16 de diciembre de 2013

Chile - Altiplano chileno - Socaire



Por la puna mágica

Desde las lagunas Miscanti y Miñiques emprendemos el camino de vuelta hacia San Pedro de Atacama, más o menos a una distancia de 120 km, y en este viaje seguimos disfrutando desde la minivan del paisaje, un paisaje de puna y coirón, de los volcanes, así como de pequeñas lagunas en el horizonte.


La puna de Atacama es el altiplano, que en este caso es del tipo desértico, situada entre 3.600 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, ocupando aproximadamente 180.000 km2. En la puna se encuentran los ya presentados coirones y otras plantas que crecen en laderas rocosas, las llaretas






Varias veces nos encontramos con grupos de vicuñas




El camino, que no se puede llamar ni carretera ni calzada, presenta baches y desniveles, lo que nos hace ir pegando botes y a Marcelo buscando el mejor lado para pasar, ahora por la izquierda, ahora por la derecha.


En este camino vemos con mayor claridad y capturamos medianamente una quebrada del río, por la que circula el agua, cuando la haya, y de la que se suministraban los atacameños para sus cultivos. Parece una fractura del terreno provocada por un seísmo.





Los cultivos atacameños se encuentran en terrazas construidas en los terrenos, como en muchas partes del mundo, por lo que esto es una sabiduría natural e innata (mirar, observar y aplicar). 




Llegamos a Socaire (mirar mapa de localización), un pueblo situado a 3.500 m de altitud, localizado en una zona de explotación de oro durante la época colonial, y que ahora vive principalmente de la agricultura, de la minería, y del turismo, siendo la comunidad atacameña de esta localidad la responsable de la administración de las lagunas Miscanti y Miñiques


La iglesia vieja es de estilo colonial, y la iglesia nueva sigue el mismo patrón arquitectónico pero está construida con materiales más modernos, aunque mantiene la techumbre de paja. 





Paramos a las afueras del pueblo, aunque como podéis intuir no es tan grande como para tener mucha diferencia entre "fuera y dentro", donde parece que hay varios lugares de avituallamiento, que podrían ser como postas en el camino. 




Se tienen vistas sobre el salar, que podrían ser mejores si se caminara por allí en lugar de quedarnos a un lado de la carretera, ahora sí asfaltada, pero es que comer es necesario, importante, y además otro punto cultural a conocer. 




Al salir de Toconao Osvaldo intentó llamar a un restaurante de este pueblo para comer allí de vuelta de la excursión, pero no hubo manera de que le cogieran el teléfono, así que pasó al plan B, llamó a otro restaurante en Socaire y aquí vamos a comer, en una cocinería, nombre que reciben los comedores sencillos. El almuerzo está incluido en el precio de la excursión. 




La barbacoa al exterior está preparándose, se trata de un bidón abierto en un cuarto, y es que aquí el aprovechamiento de materiales tiene que estar a la orden del día y de la imaginación (aunque ecológicamente es un poco chocante, sobre todo con un paisaje tan natural y aparentemente virgen -que luego sabemos que lo tienen horadado y explotado-) . 




La mesa está preparada, y el mantel a mí me parece que es una preciosidad, dan ganas de comprarlo, y puede que si no en la cocinería, si en alguna tienda o local del pueblo se pueda hacer, ya que Socaire también es famoso por su artesanía. 




Comienzan a repartir canastos de pan, que está buenísimo y algo más (con estos se pueden hacer unos bocadillos de impresión), para poder mojar en la salsa de chancho en piedra




Para beber jugo de durazno o melocotón, al que nos rendimos pero con el que nos contenemos porque podríamos beber jarras y jarras. También se puede pedir cerveza, pero yo estaba feliz con el jugo. 




De primero una rica sopa de verduras, llena de elementos, que además ayudó a entonar el cuerpo, y en la que más de uno hicimos “submarinos” con el rico pan. 




Cuando Osvaldo realizó la reserva en la cocinería nos pidió que eligiéramos entre pollo, cerdo o ternera, para que allí pudieran tener el producto listo para hacer. En nuestro caso fueron el pollo y el cerdo los elegidos, acompañados de arroz y quinoa; la quinoa es un pseudocereal muy utilizado por los incas y los atacameños (a mí me ha gustado mucho, sin tener un gran sabor, es un gran acompañante, y además sano). De postre, naranjas. 





La comida fue estupenda, un local sencillo en el que nos trataron como príncipes, y en el que palpamos el cariño del guía y del conductor hacia sus propietarios y viceversa. La humanidad abriéndose paso entre la fuerza arrolladora del turismo.


Continuamos el camino de vuelta a San Pedro y Osvaldo hace parar a Marcelo en un tramo de la carretera para notar el “magnetismo” del terreno, ya que la minivan queda en punto muerto en un tramo ascendente y la minivan sigue hacia delante, cuando tendría que ir hacia atrás, y es que es aunque la visión es ascendente el tramo es realmente descendente, es una ilusión óptica…muy curioso (es un fenómeno que se suele dar en territorios volcánicos, porque en la isla surcoreana de Jeju-do, no muy lejos del cráter Sangumburi, se producía en la carretera hacia el monte Hallasan, aunque nosotros no pasamos por allí y no pudimos comprobarlo). 

Sin parar pasamos al lado de una pequeña colina o una roca grande en la que se distingue el rostro de un indio, de un inca, lástima que en la fotografía no se puede ver, pero en una de las cámaras Osvaldo hizo la foto y salía perfectamente el rostro, ¡increíble!.Se me olvidó dar el mail al afortunado de la cámara para que me la enviara y así también poderla tener nosotros. En nuestra fotografía hay que tirar de imaginación para ver el rostro del indio, que os aseguro que se ve perfecto. 




13 de diciembre de 2013

Chile - Altiplano chileno - Lagunas altiplánicas Miscanti y Miñiques



En el altiplano chileno

Desde la laguna Chaxa seguimos en dirección sur, vamos ascendiendo en altura, lo que me produce la inseguridad de si nos afectará (más bien si me afectará, que puestos a pillar algo parece que siempre estoy dispuesta), de momento no hemos tenido ningún síntoma pero esto no quiere decir nada. La cordillera nevada es nuestro telón de fondo, al tiempo que nuestra realidad de que en el desierto hace frío.




Hacemos la primera parada, que al tiempo que paisajística es también una fisiológica, y como son varias las minivan que llegan, aunque no tantas como en otros lugares del desierto y del salar, la cola que se forma ante los baños es considerable, pero es que es el único lugar para hacerlo... que al aire libre es contaminación medioambiental.


Las piedras y rocas salinas al ir ascendiendo han dado a un paso a la vegetación de coirón, un matorral que nos acerca a las películas de vaqueros y sus bolas de vegetación seca “corriendo” por la calle donde va a tener el duelo o el encuentro entre buenos y malos.




El coirón o paja brava es una especie vegetal perenne, que se desarrolla en suelos de tipo arenoso, en relieves de escasa pendiente y  en extensas planicies. Sus poblaciones son parte fundamental de los “pajonales” altoandinos del Altiplano. Esta planta también la vimos en Nueva Zelanda, y nos llamó la atención allí, porque la asociamos a terrenos áridos y este país es la explosión del verde.




Estamos en el altiplano chileno, donde hay lagos de aguas cristalinas y dulces, a los pies de las cumbres nevadas de las montañas de los Andes, las lagunas altiplánicas (mirar mapa de localización), que forman parte de la Reserva Nacional Los Flamencos.

Hace millones de años el paisaje aquí era muy distinto, las aguas provenientes de la alta cordillera discurrían libremente frente a los volcanes Miscanti y Miñiques, bajando hasta el Salar de Atacama, camino en el cual se generaba un pequeño río con riberas compuestas de bofedales (humedales) y fauna local. Hace menos de un millón de años, una erupción del volcán Miñiques interrumpió el avance de las aguas, las cuales comenzaron a estancarse, producto del cambio geomorfológico del sector, formándose las lagunas. 

La primera laguna que vemos es la laguna Miscanti (se paga a la comunidad atacameña el acceso pero no sé el coste porque estaba incluido en la excursión), con forma de corazón y bajo el volcán Miscanti (5.622 m).



Marcelo aparca la minivan y Osvaldo nos da el consejo de ir lentamente hacia la laguna, que no nos apresuremos por llegar, que así es como el cuerpo y la cabeza sienten el mal de altura, porque el esfuerzo físico es lo que lo produce. El mal de altura, soroche o apunamiento se debe a la falta de oxígeno por la altitud, y por eso recomiendan no comer mucho, porque si el oxígeno se concentra en el estómago para hacer la digestión, éste faltará en el riego de la cabeza. Se suele presentar a cotas a partir de los 2.400-2.500 metros sobre el nivel del mar y estamos a 4.120 metros. Afortunadamente no sentimos nada, nadie en nuestro grupo siente nada, entre los que hay mayoría de chilenos haciendo turismo patrio. 




De flora, el ya familiar coirón, y de fauna, unas bonitas vicuñas, a las que todos miramos y fotografiamos entusiasmados, y es que ¡somos como niños! 



La vicuña es un camélido silvestre, de menor tamaño que la llama, a la que vimos en "cautividad" en Toconao. Su pelaje es castaño color canela y el pecho blanquecino, y con su fina lana se tejen ponchos. Su gestación dura once meses, por lo que sus poblaciones aumentan muy lentamente, y por ello su caza está prohibida, lo que ha permitido aumentar considerablemente el número de ejemplares. ¡Qué bonitas son! (y bonitos que no diferencio el sexo)
 



Caminamos hacia la laguna y de nuevo, porque a cada paisaje que encontramos nos ocurre, nos quedamos atrapados ante la belleza natural; tan poco, tan grande; tan sencillo, tan inmenso. ¡Ah!, y por si os preguntáis si hacía frío, sí que lo hacía, en algunos lugares la laguna estaba congelada, y a pesar del sol el ambiente era de frío, y en invierno se puede llegar a los 30ºC bajo cero.

La laguna abarca 15 km2 y se suministra de infiltraciones de agua de lluvia de tipo subterráneo y termal.  La laguna tiene forma de corazón, y sí, mirando e imaginando se puede ver su forma.







En los alrededores de la laguna volvemos a encontrarnos con lindas vicuñas, estos son sus dominios y nosotros los intrusos. 



Subimos a la minivan, y es que supongo que aparte de no cansarnos con el ejercicio físico y evitar el posible mal de altura, si el camino lo hacemos a pie tardaremos más, no por ser un gran recorrido, sino por la dispersión que se puede producir en el pequeño grupo, cada uno mirando hacia un lado. 

Cercana a la laguna Miscanti (izquierda), se encuentra la laguna Miñiques (derecha), a 4.115 m de altitud; Miñiques recibe aporte de agua de la laguna Miscanti. Entre ambas lagunas se encuentra el volcán Miñiques (5.910 m). 



La laguna Miñiques es más pequeña que la Miscanti, y en ella hay patos y gaviotas andinas nadando y alimentándose, también es el hábitat donde anida el flamenco andino, y  en las riberas de las lagunas existen los llamados corredores biológicos, por los que transitan las vicuñas, por lo que para mantener preservado este hábitat no nos podemos acercar hasta la orilla, además tenemos la vista encima de los guarda parques, que aparte de cobrar entrada y custodiar los baños públicos, su labor principal es la de parar a los turistas desaprensivos. 






11 de diciembre de 2013

Chile - Salar de Atacama - Laguna Chaxa



Escuchad el sonido quebradizo
de la sal viva, sola en los salares,
El sol rompe sus vidrios en la extensión vacía
Y agoniza la tierra con un seco
y ahogado ruido de sal que gime

(Canto General, Pablo Neruda)


Continuamos camino por el desierto de Atacama tras nuestro paso por Toconao, y nos dirigimos hacia el imponente Salar de Atacama (mirar mapa de localización). El salar es una depresión de terreno situada entre las cordilleras Domeyko y de los Andes, donde antes existía un lago salado seco. El salar de Atacama es el más grande de Chile, con una superficie que supera los 3.200 km2, 100 km de longitud y 30 km de anchura, siendo superado en extensión por el Salar de Uyuni en Bolivia, las Salinas Grandes de Argentina, el Salar de Etosha en Namibia y el Gran Lago Salado de Utah en EEUU. 

Durante millones de años el lago se fue creando por la acumulación de las lluvias, los deshielos de la cordillera y las aguas del río San Pedro de Atacama, formándose el salar cuando el agua del lago se evaporó, dejando una gruesa capa de cristales de sal sobre el terreno. Geológicamente está formado por capas de sal y arcilla, que fueron originalmente horizontales, pero que fueron plegadas por los movimientos de la corteza terrestre, dejando sustratos a la vista, por lo que se puede ver la mezcla entre el blanco de la sal y el ocre de la arcilla. 


Nos encontramos en el Sector Soncor de la Reserva Nacional Los Flamencos, y antes de comenzar la visita entramos en una sala donde vemos un vídeo explicativo sobre el salar, su formación, su aprovechamiento, su flora y su fauna, su bonita y colorida fauna; resulta muy interesante. 

El aire en el salar es extraordinariamente seco, lo que le da una transparencia perfecta, y por esta transparencia medir las distancias conduce a errores, parece que los lugares están más cerca de lo que realmente están, que es lo que pasaba con la visión que teníamos en el camino de Calama a San Pedro de Atacama

Bajo el salar hay un lago, cubierto por la gruesa y rugosa costra de sal tiznada con el polvo del desierto. El agua de este lago contiene una de las mayores reservas de litio del mundo, el futuro de la economía chilena (ya veremos los efectos sobre el medio ambiente). En algunos lugares la costra se ha abierto, ha aflorado el agua y se han formado lagunas de diversos tamaños, que son el hábitat de aves acuáticas, principalmente flamencos, taguas y guallatas. 

Una vez que sabemos más sobre la geología del salar, entremos en la laguna Chaxa, y el camino que conduce a ella lo hace mostrándonos una paleta de colores desde el suelo hasta el cielo, pasando por el blanco salino, el azul de la laguna, el rojizo de la cordillera Domeyko y el azul nítido del cielo, todos ellos con diferentes matices. Maravilloso. 


Los Andes y sus volcanes son los vigilantes del entorno pedregoso y seco. Al comienzo del paseo no se nota demasiado la sequedad del ambiente, pero pasado un rato sí que la garganta comienza a endurecerse, posiblemente yo lo notaría algo más porque mi garganta es demasiado sensible y cualquier cambio de temperatura o humedad la provocan, aparte del seguro efecto placebo por ver esa costra de piedra y sal. 


No las teníamos todas con nosotros porque no es una época muy adecuada, la del invierno chileno, en la que se puedan ver muchos flamencos, tal y como hemos visto en los documentales, pero allí estaba él, posando para los visitantes y sus cámaras. No, no es una figurita de jardín kitsch, es un flamenco de carne, huesos y plumas rosáceas; los paparazzi turistas como locos con sus cámaras. 



También hay otras aves, creo que se trata del chorlo de la Puna, una pequeña ave que mide entre 17 y 18 cm. Tiene su nuca de color canela, con una banda negra entre los ojos. Todos estos datos me llevan a él. Aparte del dato que se puede encontrar con gran facilidad en esta laguna. 


A la izquierda el volcán Licancabur, y al frente, el volcán Láscar, de 5.592 m de altura, que se encuentra activo y bastante activo, ya que se puede ver la fumarola de humo sobre su cima, y que ya en abril de este año incluso hizo que se tuviera que dar la voz de alerta y alarma al aumentar su actividad y provocar algunos sismos. 


Hacia la derecha del volcán Láscar se encuentra el volcán Miñiques


Nos encontramos cautivados ante el asombroso y magnífico paisaje, ante su fauna, para nuestros ojos escasa y lejana, pero muy atrayente. 


Podría tratarse de la Luna, con sus volcanes y antes de que se desapareciera el agua, algo así como "antes de ". 


Hay tres tipos de flamencos en el Salar de Atacama, dos de ellos se pueden ver en la laguna Chaxa, el flamenco andino y el flamenco chileno, nosotros creo que solo vemos al andino o parina grande, pero esto de identificar por colorido rosáceo, alas rosas o rojas es complicado; me guío porque el pico del andino no es tan curvado como el chileno, y en la fotografía no parece tan curvo, pero esta información no es nada fiable. 




Los flamencos suelen pasar la mayor parte del tiempo con la cabeza en el agua, utilizando su pico como un sifón para atrapar crustáceos –artemia franciscana-, algas y bacterias con carotenoides, que son los que le dan el color rosáceo a su plumaje. En el centro de visitantes de la laguna hay una urna donde se pueden ver estos pequeños animalitos. 

Los flamencos pasan de 14 a 16 horas comiendo, no abren el pico más de un 1 cm y tienen un promedio de vida entre 18 a 20 años. Los nidos los construyen en rocas de sal porque mantienen más el calor.  



Cuando estábamos a punto de emprender el camino de vuelta, de repente a nuestra espalda un trío de flamencos llegan al vuelo, ¡guauuuuu!



No hemos encontrado un mundo rosado en la laguna pero la experiencia ha resultado preciosa, porque no es lo mismo ver este mundo de color de rosa en un zoológico, que siempre resulta bonito, que hacerlo en un entorno natural, ¡y qué entorno!