5 de diciembre de 2012

Corea del Sur - Jeju-do - Cueva Manjanggul



Alma volcánica (en el interior de la tierra)

Jeju-do es una isla volcánica, así que lo que más ofrece para visitar es su origen. Tras nuestra visita al cráter Sangumburi nos volvemos a adentrar en una cueva como lo hicimos en las cuevas Hyeopjaegul y Ssangyong de Hallim Park.

Hoy visitamos la cueva volcánica de Manjanggul (2.000W; mirar mapa).


La cueva forma parte de las cuevas conocidas como tubos de lava en el área llamada Geomunoreum, que fue designada Patrimonio Natural por la Unesco en 2007, junto con el cono volcánico de Seongsan Ilchulbong y el monte Hallasan, la cumbre más alta de Corea (que estoy segura que merece una excursión esta montaña, este volcán, este paraíso natural).
 
Se abrieron tres entradas a la cueva Manjanggul por el derrumbe del techo, pero sólo la segunda es la utilizada por los visitantes. La primera sección de la cueva, que consta de dos niveles, está cerrada al público por seguridad. En su interior hay carteles explicativos con el proceso geológico de algunas formaciones que ayudan a conocerlo para los no entendidos, como es mi caso.

En lugar de subir como estamos acostumbrados en este periplo coreano, hoy toca bajar, un viaje al interior de la tierra.


Supongo que el descubrimiento de estas cuevas tuvo que ser una experiencia única, el adentrarse por el hueco abierto en la tierra sin tener la seguridad de que se encontrarían…y yo tenía mis dudas de entrar por mi claustrofobia cada vez más amenazante, pero afortunadamente todo es amplio y a pesar de la oscuridad se pierde la sensación de estar bajo tierra.


La cueva es un tráfico de turistas en las dos direcciones, es una joya natural que hay que conocer, aunque de momento sólo se visita una parte y se conserva el resto, supongo que aparte de por el hecho de la conservación en su estado original también por el peligro de derrumbes, veremos qué pasa de aquí a unos años. 


El suelo es irregular, horadado, la lava no es precisamente práctica con sus surcos, con lo que hay que tener cuidado al pisar, sobre todo porque de vez en cuando hay un pequeño bache que a pesar de la iluminación es fácil caer en él al ir mirando más hacia arriba y a los lados que abajo. Parece que hemos llegado a la luna. 


La cueva es la más larga del mundo formada sobre cañones de lava, es de estructura multinivel, tiene 7,4 km de profundidad, una anchura que varía entre los 2 y los 18 m,  y una altura de hasta 23 m. La temperatura baja hasta los 9º, y doy fe que se siente frío, no tremendo pero sí ganas de tener al menos una manga larga, con lo que es recomendable llevar una prenda de estas características si se es muy friolero, y la humedad supera el 90%, dato este de la humedad que nos da lo mismo, porque en el exterior hace la misma o más. 


El nivel de flujo de lava se registra en las paredes de la cueva o del tubo y se denomina líneas de flujo, que en el caso de Manjanggul son numerosas lo que indica que la lava caía continuamente en el interior.



Exagerando hasta el infinito y más allá, que diría Buzz Lightyear (el astronauta de Toy Story), entrar en esta cueva es formar parte del proceso de creación de la tierra, esa tierra que estamos destruyendo con el llamado progreso y con la llamada civilización (lo de la destrucción no es una exageración, es un hecho). 


Cuando el flujo de lava circulaba por el tubo, el techo se fundía parcialmente por la alta temperatura, lo que provocaba que rezumara hacia abajo la lava formando lo que llaman una estalactita de lava, que en ocasiones, al gotear en el suelo también formaban estalagmitas de lava. Es más común encontrar estas estalactitas en pasajes estrechos y bajos que en estos abiertos al público, aunque se pueden ver en tamaños muy pequeños y en bastante cantidad...Viendo la fotografía ahora se podría decir que es un cuadro abstracto, actual y listo para ser subastado por un precio astronómico.


En Manjanggul los grandes y los pequeños pasajes ocurren repetidamente. 


Cerca de los pasajes estrechos se suele abrir a continuación una sección de techos más altos y más amplios, llamándose cúpulas por su forma; esta forma y este nombre se encuentra en la mayor parte de las cuevas subterráneas, ya sean de origen volcánico o kárstico.


Abundantes fragmentos de rocas caían del techo, bien durante o después de la formación del tubo de lava, que eran fundidos o transportados por el flujo de lava. 


Una balsa de lava se forma cuando los fragmentos de roca del techo o de la pared se caen durante el flujo de lava y son llevados por esta hasta que se asientan en otro lugar y se solidifican. En algunos casos, las rocas caídas quedan completamente cubiertas de lava y se forman lo que llaman bolas de lava. 


En este cueva no hay historia de dragones viviendo en ella, como en la cueva Ssangyong pero bien podrían hacer la propia, porque esas piedras parecen marcadas por la espalda de un dragón o de una serpiente gigante...como por ejemplo el Basilisco de Harry Potter. 

Como siempre, la imaginación y la leyenda siempre tienen su versión real: la mayoría de las rocas caídas son basálticas pero también las hay de color más claro, las cuarcitas, que también se desprenden del techo y se incorporan al flujo de lava, dejando ese rastro de animal en el techo.


En ocasiones se tiene la sensación que el flujo de lava se estuviera moviendo, con esas curvas tan definidas no parece estático, y además recuerda a la careta del malo de las películas de la saga Scream


La iluminación juega su papel en la cueva, sólo faltaría una barra donde pedir los combinados y una pista de baile. 


Se llega hasta una de esas rocas desplazadas por el flujo de lava que posteriormente se solidificó con una apariencia de tortuga. Aunque debido a su  también parecido con la forma de la isla de Jeju-do la roca-tortuga se ha convertido en un símbolo de Manjanggul. 



Los llamados estantes de lava se forman cuando la lava líquida rellena parcialmente el tubo, endureciéndose en las paredes más frías. Se clasifican en balcones y bancos de lava por su forma. 


El camino por la cueva continúa, parece que siguiendo la estela dejada en el techo por el dragón o la serpiente. 



Ahora vemos otra de las formaciones curiosas, los llamados dedos de elefante, que se forman cuando la lava que fluye a través del tubo del nivel superior se vierte a través de alguna abertura al nivel inferior en forma alargada y entrelazada, cada una de estas formas recuerdan a los dedos del elefante (si no me lo cuentan no hubiera sido capaz de asociarlo a un elefante, pero una vez contado ya sólo me faltaba el resto del animal). 


Cuando la lava derretida cae por las paredes adquiere diferentes tamaños y formas, dependiendo de la temperatura y la cantidad de lava. 


El paseo por la cueva finaliza frente a una columna de lava de 7,6 m de altura que se formó al caer la lava por una fisura del techo e irse solidificando. Esta columna es la más grande conocida hasta el momento de este tipo de formaciones. 


Toca dar media vuelta por este increíble pasaje por el interior de la tierra que tiene algo de lunático. 


En el exterior, al lado de la entrada a la cueva hay un pequeño museo-exposición de las cuevas de la zona, donde explican el proceso de formación y donde se exhiben unas fotografías de maravillas naturales que no son visitables por todos, supongo que para los geólogos y los espeleólogos son un auténtico paraíso y un sueño, ya que para los simples humanos que no entendemos y sólo nos asombramos del poder de la naturaleza nos parecen sencillamente increíbles. 





3 de diciembre de 2012

Corea del Sur - Jeju-do - Cráter Sangumburi



Mirador al cráter

Durante el día de ayer, desde nuestra llegada a la isla de Jeju-do, recorrimos lo que el tiempo nos permitió de la parte oeste (mirar mapa), Hallim Park y sus cuevas Hyeopjae y Ssangyong, el Museo de Té O'Sulloc, la costa Yeongmeori y la cascada Cheonjiyeon, hoy nos toca pasar el día en la parte este de la isla. 


Comenzamos el día y las visitas con el cráter Sangumburi (3.000W), por supuesto de origen volcánico.

En la entrada nos recibe un simpático abuelo de ojos saltones, un dolharubang.


Si hay necesidades imperiosas mejor atenderlas antes de tener que poner esta posición de incontinencia que anuncia  los servicios y que más de uno hemos adoptado no en pocas ocasiones.


Ya sabemos, en Corea para ver "algo" hay que caminar y sobre todo, subir. 


Aunque en esta ocasión la subida y la caminata no es nada, un paseo agradable  de menos de diez minutos entre un precioso paisaje de campiña verde. 



En el camino de subida al cráter se ven enterramientos al estilo tradicional de la isla: un ancho y trapezoidal muro de piedra rodeando el túmulo, lo que asemeja estas tumbas a las que hemos visto circulando por el país y las que veremos en Tumuli Park en Gyeongju, un túmulo cubierto de hierba, diferenciándolas el tamaño y la forma.


Se llega a la plataforma desde la que contemplar el cráter tras un corto paseo amenazante de lluvia.


Sangumburi es uno de los tres cráteres principales de la isla, los otros son el lago Baengnokdam en la cima de la montaña Hallasan, situada en el centro de la isla y Seongsan Ilchulbong, situado en la costa este. Sangumburi es el segundo más grande, midiendo 2 km de circunferencia, 250 m de diámetro y 100 m de profundidad. Se encuentra completamente cubierto de vegetación y en él crecen 420 especies de plantas subtropicales, templadas y alpinas. 


Es uno de los 360 conos parásitos o volcanes secundarios que se encuentran en la isla. Cuando explotó el cráter no expulsó mucha lava y no realizó grandes formaciones alrededor del cono, con lo que se asemeja más a una depresión de terreno que a un cráter, sobre todo por la vegetación que lo cubre. 

El sendero no bordea el cráter por completo, sólo es posible asomarse a él por un lado.



Parte del camino está cubierto con un pavimento de goma para que no se empape el suelo y no haya barro en el que resbalarse, gran invento. 




Caminamos en dirección a la figura de un ciervo que nos llama la atención, parece que nos encontremos en una reserva. 


El ciervo marca un lugar cargado de energía, se decía que la celebración de ritos aquí antes de escalar las montañas evitaba los accidentes.  


En este lugar también se cuenta la historia de amor entre una estrella llamada Hangam y la tercera hija del Emperador de Jade, su favorita, de nombre Maljat. Una pareja castigada por el emperador cuando se enteró de sus citas clandestinas, fueron condenados al exilio y  encontraron refugio en Sangumburi. Pero lo que el amor unió, la comida lo separó, ya que la diferencia de gustos alimenticios provocaba malos olores al contrario: él comía carne, ella fruta...no sé si hay moraleja como en nuestros cuentos y se trata de que hay comer de todo para estar sanos y tener relaciones felices...

La visión de este cráter nos ha recordado la que tuvimos en Nueva Zelanda, en la isla de Rangitoto, pero aquí la subida fue más costosa aunque muy gratificante, y el cráter aunque estaba igualmente cubierto de vegetación no estaba tan verde; como es un viaje pendiente de narrar una foto de este cráter para presentároslo. 


Con esto concluimos la visita y volvemos hacia la entrada, pasando de nuevo junto a los enterramientos.


Antes de salir realizamos unas compras en la tienda, sobre todo un trío de tés líquidos que me llamaron la atención, que son pastosos como miel y se disuelven en agua…o es eso o me estoy tomando miel de té diluida en agua caliente pero no, su sabor es a té muy dulce. Sus sabores son: oh-mi-ja (elaborado con unas bayas que tienen los cinco sabores básicos, salado, dulce, amargo, picante y ácido), hallabong (té con mandarinas de la isla del que ya compré en el Museo de Té O'Sulloc en su versión clásica) y cactus. 


Sin ser espectacular resulta curioso estar ante un cráter tan verde y tan fácil de alcanzar, y por supuesto el paisaje acompaña favorablemente, con lo que el paseo sería bonito de realizar con cráter o sin él, que es uno de los puntos fuertes de Corea, sus montañas, sus paisajes, sus senderos.