10 de marzo de 2013

Corea del Sur - Pohang - Homigot



Panorama costero

Terminada nuestra visita, al final casi a la carrera, por el Museo Nacional de Gyeongju con Sonia algo nerviosa ante nuestras paradas por todas las vitrinas aunque fuera para echar un ojo avizor y rápido, que algo siempre se queda, volvemos al coche para bajo una fina y continua lluvia dirigirnos hacia la costa del Mar de Este, por una carretera serpenteante y estrecha, pero llena de encanto, como cuando en España se toma una de esas carreteras costeras menos transitadas y te sorprende el paisaje, la soledad, la calma. Se pasa por pequeñas poblaciones pesqueras, en las que como el día lluvioso no acompaña, no se ve actividad, ni marítima ni de venta ni de turismo playero, pero seguro que en un día soleado debe ser diferente. 

Sonia nos dice que Lee Sok, nuestro sorprendente y genuino chófer, ha elegido una carretera menos transitada, más recóndita, para disfrutar del paisaje costero. Estos pequeños detalles son los que hacen grande un viaje, independientemente de los lugares visitados, pero la amabilidad al tiempo que el orgullo de enseñarte y descubrirte su país hay que agradecerlo con mayúsculas. Si no me ubico mal atravesamos el Parque Nacional de Gyeongju. 



Tomar fotografías es imposible, entre curva y curva y con las gotas de lluvia no ha salido ninguna aprovechable para transmitir estas sensaciones, así que solo podrá ser a través de estas cortas palabras.

Hacemos una parada en la Escuela de Marina de Corea, para ver desde lejos, y casi semiescondidos por la vegetación, las maniobras de los marinos submarinistas, dispuestos a salir al mar; si nos llegan a tomar por espías...aunqueha sido en esta semana cuando Corea del Norte vuelve a asomar sus garras y amenaza con agresiones y guerras, porque el ser humano no aprende de la desgracia, de la barbarie, y en pos de la ideología y el poder absoluto utiliza sin medida la fuerza y las armas, que tan "sabiamente" no deja de inventar y fabricar el "ser humano". 


No recuerdo si fue en este camino de ida o en el de vuelta que pasamos por Pohang, donde se localiza la planta siderúrgica POSCO, con sus chimeneas humeantes, que es una fábrica de acero de las más importantes del país, desde la que exporta aproximadamente el 25% de la producción a más de 40 países (y no dejamos de pensar en España y su desmantelación de industrias; la eterna controversia de costes, utilidades, beneficios, empleos, medio ambiente…imposible conjugarlos todos y bien a la vez). 

Continuamos el camino, por un lado, la costa y sus pequeños puertos. 


Por otro, el paisaje montañoso de no grandes alturas y los arrozales. 


Llegamos a Homigot, donde hacemos una parada para disfrutar del paisaje y del ambiente. Lo primero que capta la atención de nuestros ojos es una escultura de una mano en el agua. 



Creo que es un símbolo esperanzador de paz pero no lo puedo asegurar, es más es una sensación propia, lo que sí puedo decir es que es una imagen preciosa; aunque ahora al verla me ha parecido un mensaje de auxilio, una mano que lucha por salir del mar, del ahogo...y es que el ánimo hace mucho en las percepciones. 


Frente a la mano situada en el mar, otra mano de igual tamaño situada en tierra firme. Y junto a esta mano se encuentra la Luz del Nuevo Milenio, colocada el uno de enero de 2000, la Llama Eterna para desear la unificación pacífica de Corea, así como por la prosperidad y el bienestar de los coreanos de todo el mundo. Por eso creo que tanto la llama como las dos manos reflejan el deseo de unión de las dos Coreas, incluso de podría ver el simbolismo de dos hermanos intentando encontrarse y ayudarse…No creo que haya contradicción entre la paz, la esperanza, la reconciliación, el ahogo, la ayuda, todo forma parte de la situación actual de las dos Coreas.

 

La llama y la segunda mano (o primera, depende de a la que se llegue antes, nosotros lo hicimos a la marina) se encuentran en un pequeño paseo que conduce al New Millenium Memorial Hall, donde hay un mirador, pero al que no accedimos, el día no hubiera ofrecido grandes vistas, aunque seguramente sí grandes sensaciones. 


Las farolas de este paseo están decoradas con dos figuras de tigre, también hay una figura de un tigre más grande en uno de los lados, y detrás de ella una pintura con multitud de tigres. ¡Todo lleno de tigres!, y el tigre no es animal oriundo del país, o eso creo. 


La razón es que el nombre de Homigot proviene de las palabras ho, que significa tigre, mi, que significa cola, y got que significa pequeño puerto. 


Los coreanos creen que el mapa de Corea se asemeja a un tigre, y la ubicación de Homigot estaría justo en la cola del tigre. Durante la ocupación japonesa de 1910-1945, los japoneses cambiaron el nombre de la localidad por Janggigot en un intento de destruir el orgullo coreano y de humillación, ya que jang significa conejo, pero tras la liberación volvió a recuperar su nombre, y seguro que los japoneses no lograron que perdieran su orgullo con este absurdo cambio de nombre.


En este paseo también se encuentra, a la izquierda andando hacia el mirador del New Millenium Memorial Hall, una escultura, creo que un homenaje a la cultura y al pueblo coreano. 


Además de por la pequeña playa, el puerto, la multitud de restaurantes, el paseo, el New Millenium Hall, Homigot es conocida por su faro, el más alto de Corea, de 26,4 m de altura. 


El faro tiene forma octogonal, es de diseño occidental (dato que no entiendo del todo, sobre todo porque no conozco faros orientales y sus diferencias con los occidentales, pensé que un faro siempre sería un faro) y fue construido en 1908, tras un incidente el año anterior en el que un barco japonés golpeó una roca sumergida y se hundió en la orilla. Fue diseñado por arquitectos franceses y realizado por constructores chinos.

Es digno de admiración arquitectónicamente porque su estructura de ladrillos se realizó sin refuerzos de vigas de hierro y por su estrechez desde la base. Nosotros no pudimos acceder a él, aunque no sé si se pueda visitar su interior.


Junto al faro se encuentra el Museo del Faro, Lighthouse Museum (entrada 700W), con una colección de objetos de faros, tanto nacionales como internacionales, es la fiesta del faro, la tecnología antigua y la sofisticada moderna (en la fotografía el Maritime Hall).


En su interior también hay fotografías de faros coreanos e internacionales, como el que vimos en la lejanía en nuestra excursión marina alrededor de Taejongdae, en las islas Oryuk en Busan


En un pequeño jardín en la parte de atrás hay una colección de maquetas de algunos de estos faros nacionales. Para un apasionado de estos elementos arquitectónicos, un paraíso sin lugar a dudas. 


Al lado del museo hay una pequeña plaza en la que se encuentra ¡otro tigre!, en esta ocasión de piedra; la población hace honor a su nombre por todos lados. 


Lo más curioso de este tigre es que bajo su cola cobija una bola que es el Universo, con sus constelaciones, supongo que con por la conexión continua de Asia con el horóscopo y los destinos regidos por las estrellas.


Yo sugiero, dado que ya es hora de ello, quedarnos a comer aquí, y es que el ambiente y la pinta de los restaurantes eran sugestivos, pero una vez realizada la deliberación entre Sonia y Lee Sok deciden que mejor continuamos ruta y que más adelante pararemos, admitimos la decisión pero la única condición que pido es que ya que estamos en costa ¡quiero pez!. 




7 de marzo de 2013

Corea del Sur - Gyeongju - Museo Nacional de Gyeongju



Conociendo a la dinastía Shilla

Nuevo día, nueva mañana, nuevo desayuno, tras el que en recepción ya nos espera Sonia, y a la salida del hotel nuestro eficiente chófer, Lee Sok. Antes de comenzar el tour programado le pregunto a Sonia por un lugar que ayer nos dejamos pendiente, tanto porque no entraba en el tour, a pesar de tener entrada libre, como por no entender ella la necesidad de visitarlo y la lluvia de ayer me hizo desistir de intentar su visita, que ya relaté en la entrada anterior por aquella de la logística zonal, el Seokbinggo, el almacén de hielo en el palacio Balwolseong, ya que Sonia y Lee estuvieron de acuerdo en llevarnos.

La primera visita programada del día es al que dicen el mejor museo histórico de Corea, con permiso por supuesto del Museo Nacional de Corea en Seúl, el Museo Nacional de Gyeongju (mirar mapa). El edificio se asemeja a un tipico pabellón de palacio levantado sobre columnas. 



Es uno de los mejores museos del país por su importante colección de reliquias del reino de Shilla, que tuvo su capital en esta ciudad. Shilla fue el primer reino que unificó la península coreana, y que rigió sus destinos durante mil años, desde el 57 a.C. hasta el 935 d.C, cuando fue sucedido por la Dinastía Goryo. 

El museo conserva más de 80.000 objetos pero en exposición sólo expone unos 2.500. 

En los jardines y terreno que rodean el museo se exponen estatuas, ornamentos de templos, stupas y otros monumentos. 



Nos llama especialmente la atención una stupa o lápida magníficamente decorada, cuyo detalle más importante es que es doble, dos tortugas con sus cabezas de dragón, que fue encontranda en Sungboksa. 


Uno de los monumentos más destacables que se exhibe en el jardín es la Campana Emile, la Campana Divina del Rey Seongdeok el Grande, mandada construir por el rey Gyeongdok (742-765) en memoria de su padre Seongdeok, con el propósito de purificar las mentes de todo aquel que lo escuchara. Originalmente se encontraba en el templo Bongdeoksa, pero al entrar el templo en estado de ruina fue trasladada al museo. 


Es la campana más grande, antigua y sonora de Corea, e incluso de Asia (eso dicen). Mide 3,3 m de altura y 2,7 m de diámetro, y se utilizaron 19 toneladas de bronce para su construcción. En una noche clara podía oírse a sesenta kilómetros de distancia, pero hoy permanece en silencio por una pequeña grieta, pero una grabación de su sonido se puede escuchar en el jardín, ya que cada cierto tiempo le dan al "play".


Las decoraciones labradas en su exterior son preciosas, elaboradas con sumo detalle; con relieves de flores, apsaras y varias inscripciones, y no falta el gancho con forma de dragón. 
 





Una leyenda cuenta que ante los innumerables vanos esfuerzos en la construcción de la campana, un monje budista aconsejó arrojar al cobre hirviente a la hija única de una mujer, acto que se realizó y con elló se consiguió terminar de fabricar. Los monjes budistas entonces atribuyeron el sonido de la campana al llanto de la niña llamando a su madre: “Emi, emi…” y por eso recibe el nombre. Hay leyendas que ponen los pelos de punta, y sólo pensar en su certeza más todavía. 



En el jardín también se exhiben pagodas.



De estas pagodas, hay dos réplicas importantes, cuyos originales ya hemos conocido en el templo de Bulguksa, Dabotap y Seokgatap.



En la pared exterior del edificio del museo se exhibe una réplica del petroglifo Bangudae, datado en el Paleolítico Superior o en la Edad de Bronce, cuyo original se encuentra en la ciudad de Ulsan (mirar mapa), pero en esta réplica se pueden ver mejor los grabados: el mar, animales como tigres, tortugas, focas y ballenas. 


En el museo hay infinidad de piezas, con las que aprender más sobre la dinastía Shilla, su arquitectura, su arte, el budismo, y se puede pasar un día entero para disfrutarlo con calma, pero no es nuestro caso, y aunque nos tomamos nuestro tiempo no deja de ser una visita bastante rápida.  


Era imposible tomar notas de lo que veíamos y más imposible es recordar (la edad y sus efectos devastadores) las fechas, los materiales, los usos, pero sí puedo puedo fotografías de algunos que considero más interesantes de los que se pueden ver, como estos jarrones con forma de animales.



Un incensario que quedaría sumamente original y decorativa en nuestras casas en lugar de esa base de madera para colocar el palo de incienso.


De las tumbas de Tumuli Park y de otras tumbas de la ciuda y de la provincia se han recuperado infinidad de objetos: zapatos (atención a la foto de estos porque son originales aunque no parecen nada cómodos), cinturones, armas, pendientes, collares y coronas, así como cerámica con decoraciones curiosas.





De la tumba Cheonmachong, también en Tumuli Park, se puede ver una réplica en el estado en el que se encuentra (creo que es réplica y que el original se encuentra en el Museo Nacional de Corea, pero no lo afirmo) de la pintura que le da el nombre, el caballo volador. 


Al ser Cheonmachong una tumba real, en su interior había coronas, como esta de oro con piedras de jade en forma de alubias o “comas” llamadas gogok; estas coronas en su sencillez, sobre todo comparadas con las coronas reales occidentales, son una auténtica belleza.


Y un gorro de oro, que la teoría dice que se usaba para colocar por debajo de la corona de oro, aunque las coronas no fueron diseñadas para ser utilizadas sino para ser enterradas junto al rey; además no parece que sobre este gorro, que parece más militar que ornamental, pudiera colocarse la corona (cuestión de tamaños y espacios...)


Una de las piezas importantes del museo es la escultura de un guerrero a caballo, del siglo V, en la que el caballo lleva una armadura. 


En una sala, en un pabellón independiente del edificio principal del museo, se exhiben las piezas encontradas en el estanque Anapji así como una maqueta del estanque y sus edificios. 


Hay tejados antiguos restaurados, lo de antiguo se nota en las maderas carcomidas, y piezas de las terminaciones de estos tejados, amontonados como si fueran leña. 



Sinceramente desconozco su utilidad, pero los llamaban “tapones de agua”, que no creo que fueran para los estanques ni para las embarcaciones...pero curiosos sí resultan.

Sin lugar a dudas la pieza más asombrosa que se exhibe en esta sala del estanque es una embarcación increíblemente larga, que según las explicaciones era de un tipo de transición entre una canoa y lo que se entiende como barco; supongo que llevaría algo de techo para ser considerado más que una canoa. 


Otros objetos que nos llaman la atención: la cabeza de un dragón, que sería parte ornamental de alguna vasija; el tirador de una puerta de un templo o de un palacio, y un dado que supongo se utilizaría para jugar. 




De nuevo en el edificio principal del museo nos encontramos con una amplia colección de estatuas de piedra y de bronce, estas últimas llenas de detalles. Ademas hay una reconstrucción de la gruta Seokguram, ya que como sólo se puede ver a través de un cristal protector por lo menos de esta manera se puede tener una idea más cercana de cómo es, aunque nada como al natural.




Al norte de la ciudad de Gyeongju se encuentran las ruinas del templo Hwangnyongsa, y en el museo se expone una maqueta de como sería el complejo si no se hubiese destruido (detrás hay  una foto del lugar en el estado en el que se encuentra).


Impresiona ver el tamaño de la terminación de un tejado de uno de los edificios del templo (es una réplica). Si estas terminaciones impresionan y gustan desde abajo, encontrarla al alcance de los ojos lo hace aún más.


Terminamos la visita al museo con un detalle simpático, los ascensores están decorados con la campana Emile. 







Como podéis comprobar el museo es un buen lugar para conocer la historia y la cultura del reino de Shilla.