25 de mayo de 2016

Uzbekistán - Bukhara - Bazar Toki Sarrafon - Bazar Toki Telpak Furushon - Bazar Toki Zargaron


Puertas y cúpulas

La mezquita Maghoki Attar está situada en una plaza, en la que se encuentran dos bazares cubiertos establecidos en la época de los shaybánidas. Por un lado, el bazar Toki Sarrafon, del siglo XVI, donde se concentraban los agentes de cambio y de préstamo de dinero. La palabra toki deriva de la palabra tok, que significa cúpula.


El bazar consiste en cuatro pasillos que se cruzan bajo una cúpula. Por supuesto, estos pasillos están al completo de tiendas y mercancías, y a pesar del gran número de personas, autóctonas y extranjeras, vendedores y compradores, no resultante agobiante pasear por él, parece que el tráfico está controlado. 








Nos detenemos en una tienda en la que nos llama la atención el trabajo de un ilustrador, tanto por su minuciosidad como por la complejidad y belleza de sus diseños, con unos colores maravillosos y una caligrafía árabe preciosa. Hay láminas de todos los tamaños y finalmente encontramos una adecuada a nuestras paredes y bolsillos (con muy poco regateo por nuestra parte). En un libro que nos enseña vemos, que no aprendemos, las diferencias de escritura entre los idiomas derivados del persa. 


A la izquierda, la puerta por la que entramos, y a la derecha, otra de las puertas, y parece increíble que en tan poco espacio haya tanto producto y vendedor.


La puerta frente a la que hemos entrado. 


Y la última puerta, que es la que más hemos utilizado junto a la primera. Junto a esta puerta se encuentra el hamam Sarrafon, del siglo XVI.


Salgamos de nuevo a la plaza de la mezquita Maghoki Attar, ya que estamos en territorio de compras, completemos el proceso. El lateral que nos queda por ver de la plaza está compuesto por dos o tres caravanserais (el número lo tengo confuso), uno de ellos recibe el nombre de Ulug Beg, cuyas puertas están todas cerradas, aunque creo que alguno era utilizado como casa de té o restaurante. La primera fotografía está tomada junto al bazar Toki Sarrafon, por aquello de que os podáis ubicaros mejor, y al fondo se puede ver parte de la fachada del hotel


Al final de los caravanserais, el bazar Toki Telpak Furushon, que también data del siglo XVI. Su tamaño es mayor que el anterior y presenta una bonita sucesión de cúpulas aparte de la central, que tiene 15 m de diámetro. La teoría es que aquí es donde se pueden comprar gorros, los doppys –típicos bonetes uzbekos que conocimos en el Museo de Artes Aplicadas de Tashkent- y sombreros de piel (los artículos ya están generalizados por doquier y ningún bazar ni mercado está especializado en uno de ellos). 


En el interior, un cruce de pasillos con cúpulas y una cúpula central, con tiendas de todos los artículos: tejidos, pañuelos, alfombras, imanes, gorros, instrumentos musicales… 






No recuerdo el número de puertas del bazar, si también tenía cuatro como Toki Sarrafon, más cuando solo utilizamos para entrar y salir de él siempre las mismas, pero supongo que sigue la tónica de tener cuatro, aunque no en perfecta situación de los puntos cardinales. 


Las tiendas y los puestos de venta continúan en los alrededores del bazar, y por toda la parte más turística y transitada de la ciudad. 


Al norte de estos dos bazares hay un tercero, el bazar Toki Zargaron, del siglo XVI como los anteriores, donde se concentraron los joyeros. Desde el bazar Toki Telpak Furushon se llega en línea recta. 


Una nueva exposición de artículos. 



Nos paramos en una tienda de instrumentos musicales tradicionales de Uzbekistán, y resulta que el “dependiente” es un artista de ellos, con lo que nos va enseñando el sonido de algunos, y finalmente nos enseña un cd grabado por él, que decidimos comprar, no para quedar bien, sino porque realmente nos gustó su música, además de ir acostumbrándonos a su sonido en los vehículos con los que nos vamos trasladando, y sobre todo, porque vienen los instrumentos con sus nombres, con lo que podemos aprender algo –sinceramente no hemos tenido mucho tiempo ni de aprenderlos ni de escucharlos-. 




Saliendo por la puerta de la derecha según entramos. 


Saliendo por la puerta de la izquierda según entramos. 


Juego de cúpulas del bazar, que es importante ver al atardecer, ya que el color dorado que se produce en sus piedras es realmente cautivador. 


Mapa de la situación de los bazares: 



23 de mayo de 2016

Uzbekistán - Bukhara - Mezquita Maghoki-Attar


Bajo la arena

Frente al hotel Asia Bukhara en el que nos alojamos está la mezquita Maghoki-Attar, la mezquita más antigua de Asia Central, que data del siglo IX según unas fuentes, y según la placa que la identifica del siglo XII. Fue restaurada en el siglo XVI, siglo en el que temporalmente los judíos que vivían en Bukhara la utilizaron como sinagoga. 

Para tener una visión más global de ella, precisamente desde la calle donde se encuentra el hotel, ya que parcialmente está a un nivel más bajo que ella.


La entrada lateral presenta el típico pishtaq, aunque no es de gran altura y está limpio de decoración, quedando algunos azulejos azules junto a la puerta. 




La mezquita curiosamente presenta dos niveles, y la fachada frontal está a un nivel más bajo, nivel que corresponde al que presentaba la ciudad en el siglo XII. Durante la realización de una excavación en 1930 se encontraron bajo la mezquita trazas de un templo zoroastriano del siglo V, que fue destruido por los árabes, y de un santuario budista aún más antiguo. 

Según la leyenda, la mezquita sobrevivió a los mongoles porque fue sepultada en arena por los ciudadanos, y de hecho, solo parte superior de la mezquita era visible cuando se comenzó la excavación.



Destacables en esta fachada son los grabados en la piedra porque de su mayólica queda bastante poco. 



En la actualidad aloja un museo que exhibe alfombras, mostrando las diferencias entre las realizadas en el país.




Dos detalles de la mezquita, por un lado, el mihrab, que está decorado con un faldón en su parte superior. 


Y las escaleras de acceso de la fachada lateral, que están cubiertas de telas utilizadas en la decoración de las yurtas. 


Frente a la mezquita y como resultado de las excavaciones se pueden ver los restos de un antiguo caravanserai y de un hamam, datados en los siglos XVIII-XIX. 



En un lateral de la amplia plaza donde se encuentra la mezquita y las excavaciones, hay un soportal con columnas de madera, donde se encuentran varios comercios. Un taller en el que elaboran principalmente navajas, que por supuesto tienen a la venta, pero cuyo precio, incluido el regateo, no nos convenció, y eso que el trabajo era espectacular y no dudamos de que ese fuera su precio... para los turistas, y un pequeño colorido y oloroso mercado de especias.