29 de octubre de 2014

Canadá - Montréal - Place de la Grande Paix - Place d'Youville - Rue Saint Pierre - Allan Building - Rue McGill


Caballos y trenes 

Vamos a continuar nuestro paseo por la Rue Saint Paul, que habíamos dejado en su cruce con la Rue Saint François Xavier; quedando en tres etapas el recorrido por esta calle, que ya he narrado: primero, segundo y tercero



Giramos por Rue Saint Nicholas para salir a la Place de la Grande Paix, una sección desgajada de la Place d'Youville, cuya continuación sería la Place Royale, ya que aquí se encuentra la fachada trasera del Musée d'Archeologie et d'Histoire de Montréal Ponte-a-Callière.

La Place de la Grande Paix está presidida por un obelisco, homenaje a la creación de la ciudad por Paul de Chomedey de Maisonneuve en 1621. 


Entramos en la otra sección de la amplia plaza, Place d'Youville, donde uno de sus laterales está ocupado por los antiguos establos construidos en 1825, Écuries d’Youville, que fueron transformados en los almacenes Bouthillier; este edificio está situado en los terrenos del antiguo Hospital General de Montréal, L'ancien hôpital général de Montréal fundado por las Hermanas de la Caridad de Marguerite d’Youville, que las monjas tuvieron que alquilar en 1880 para mantener su comunidad. 


El edificio en la actualidad está ocupado por un restaurante, pero a la hora que pasamos estaba cerrado, con lo que nos conformamos con curiosear el agradable patio, en el que nos hubiéramos tomado un refrigerio con sumo placer. 


En la place d’Youville se encuentra el Centre d’Historie de Montréal, ubicado en una antigua estación de bomberos, construida en 1903 en estilo flamenco. Aunque el edificio es precioso y el interior promete historia e historias interesantes, en lugar de buscar cultura buscamos esos refrescos no tomados en los establos en una terraza situada frente al museo; un momento de tranquilidad y reposo merecidos.


Desde Place Royale giramos por Rue Saint Pierre para llegar a los restos del antiguo hospital, que también recibió el nombre de Hospital Gray por el color del hábito de las monjas, y de la capilla. 


Por la Rue Saint Pierre salimos de nuevo a la Rue de la Commune, donde en una pequeña plaza se sitúa el Allan Building, que albergaba las oficinas centrales de la Montréal Ocean Steamship Company, y que ahora es la sede de la Corporación del Vieux Port de Montréal. Este edificio está relacionado con el transatlántico Titanic, ya que el buque de vapor Virginian recogió la primera señal de socorro del transatlántico y cableó a la oficina central en Montréal pidiendo permiso para cambiar el rumbo y acudir al rescate; por lo que en él se recibió la noticia que el Titanic había chocado con un iceberg y que se hundía, trasladando la información al reportero del diario The Gazette


En uno de los pilares de la entrada al edificio hay una marca que indica el nivel alcanzado por el río Saint Laurent durante la gran inundación de 1886. 


Frente al edificio, el monumento dedicado a John Young, un promotor del puerto. 


En la esquina del Vieux Port donde nos encontramos hay que volver a tomar una decisión, la estación de metro más cercana no está tan cerca, con lo que decidimos ir hacia ella caminando por una calle que nos hemos dejado a medias, la Rue McGill, llegando al inmenso edificio que alberga la nueva Custom House, la Aduana, construido en 1915 y ampliado veinte años más tarde, confirmando que Montréal era el puerto más importante de entrada al país y comercial; ya hemos pasado por la antigua aduana. Destaca en este gran edificio su columnata, separada por un cuerpo central. 



En uno de los laterales del edificio el escudo británico con el león y el unicornio. 


Más adelante, el edificio que alojaba la sede de la Grand Trunk Railway Company, Grand Tronc, a cuyo interior no podemos acceder desgraciadamente, ya que parece ser que su vestíbulo es uno de los más bellos de Canadá, pero a estas horas ya está cerrado. 



Frente a este edificio se encuentra el de la Canadian Express, que en la actualidad alberga un hotel de diseño y de moda en la ciudad, Le St Paul, que además cierra uno de los lados de la Place d’Youville. 



Continuamos por la Rue McGill, hasta llegar a nuestra estación de metro favorita y más utilizada, Square Victoria



 Mapa y lugares del recorrido:


27 de octubre de 2014

Canadá - Montréal - Rue de la Commune - Place Royale - Inmeuble des Douane - Rue Saint Paul


Almacenes y tiendas 

En el tiempo de espera entre comprar los billetes de Le Bateau Mouche y el embarque, nos dimos un pequeño paseo con la intención de parar a comer. Salimos del quai Jacques Cartier atravesando los raíles de la vía férrea. 



Esquivamos el embrujo y la animación de la place Jacques Cartier, que además suponemos con sus restaurantes colapsados de público, como vemos en sus terrazas atestadas. Queremos comer pero además intentar aprovechar el tiempo para conocer otras calles de la ciudad por la que todavía no hemos pasado, y la plaza ya es una vieja conocida.


En su lugar caminamos por la Rue de la Commune, el paseo marítimo de la ciudad, desde donde no se ve mucho el río por la frondosidad y altura de los árboles del Parc Lineaire de la Commune. 


La calle se construyó donde se encontraban las antiguas murallas de la ciudad, y en el siglo XIX floreció comercialmente por la construcción de almacenes para la recepción de mercancías, mercancías que se vendían en las tiendas de estos mismos edificios a las que se entraba por su fachada a la Rue Saint Paul, por eso los títulos de estas entradas son similares, con el orden de los factores alterados pero sin alterar la mercancía. 


En la esquina con la Rue Jean Baptiste hay un almacén con sus esquinas redondeadas, cuya fachada a Rue Saint Paul ya vimos y ahora completamos. 


Durante el paseo nos encontramos con el Amphibus, un medio alternativo para recorrer la ciudad al clásico City Seeighting; medio que por otra parte se está imponiendo en muchas ciudades con ríos y que es igual de útil pero más simpático y con algo de aventura acuática. 


No todos los almacenes presentan fachadas planas, algunos tienen decoración en sus ventanas, como el situado en la esquina de la Rue de la Commune con la Rue Saint Sulpice, que le confieren un aire más elegante. 


Desde esta esquina asoma una de las torres de la Basilique Notre Dame


Llegamos a Place Royale, donde se ubica el Musée d’Archeologie et d’Historie de Montréal Pointe-à-Callière, abierto en 1992 para proteger y mostrar los restos de los primeros días de la colonia, ya que fue en Pointe à Callière donde Samuel de Champlain desembarcó en 1611, y donde en 1642 lo hicieron Maisonneuve y el grupo de colonos que lo acompañaban. Antes de que llegaran los europeos ya era un lugar ocupado por los amerindios, por lo que se han encontrado restos de al menos 2.000 años de antigüedad. 


En la plaza también se encuentra el Inmeuble des Douane, la antigua Aduana, que forma parte del museo (creo que están comunicados por túneles bajo tierra), que fue construido en 1836 en estilo neoclásico. 


La Aduana también presenta fachada hacia la Rue Saint Paul


En lugar de entrar al museo, que sería lo más instructivo, lo que hacemos es alimentar el cuerpo físico, comemos en una terraza que parece tranquila en la esquina de la Place Royale. Como estoy atrevida, me pido un “gaspacho”, así, con “s”, que resulta no saber a nuestro gazpacho sino que es más una sopa de tomate fría pero que está fresco y bueno, ¡y lleva tropezones de pan!, con lo que me sienta de maravilla. 


Para beber, una cerveza canadiense, del tipo blanche; siempre pedimos cervezas nacionales para ir probándolas y ninguna nos decepcionó. 


Para él, una hamburguesa de buen tamaño, con la carne hecha al punto y con buenos trozos de queso. 


Para ella, un roll de langosta, que estaba para chuparse los dedos y pedir doble ración. 


Tras la comida volvimos al quai Jacques Cartier para realizar nuestro recorrido en Le Bateau Mouche; tras lo cual volvimos por la Rue de la Commune hasta la place Royale, desde donde salimos a la Rue Saint Paul, para continuar nuestro paseo por ella, que habíamos dejado a la altura de la Rue St Sulpice, y donde podemos hacer una fotografía que me parece al menos curiosa: dos descapotables. 


En Rue Saint Paul vuelven a aparecer los edificios con sus esquinas redondeadas. 


Frente a la Aduana destaca la fachada del almacén Frothingham y Workman, construido en 1871, que albergaba una ferretería al por mayor. Esto son clavos con glamour y estilo. 



En la esquina con Rue Saint François Xavier dos edificios que nos llevan a New York con sus escaleras exteriores, hemos llegado al SoHo; que no son las únicas que se pueden ver, pero en el repaso de fotografías son las que más me han llamado la atención. 




24 de octubre de 2014

Canadá - Montréal - Le Bateau Mouche por el río Saint Laurent - Pont Jacques Cartier


Navegación calma 

En el quai Jacques Cartier decidimos comprar los tickets para un recorrido por el río Saint Laurent con Le Bateau Mouche (hay más opciones pero supongo que nos saldría el alma parisina y fuimos al clásico; precio, 24 $, 27,58 $ con impuestos, que es el precio que nos interesa realmente). 


Se realiza un recorrido de una hora río arriba, río abajo, a una velocidad pasmosa, quizás demasiado pasmosa e incluso al final hasta demasiado tiempo según nuestra apreciación, pero es un paseo agradable que realizamos no por el afán de descansar, sino porque nos apetecía ver la ciudad desde otro punto de vista, y en esto no decepciona, la hemos podido disfrutar desde muchos.  

Viajemos con música de una canadiense que a nosotros nos gusta mucho, Diana Krall. 




Desde la embarcación se ve la Biosphere, sobresaliendo entre la vegetación, pero como ya la tenemos vista y esta es una visión bucólica pero demasiado parcial, nos concentramos en la escultura que no habíamos visto, se trata de L’Homme, una obra de Alexander Calder situada en el Parc Jean Drapeau, en la Île de Sainte Hélène, que fue un encargo para la Expo’67, y que no es uno de sus famosos móviles, en este caso se trata de una de sus las esculturas llamadas stábiles.  


Se pasa junto a La Tour de l'Horloge.  


Pasamos bajo el pont Jacques Cartier y podemos disfrutar mejor de la visión de este puente, construido en 1930 en acero, con la finalidad de comunicar la isla de Montréal y la ciudad de Longueuil, cuya particularidad es tener como decoración pequeñas torres Eiffel (en teoría de 4 m de altura pero de esta distancia no parecían tan altas, aunque claro si se distinguen más o menos con claridad altura tenían que tener).  



Vemos cómo se lo pasan los que disfrutan de la montaña rusa en el parque de atracciones La Ronde, en la Île Sainte Hélène.  


Vistas de la ciudad y de su frente portuario. 

 



De derecha a izquierda: el Palais de Justice, el edificio Aldred, las torres de la Basilique de Notre Dame y la torre del National Bank of Canada


Nos sigue sorprendiendo la capacidad de adaptación y ubicación del ocio en la ciudad, como lo hizo la playa junto a la Tour de l'Horloge, en esta ocasión junto al canal Lachine hay un centro de spa, que estaba realmente copado de usuarios, aunque las vistas a los almacenes y silos del puerto no es precisamente la más bonita ni relajante. 



El casino, situado en la Île Sainte Hélène, se deja ver entre la vegetación, pero muy poco.  


También tenemos la mejor visión del conjunto residencial de Habitat’67, ya que si bien desde el autobús lo vimos, fue un momento rápido y nada fotografiable. Está construido en la Cité du Havre, un estrecho malecón construido para proteger el puerto de las corrientes y del hielo, entre la ciudad y la Île Sainte Hélène

El conjunto de viviendas fue diseñado por el arquitecto canadiense, de origen israelita, Moshe Safdie para la Expo'67, siendo una sucesión de cubos de hormigón, algunos en voladizo, cuyo precio está por las nubes, tanto por el privilegio de vivir en una obra de arte arquitectónica como por las vistas, y eso a pesar de que el tamaño de las viviendas no es grande. 


Para los no profundamente iniciados en el mundo arquitectónico, la obra de Moshe Safdie más reconocida es el impresionante Marina Bay Sands de Singapur, con una plataforma con forma de barco que alberga una terraza y una piscina, sobre tres torres que alojan hoteles y un casino. En Canadá, también es autor de la National Gallery of Canada, en Ottawa; y del Musée de la Civilisation, en Québec.


Creo que hubiera estado bien hacer este paseo al atardecer, cuando las luces de la ciudad comienzan a encenderse, y cuando el cansancio del día es mayor, con lo que se agradecería un parón de hora y media, que puede ser con cena incluida. La pena es que hay una temporada en que realizan fuegos artificiales sobre el río Saint Laurent y esto hubiera sido un valor añadido para realizar este paseo tranquilo, pero no tuvimos la suerte de llegar a tiempo, el sábado 2 de agosto fue el último día en que se efectuaron y nosotros llegamos el 3, tendrá que ser en otra ocasión. 

Para los que no quieran tantas vistas parsimoniosas existe la posibilidad de realizar un recorrido adrenalínico en jet boat por el río Saint Laurent