos una amplia y espectacular de la Duna Mayor o Gran Duna, a la que se podía subir y caminar por ella (creo que incluso se practicaba el sandboard, pero que por haberse hundido en su parte central ya no es posible hacerlo. 




La gran duna se formó por la acumulación de arena, que se producía por las barreras naturales que constituyen la base de las dunas, la fuerza de la naturaleza, la fuerza del viento. 




Hay un camino que conduce a ella, a un mirador sobre ella y los alrededores, pero nosotros no tenemos tiempo para hacer esta escapada -no está incluida en el tour, realmente no está previsto el tiempo de subir y bajar-, nos quedamos con las ganas. 

Aparte de las vistas increíbles que se tengan, tiene que ser un maravilloso espectáculo la puesta de sol desde este mirador, pero nosotros tenemos otra puesta de sol y otro mirador, en el Valle de la Luna




El paisaje de fondo sigue siendo impresionante, estamos completamente embargados de emoción en este desierto rocoso. 




Paisaje que nos sigue enseñando cómo los movimientos de la corteza terrestre plegaron el terreno y la cordillera



Continuamos el camino hacia el magnífico Valle de la Luna.


2 de diciembre de 2013

Chile - San Pedro de Atacama - Cordillera de la Sal - Cavernas



La sal de la vida 

A las 15 h estamos a las puertas del hotel, bueno, en realidad estamos unos minutos antes, después del sufrimiento para ser encontrados por la agencia de excursiones no queremos un susto más por hoy, que ya llegarán solos y en cuentagotas. 


Para hacer la excursión para por nosotros Marcel, un chileno de la zona central, de la región de Los Lagos, que vino de turismo a San Pedro de Atacama y se quedó enganchado en el pueblo, cautivado por sus encantos y los de sus alrededores, como una gran mayoría de guías -por lo menos los de la agencia con los que realizamos las excursiones-. Somos los primeros en ser recogidos para la excursión, el resto de turistas está en el centro de San Pedro, a las puertas de la oficina de la agencia (donde deberíamos estar nosotros si no nos hubiéramos plantado y ellos no nos hubieran dejado sin información justa y necesaria).


Para comenzar un mapa de San Pedro de Atacama y los alrededores, los más cercanos y los más lejanos. 


Fuente: sanpedrodeatacama.com

Hoy comenzamos con uno de los destinos más cercanos, el Valle de la Luna, a 2.400 m de altitud, con lo que será un modo de saber si el mal de altura nos hace estragos, aunque es más o menos la misma a la que se encuentran Calama y San Pedro de Atacama, pero hoy andaremos algo, y con el ejercicio dicen que se suele notar más.


Durante el trayecto vemos que hay gente valiente que utiliza la bicicleta como medio de transporte, y digo lo de valiente porque si en el coche nuestros cuerpos botan algo por la carretera de tierra, en una bicicleta no quiero imaginarme como quedan los huesos de descolocados si no se está acostumbrado a este medio de transporte (los huesos y donde la parte pierde su nombre). 


Llegamos hasta la Cordillera de la Sal, que bordea el Salar de Atacama por sus lados norte y oeste. La cordillera se formó hace 23 millones de años, antes el lugar donde se ubica era el fondo de un lago formado por capas de arena, arcilla y sal, que fue subiendo por los movimientos de la corteza terrestre que también dieron origen a la Cordillera de los Andes, y por estos fuertes movimientos algunas capas horizontales se colocaron en posición vertical. Por su parte, el viento y la lluvia han ido realizado una labor de erosión en las piedras.




El nombre de la cordillera, de la sal, proviene porque sus rocas poseen una gran cantidad de sulfato de calcio, un desecador natural, y le dan el aspecto de estar salpicadas con sal. 





El paisaje que vemos no tiene dudas de la razón del nombre, tanto el de valle, de la Luna (que podría ser Marte por su tono rojizo, que para mi mente es más adecuado) como de la sal. 




Nuestra primera parada es en las cavernas de sal, cuya característica es contener trozos de sal gema, cristales que se han ido formando a lo largo de los siglos por la acción de las altas presiones y por encontrarse en un ambiente sin humedad. 


Al principio el paso es ancho y abierto al exterior, pero ya Marcel va preguntando si alguien sufre de claustrofobia, y por lo menos en esta ocasión no soy la única, hay otra persona del grupo que se siente como yo (mal de muchos, consuelo de tontos que dicen, pero ayuda en la adversidad). 

Marcel avisa que una vez que entremos no podremos dar media vuelta, supongo que como parte de medida de presión, porque el circuito sin ser circular, ya que se sale por otro sitio al que entramos, termina donde está aparcado el coche, y lo más que puede pasar es que te topes con otro grupo que entre al intentar salir. 




Entrar en la caverna significa agacharse (sin llegar a ponerse continuamente en cuclillas, es más doblar la espalda para no golpearse la cabeza, sobre todo con los picos rocosos y salinos)  por hacerse el paso más estrecho y bajo, y además hay que tener cuidado porque esas piedras cortan y bien (mi espalda lo sabe), poner la mano arriba para tener constancia de la altura y no golpearse la cabeza, y sobre todo seguir la luz de la linterna de Marcel, porque hay un tramo de completa oscuridad, oscuridad que Marcel alumbra a su antojo, así consigue mantener la tensión del grupo... a mí personalmente lo que consigue es ponerme nerviosa: estar en un sitio oscuro, estrecho, bajo una montaña, rodeada de gente… no es bueno, no es nada bueno, pero si Marcel sabe hacer algo tan bien como aumentar la tensión del momento es tranquilizar a las nerviosas entre bromas e historias, se le notan las tablas de guía excursionista. 





La caverna no se diferencia mucho de otras cuevas con formaciones rocosas, la principal es la sequedad del ambiente que hay aquí en contraste con la humedad de las demás. Marcel se detiene para contarnos historias a la luz de la linterna, estamos parados en cuclillas y casi a oscuras… la situación tiene su gracia. 


En algunos momentos Marcel nos hace callarnos para sentir el ruido quebradizo de la sal, y sí, se sienten las oquedades del silencio que cantan Quilapayún. 





Marcel nos enseña un hueco en el techo, ¡esa es la salida!, ja, era una bromita porque subir por allí no es que fuera difícil, es que era imposible para alguna. 





Y por fin la salida real, que no se diferencia mucho de la anterior, aunque es más ancha y la subida es más cómoda, aunque hay que trepar como cabras montesas, bien agarrada a las rocas o a la mano de Marcel. 






Se termina trepando sobre las rocas, y como se puede, para salir al exterior. 





Esta es una de las aberturas por las que entra luz a la caverna, con lo que hay que tener cuidado por donde se pisa y no quedarse obnubilado en el paisaje para no caer por ellas. 




Se sigue ascendiendo, y el camino está perfectamente señalizado, solo hay que seguir las espaldas de los excursionistas. 




El paisaje es realmente abrumador e increíblemente precioso a pesar de su sequedad, de su rudeza. ¿Vida aquí?








Marcel nos da un pequeño rodeo para entrar en otra cueva preparado como "sala de conferencias", donde nos descubre su faceta más esotérica y filosófica, una reflexión sobre la vida en general y la vida en particular en este desierto, sobre lo que necesitamos y lo que queremos, sobre la vida exterior fuera de este planeta, ya que estando en “la Luna” los alienígenas tenían que aparecer. -esta historia más desarrollada en la entrada de este blog Teoría de la conspiración.






Volvemos al punto donde comenzamos la pequeña excursión y que ha sido una pequeña aventura para algunas que no las tenían todas consigo de ser capaces de realizarla. 





Tengo que añadir una nota explicativa: Entrar, caminar y salir de la caverna no es necesario hacerlo del modo en que lo he hecho yo, este es mi modo de particular de sentirme segura ante una eventual caída, realmente es más fácil de lo que por mis movimientos e incluso por mis palabras claustrofóbicas parece, pero estas son mis letras. Todo el grupo, excepto dos personas -una de ellas yo, por supuesto-, hicieron el recorrido sin problemas, es sencillo y corto, y a no ser que se sea especialmente alto, no resulta incómodo ir doblado en algunos tramos.



Música: Inti Illimani, Alturas

Continuamos explorando las posibilidades de la cordillera y del desierto, con sus formaciones rocosas o de arena.